”If you say that you can’t, then I shall reply./ Parsley, sage, rosemary and thyme./”

<< […] Oh, let me know that at least you will try,/ or you’ll never be a true love of mine.>>

(Canción tradicional inglesa)

A las 6h26min. paso al lado de la colegiata y dos minutos después estoy sobre la carretera. En dirección a los túmulos y petroglifos, por la avenida de Galicia. El aroma por aquí es perfumado. Veo una luz… es una rosa blanca. Y, a continuación, el vehículo de la Guardia Civil. Me han mirado, o eso me ha parecido, como si yo mismo fuera un asesino potencial pero no es de extrañar, tras lo sucedido… El vehículo de la Guardia Civil termina por desviarse hacia el centro del pueblo. Por acá unos apartamentos rurales, Casa Sánchez, un cuervo grazna y los perros comienzan a ladrar en la distancia, como si algo se estuvieran todos ellos comunicando. Soy la mediación en este momento, el mediador entre ellos, el <<objeto-sujeto>> de su atención. ¡Merde! La linterna al suelo y las pilas ¿ya dónde? La Guardia Civil patrulla, ahora, en mi dirección pero lo que es impresionante desde aquí es la Vía Láctea.

Buñuel había leído en México un libro extraordinario, lleno de datos históricos y, como confiesa, más interesante que una novela: la ‘Historia de los heterodoxos españoles’, de Marcelino Menéndez Pelayo… Después, documentándose más, terminó por pensar el argumento de dos mendigos que peregrinan a través del tiempo y el espacio, encontrándose con las herejías del Camino. Todo lo que se ve y se oye en su Vía Láctea, parece ser que descansa sobre documentos auténticos. El cadáver del arzobispo exhumado y quemado públicamente fue, en realidad, el de un arzobispo de Toledo llamado Carranza pero lo que más interés puede ser que tuviera en revelar… es como las herejías nacen de los misterios.


Y ¡qué bonito! Corzos que saltaron por la carretera y alguna hoja arrastrándose sigilosa pero causando un pequeño estrépito, por el silencio reinante y la oscuridad.

Gabriel Marcel, un filósofo cristiano, dice que en el misterio uno se encuentra arrastrado más allá, comprometido en concreto. Y también dice que la labor metafísica esencial consistirá, entonces, en esta reflexión, por la cual el pensamiento tiende a la recuperación de una intención que, paradójicamente, se pierde en la medida en que se ejerce.

Tomaría el primer desvío pero, ahora que miro hacia La Mesa porque me giro, voy por un tramo común al tráfico y hay que tener cuidado… además creo que he llegado a ¿Ferrata? Los indicadores marcan que son 2 los kilómetros andados desde Grandas, 11 los que me restan para coronar El Acebo y 25 hasta Fonsagrada. Así que no voy a arriesgarme. Voy a continuar por carretera, porque la opción de lo real sólo transmite la sensación del rodeo innecesario. Y el metafísico -dirá Marcel- va en busca de lo que es pero teniendo en cuenta que él mismo es un ser no transparente por si mismo, pues nuestro único ser, para todos y sin excepción, nuestro mismo ser aparece como misterio.

Y he alcanzado el siguiente de Cerexeira pero tampoco lo voy a tomar.

[UGG]

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Escucho, con plena claridad, la voz de una mujer desconocida

susurrando mi nombre pegada a mi oído: Hervé erwacht! Me incorporo de un salto sobre la cama, y en el reloj de pulsera compruebo aliviado que sólo ha sido otro de esos sueños que tan reales me parecen, y que apenas transcurren diez minutos pasadas las seis de la mañana. Levanto la persiana y abro la puerta de la terraza, porque hay una gran terraza donde sólo me encuentro con la niebla que respiro como si fuera un perfume. Regreso al interior de la habitación y me resulta curioso no haberme dado cuenta antes de que está llena de moscas cuando, en mi casa, puedo pasar sin ver una mosca, no sé, tal vez meses; sin embargo, son moscas que no te molestan por la noche. Pero tampoco recuerdo, ahora que lo pienso, cuando fue la última vez que vi una, no en todo el Camino. Eso seguro.

Voy al baño y me siento sobre el W.C, sólo que cuando miro en dirección al espejo del armario veo, a través suyo, un hombre metiéndose en mi cama, y me he llevado un susto de muerte. Agarrado como estoy a ese momento no puedo dejar de mirarlo, y nunca mejor dicho, defecándome de miedo. Pero cuando me subo los pantalones, y salgo de ahí, todo permanece tranquilo y ausente. Con una sensación demoledora lo recojo todo tan rápido como puedo, y salgo no sin antes echar un último vistazo desde la puerta. Las moscas no se han movido siquiera.

En la planta baja el sonido de la cafetera industrial me indica que alguien la está poniendo en marcha. Y detrás de la barra no se encuentra ninguno de los otros camareros que por ella se movían en la tarde de ayer. Pido un café que sólo voy a apurar y estoy a punto de no decir nada pero un aguijón me pinza, y con algo semejante al reparo me atrevo a preguntarle por ese zumbado, el que ayer esperaba apostillado en la entrada, blasfemando… Pero el camarero niega con la cabeza y, entonces, dice que no sabe de qué le hablo. Me ha dejado un plato con una pasta al lado pero, aquí, una mano me agarra el hombro y al hacerlo me congela. Es, sí, un cliente que viste un uniforme de la gasolinera y que recordaba haberme visto al llegar. Este hombre me confirma que el tipo por el que pregunto llegó como yo mismo había llegado ayer, sólo que hace ya muchos años y que, después de la noche que pasó en el pueblo, ya nunca se fue. Lo llaman el pobre peregrino, y eso algo semejante a lo que él te repite a ti entre mofas y entre todos los dientes que le faltan. El cliente dice que a él lo que le parece es que aquella noche el católico perdió la fe. Algo conmocionado todavía, por el recuerdo de la visión del pobre peregrino metiéndose con un pijama a rayas en mi cama, pienso ahora que, en verdad, me había parecido bastantes años más joven. Otro <<déjà existé>> pero detengo esa cadena abisal de pensamientos antes de que se amontonen en mi mente, pago y doy las gracias y salgo a la calle en pendiente, aligerando el paso.

Son las 6h40min. cuando dejo atrás la farmacia. Cruzo la carretera y desciendo por la acera que me lleva en dirección a la Bodega Fino. Y, en seguida, he empezado a seguir las flechas que me conducen a la antigua Casa do Concello, en la que me han recomendado que me fije, pues en ella figura un escudo que conmemora la legendaria batalla que sostuvo, en ese sangriento territorio del ayer, el rey de la cristiandad contra los muslimes. Pero lo más que llega a alumbrar la batería sobre mi frente es un cartel donde puedo leer: Ferrelos y, también, Touzón. Pronto, eso sí, con la sensación del ascenso en el cuerpo, porque nada más se me permite mirar bajo mis pies, allá a lo lejos, sobre mí, observo las luces de unas casas, que tomo por ir en la dirección correcta, y por esa carretera a oscuras, la percepción se armoniza al unísono de ese no silencio que es el que existe en el campo. El no silencio de un no sonido, de un eco agrillado, que tiene la facultad de mantenernos en casi una perpetua… ¡Tiene un nombre! Perpetua… perplejidad. Salgo, entonces, a unas casas. Son -me imagino- las que divisábamos sobre la ladera entre la que se resguarda O Cádavo, antes de dejarnos desfallecer hasta él. Y apenas faltan cuatro minutos para las 7h.

[UCG]

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Me despertó un sonido ctónico

desconcertante no, sería mejor decir subyugante, reconocible y cercano. Sucedía en las tripas de la cama vecina, la que había ocupado el anciano de sonrisa beatífica. Tendí el oído hacia él y fue como si le tendiera la mano. Él se incorporó en el saco, estiró sus piernas fuera de la litera y me buscó con la mirada. Al fondo alguien hizo un ruido infernal con unas bolsas de plástico y Alessia de Liubliana se quejó levemente desde su sueño. Era Alessia de Turín que daba por finalizado el descanso de todos al encender la luz de la sala donde el resto aún dormía.

El anciano de sonrisa beatífica se presentó, Peter Grimmig, y dijo que andaba una media de cincuenta kilómetros al día y desde Haarlem. Grimmig en holandés significa severo. Yo le pregunté por todos esos libros que cargaba consigo. Me dijo que el animal más rápido que nos lleva a la perfección es el sufrimiento, y que cuanto mayor es el sufrimiento tanto menor es el sufrimiento, que eso era lo que aseguraba Meister Eckhart en esos cinco volúmenes y, luego, <<Tolle, lege>>. Cuatro dedicados a los sermones y un quinto a los tratados, en la edición de Kolhammer, escrita en alemán bajomedieval y alemán moderno. Además de un ejemplar de los ‘Sermons de Jean Tauler, le doctor illuminé: dimanches et fêtes de l’année’, de 1038 páginas, discípulo de Meister Eckhart y un libro escrito sobre él, por Gérard Eschach, y sobre el nacimiento de Dios en ti. Y el ‘Leben’ y las cartas de Henry de Souson. Y ‘Le quiétiste espagnol’, sobre Miguel de Molinos de Paul Dudon. ‘La guía de pécheurs’ de Luis de Granada, una copia manuscrita y que fue realizada en el Monastére de Sainte Marie de Nancy. ‘De modo cacandi’ de Tartaret, ‘La Vita Nuova’ de Dante, el ‘Acta es fabula’ de Cesar Augusto, ‘Verlossing in der Alchemié’ de C. G. Jung, ‘Donkere nacht van de Ziel’ de San Juan de la Cruz, ‘Het Verstorde leven: Dagboek van Etty Hillesum’, ‘Lof der Zotheid’ de Erasmo de Roterdam, ‘Korenbloemen’ de Constantijn Huygens, y una edición facsímil de la Biblia de Jacob van Liesvelt.

[UAC]

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No aguanto ni un minuto más en el interior del saco.

Abro la puerta con mucho cuidado porque todos parecen dormir, y en dos viajes estoy en el exterior, con todas mis cosas. Afuera no es lluvia lo que gotea sobre mi cabello, sino resina de las ramas y el rocío de la noche. Y no sé porqué razón me viene al pensamiento Lars von Trier en su ‘Anticristo’; tal vez porque oigo el último fruto, golpeando sobre el tejado. Y esta cabaña compartida recuerda, en esta tétrica hora, a Edén, aquella en la que gozó y padeció la pareja del discurso del Pathos: Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe, la enfermedad y su salvación. Y, entonces, lo sé, regresa la puñalada más dolorosa. Anticristo, pese a todo, se concentra en la tragedia que supone la pérdida del fruto de la pareja: la tristeza, el dolor y la desesperanza. Y, entonces, es cuando recuerdo muy especialmente la salida del cine en l’avenue Foch, cuando nos sentamos en la terraza de Le nuage dans la tasse, y Albany parecía estar encantada de la vida, después de eso tan atroz que habíamos visto juntos.

Temblando como un imbécil paso al interior del baño común y decido darme una ducha. Alguna ropa que hemos lavado todavía se palpa algo húmeda en el tendedero pero no importa, agarro la camiseta y me la introduzco por la cabeza, aunque con el par de calcetines utilizo los imperdibles. Y es, entonces, cuando he caído en la cuenta, por mediación de algunas tiritas, que ese sobre que Abrente ha dejado adherido al espejo, tal vez sea para mí. Un método dice… << es un camino a recorrer una y otra vez. Un camino que se ofrece de modo estable, asequible, que no ofrece a su vez preparación ni guía alguna; lugar de llegada más que de partida. Lugar de convivencia, por tanto. Lo que lo ha hecho necesario y posible ha sido borrado. Cancelado previamente. Se ofrece pues como algo inmediato para quien lo encuentre. Quien desde el principio está invitado a encontrarse en él, dentro de él. Un comienzo que es salvar un final. Pero presente, aunque lo que proponga y exija sea un tiempo a recorrer. Un tiempo sucesivo.>> Y cuya autora es María Zambrano, creo recordar que una filósofa española, discípula de Ortega y Gasset, y a quien también seguía Carmen… Y son las 6h30min. cuando me pongo en marcha y dejo atrás Castelo, el lugar de Guntín en San Román de la Retorta. Y me habría gustado saber lo bastante entonces, para cuando entramos a por su tabaco en el café Porte Océane, minutos antes de pasar al interior de nuestro piso. Y saber lo que sé desde ayer porque, entonces, habría callado. Pero las cosas son como son. Y al tiempo es imposible hacerlo retroceder. Deseé, después, enterrar todo nuestro pasado juntos en el <<Cementerio de las malas ideas>>, ese asombroso lugar que existe justo antes de iniciar el ascenso a la sierra de Pulide. Pero, todavía, no había logrado comprender, que fue lo que quiso decirme aquello en el <<Claro de los pensamientos>>, antes de que Muertes Manes, el Sepulturero, me hiciera partir…

Por pista de tierra y en ascenso, a las 6h46min. una rana se cruza en mi camino, y como sucedía en el sendero a la Fuente de Blau y Lafrog, poco antes de la aldea de los pensadores del Contrato Social… Procuro no asustarla pero al ser iluminada se hace patente que me percibe, y a eso hay intelectuales que lo llaman pensamiento. Pero al método como <<hodos>> no se lo debe confundir con el umbral, del que Walter Benjamin dijo que nos habíamos vuelto pobres en experiencias, porque conciliar el sueño es quizá la única que nos ha quedado. Y si hubiera algún lugar donde poder esperar por el amanecer me sentaría a esperarlo. Son ahora las 7h.

[UGC]

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”Forma tus ojos cerrándolos.” – André Breton & Paul Éluard

<<No leas./ Mira las figuras blancas que dibujan los intervalos que separan a las palabras de muchas líneas de libros, / e inspírate en ellas […]>> Y esa una traducción de Alejandra Pizarnik pero bajo esa firma, la firma de la otra. Y ha sido una noche horrible, y tras la que sólo quiero desaparecer. Temo lo que sucederá en un intervalo. Así que cuando Natashia se acerca al saco, descorre la cremallera y permanece, durante lo que me parece un tiempo eterno mirándome, porque su aliento es lo único que escucho… yo sólo hago lo que debo: <<Pongo el orden en su lugar/ y desarreglo las piedras del Camino.>>

[GC]

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En algún momento de esas horas en vela

en que Julien y yo habíamos entablado nuestra estrecha amistad, debía de haber anochecido sin que nos diésemos cuenta y, antes o después, de que yo, sin pensarlo siquiera, me quedase dormido. Porque desde este catre, y bajo la ventana, penetraba la luz resplandeciente de esa enana amarilla que alcanza su más sobrenatural esplendor en las madrugadas de los siempre inquietantes plenilunios. Y mientras las sombras, oscuras todavía, quebraban los postigos.

Cuesta pararse a considerar en ese breve, por suerte, intervalo hipnagógico, que nuestro satélite no emite luz propia y que la rotación sobre su eje, y el periodo de traslación alrededor de la tierra, se confabulan de tal modo que evitan que desde lechos como estos el ser humano pueda conocer su verdadero rostro.

A través de la esquina inferior derecha, asoman las ramas de un árbol apenas sin hojas. Tres aves cruzan en ese segundo esta franja del cielo. Probablemente unos cuervos. El cielo es de un gris plomizo y el alma, ante ello, se angosta. Salto del saco conteniendo un grito. No sé como ese sapo haya podido colarse dentro pero me he llevado un susto viscoso de lo más desagradable. A Julien no le veo por ninguna parte de la sala. Tal vez se encuentre arriba, como en la tarde de ayer. Porque estos albergues antes fueron las viejas escuelas de la década de los cincuenta del siglo pasado. Y todas eran iguales. En la parte de abajo el aula, y en el piso de arriba la vivienda del maestro o la maestra.

La ducha reparadora. El café repugnante como todo en este mugriento edificio. Hay que dejar un donativo de cerca de 33 francos. La caja de caudales es patética. Le han abierto una ranura por la que introducir el dinero y la han atornillado a la encimera. Pongo los cinco euros dentro. Pero decido no inscribirme en el libro de registro. Observo que Julien tampoco lo hizo y que la última persona que finalizó su jornada aquí era escandinava. Y no sé qué más estaba esperando, cuando ellas dos irrumpieron dentro. Fueron -lo reconozco- el imprevisto más bonito que hubiera podido imaginarme. Las dos, lo único que deseaban era averiguar lo mismo que yo; si Abrente se había detenido en este albergue, y si había dejado alguna otra cosa escrita…

Comenzamos a intercambiar impresiones de inmediato. Impresiones y a sonreírnos. Lalamot era francesa, de la Isla pero me pidió que la llamara como en esta fase de su vida prefería que la llamasen: Ne-Je. Simplificando -porque así me lo explicó- eso para ella era importantísimo, ya que lo que estaba tratando de producir era un nuevo <<objeto del gozo>> desde ese deíctico paradójico, en el orden del <<significante>>.

A mí de <<significantes>> todavía no se había dado el caso que nadie me hablase pero como casi todo en el Camino… prometía ser interesante. Su compañera de andadura se llamaba Esva. Esva de Julia -me dijo. Bastante más joven que Ne-Je pero a pesar de ello mucho más ácida y mucho más seria. Me contaron en seguida que se habían conocido algunos meses antes, en la ciudad origen. Porque ambas habían experimentado la misma clase de impulso, por asistir a aquel congreso… Habíamos echado a andar juntos. Es decir, a ascender juntos por la carretera. Porque el ascenso es inmediato, ya que con el albergue se inicia la pendiente. Y al comienzo de la subida al pico Buspol todavía vemos algunas vacas con sus terneras. Pero algo más arriba, y al borde de las 8h. sólo tenemos ojos para el contraluz.

[UG]

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Grandas a 570 m de altitud, Cerexeira a 642 m.

He andado tres kilómetros. Encuentro un bar abierto y voy a detenerme a tomar un café. Hay dos mesas en el exterior y llego sudando. Algunos camioneros dentro, el café delicioso, con una botella de ron viejo que ella te pone al lado para que te sirvas unas gotas. Todos los clientes observan lo temprano que es pero ella sólo dice que desde siempre ha sido una persona madrugadora y que no le gusta quedarse en la cama más tiempo del necesario. Alguien que ha abierto la puerta de la calle nos chista y la mujer hace un gesto para que me vuelva. Es una jovencita preguntándome si he visto pasar a esas dos ”locas”. ¿Locas? ¿qué locas? Pero lo que no me esperaba era su respuesta, porque la jovencita a quien me describe es a la pareja de argentinos que había dejado el albergue antes que yo mismo lo hiciera. Ella también lo era, la jovencita, argentina. Los argentinos habían sido los primeros en levantarse pero apenas se los sentía recogiendo sus cosas, lo que demuestra que no eran peregrinos desconsiderados. Yo había pensado que eran padre e hijo, por las muestras de cariño que se daban, y no esa clase de ”locas” por las que esta jovencita me pregunta. Así que sólo le dije que no había visto pasar a nadie porque de espaldas a la calle eso, ver algo que no sea lo que sucede dentro, es algo complicado. Pero la chica, además de no darme ni las gracias, me ha hecho un mohín muy feo, así que he decidido para mis adentros que esta era la jovencita peor educada del Camino. Aunque por los comentarios de los tipos de la barra, al irse y cerrar la puerta tras de sí, parece ser que en lo que ellos se habían estado fijando más bien era en las partes menos antipáticas de su anatomía.

Y tras andar un par de minutos he tomado un primer desvío y, en seguida, otro desvío campo a través. El alba ya no permite contemplar las mismas estrellas pero una luna álgida, como un resplandeciente pandero del Kurdistán, invita a rememorar historias de corderos, plautos y lobos. Y luego, repentinamente, los mojones en sombras y una oscuridad cada vez más oscura, a pesar de que amanece a nuestras espaldas. Un hombre caminaba por delante de mí y le he dado alcance. Se ha presentado como Clive de Belfast, y en seguida nos hemos puesto a hablar de sus metros más amados, los metros mediterráneos de la poesía clásica y de sus alumnos en la universidad; porque Clive, que es viudo, vive dedicado en cuerpo y alma a enseñar a sus congéneres a analizar la poesía y a apreciar la calidad estética de los poemas como, por ejemplo, ‘The Faerie Queene’ de Edmund Spenser, el clásico libro de búsquedas, viajes, e inextinguibles deseos, donde <<el suave aire húmedo de soledad, las amortiguadas formas de las colinas y los crepúsculos que parten el corazón>> delatan los muchos años pasados por Spencer en la inspiradora Irlanda, que son los que están detrás de su gran poesía; y no la Inglaterra que se halla detrás de su poesía menor.

Buspol, ese perfil de su parque eólico que sobrepasábamos ayer, en esta vereda al borde del amanecer, es, y en eso ambos nos mostramos de acuerdo, uno de los momentos más prodigiosos de nuestros caminos. Vamos andando sobre hojarasca, hojarasca, el sonido de la fragilidad más placentera. Vamos por entre lo que nos parecen robles, porque esta batería ya ha dado todo lo lo que podía dar de sí, y Clive camina con tiento. Pero se acerca la luz del día, porque en el Camino lo que hace la luz tantas veces es darte alcance, y se acerca embebida de olor a berza y a posta de vaca. Y eso algo que ese gallo celebra en el primer canto de cada día pero, ¿y ese pájaro? ¿qué puede ser? o ¿a quién puede pertenecer ese extravagante canto?

Clive dice ahora, que Inglaterra ha sido siempre el hogar de extravagantes y que no ve indicios de que esos estén disminuyendo. ¿Corbyn? -pregunto. ¿Corbyn? ¿Quién demonios es Corbyn? -responde Clive.

Clive se ha definido como un mero cristiano, aunque también como un <<dinosaurio>>; pero afirma que no hay nada en la naturaleza de los jóvenes que los incapacite para recibir el cristianismo. Sólo que ninguna generación puede legar a sus sucesores lo que no ha recibido.

Y supongo que como era inevitable, a la altura del grupo de casas que surgieron a nuestra derecha, nos hemos puesto a hablar, entonces, del Amor y de los valores; algo entre lo que yo siempre he tendido a pensar que existía una conexión íntima que, sin embargo, Clive ha comenzado a poner en jaque; porque él considera que él valor no es simplemente una virtud, sino la forma de todas las virtudes en los momentos adversos. Y el Amor un compuesto.


Y ahí reconozco que me he quedado de piedra, porque al plantearlo de ese modo era como si yo hubiera estado creyendo lo erróneo desde el principio. Y por lo que Clive me dijo: <<Te has quedado tan largo como una pala de Lurgan.>> Sí, al borde de esta aldea donde las ocas vienen a vernos y una relincha como un caballo. ¿Querría asustarnos? ¿Y dónde nos esperarán las próximas? -nos preguntamos emocionados, o al menos eso yo. Porque, ¡qué belleza, de verdad! Y hay tantas personas en el mundo -digo- que ignoran lo sencillo que resulta emocionarse con la naturaleza. Pero en ese preciso momento, Clive me golpea con fuerza, mencionando que el botánico, el poeta y el pintor son malos compañeros de paseo. Porque al botánico, lo que le importa es su amor por la enseñanza de Linneo; y a los otros, el estado de ánimo o el espíritu del lugar. Y la naturaleza no puede satisfacer los deseos que inspira, ni responder a cuestiones teológicas ni santificarnos […] Tenemos que dar un rodeo, dejar las colinas y los bosques y volver a nuestros estudios, a la iglesia, a nuestra Biblia y a ponernos de rodillas. De otro modo, el amor por la naturaleza empezaría a convertirse en una religión de la naturaleza. Y, entonces, aún cuando no nos condujera a los <<oscuros dioses de la sangre>>, nos llevaría a un alto grado de insensatez. Y nuestro verdadero viaje hacia Dios exige que con frecuencia demos la espalda a la naturaleza, que prescindamos de los campos iluminados por el alba y entremos en una humilde capilla, o vayamos quizá a trabajar a una parroquia de suburbio. Pero el amor a la naturaleza ha supuesto una ayuda valiosa y, para algunos, una indispensable iniciación.

Clive es un estudioso del Amor pero no el amor como uno, en su pequeñez o personalismo, lo entiende. Clive es un académico que lo ha estado analizando crítica y constructivamente, y que lo conoce como objeto y como sujeto.

Esta capilla ante la que nos hemos detenido es la de la Esperanza de Malneira, anterior al siglo XVIII. Hay dentro seis bancos de madera y algunas velas encendidas. Luego el Camino sigue por vía, aunque aquí también hay dos mesas donde sentarse a descansar y, en seguida, una casa con empaque que ha sido tomada por la hiedra. Vamos paralelos a la carretera pero por un sendero que se eleva sobre ella. Y a las 7h50min, el incendio del amanecer, cuando estamos llegando a Castro, donde un rebaño de unas veinticinco vacas y un semental pastan a nuestra derecha. Luego, una lechería y después las indicaciones propias de Castro. Nos encontramos a 550 metros de altitud. Y este núcleo reúne una población de 51 habitantes. El albergue es juvenil, lo mismo puede reservarlo cualquiera. Pero este es un caserón magnífico, plenamente restaurado y que deben regentar los dueños de esa citroen berlingo de color gris metalizado.

Clive, y mientras el estremecedor orto solar se desliza silencioso por entre este albergue y la iglesia aledaña, comienza a destriparme los átomos de esa compleja molécula que llamamos Amor y que tanto nos complica la vida. Y aunque no se trata, ahora, de contar kilómetros… eso siempre nos interesa, sobre todo porque hay que estimar las fuerzas y la cantidad de esfuerzo. Y estos hasta aquí andados son: 3’2 + 2’3.

[CGU]

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”Dimidium facti, qui coepit, habet: Sapere aude,/ incipe” – QUINTUS HORATIUS FLACCUS.

A las 7h22min. en la puerta de la pensión y andando la calle. Para llegar a Padrón sé que sólo hay que tomar la referencia de la iglesia y seguir la Avenida de Galicia. Hoy me he despertado pensando en el temor reverencial. En su Banquete, Jenofonte, al comienzo se dirige a nosotros así: <<Pero a mí me parece que no sólo son dignas de recuerdo, las acciones de los hombres íntegros realizadas en los momentos serios, sino también cuando se divierten.>>

He querido partir de ese punto, porque así fue como decidieron traducir la expresión que Jenofonte utilizaba para referirse a lo bello y lo bueno, a lo que los griegos calificaban como <<Kalòs kagathós>>, o <<kalokaghatia>>, la excelencia moral. Una combinación de significantes que evidenciaba en el ciudadano de la polis una serie de cualidades éticas, sociales y políticas: la <<eusebia>>, la piedad. Las demostraciones de eusebia a los dioses eran un requerimiento, un mandado, de la tradición; las muestras de respeto que se les rendían, mediante festivales, oraciones, sacrificios y devociones públicas; para no ofenderlos y lograr, a cambio, su protección. Pero en la Grecia clásica, además, a los dioses se los honraba mostrando el mismo respeto a los ancianos, a los maestros y a los gobernantes. Y, por supuesto, a los padres.

El Camino desciende por el lado vertical del parque, a través del que se llega al museo etnográfico, que nosotros no visitamos. Pero el museo de Fonsagrada lejos de ser un poblado típico, como la viva exposición que nos encontramos en Grandas, con sus hórreos, hornos y cortines, o la taberna, o la consulta del antiguo dentista, se encuentra aquí en el interior de un gris edificio.

Y regresando, ahora, a esas cualidades, la más importante, la <<sophrosyne>>, la cordura, la sensatez, un saber que no lo es de otra cosa sino de sí mismo y de los demás saberes; y que a la par, ese mismo saber, lo es de la ignorancia. Como se hace decir en el ‘Cármides’ platónico. Y el coraje o la valentía, que era para los griegos la virtud bélica fundamental; no retroceder ante la amenaza, el desafío, la dificultad o el dolor; y que en el ‘Laques’, a pesar de nombrarlo como <<andreia>>, se aplica a veces a las mujeres y también a los animales. Y fue Epícteto, un estoico, el que logró llegar a su corazón, al reconocer que somos como niños que se asustan ante unas máscaras que, una vez que caen, ya no tememos. Y por eso Marco Aurelio, el emperador filósofo, dejó escrito que el coraje consiste en el conocimiento de que nada se debe temer sino el temor.

A las 7h35min. alcanzo la gasolinera de Repsol. Y me deleito con esos planos del horizonte naciente. La <<sophía>> y la <<phrónesis>>, el conocimiento de las cosas ”más dignas” y el conocimiento restringido al dominio de las ”cosas humanas”; el saber práctico en la distinción que establece Aristóteles en su ‘Ética a Nicómaco’. O la <<sapientia>>, la ciencia de las cosas divinas y humanas, y que Cicerón contrapone a la <<prudentia>>, la ciencia de lo que conviene buscar y de lo que conviene apartarse.

Errar -piensa Aristóteles- es posible de muchas maneras pero acertar, sólo es posible de una. Y una persona que no carece de <<phrónesis>> debe deliberar correctamente, pero sin excluir las alternativas que le ofrece un vasto horizonte, sobre aquello por lo que la persona tiene que decidirse y que le puede ser bueno y provechoso para alcanzar la <<vida buena>>.

A las 7h40min. alcanzo el límite de A Fonsagrada y cruzo la carretera. A las 7h42min. me giro y veo sobre mí la localidad a la que nunca bajan los lobos, porque a Fonsagrada siempre hay que subir. Y es una de esas subidas que -estando cansados- no querríamos por nada de este mundo volver a repetir. Y a las 7h43min. Padrón a la vista. Pero sabio es -en el nacimiento de la filosofía y en palabras de Giorgio Colli- quien arroja la luz a la oscuridad. Suelta un nudo. Manifiesta lo incógnito. Precisa lo incierto.

Y atrás quedó esa mesa en ese ”área recreativa”, y aquí, a las 7h46min. leo este ALBERGUE escrito en grandes letras amarillas en la carretera y flechas que señalan en su dirección, y que no es la que hay que tomar. Padrón todavía lo ando en sombras. Pero a Padrón también se llega por cuesta y se abandona, como A Fonsagrada, por cuesta. Y luego el <<ethos>>, el lugar que al ser le es connatural, su morar, su habitar en lo esencial de sí, en la verdad de su existencia. Y la <<enkrateia>>, el autodominio. Una forma activa de sujeción de uno mismo -como explica Foucault en su historia de la sexualidad-, que permite resistir o luchar y asegurar su contención en el campo de los deseos y de los placeres; es la moderación, la tensión, la continencia. Y a diferencia del temperante, el prudente, el ”continente” experimenta otros placeres que no son los conformes a la razón pero no se deja arrastrar por ellos, y su mérito tanto más grande será cuanto más fuertes sean estos deseos. La <<enkrateia>> es la condición de la <<sophrosyne>>, la forma de trabajo y de control que el ejercicio debe ejercer sobre si mismo para volverse temperante.

A las 7h50min. el mojón kilométrico número 157’581 a Santiago. Y dos minutos después me pregunto si vamos a suceder a los dos núcleos habitados que vemos desde aquí. Estoy atravesando una vereda de robles y me parece mentira, pero lo que deslumbra entre la no luz de la noche y el amanecer, más que la hierba, que también ayuda con un verde muy fresco, son las hojas de los robles y los helechos cobrizos ,y lo que más apetece es este ir meditando en silencio, pensando en la justicia, <<dikaiosyne>>, que para el Sócrates de ‘La República’: justa será la persona más experta en hacer las cosas, siendo la más capaz de ello y la que las hace mejor. Aunque también, antes de todo, el buen estado del alma. Y las personas justas aquellas que no hacen daño ni a otros ni a si mismos. Pero en el caso de la lengua griega, la misma palabra que se utiliza para hablar de la virtud, sirve para hablar de la eficiencia. Por lo que no es extraño que fuese a Sócrates a quien se le haya atribuido la paradoja de que la virtud sea conocimiento; es decir, <<saber cómo>>. Y por eso el ser justo es el que sabe como alcanzar la <<eudaimonia>>, la prosperidad feliz.

A las 7h59min. saldremos nuevamente a la carretera. El cartel indica Carracedo. Al cielo hecho de estratos y de un sutil azul desvalido, lo tiñen rosados cirros que contrastan con el verde aún lúgubre de la tierra por la carencia de luz.

[GGU]

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Oscuridad plena, ladridos, el perro está ahí

suelto pero despacio me giro y comienzo a dar pasos hacia atrás con sumo cuidado, eso sí, de no tropezarme y aunque sin perderlo de vista, porque no sería el primer peregrino que se confía, y que al alejarse descubre como se le hincan unos dientes por encima del tobillo. Así que ella era lo que menos me esperaba, Adrienne, que ha salido caminando desde Suiza y dice que se ha pasado la noche en vela en esa ermita, rezando al Padre, la de esta aldea de Pradeda, ella sabe su nombre, y porque no quiere morir a si misma. Eso me ha costado algo entenderlo pero a la altura del mojón kilométrico 132’498 hemos echado a andar juntos, por un camino de tierra en ascenso, y ella ha prometido explicármelo todo. Él que no entiende la donación dice, la donación que es entrega al Padre, ese renuncia a la vida eterna y muere la muerte del pecado.

Adrienne es evangelista y cuando me habla, experimento la extraña sensación de haberla oído, no recuerdo dónde pero, en alguna parte, antes… Le he preguntado si es que no tiene miedo de enfermarse, porque la madrugada ha tenido que empaparla, y muchos en el Camino por lo que rezamos es por ser capaces de concluirlo, lo que no sería posible de ir a enfermarse. Pero ella sólo me responde que el Amor siempre nos pide más y que la ética de la vida espiritual, de la vida cristiana, es sufrir en paz y estar alegres en paz. Porque ni la alegría ni el dolor son pensables desde nuestra apertura mantenida sino de un modo anular, y eso algo que me confunde. Sí, un modo -dice, rotundo, categórico, terminante. Y ni llorar ni reír -me explica- son lo que fueron desde que la alegría de Dios y su dolor enraizaron en ella, afincando en ella. Un dolor tan hondo que hizo innecesario el llanto, y una alegría tan profusa que exilió la risa. Sólo simplemente padecer. sólo simplemente compadecer y bendecir. He andado con muchas personas a lo largo de todas estas jornadas pero ahora me siento muy seguro de no haber conocido nunca una fe como la de Adrienne, y ya sólo guardo silencio para no poder perder ni un hilo, de todo lo que ella, como si fuera inspirada, me habla.

<<El germen es el comienzo. Es el insondable pilar del origen. Lo fecundo inextinguible. Y es el verbo, por lo que todo lo que permanecía palpitante se transmuta en cumplimiento, dándosenos incansable, incesantemente, haciéndosenos inteligible. Pero el comienzo jamás tendrá la misma relación mundana con la que nosotros lo concebimos, y en Dios, la eternidad misma, no existen ni los contrastes ni la segmentación que nosotros percibimos. Es la persistencia definitiva. Es lo sobrecogedor y lo absoluto.>>

Pero de pronto… estupor. ¿Adrienne, tú también captas eso? Es que no sé qué está saliendo de entre los árboles. Y es que los árboles en este punto son una fronda, ejercen de fronda, oscuros, entre la oscuridad, con sus oscuras y frondosas copas… Pero qué si capto el qué -me responde Adrienne. No sé, ese zumbido -le digo. ¿Un zumbido? ¿Qué clase de zumbido? -me pregunta ella. Así -le digo pero creo que sólo estoy moviendo mi mano derecha como una garra a la altura de mi sien derecha y de mi oído. Y como si nos encontrásemos ahora mismo debajo de un aguacero… No todos los seres humanos tenemos la misma sensibilidad -me responde, entonces… Ven, vamos a seguir caminando, no te preocupes. Pero hemos echado a andar hacia adelante y el zumbido se ha hecho todavía más intenso, hasta resultar casi ensordecedor, que será cuando ella mire hacia arriba y ya libres de la fronda me señale hacia la línea de alta tensión bajo la que cruzamos. A veces -me explica- se producen en estas líneas el <<efecto corona>> y la magnetostricción, ¿no has oído hablar de ello? Claro -digo- y sonrío y, luego, le pregunto qué ha estudiado ella, y me dice que medicina. Ha comenzado el orto y seguimos subiendo, todo el tiempo se sube y continúo escuchándola en silencio: <<La luz de Dios abriga en sí la noche como su velo, su escondimiento, su misterio esencial, y por eso desgaja el límite: las tinieblas del Señor son sólo la reserva del Señor. En el mundo Dios ha separado la luz de las tinieblas pero él mismo se halla por encima de estas tinieblas, y porque las ha separado nosotros creemos saber lo que son, lo qué es la luz y lo qué las tinieblas son pero no es así, y ante el misterio de su amor… lo único que tenemos que asumir es un profundo respeto. La noche es una gran lección.>>

Cerca de diez minutos después, hemos alcanzado una carretera en la que las luces de los coches y su velocidad al sobrepasarnos parecía imponernos un silencio. Habíamos alcanzado el Alto da Baqueriza [Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos, Terras de Bouron], un mojón marcaba el punto kilométrico 131’636 y, por una pista forestal que surgía ahí mismo, seguimos caminando, dejando a nuestras espaldas el amanecer y el perfil de la Sierra de Los Ancares. Por entre los pinos la oscuridad todavía era palpable, aunque yo no podré evitarlo, y me daré varias veces la vuelta sobre mí mismo, para no perderme el espectáculo de ese amanecer que era como un incendio. Sea en la noche creada por Dios -dijo entonces Adrienne- o bien sea en la noche creada por el hombre, la noche del pecado, que es una noche distinta, la noche más distante, las tinieblas que son sólo una cualidad de la luz eterna, son no sólo para nosotros sino hasta para los ángeles y el Hijo, el misterio en que el Padre permanece impenetrable. Vimos justo ahí un camión lechoso acurrucado del lado izquierdo pero sin el que es bastante probable, que de ir cabizbajos como íbamos, hubiéramos desconocido la visión de lo que en gallego llaman la Chaira, la llanura lucense donde la fantasmagórica brétema evoca los <<arrecifes paradójicos>>. ¿Eran esas islas que otorgan -como dijo el poeta Quessep- un caracol? Ese debe ser un proceso semejante, a cuando tratamos de aclararnos. Y sobre todo, lo que ya no habré de olvidar, era aquella indescriptible sensación de ligereza radical tan pocas veces experimentada. La mochila una pluma. Y en la sonrisa de Adrienne una calma infinita. Hemos emprendido un descenso. Y ya no volveremos a contemplar lo que vimos pero lo que no dejaremos nunca será ese <<instante>> atrás.

[GCU]

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Dejo el número 1 de la Rúa das Noreas

y, tras dar algunos pasos más, me dirijo por la Rúa de San Pedro a la Plaza Mayor, donde espero localizar algún bar abierto. Le he ofrecido a Grimmig el pan y el queso que guardaba para el desayuno y también la pesada losa, a la que Carmen prefería llamar a veces, como Heidegger al lenguaje, la casa del [Ser] y, a veces más enigmáticamente, la esencia de la sustancia infinita… Grimmig la ha tomado en sus manos con gran delicadeza y mientras su rostro, únicamente, me mostraba su faz más inescrutable. Algunos minutos después, dijo tan solo que la contemplación de la piedra era rasgar el abismo; y que uno no debe cejar hasta que el centro oscuro, que está cerrado herméticamente, se abra y se encienda la chispa que contiene. Lo ya sucedido…

Por fortuna, Canela bakery coffee es un mundo de sensaciones y mientras me satisfacía, mis ojos recorrían cada uno de sus extraordinarios rincones, desde los decorados naif hasta las citas tomadas, lo más posible, de La guerra de las Galias, como <<Fere libenter homines, id quod volunt, creedunt>>. Y era esto la segunda vez que en menos de una hora sucedía… Pago y me expreso agradecido, por el trato excelente y un precio en absoluto elevado. Así que el lujo no está reñido con la honestidad. Pero, al salir, sobre mi cabeza, yo juraría que batieron sus alas un centenar de urracas. Era una bandada sobrevolándome, aunque imagino que ese número una exageración. Lo que no evitó que recordara, aquel ‘Arte y memoria del inocente’ del que, la terapeuta del Camino, Lamar, recitó un verso cualquiera, y por mí tomado al azar: <<Anuncian los profetas vientos visibles.>> Espero poder alegrarme, porque cuando te entristeces es cuando el dolor se hace insoportable.

A las 7h38min., en la calle desangelada, por una líquida y lechosa humedad oscura, veo una primera concha, y atravieso una especie de pasaje. Son las escaleras de la Rúa Poeta Luis Pimentel. Abrente, supuse que habría sido ella, la escritora de esos post-it en los libros de los albergues y… ahí había dejado escritas las siguientes líneas: <<Tumbas son hoy las cunetas. / Hay manos con grava entre la hierba triste./ Los muertos llevan un escapulario de piedra/ con el número del kilómetro […]>> Pero al aproximarme, la traza y el olor, me recordaron a la espesura y al olor de la sangre. Y siento que este es el comienzo más triste de todos mis comienzos. Pero, también, en que ojalá ella esté cerca, y ese ojalá como lo canta Silvio: <<Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.>>

Ahora, ya en la Plaza de la Catedral, he experimentado la inquietante percepción de una presencia tras de mí pero al girarme bruscamente, a nadie he visto; aunque la niebla es tan densa en este preciso minuto de l’heure bleue, que si alguien se encontrara ahí mismo, lo más probable es que sólo pudiéramos intuirnos. Y lo curioso ha sido que, la huella de esa lúgubre incertidumbre, como si se tratara de un vestigio de carácter sobrenatural, ya no me deja. Pruebo, de todos modos, a empujar la puerta Norte de Santa María, por si por obra de algún destino estuviera abierta, y queriendo no sé si más, refugiarme o rendirle mis respetos al Santísimo pero no son las cosas, habitualmente, como uno las necesita y, al paso de la tortuga, ya he alcanzado la llamada antigua puerta del Postigo, por donde creo saber que el Camino ha de proseguir. Algo reacio, debido a estas sensaciones, porque no quisiera equivocarme y que fuera lo peor, el acecho de algún canalla, lo que más quisiera no sucede, que es que algún transeúnte se me cruzara pero ni tan siquiera esa pequeña suerte voy a tener. Aunque ahí ya vislumbro, del otro lado de la carretera, por donde nos guían las indicaciones y por ahí prosigo, por la Rúa de Santiago. Y a la altura del número 68, que es donde me saluda el barrendero y algo eso en lo que no había pensado, es por donde se nos marca el desvío que tenemos que tomar un poco más adelante, haciéndonos descender a continuación, por las escaleras de la Calzada da Ponte, atravesando la Ronda do Carme y, seguidamente, bajo la Nacional VI, donde ya me iré recriminando lo que no le dije a Grimmig, que lo que quise confiarle era una losa sí pero que no es una losa, que es un libro que no es un libro, que es un organismo vivo que no es un organismo vivo, que es el espíritu mismo de la Vida, el alma sensible de la Vida. Cuando alcanzamos una de esas prodigiosas obras de la ingeniería romana, la larga calzada sobre el río Miño, al que los gallegos llaman O Pai. Para mi los ríos siempre han sido las venas de la Tierra pero igual que ahora, pienso que las arterias son sus caminos. Y la política que tantos quisiéramos que existiera se parecería a su transcurso. El mojón de inicio es el P.K. 101. Pero el centurión de hierro es obra del taller de herrería que se montó en el último festival de ‘Arde Lucus’, que todos los años vienen realizando a últimos de junio. Todos los años este taller deja una muestra que colocan en algún lugar de la ciudad. Y no sólo eso, en ‘Arde Lucus’ se puede conocer como era el mercado, el macellum, el templo de Vesta y el campamento de la Cohors III Lucensium. Además de los campamentos castreños.

[CUUA]

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En una ocasión leí una carta

que había estado colgada en el tablón de anuncios del Instituto de Física de la Academia de las Ciencias… decía que quien acude al cine se ha acostumbrado a que una película tenga historia, un tema, héroes y casi siempre un final ”feliz”, y esos elementos, inclusive, se buscan en obras tan filosóficamente densas como ‘El espejo’ de Tarkovski, donde a menudo sólo tiene cabida el irse desencantado a casa, porque no se encuentra ninguno de ellos. ¿De qué se trataba esa película? -continuaba diciendo la nota. Del hombre que vive sobre la tierra y es parte de la tierra, que a su vez es parte de ese hombre. Una película sobre el hecho de que el hombre ha de responder con su vida ante el pasado y ante el futuro. Esta película hay que verla eso es todo, escuchando devotamente la música de Bach y las poesías de Arseni Tarkovski, <<[…] como si no tuviera obra, ni proyecto/ ningún designio, ni una sola línea./ Puros enigmas sin ninguna clave. / Pues, quien volvería hacia atrás después de haber bailado/ donde nadie bailaría jamás./ Y sueño con un alma diferente,/ vestida de otra manera,/ que ande, recorriendo siempre/ el camino entre la timidez y la espera […]>> Hay que verla -finalizaba esa nota- como se contemplan las estrellas, el mar o un paisaje bello. Echando de menos la lógica matemática. Pero ésta, en el fondo, no explica qué es el hombre y en qué consiste el sentido de la vida. Que es exactamente así, como me siento yo, en este momento.

He dejado de ver las estrellas. Aún así, en la niebla existe claridad. Veo las sombras de los árboles. Nada delante de mí. Una negrura únicamente. Y eso es la depresión del ser, la noche que se vive y se hace eterna. La noche sin garantías del amanecer. Estoy cantando: ‘Ach Gott, wie manches Herleiz’. Es un ritornelo y William James, en ‘Las variedades de la experiencia religiosa’, meditará sobre el perfecto sosiego de la noche, que sobrecoge nuestro ánimo con su solemne silencio. La oscuridad -dice- envolvía una presencia con tanta más fuerza sentida cuando que no se la veía. Y a continuación: <<Yo no podía dudar de la presencia de Dios, como no dudaba de la mía. Si, y me sentía, si ello es posible, el menos real de los dos.>>

He alcanzado un caserón con una ventana en la que oscila una luz encendida. No hay visos del amanecer todavía. Pero ahora he abandonado el sendero de tierra y estoy a 4’9 Km de Ponte Ferreira. Sólo he andado tres kilómetros. James, también dice que le parece que los límites de nuestro ser se hunden en una dimensión de la conciencia absolutamente distante del mundo sensible y meramente <<comprensible>>. Y que pertenecemos a esa dimensión en un sentido más íntimo que en el que pertenecemos al mundo visible, puesto que en el más íntimo sentido pertenecemos a aquello a lo que pertenecen nuestros ideales. A esa parte más elevada del Universo, que él también quiere llamar Dios.

He seguido andando siempre de frente, en los distintos cruces; luego, una flecha amarilla pintada sobre un tronco me avisaba de que tenía que girar a la izquierda. Esta senda no tiene pérdida ni en la más negra noche, y aquí me he detenido al lado de los buzones, meditando la posibilidad de ofrecerle a alguien el método conocido a través de Abrente… Son, ahora, las 7h30min. y el mismo plenilunio de cada madrugada resplandece en este punto con fuerza. No me animo, no, todavía, a desprenderme del sobre; sé que es la costumbre pero todavía no he sentido lo que debo, que es la necesidad. Y, ahora, son las 7h38min. y que es cuando acaba de comenzar el Cant dels ocells: <<Cantava el passerell: ¡Oh, que formós i que bell és l’infant de María! I lo alegre tord: ¡Vençuda n’és la mort, ja neix la vida mia!>>, que seguro que Daniel distingue, porque seguro que es un mensaje. Bueno, ya parece que entre la brétema quiere apuntar el albor del día. ¡Qué azul! Y ¡qué árboles los de la hora azul! ¡Qué para el coraje! A las 7h50min. alcanzo Villacarpide, y a las 7h55min. O Pacio, y aquí una iglesia y un cruceiro. Y cerca una salida al inapelable asfalto.

[UU]

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Natashia y Benoît

tardan en hacerlo pero, por fin, terminan por irse. Natashia es hermosa, de rasgos muy semejantes a los de Dasha Kapustina y en su país es analista genética, aunque si se lo hubiera propuesto podría haber sido modelo como ella; y quizá, así, no hablase con ese desdén con el que habla de su profesión… Esto lo sé porque hubo un momento en que yo estaba estudiando las notas de Abrente… Natashia se interesó por lo que hacía, y le dije la verdad, que desde algunos albergues atrás vengo anotando todos esos post-it que ella deja escritos en los libros de peregrinos de los albergues por los que ha pasado, y lo que Abrente me transmite… esa angustiosa sensación de estar perdiendo la vida a cada paso; no sé -le digo a Natashia- tal vez esto sólo sea para ella una especie de juego mental, puramente pero al mismo tiempo, y sin que pueda llegar a comprenderlo, siento que ella y yo tenemos una conexión especial. Y, entonces, será cuando Natashia haga algo asombroso, porque es cuando coge mi rostro entre sus manos y me besa muy dulcemente, mientras murmura: <<You’re a man very tender, my dear, my french.>> Creí que sólo había sido el gesto más humano del mundo pero me equivocaba… no se conmovía, sólo se apasionaba.

Benoît me pregunta si estoy listo para irme con ellos; le digo que aún no y que me gustaría quedarme algunos minutos a solas. Las llaves son siempre cosa del último que es el que queda encargado de que luces, grifos y todo en la cocina quede apagado, cerrando la puerta tras de sí.

– A bientôt, Dechirou! -dirá Benoît. Y <<See you soon!>> Natashia.

Luego, después de darles más de media hora de ventaja, compruebo que todo esté en orden y me encamino al bar Viñas para dejar la llave con el cazo que nos habían prestado para calentar el café que nos habíamos llevado de allí en previsión, porque hoy era su día de descanso. En el alfeizar una planta de flores amarillas, las flores que se conectan con el vigor, la juventud y el júbilo. Después, algo más abajo  y de regreso al camino, han plantado un jardín de cactus, utilizando para ello neumáticos, lo que ofrece un aspecto muy curioso. Y cuando estoy seguro de que nadie mira, hago lo que debo; que es cerciorarme de lo que debo saber. La <<secuencia aminoacídica>> ha aumentado con el paso de los días pero ahora sé, positivamente, que Natashia no es la persona idónea para ayudarme. La voz alegre no ríe, no suspira, permanece extrañamente callada y eso que leo, lo último que leo.

<<[…] Y también la mención a la Ananke y la Themis griega, que reduzco a mi sentir original, como una ”necesidad de legalidad”, porque Themis, en tiempos de Hesíodo y sus trabajos y días, más que autoridad humana pretendía ejemplificar a ”Ley de la Naturaleza”; y de ahí esa legalidad, en la que Hegel nos enfocaba en los compases iniciales de su ‘Fenomenología’. Pero esta ley que simboliza Themis es la que engendra junto con el Logos, que si hacemos caso a Heráclito ”quiere y no quiere ser llamado Zeus”, a las Horas, a las Estaciones, a Eunomia, el orden y las buenas leyes, a Irene, la que trae la paz, la ‘Pax’ como dirían los romanos que horadaron esta sierra transformándola en este paisaje mismo, y a Diké, que es la justicia. Ahora bien, para dirigirme a la explicación de la Ananke, (yo) voy a caminar con la instrumentación de la filosofía, y voy a dejar atrás el intento de racionalización de Hesíodo, y también a los presocráticos, y voy a compartir contigo este pasaje del ‘Timeo’ de Platón, que es el diálogo socrático que pregunta si el Universo nació o es no nacido, y que dice así: ”El Universo se formó al principio por medio de la necesidad, la Ananke, sometida a la persuasión sabia, ya que la inteligencia, el Nous, se impuso a la necesidad y la persuadió de ordenar la mayor parte del devenir de la mejor forma posible…”. Pero antes de hacer inmersión en la Ananke y su complejidad… prefiero centrarme en lo que hizo que (yo), verdaderamente, intuyera el carácter, el Ethos del gen, y que fueron esas abejas melíferas […]>> 

A las 8h59’59” se produce el parpadeo fenomenológico de la flecha y eso es lo último que sabré.

[UAA]

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Ne-Je

en realidad, se llamaba Lalamot Delalamarià. Su padre, un lexicógrafo nacido como Derrida en El-Biar, la Argelia francesa, fascinado por la obra de Joyce, la había inscrito tal que así porque tenía un amigo en el registro civil que le profesaba a Joyce la misma devoción. Ne-Je reconoce que siempre quiso mucho a su padre pero dice que maldita la gracia que supuso para ella llamarse así en la infancia y también después. Siempre escuchando lo mismo: <<¡Qué nombre tan extraño!>>

No, no podía responderles a eso con el cuento que me leía mi padre cada noche: <<Then Nuvoletta reflected for the last time in her little long life and she made up all her myriads of drifting minds in one./ She cancelled all her engauzements./ She climbed over the bannistars; She gave a childy cloudy cry: Nuée! Nuée!>>

No, ni podía responderles a eso contándoles ese cuento, ni podía decirles que su padre sólo había querido premiarla con un nombre escrito en una clave que no existe.

– ¿Clave? -interrumpo yo, todavía sin comprender…

Sí, clave porque las claves musicales son de Sol, Fa y Do y mi madre era pianista. No hay <<là là>> pero por aquel entonces ellos se amaban con locura… y lo más absurdo que se les ocurría era lo más apetecible. Lástima que aquello no durara eternamente pero ya se sabe lo que sucede con el amor entre burgueses.

– ¿Entre burgueses? -pregunto, ahora, anonadado yo…

– No le hagas caso -interviene Esva, en ese momento riendo-. Ahora, ya sólo te está tomando el pelo. Ella ha averiguado que te impresiona y se aprovechará de ello. Es lo que hace siempre…

Seguimos ascendiendo por la carretera. El cielo era tan asombrosamente azul que hasta podía decirse que dolía. Y, en varias ocasiones, nos habíamos girado para contemplar aquel escenario de lomas y cúspides que pronto dejaríamos atrás, y que ponía fin a las ascensiones de la Ruta que ellas siguieron y de la que había seguido yo. El orto había comenzado a las 8h05min. Y nuestras sombras se proyectaban en la margen izquierda de la carretera, recortadas por el verde prado.

A las 8h12min. un coto regional de caza y dos minutos después los aerogeneradores, al alcance de nuestras manos. A las 8h18min. hasta  Grandas nos restaban 13 km y de Berducedo nos separaban 6’3. La indicación también nos informa de que esa es la etapa 25 pero  no sé de qué recorrido. Y las 8h19min. ya hemos coronado y hemos subido relativamente despacio.

Esva había decidido sumarse al congreso del Finnegans Wake porque le ofrecía un argumento sugestivo del que partir, en su tesis doctoral: la fenomenología del sueño.

– Cuando como sabrás -me dijo- la idea más extendida entre el materialismo filosófico, hoy en día, es que la fenomenología es una especie de devaneo estético…

Mais c’est super. Yo adoro los devaneos estéticos.

A mis nuevas amigas el congreso del Finnegans Wake las había defraudado pero no así el espectacular complejo arquitectónico de la ciudad origen, el Centro Niemeyer, al otro lado de esa ría en la que permaneciera atracado el buque-escuela  Juan Sebastián Elcano. Ellas se habían conocido en la coctelería de la Torre-Mirador, un restaurante circular de corte futurista desde donde creyeron divisar, más allá del puerto y de las últimas embarcaciones, el oleaje del Cantábrico, algunos kilómetros hacia el Norte pero entre esa masa brumosa y opaca de las bajas presiones, que habitualmente confunde la estructura misma del complejo con la atmósfera. Y desde donde admiraron las elevadas y rupturistas chimeneas del paisaje industrial, que fétido se prolongaba ante sus ojos en la dirección contraria, y por lo que dedujeron que el fuerte olor a ambientador del local se hacía necesario.

Después de conocerse, juntas se habían animado a visitar una exposición artística que se celebraba en el interior de la Cúpula. La pieza fundamental y la más replicada me dijeron que era la del monolito del RNA-mensajero. Un diálogo entre la abstracción y la concreción geométrica, entre la Ciencia y el Arte, el Tao y la lógica.

La pieza, en realidad, me dijeron que era un complejo tríptico, en el que el ‘Blanco sobre blanco’ del suprematismo de Malevich, con unas medidas  que -suponían- superaban los tres metros, y que por ello provocaba una sensación sobrecogedora, configuraba un ángulo recto con una especie de híbrido entre el monolito que aparece en el amanecer del hombre, por la forma, y la estela en diorita del Código de Hammurabi, por la escritura. Donde en letras que, graduadas como las de las pruebas optimétricas de visión, iban decreciendo en tamaño hasta que uno las tenía a la altura de los ojos… podía conocerse una versión histórica del relato del descubrimiento de la doble hélice, que también había sido grabada a lo largo de toda la piedra como margen del texto, en el lateral que configuraba un ángulo obtuso con una de las cajas metafísicas de Oteiza, la ‘Caja metafísica por conjunción de dos triedros, el ‘Homenaje a Leonardo’, la solución del espacio vacío, el espacio místico y oscuro del interior que sirve como protección espiritual. En la consideración conceptual de la práctica artística que nace de una nada que es nada, para llegar a una Nada que es Todo, la nada activa.

Que ahí será donde, por fin, abra los ojos; porque la ayuda providencial que no fui capaz de hacer converger en Natashia, tal vez Ne-Je me la estaba brindando sin pretenderlo. La exposición, en realidad, recogía los resultados de un experimento colectivo. Se mostraban algunos mapas situacionales y eso, independientemente, del que culminaba con el reverso de la pieza de Kubrick, el llamado monolito del RNA-mensajero. Pero en estos mapas que estaban sujetos tanto al suelo como a las paredes, lo que aparecía en ellos eran modelos de pensatividad… Y nada era casual, ni la presencia de Malevich, con su  manifiesto suprematista, blanco de plomo para el fondo, y blanco de zinc para la figura, reivindicando que sólo a través de la sensibilidad pura es posible llegar a un desierto, donde nada es reconocible excepto la sensibilidad… ni la cita con la vida descodificada de Craig Venter, el bioquímico que patentó la primera forma de vida creada por el ser humano, y que dice así: <<Los poetas han afirmado que el secuenciamiento del genoma es un ejemplo de reduccionismo castrante, que les robará su inspiración. Nada más lejos de la verdad. Las complejidades y la maravilla del cómo las sustancias químicas inanimadas que forman nuestro código genético dan lugar a los imponderables del espíritu humano, deberían mantener a los poetas y filósofos inspirados durante milenios.>> Y Ne-Je nos llamará ahí la atención sobre unas piedras que coronan la loma, y que le despiertan un pensamiento animista…

Mirábamos al mar del nebredo. Eso sí, bajando por asfalto puro y duro, y el nebredo era cada vez más lechoso. Y lo que pudimos observar, también desde ahí, serían los núcleos por los que atravesaríamos en la jornada de mañana, de camino al Acebo. Estábamos acercándonos a Buspol, ahora pisando camino pero camino pavimentado y aunque estrecho como un reguero. Detenidos frente a la capilla de Santa Marina de Buspol, no puedo sentirme más agradecido por estas compañeras de viaje. Ellas me lo confirman en seguida, no son religiosas pero en absoluto les molesta que otro lo sea. A mí eso se me hace algo difícil de entender todavía, que las personas puedan arrebatarse de ese modo en que ellas demuestran estarlo… sólo por la belleza que dimana de este entorno rústico y conmovedor. Pero si me confirman que detrás de sus dichosos semblantes no existe ningún sentimiento religioso… haré el esfuerzo de creerlas. De todas maneras leo en voz alta para salvaguarda de los tres, el final de la oración que aquí se nos ofrece:

<<Que venga en mi ayuda la poderosa intercesión de Jesucristo, Salvador del mundo, en cuya colegiata concluiré hoy mi caminar>>.

Hay un limosnero y lo que escucho son algunos suspiros al despedirnos de este momento. Dejo que ellas se adelanten algunos pasos y deposito en el limosnero la misma cantidad que se pedía como donativo en el albergue. Esto prefiriéndolo. Y a las 8h34min. cierro el portillo tras de mí. Y doce minutos después tan solo son 11’5 km los que nos separan de Grandas de Salime pero serán esos los kilómetros más engañosos del mundo. Un sendero de piedrecillas y un zig-zag que, como adelanto, se nos hará eterno.
Y lo que quisiera resaltar es la sensación que nosotros tres vivimos. Porque habrá un momento dado… en que lo que habremos tenido que reprimir habrá sido el ceder a la tentación de salir corriendo y dejarnos caer planeando en ese mar de nubes. Un fenómeno atmosférico de magnitud espiritual. Pero una experiencia bellísima en cualquier caso. Con la meta tan al alcance de la mano ahí, ilusoriamente, y con la complicidad de Ne-Je, o la comprensión de las dos.

 

[AUAGGU]

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Clive me propone una primera diferenciación

que es de la que él partió y como si se tratara del máximo común divisor del que  nos obligan a cobrar conciencia en nuestra matemática infancia. Así que está -dice- el <<amor-dádiva>> y está el <<amor-necesidad>>; y está, igualmente, el <<amor-apreciación>>. Y uno para reconocerse en los dos primeros sólo tiene que pensar en la relación <<materno-filial>> e independientemente de cualquier otro ser. Y aunque en la naturaleza también pueden llegar a existir las aberraciones. Pero lo lógico es conocer que la cría demanda, porque nace a la luz con una necesidad. Y Dios nos libre de pensar que lo que experimenta es sólo egoísmo; porque una ávida y tiránica exigencia de afecto puede ser una cosa horrible. Pero -como Clive me recuerda- en la vida corriente nadie llama egoísta a un niño porque acuda a su madre en busca de consuelo, y tampoco a un adulto que recurre a un compañero para no estar solo.

A las 8h. en la iglesia de Castro el anuncio de una comida homenaje por la despedida de una vida política. En esa iglesia Alejandro da sus misas los segundos martes de cada mes a las cuatro. Esto, por supuesto, las beatas de la ciudad no se lo imaginan; cómo pueda ser la vida espiritual en el caso de las beatas de los pueblos y aldeas de hoy en día. O tal vez sí, ya que tantas veces uno habla desde la ignorancia porque cómo saber, realmente, lo que cada cual sabe de su vida y de la vida.

Clive piensa que nuestros <<amores-dádiva>>, aquellos a los que nos entregamos son, realmente, semejantes a Dios y son más semejantes a Dios cuanto más generosos y más incansables se manifiestan al dar. Pero esa semejanza nos ha sido dada y no tiene una conexión necesaria con esa lenta y dolorosa aproximación  a Dios, que es tarea nuestra. Lo que no quiere decir que sea sin ayuda.

Castro promete girasoles. El albergue y la iglesia hacen un conjunto encantador. Suaves cencerros y olor a establos y a leña, entre las dalias. Y hay ese roquedal que hace recordar a Candamo, Candamo en el camino hasta San Román. Luego el Hotel, donde se apoyaba aquella bicicleta. Castro Chao San Martín. A Clive y a mí nos habría entusiasmado ver algo de ese castro pero a estas horas el museo estaba cerrado. Así que adiós al asentamiento de la edad del bronce y ya andamos, tras cruzar la carretera, regresando a los caminos por sendero de tierra que preside un mojón. Clive observa, entonces, que cuando se trata de <<placeres-necesidad>> tendemos a hacer apreciaciones personales en pasado: ”que rica estaba ese agua que nos apaciguó la sed.” Y cuando se trata de <<placeres-de-apreciación>> la tendencia es a hacer los comentarios sobre el objeto en cuestión en presente: y el cielo nos parece un poema, o esas ruinas del encantador sendero, desde las que nos sentimos absorbiendo este paisaje excepcional, justo antes de alcanzar la ermita de Pradaira. Pero hasta los más inocentes <<placeres-necesidad>> mueren en nosotros de manera repentina. Y lo que si ha resultado esclarecedor para mí es cuando Clive lo explica a través del amor que un hombre puede sentir por una mujer; porque es desde la <<necesidad>> desde donde dice que no puede vivir sin ella, cuando el <<amor-dádiva>> a lo que aspira es a hacerla feliz. Pero sólo es el <<amor-apreciación>> el que hace que uno contemple a esa mujer casi sin respirar, en silencio, alegre de que esa maravilla exista, aunque no pueda poseerla. Y no se quedará abatido si la pierde, porque prefiere eso a no haberla conocido…

San Lázaro de Pradaira fue reconstruida en 1689. Y ahora son cerca de las ocho y media y aquí lo que vemos, como en muchas partes del Camino, es que los peregrinos utilizamos estos corchos de las ermitas para hacernos llegar mensajes como éste que leemos, y que va dirigido a Sandra Rott en un 21 de septiembre del 2015. El sol se refleja en el altar. Así que la capilla no fue orientada según el canon cristiano. Pero el esplendor que a nosotros nos recorre es indescriptible, y huele a agujas de pino tras el rocío.

Y, entonces, el afecto. Al que según Clive los griegos llamaban <<storgé>>; especialmente el de los padres a su prole, el amor que en nuestra experiencia parece diferenciarse menos del que experimentan los animales. Y cuando la paradoja la supone el que es un <<amor-necesidad>>; es decir, el amor que da pero necesita ser necesitado, una afinidad esencial. El menos discriminativo de los amores, ya que puede darse entre sujetos muy distintos o sujetos y objetos muy distintos y que habitan en mundos muy distintos. El que ignora las barreras de especie, y por el que cualquiera puede llegar a ser objeto o sujeto de afecto.

8h36min. Dejamos las colmenas atrás, y tan sólo tres minutos después habremos cruzado la carretera. Después es cierto que hemos seguido por asfalto; y también conociendo las leyes del afecto: Clive observa que el objeto del afecto tiene que resultarnos familiar. Pero, al mismo tiempo, es algo vago o incierto, porque es dudoso que podamos concluir que ese día en concreto fue el día en que comenzamos a experimentar nuestro afecto.

Yo ahí he discrepado pero tal vez algo precipitadamente…

El afecto es discreto, modesto, pudoroso; no se da importancia. Es un sentimiento amable y de naturaleza sosegada. Y vive en el ámbito de lo privado, de lo sencillo.

A las 8h44min. delante del indicador: 5 Pto. del Acebo. 80 Lugo. A Xestoselo 100m

En el afecto estamos aprendiendo a valorar la inteligencia y la bondad en sí mismos, no preparados –nos recuerda Clive– ni servidos para gustar a nuestro paladar. Y los celos en el afecto están estrechamente ligados a nuestra confianza o apego a esa idea de lo viejo y lo familiar. Por lo que todo cambio es una traición al afecto. Pero, entonces, ¿qué factores son los que inciden en nuestro desafecto?

[GAU]

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8h. Frente al indicador de Carracedo

y al otro lado de la carretera un cementerio. Pero será Paul Ricoeur quien establezca, 2500 años después de la existencia o inexistencia de Sócrates, una distinción esencial, como momento ético en su teoría; entre la felicidad, un proyecto existencial y el placer, finito, porque al contraer la felicidad en un instante amenaza con paralizar el dinamismo del actuar en la celebración del vivir. Y es que estoy pensando tanto en Clive, ayer y a esta misma hora, como en Robert, en Lago, cuando afirmaba ser dueño de un enorme capital de fuerza amatoria,  y cada vez que salía a la calle terminaba por coger cariño a alguna persona o a alguna cosa. La cosa, se toca -dirá Derrida- incluso ahí donde no se toca nada. Pero esto  lo dice únicamente porque se lo dice  a alguien que estima, a alguien que dice: <<Nosotros somos la cosa, la cosa del sentido o el sentido en tanto que cosa.>> Y el tacto -prosigue Derrida- sigue siendo para Nancy el motivo de una especie de realismo absoluto […] El espaciamiento del espacio que él expone al tacto permanece irreductible a ninguna extensión matematizable y, quizás, ningún saber […] Es lo que en adelante nos será preciso tratar de comprender. Y cómo el tocar y el no-tocar se tocan, realmente, con un tacto infinito. Y esa es la cuestión: <<El cuerpo es el ser-expuesto-al-ser.>>

Al pasar por delante del cementerio, nos adentramos en el camino de bosque que elude la carretera general. Es un camino de tierra pero que tras sólo cinco minutos nos conduce, de nuevo, a la misma carretera. Sólo que el problema aquí es la desorientación. Que no es algo tan distinto de lo que sucede cuando nos obligan a repensar lo que son nuestros afectos; porque tantas veces uno no sabe bien discernir qué es emoción o sensación de sentimiento o estado de ánimo, o lo que Spinoza y tantos otros desde la Antigüedad han venido llamando <<pasiones>>. Pero seguí adelante por pura lógica, creyendo que así dejaba a una invisible A Fonsagrada a mis espaldas; aunque he de reconocer que sintiéndome muy inseguro en este punto. Porque señales en toda esa recta de la LU-530 no voy a ver. Y ando con muchas dudas, hasta que a la altura de la mesa de piedra que rodeaban unos bancos  veo la primera señal. Y la señal, que es sólo un símbolo, me afecta. Me afecta y me regresa a mi seguridad. Y sentirse seguro, entonces, ¿qué es? ¿es que amo yo a las flechas amarillas del Camino? ¿Y no es esto semejante a ese amor a la patria del que Clive me habló?



<<El patriotismo tiene muchas caras. Quienes lo rechazan por completo no parecen haber pensado en lo que lo sustituirá, y que ya empieza a sustituirlo. Durante mucho tiempo todavía, y quizá siempre, las naciones han de vivir en peligro; los gobernantes deben formar a sus ciudadanos para que las defiendan de algún modo; o al menos deben prepararles para esa defensa. Donde el sentimiento del patriotismo ha sido destruido, sólo se puede llevar a cabo esa defensa presentando un determinado conflicto internacional bajo la perspectiva ética. Si las personas no quieren derramar ni sudor ni sangre por su país, hay que hacerles comprender que los derramarán por la justicia, o por la civilización, o por la humanidad. Eso es un paso atrás, no hacia adelante.>>

Y, entonces, derramar sangre de mis congéneres, ¿qué puede tener que ver eso con el amor? Pero ahí es donde los psicólogos evolucionistas no presentan dudas. Dar afecto significa ayudar a otros o procurar su bienestar y supervivencia. Porque el afecto es algo que todos necesitamos, especialmente en la niñez y en la enfermedad o vulnerabilidad. Así que el afecto es <<proactivo>>, una transmisión que fluye entre las personas y requiere esfuerzo, aunque a veces ni seamos conscientes de ello, porque nos ilusiona y nos implica. Y hay quien asegura que como la masa y la energía pueda almacenarse y trasladarse. Y cuando la emoción no. La emoción es producto de una recepción y, a menudo, exige una descarga.

Yo, por ejemplo, experimento un alivio grande al cruzar la Nacional y ver esa fuente y la pista forestal, que me conduce hasta la visión de esa gran casa de tejado piramidal, a mano izquierda, abajo, en el prado. Pero en breve, de nuevo, se cruza la carretera. Y aquí, tras el mojón y en descenso, se regresa a cruzarla al cabo de unos minutos y ya ha transcurrido media hora. Y de esta forma es más sencillo comprenderlo: porqué razón nos apegamos tanto a algunos otros, y porqué nos sentimos tan apegados al Camino. Porque la sonrisa, el saludo cordial, las señales de aceptación y las promesas de apoyo, nos están transmitiendo confianza. Como hacen los mojones y las flechas amarillas, y por lo que sentimos esta pasión por el Camino; y sobre todo durante estos momentos de soledad. Y la confianza es una emoción positiva, y como el afecto es un código o, si se quiere, una afinidad pero que no siempre es mutua. Y pareciera que siempre andásemos a la búsqueda de compromisos. Pero, a veces, simpatizar o condolerse es tan inevitable…

Después de atravesar la Nacional por última vez, la senda que tomamos es en ascenso. Percibo un rumor en los eucaliptos, el viento avanza. El sol a mis espaldas despunta. He recuperado mi sombra, y ahora los pinos y los eucaliptos son más jóvenes; y entre ellos, estos robles meditabundos que no acertaron a conseguir la suficiente luz.

Creo que queremos porque no podemos ni queremos evitarlo; creo que querer, sentir que el otro nos es tan necesario, es no rendirnos a la indiferencia; tal vez que somos y que nos rodea. Y, en ese sentido, Tomás de Aquino consideró dos de las pasiones que él concebía, dos pasiones relacionadas con uno de los apetitos que él concebía: la esperanza y la desesperanza. Pero creo que Aristóteles, en su ‘Retórica’, se aproximó como ningún otro, a una verdad consustancial a las relaciones; y que es el elemento político, el elemento del poder, donde el orador trata de conmover el ánimo del espectador, suscitando en él esas pasiones que todos tenemos en común.

A las 8h42min. miro hacia atrás y veo A Fonsagrada en la distancia. Pero también dejo atrás esas primeras casas del núcleo de la loma por la que arribo. Después sigo un sendero vetusto, aunque embaldosado. El paisaje es de puro campo pero la carretera no se encuentra demasiado lejos. Hay dentro de esta propiedad unos cruceros que parecen antiguos. Y hay la corteza de algún abedul.

El ascenso lo realizamos por pista de tierra. Pero esta belleza tan serena es, de verdad que sí, como para que se regocije la vida en uno. ¡Qué sensación tan apabullante, que se puede repetir! El límite de las colinas, montes, sierras, y el límite cercano del horizonte, del otro lado, así de simple: ¡qué bonito mundo!

Hemos venido elevándonos y el paisaje es como no lo esperaba. Me había hecho una idea muy distinta antes de pisarlo. Pero no sé porque razón.

[UCU]

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La pista tras el giro repentino

que había dado nos encaminaba, ahora, de nuevo, en dirección oeste. Pero el <<instante>>… Los momentos se suceden, los instantes no.

<<¿No es pues algo extraño ese momento en el que se produce el cambio? ¿Cuál? Este momento que llamamos el instante>>, se pregunta Platón en el ‘Parménides’.

Se trata del Aión, el tiempo que se da todo a la vez, en el <<instante>>. Aión no nació, ni fue originado, es el <<Ser>> antes de todo nacimiento y es el <<Ser>> del devenir, que en la filosofía del fuego se nos da a conocer como la esencia del juego del tiempo. Este es Heráclito de Éfeso, para quien la boca de la profecía era delirante. ¿Y es, para Aristóteles, el <<instante>> análogo al punto?

Ricoeur, cuando trata la segunda aporía del <<instante>>, escribe: <<el movimiento puede pararse, no el tiempo>>. Y también que: <<así como un tiempo sólo requiere de un alma que distingue y que cuenta efectivamente los instantes, también uno determinado se designa como instante presente.>> Presente, pasado y futuro componen la serie A de McTaggart, para quien nuestra percepción del tiempo es tan sólo una ilusión. De hecho, San Agustín en sus ‘Confesiones’… cuando piensa el futuro llega a conjeturarlo en <<algún lugar secreto>>, porque ¿cómo si no sería posible -explica Suter- que los que predicen acontecimientos del futuro puedan verlos desde el ahora?

El recuerdo de Carmen regresó a mí con gran intensidad. La pensé porque del tiempo sólo ella me había hablado… Sin embargo, ese no va a ser el único recuerdo del día y, en seguida, comenzaré a echar en falta a Alberta… La belleza de la Chaira se asoma, a nuestra derecha, por entre el balcón de los pinos y el anhelo se despierta porque, imprevistamente, aquella lejana brétema, en cuestión de apenas algunos minutos, parece encontrarse el doble de cerca. Pero, entonces, saldremos en seguida al asfalto y, en cuestión de segundos, llegaremos al paraje donde nos espera esa ermita. El prado es un prado de romería, un robledal extrañamente tranquilizador. Hay una fuente de piedra amparada entre unas gradas longitudinales, en las que Adrienne permanece sentada mientras me alejo de ella y tomo forma. Mientras caminábamos juntos me ha parecido que era incapaz de ver ni mis piernas ni mis manos.

La capilla es de planta alta, rectangular, con tejado de pizarra y blasonada con tres escudos; uno el de una corona, los otros dos de celadas militares. Pero bajo ellos nos espera un enigmático personaje de extraña faz y postura. Llama la atención su cabello, dividido en dos hemisferios, como si se tratara de… de… ¿de qué demonios podría tratarse? Pero estoy seguro de que si Alberta se encontrara aquí a mi lado… le estaríamos dando todas las vueltas posibles a esos párpados cerrados. Párpados de ceño arrugado, labios gruesos con narices chatas y una cabeza apoyada sobre unos brazos que forman un círculo en el que se dibuja una perfecta <<M>>. De <<Magister>> habría adelantado yo, mientras Alberta -como siempre bromea- imaginándose que ya hace siglos alguien hubiera intuido la existencia de la teoría de cuerdas unificada; porque hay quien piensa que no puede ser casualidad que exista una estructura matemática… con la capacidad de describir todo lo observado.

Pronto hemos retomado la marcha. Desde aquí ya se divisa, algún kilómetro más allá, el Castroverde donde Clive de Belfast pensaba hacer noche… Y en menos de diez minutos habremos alcanzado una población con una hermosa iglesia y un fabuloso palacio a su lado. Ahí, una anciana vestida entera de negro, vestida de los pies a la cabeza, porque también se la cubre con un pañuelo. Y es que no se puede olvidar que el Pentateuco -como dice Adrienne- se trasladó, libremente, en verso, al Corán… ¡Señora! -la llamo para detenerla, porque ha sido vernos y echar a correr.

<<Marcho que teño que marchar>>. Pero, señora podría usted sólo decirnos dónde nos encontramos… Vilabade, y esta la iglesia de Santa María, gótica del siglo XV, lo que llaman la ”Catedral de Castroverde” pero con ornamentaciones de estilo románico, y un pórtico renacentista de cinco arcos… Al parecer, aunque nos ha costado algo entenderla, más a mí, porque Adrienne no habla ni una sola palabra de español, la iglesia se levantó sobre otra anterior por mandato de un noble pero terminando dos siglos después por ser reformada por un virrey de México, que también ordenó construir ese pazo o la Casa Grande, como la anciana la llama, y que tanto tienta a Adrienne a quedarse, por su aspecto monumental e impecable… y porque hoy es un parador de turismo rural, con su forja, encalado impoluto y balconadas. Pero la anciana, con su pañuelo negro anudado sobre la cabeza, tras esto, nos ha dicho algo indescifrable: <<Nin arre nin xo>> y, después, ya marchándose, <<De hoxe nun ano.>>

Y ya nosotros hemos tomado la carretera, que olía a humo, porque en alguna cocina se respiraba el calor. Y nos hemos cruzado con un coche que aún llevaba las luces dadas, aunque amanecer ya había amanecido plenamente, y esa casa que se vendía, y los árboles tan preciosos, porque es un paseo bonito, el de este tramo. Y justo un cuarto de hora antes de las nueve, hemos alcanzado la LU-530, a la altura del kilómetro 21, donde se sitúa el albergue municipal, una moderna construcción de planta baja… y tras cruzar la carretera, un mojón nos conduce por un sendero alternativo que parece que va a ingresarnos, de nuevo, en el campo. Recorrido que yo voy a tomar con algo de eulabeia, porque a estas horas ya comienzo a necesitar, por lo menos, beberme otro café. Pero que, en realidad, sube sobre los tejados, y en cuestión de algunos minutos más… desemboca justo frente al bar Pereira, en el que Adrienne no parece ni siquiera necesitar entrar… así que mientras ella continúa adelante… yo voy a escuchar la noticia de ese universitario español desaparecido. Un médico que había sido dado por muerto pero que la tarde anterior había sido visto, tras diecisiete años, entre Cala Violina y Scarlino…

[CA]

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[…] TENEBRAE ERANT SUPER FACIEM ABYSSI […]

Puente sobre el río Miño, uno de los más largos de la piel de toro. Piel de toro como hexágono, como canta Renaud: <<Nacer bajo el signo del hexágono no se puede decir que me la ponga dura.>> Pero, ¿y a qué ha venido eso? ¿Acaso es que me siento furioso? Adoro al Renaud poeta. Comencemos de nuevo.

Puente sobre el río Miño, paso de la vía romana del itinerario XIX de Antonino que unía Lucus Augusti con Bracara Agusta, y pienso en lo que Otto Fisher escribió hace cerca de un siglo, sobre los momentos estéticos como éste: <<Estas obras figuran entre las más profundas y sublimes que jamás el arte humano ha creado. Quien en ellas se abisma, percibe que tras esas aguas y nieblas […] alienta recóndita la oscilación del ser interno. En estas imágenes -continúa diciendo Fisher- yace oculto y manifiesto, más de un misterio profundo. En ellas está el conocimiento de la nada, el conocimiento del ”vacío” […] que también es el Tao del corazón humano.>> Pero comencemos de nuevo.

Puente sobre el río Miño. Pienso en tomarme un café, porque justo ahí podía ser; sin embargo, me demoro y me demoro y ya, por último, termino por descartarlo. Estoy atravesando el puente, largo puente. ¡Ah, qué momento! Me dan hasta ganas de llorar. ¡Fíjate! Esto sí que es la magia. La magia que es el arte de manipular la realidad de forma o subrepticia o sobrenatural; aunque, para ser justos, también hay quien la ha definido como la capacidad de transformar aquello que nunca imaginaste, o que nunca imaginaste que podrías cambiar. Y pienso en hacer algo muy loco, como arrojar 3 monedas con la mano derecha por encima del hombro izquierdo, como hicimos entonces en la Fontana de Trevi, para que vinieses tú. Sólo que aquí, yo solo, pidiendo el deseo contrario, que nunca seas y que yo no tenga que decirte adiós sin que llegaras siquiera a haber nacido. Y comencemos de nuevo otra vez.

Puente sobre el río Miño, <<[…] y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas>>. No me puedo creer que esté cruzando este río. No sé porqué. Hacia allí esta todo el pasado y está el futuro, y esta ella, la que dice <<O Pai Miño>> a mis espaldas pero que sólo descubro al girarme de frente. Tiene el pelo blanco, las cejas blancas y la piel más lechosa que jamás he visto; blanca pero blanca con blanquidad, blanca como esta brétema que nos confunde con su velo blanco. ¡Qué susto que me has dado! -le digo. Pero ella, apenas una niña, me tiende la mano y muy sonriente me dice que se llama Bruma, Bruma do Ábrego y que, de vez en cuando, suele acompañar a los peregrinos, al menos durante un trecho, para hablarles de Bóveda. Algo de lo que nunca nos hablan en el albergue.

¡Qué sustantivo tu nombre! -le digo. Llevas en el nombre el viento de las castañas.

– ¿Y tú por qué sabes eso, siendo extranjero?

Porque soy mago -respondo siguiéndole el juego: <<[…] descubre cuál es el viento que impulsa a una mente honesta […]>>

Pero si lo sé es porque la voz de ella me lo dijo. No sé cómo me lo dijo pero me lo dijo, como si fuera ventrílocua, y Bruma es tan joven y bonita que mirarla hasta te marea. Pero echamos a andar y Bruma se manifiesta como una caja de sorpresas. Sabe que el verso que cito pertenece a la ‘Canción’ de John Donne, y dice que le gustaría que conociera yo, a mi vez, un poema, a una amiga muerta y a una mujer muy buena. Y, luego, rompe a hablar espontáneamente de Léon Bloy y del milagro, del que éste dice que no precisa explicación ni justificación alguna, porque se trata, únicamente, de una gentileza de Dios, ya que sólo a los más pequeños y a los más humildes les es dado en alguna ocasión avizorar desde una infinita lejanía las elevadas cumbres, mientras que ellos mismos no entienden más que los otros, que les ha sido concedido el obrar milagros, como una fragancia reveladora, como una partícula de polen de flores ignotas. Y a aquel a quien hay que aguardar el único forastero que podrá poner fin a la inconmensurable Tribulación. Será ciertamente un hombre que goce de eternidad, en el sentido en que está autorizado para beber del Aljibe del Temible Jardín no lejos del añoso árbol de la Ciencia. ¿Y qué hará ese personaje entrañable en quien Dios delegará su poder? Sabemos de eso tanto como de las leyes de las nebulosas, lo más que podemos llegar a decir es que el milagro vendrá precediéndolo.

Bloy es un plato fuerte, no es precisamente un postre. Yo ni siquiera había escuchado antes hablar de él, hasta que Adrienne lo hizo pero Adrienne piensa que el milagro es un adorno. Y lo que me contó me dejó muy impresionado. En una ocasión Adrienne ve a una madre cuyo hijo se muere, una madre <<fuera de sí>>, mientras que ella siente ese ímpetu mismo de interceder por el niño ante Dios. Adrienne dice que tuvo la seguridad de que si intercedía el niño iba a revivir pero ella lo que quería explicarme es que, al mismo tiempo, intuía que lo que el Señor le decía era: ”Mira, si tú me lo pides… lo voy a hacer”. Porque la muerte también fue querida y creada por Dios y la muerte no es extraña a Dios, ni el límite de la vida eterna. Y por eso Dios tiene poder sobre la muerte pero eso no era lo que Dios quería. Así que Adrienne renunció, porque comprendió que hay un milagro más grande que hacer milagros, y que es renunciar a hacerlos por amor a Dios. Pero Adrienne ha sido privilegiada y la santidad comienza cuando ya no podemos declinar y no nos queda otra opción que la de amar bajo la circunstancia que sea.

La flecha indica que hacia Ferreiros, ¡qué hermoso! -los pájaros y sus trinos-. No se puede decir jamás que nunca vas a conocer a nadie cuando lo que buscas es entenderte en profundidad. Parece mentira, ¿no? En paz estipulada. Estipulada por mi ser hedonista, mi ser centrífugo y pasajero, como de viandante. Con los ojos no de la interioridad, los que surgieron únicamente contigo como Testigo. Con los ojos de cada día, los que salen a la calle, a los que a veces llevo de paseo, para que puedan esparcirse.

Rúa Vella da Ponte. Ciertamente muy bella y le confieso a Bruma que este lugar junto a su ventana, me provoca hasta pena dejarlo. La placa dice que la rehabilitación se finalizó en septiembre del 2013. Esa ventana… y en el puente las luces, como esferas de ámbar. Es luego una curva de asfalto. Pero por qué siento esta fe en mí, de pronto. ¡Qué poder tiene la belleza! ¡Qué ángel terrible es este! Me columpio en lo sublime de la experiencia estética. Y la experiencia estética desborda todas mis percepciones.

Algunos minutos después una fuente no apta para el consumo. Un anciano sentado con un báculo y un cánido aullando a sus pies. Esto se sitúa frente al Club Fluvial de Lugo, en la Rúa Fermín Rivera. Al lado un parque infantil. Una rana con una lengua extraordinaria y un cefalópodo de color rosa. ¡Contento! Y ya casi frente a la iglesia. Pero antes un puente de Brooklyn, un modelo colgante al que sostienen dos cables de acero.

Camino con Bruma a mi lado, que estremecedora es real, con sus pies descalzos y su sonrisa de Ananda. Un peregrino nos sigue y nos sobrepasa, parece como si caminara con los oídos atentos como los de un lobo pero no da pie ni al intercambio de un saludo. Se ha encaramado al pórtico y consulta el mapa; un mapa en el que tras él nos detendremos nosotros, con mojones kilométricos, altitudes y algunas fotografías… Para Bóveda -nos dice un sacerdote con alzacuellos que asoma tras la puerta de un garaje- hay que desviarse. En el garaje cuelgan cuadros de un Jesús nunca visto.

La rodilla iniciática en la fábrica de la iglesia. Y al lado de la iglesia el cementerio y una capilla, la de San Lázaro. Nos detenemos ahora, como tantas veces los peregrinos nos detenemos, a leer lo que ahí se nos dice; hablan del antiguo hospital, que ya existía al menos desde el siglo XII, aunque su forma actual procede de la última reforma, una en tiempos de Carlos III. Nos explican que los pocos elementos decorativos que se observan, corresponden al barroco más común en Galicia, donde la preocupación estética no era la principal. Pero de la que fue autor, un maestro de obras de la Catedral llamado Fulgencio.

En fin, que este es el punto en que coinciden dos parroquias, la de San Lázaro da Ponte y la de Santiago de Pingos. Mole de piedra con ventanas. Y Stop. Quiero decir que hay un Stop. Y estamos subiendo. Nunca se deja de subir en este Camino. La subida es por asfalto. Todo es Bruma. Lugo invisible allá abajo.

Pero aquí ya hemos iniciado el descenso y a la altura del P.K. 99’552 un aviso para desplazarse si se quiere una cafetería, a 60 metros. La N-540 la salvamos por un paso subterráneo bajo la carretera, 1’9 m, marca. Y esto ya es Lousaneta. Aquí delante de la finca de O Boucello. ¡Peregrino, buen viaje, Lugo te saluda! -dice en ese escudo. El románico neorrománico. No lo digo porque los mandriles tengan que serlo. Carretera arriba, alcanzamos una rotonda donde habrá una isleta.

[UGCUA]

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Estoy llegando a O Pacio, cuando arranco ese diente de león

que soplo. En O Pacio lo rústico se entrevera encantadoramente con lo moderno. La iglesia es la de Santa Marina y el cruceiro, uno antiguo, de principios del último cuarto del siglo XIX, cuando entre la neblina me detengo con Jesús, que quiere saber si no he pasado miedo por los lobos que dice que andan por los bosques de los que vengo. Jesús es de pequeña estatura y alegre, con esa chispa que ponen en sus ojos los entusiastas y muy curtido. Así que le pregunto si él los ha visto o si son una leyenda; dice que no los ha visto porque él no camina de noche pero que en esta aldea, los lobos hace tres o cuatro años, mataron a los perros y me habla de alguien que hace no mucho vio siete u ocho juntos.

O Pacio dice que está en el límite de tres parroquias, Friol, Palas de Rei y Guntín, que es de donde venimos. ¿Y se vive bien en los límites? -le pregunto. Y no -me dirá- porque no te hace caso nadie. Pero a Jesús se le ve con humor muy temprano -le digo. ¿Y él qué me responde? Que eso es porque los palos te vienen durante el día y no al amanecer. Y al parecer de Jesús, por donde he venido andando, no puede ser menos recomendable y más peligroso; aunque imagino que se refiere sólo a la oscuridad. Y tras otros quince minutos alcanzo el cruce del que Jesús me había avisado. Pero mientras Jesús me hablaba he recordado lo que Julien me dijo, que el mayor explorador de esta tierra no hace viajes tan largos como el que desciende al fondo del corazón y se inclina sobre los abismos donde el rostro de Dios se mira entre las estrellas.

Son las 8h30min. y en este punto se inicia un descenso que en seguida retoma el plano del asfalto; cuando aparecen nuevas indicaciones a Ponte Ferreira del que sólo nos distancian 800 metros; y en seguida leemos que aquí nos situamos en la comarca de la Ulloa, en con el concejo de Palas de Rei, que es esa la altura a la que atravesamos el prado de pasos breves, y en el que nos precipitamos hasta ese curso de agua; lo que supone un momento de una gran estética, con ese minúsculo puente que alguna vez debió de ser romano y que no salvamos, en un entorno rural de una inolvidable belleza paisajística, o al menos con esta luz.

Julien también me hizo entender que no es solución poner a la naturaleza una camisa de fuerza, pues la naturaleza la hace pedazos y los santos nunca han actuado así sino que, preferían Dios al mundo y era el amor y no la violencia lo que los libraba.

El sendero para los pies breves, embaldosado; y ando hasta ese albergue de la vía romana donde se entiende que alguna se reafirme en su condición de misántropa. Estos -dice Adela- han puesto una cadena para que ni les pises la propiedad, porque se han tomado vacaciones y quieren ser respetados. Pero salen dos niñas corriendo, cuando ella pasaba por delante, y la más pequeña le grita que está cerrado; que la peregrina que ahí lo que me explica es que ella no tiene corazón para hacerle un feo a una criatura y le ha preguntado a la niña si iba al colegio, cuando salen los padres y el tipo se pone desagradable con ella que, entonces, la hermana de la más pequeña, que también era todavía pequeña, ha disuelto la tensión con su respuesta… Yo su paso desde luego que me he sentido incapaz de sostenerlo, y antes del indicador de As Balancas la he visto alejarse.

<<Tú amas al Señor en la paz –me dijo Julien al hablarme de uno de sus personajes- pero él tiene la rabia de Dios. No puede amar sino con violencia, porque es un hombre de deseo.>>

[UAU]

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He seguido las flechas y, tras dejar atrás el albergue San Antón

alcanzado una capilla desde la que se contempla todo Melide, y en esa fuente aprovecho para proveerme de agua.

Cerca del bar Stop alguien había colocado, en un gran expositor, el beso fraternal en el que los líderes comunistas, Leonid Brézhnev y Erich Honecker, fueron inmortalizados en junio de 1979 y durante el 30 Aniversario de la República Democrática Alemana. Y beso que, algo más de una década después, fue llamado ‘de la muerte’, cuando el muro de Berlín cayó y Dmitri Vrúbel lo plasmó en ese mural del East Side Gallery, en la calle Mülhenstraße del distrito Friedrichshain-Kreuzberg de Berlín.

Proudhon pensaba que el papel del artista consistía en excitar en nosotros la sensibilidad moral, los sentimientos de dignidad y de delicadeza mediante la visión de lo ideal. Y tal vez por eso Vrúbel escribió debajo de los dos hombres: <<Dios, ayúdame a sobrevivir a este amor letal>>. Pero el genio –afirma Proudhon– no piensa solo dentro de un egoísmo solitario, sino que tiene en sus antecesores su tradición, sus ideas acumuladas, sus facultades aumentadas y hechas más enérgicas, por la fe intensa de las generaciones. Ya que para Proudhon la creatividad sólo podría ser entendida como el producto de una fuerza de colectividad social; que es algo distinto eso de lo que Foucault consideraba, cuando frente a, un todavía joven, Noam Chomsky, en aquel debate tan histórico como pueda ser este beso, dice que la creatividad sólo es posible gracias a un sistema de reglas, y que no es una mezcla del orden y la libertad, sino que la libertad sólo puede ser verdaderamente ejercida gracias a un sistema de regularidades.

A las 8h27min. todavía no ha amanecido pero este es uno de esos entornos privilegiados en el que esperarlo sobre los tejados. La iglesia está encalada en un blanco impoluto y esto es un vergel, en el que los bancos animan a olvidarse del tiempo. Y contiguo al cementerio. Y, en seguida, el mojón que señala el kilómetro 50’5, bajo el que alguien dibujó un corazón, tras el que escribe que ama a los veganos. Y eso algo a lo que alguien ahí mismo responde: <<EAT MEAT!>> Y mientras las ovejas ramonean en el prado.

El descenso es por pista de piedrecillas bajo un cielo malvado que contrasta con el verdor arbolado de las copas frondosas y los tréboles de la campiña. Yo, al beso de Brézhnev y Honeker lo encuentro perturbador. Pero esa perturbación nada tiene que ver con la crítica del arte que hace Proudhon y que identifica belleza con sensualidad. Aunque si existe una crítica que los anarquistas le hacen a los marxistas, acerca de la concepción del mundo, es que el marxismo no parte de la ética. Pero el decurso sigue y una brecha sinuosa, como una silenciosa herida, evidencia la presencia anterior del macadán, con sus áridos de granulometría discontinua. Y lo mismo que mi pensamiento sigue por sus derroteros.

8h35min. Tras cruzar la N-547 los nombres de las poblaciones y también los comerciales se suceden: San Martiño de Arriba, Visantoña, Ribadulla, Igrexa de Santa María, Cruceiro.

Y tras el giro a la derecha una tienda de souvenirs con su buzón de correos. Y, al minuto, la románica Santa María del siglo XII, que ha sido catalogada como Monumento Nacional. Un templo de una sola nave y de ábside semi-circular. Las pinturas murales de la bóveda del interior son maravillosas; no faltan, por supuesto, ni los ángeles con las trompetas, ni los santos, ni las visiones de Ezequiel. Aunque también destacaría el altar, y el capitel del hombre entre las constelaciones. Pero constelaciones tal y como las concebía Cortázar, y aunque no sé si exactamente como cuando dijo: <<Muchas veces he pensado que si hubiera podido explicar lo fantástico nunca hubiera escrito ningún cuento fantástico.>>

Una ventana de la sacristía estaba abierta y por ahí fue por donde me colé. En la sacristía también habían colocado esa pila bautismal. Y luego el camino me resultó precioso en estos primeros compases, aunque no podía dejar de acordarme de la mañana en la que dejé de escuchar la voz de mi guía y de comparar la similitud de lo sucedido.

A las 8h45min. un lavadero en mitad del campo pero bajo un tejado a cuatro aguas. Después las casas y al minuto la señal de Penás y el pozo.

El sol resplandece por el Este cuando son las 8h51min. Y la sensación que se tiene es la de que hoy va a haber mucho más camino que vivir que en los días previos, en los que uno se hastía de tanto asfalto y carretera pero también de haber regresado al Camino Francés, porque en estos momentos el flujo de peregrinos vuelve a ser incontable.

[UGU]

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Concéntrate -voy pidiéndome- en lo que escribe

Abrente y que le transmitió el Prelado, sobre el vidente de Patmos.

Primero que sólo el cordero inmolado es capaz de abrir el libro sellado y de revelar su contenido, de dar sentido a esa historia en apariencia tan absurda. Y segundo, la muy reconfortante profecía de la victoria de una mujer llamada María sobre un mítico dragón. Pero creo que sólo pienso en ello en un intento desesperado de distraerme de la angustia, cuando he reanudado el camino desde el albergue, retrocediendo sobre mis propios pasos.

Pisamos la hierba suave y las murias son… Algunos troncos serrados, esos no llegan a entorpecer nuestra marcha. Otros no lo han sido y esos hay que salvarlos. Algún pino, mientras la hierba se hace barro, y algún almendro que se no se resiste a vestirse en flor. El regato refulge azul de crestas blancas al fondo del valle. El Camino todavía recuerda el de cualquier falso llano. La cumbre la miramos y si miramos hacia adelante no dejamos de mirarla. Las flechas nos acompañan como siempre, donde más compañía nos dicen.

En su ‘Trayectoria’ Hölderlin poematiza: <<Hacia lo alto mi espíritu tendía,/ pero el amor/ bellamente lo amainó,/ lo curva el dolor con más fuerza;/ Así recorro de la vida/ el arco y regreso de donde partí.>>

Uno se pregunta ahora si aquella es la meta, esa cúspide roma pero puntiaguda, y el Camino por momentos se empina. Puente del Xestu Molín. Reguero Fonfaraón. El puente es de madera y, ahí, podemos hacernos alguna idea, de por dónde es que andan aquellos que se decidieron a recorrer la misma distancia de la etapa por la ruta de Hospitales, aunque eso desde la jornada anterior… Yo me decidí por el descenso a Pola de Allande debido, más que nada, a que no uno sino varios, caminantes y pobladores, nos habían avisado de que si existía un bosque mágico en el Camino… éste lo era indiscutiblemente. Y la pendiente se pronuncia pero he de reconocer que este bosque tiene un encanto extraordinario.

Fascinar deviene de fascinare y de <<fascinum>>, hechizo, embrujo, aunque comúnmente pasó a designar a un amuleto, en forma de falo y contra el mal de ojo: <<¿Has visto cómo me miró?>>.

Hay momentos que vamos muy a la par que el curso de agua. Veo ahora un derrumbamiento, lo que en esta tierra llaman argayo, y me pregunto si sea esa la cumbre de El Palo… una vaca descolorida, desteñida, canela con cencerro, y líquenes. Es un paisaje estremecedor, que algo tiene de estremecedor. Soledad plena, felicidad, niebla arriba.

Es una aldehuela, atravesada por un curso de agua como aquellas de las últimas estribaciones de los Pirineos, las que me describían Helga y Nelson. Por lo que sea, ahora los recuerdo. ¿Y este andar es? Un suave ascenso por la hierba pero sólo debemos llevar andados unos 2 kilómetros desde Peñaseíta y desde aquí ya se tiene una idea, al dejar la aldehuela atrás, de adónde nos dirigimos.

El Camino se torna abrupto pero sin temor, nada que ver con aquel descenso desde el puerto de Pajares al pueblo… Ahora, salvo de dos zancadas ese nuevo regato, por otro puente. Pero ahí he sufrido un vahído extraño. Y sólo se me viene al pensamiento la <<epekeina>> de los místicos, que en Platón implica la idea de dar un salto más allá del límite…

Señalizada una fuente y una cruz con corazón. Y a su lado, una nota bajo una piedra: <<Al ánimo clemente de la divinidad se le llamó gracia. Es clemencia pero también es algo más que eso.>>

Escaleras de madera. Arroyo cristalino. Banco de madera. Nuevo puentecillo, me detengo aquí. Contrariamente a todo pronóstico, este agua es silenciosa, y hay quien dijo que en la lengua de los sonidos… el silencio, a lo que se corresponde es a la oscuridad.

[CUU]

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Al final, todo aquello que conocieron aquella tarde las determinó.

Y, aunque en ese momento no decidieron nada, al regreso a sus lugares habituales y al retomar la comunicación, casi sin quererlo comenzaron a proponérselo. Aunque aquí Ne-Je hace una pausa y me detiene: <<Espera -me dice. ¿Tú conoces la Place des Abbesses?>> Y yo digo: <<Sí, claro.>> Pero pienso, y esto por qué ella me lo pregunta…

Ça marche -continúa. Yo pasaba por allí y, de repente, veo a Eric Reinhardt y me digo: voy a decirle lo muy identificada que me siento con un pasaje de su ‘Cendrillon’, el de los personajes A y B y Marie-Odile Bussy-Rabutin. No sé si tú lo has leído…

(A lo que muevo negativamente la cabeza)

Y él justo se dirigía por rue Yvonne le Tac a la Librairie des Abbesses, y a donde le seguí. Y una vez dentro, por disimular, voy a coger en las manos el primer libro que me llama la atención y que fue ‘Histoire de France des origines à nous jours’ de Georges Duby pero te seré real, porque yo adoro la serie de tapices ‘A mon seul desir’ y la ilustración de la portada era justo la del sexto sentido… Cuando, entonces, no sé porqué razón detuve la vista en el que éste ocultaba, que era un libro muy deteriorado pero que por título me pareció que tenía uno muy sugestivo.

¿Qué título? -pregunto, ahora bastante intrigado.

Le discours du plaisir pero también un subtítulo en español entre corchetes [o el nivel del <<akos>>]. Cuando yo sabía que <<akos>>, etimológicamente y junto con <<pan=todo>>, era una de las dos partículas elementales del concepto origen de la <<Panacea>>. Y voy a abrir el libro y qué crees tú que voy a descubrir dentro.

Una pregunta como si ella esperase que yo lo adivinara. Pero no sé -le digo. ¿Qué descubres dentro?


El tríptico del monolito del RNA-mensajero. Así que no lo dudé. Olvidada ya de Reinhardt me acerqué a la caja y quise pagar por el libro pero me dijeron que el libro no les pertenecía, y que otras veces había sucedido algo así por el Bookcrossing… De modo que si lo quería mío era.

¿Y Reinhardt? -quiero saber yo.

No sé, fue como te dije. Me volqué en la autora y él se me olvidó por completo.

¿Y qué tal es la obra? – le pregunto, entonces.

Bueno, desternillante no. Pero desde entonces no me separo de él y Esva y yo venimos comentándolo. Aunque ambas pensamos que la tal Lyotard, en realidad, esconde tras de sí a un hombre. Pero tampoco comprendemos exactamente porqué motivo las dos experimentamos la misma sensación. Es un libro descatalogado, y aunque le faltan algunas páginas, yo lo relaciono con Les Éditions de Minuit, porque en las páginas centrales figura el sello de Jean Bruller.

Sólo las curvas del recorrido no nos dejaban experimentar del todo el estar como internándonos en una nube. En algún punto Esva nos advierte que necesita detenerse a desahogar. Ne-Je y yo vigilamos el sendero mientras la ocultamos a la vista de cualquiera. Esva se libera de la mochila y la apoya contra mis piernas y luego se sujeta a mis pantorrillas, por detrás, para no caerse, lo que me hace sonreír y recordar a Alberta porque ella también tenía esa costumbre. Hace un rato que vi en uno de los indicadores que para Grandas sólo nos restaban 8’3 km. Pero cerca de las nueve y media lo que los tres admiramos es un embalse de aguas muy verdes, como las de un cenote mexicano. Desde aquí podemos divisar un poblado de casas salpicando la ladera de la montaña. Y el trayecto sigue siendo bello y extraño. Yo, desde luego, no puedo evitar pensar en el ensayo de Maeterlinck, ‘Sur les femmes’; <<Ellas -dice- habitan al pie de lo inevitable y conocen mejor que nosotros el camino.>>

[UCA]

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Desde este punto advertimos el nebredo

que evoluciona sobre la cuenca del Navia, aunque allá a lo lejos. Y frente a nosotros la presencia de los aerogeneradores nos indica el destino primero de la jornada. Andamos la carretera hasta el cruce y ya son 9 los kilómetros que nos separan de Grandas. Y tan sólo 18 los que nos restan hasta Fonsagrada. Sólo el doble de lo que hemos andado y, como aquí vamos tan descansados todavía, por eso nos parece pan comido. Algo más de seis los que supone el ascenso hasta El Acebo y para Clive, hacerme entender que <<seguir pensando en ella>>, en lo que me convierte es en un contemplativo del amor. Sin embargo, para el evolucionista el amor es una complicación y desarrollo tardío del impulso biológico. Pero el eros -dice- es lo que hace que un hombre desee a esa mujer en concreto, que la desee como amada en si misma, de forma misteriosa e indiscutible, y el placer que esa mujer puede proporcionarle. Y la sexualidad puede actuar sin eros o como parte del eros. Pero lo que es seguro es que el eros siempre tiende a convertir el hecho de <<estar enamorado>> en una especie de religión. Porque el eros crea para los enamorados un pasado que les parece inmemorial. Un pasado al que se regresa una y otra vez, con asombro y reverencia. Y la broma siniestra -según Clive- es siempre que este eros cuya voz parece hablar desde el reino de lo eterno, no es ni siquiera necesariamente duradero y, en ocasiones, conduce a uniones crueles y, aún, a pactos de suicidio y crímenes. Y puede no ser deseo carnal o un sentimiento vano, puede ser eros en todo su esplendor, sincero hasta destrozar el corazón, dispuesto a cualquier sacrificio antes que a la renuncia del amor, porque el amor erótico hace promesas que no se piden; y no hay modo alguno de convencerle de que no las haga. Pero es en la misma grandeza del eros donde Clive observa que se esconde el peligro, en su compromiso total, en su desprecio imprudente de la felicidad, en su trascendencia, porque lejos de sostenernos a nosotros mismos como en la amistad, como individuos contingentes, en el acto del eros experimentamos, como en algo comparable a la representación de un misterio o de un ritual, como actúan en nosotros fuerzas más remotas y menos personales que nosotros mismos. Porque una de las primeras cosas -según Clive- que actúa el eros es la de borrar la distinción entre el dar y el recibir. Pero Clive asume como una broma el hecho de que tengamos un cuerpo; y de hecho, cree que esa es la broma más vieja que existe…

Y a las 9h16min. es cuando el indicador de la carretera nos avanza que pronto nos encontraremos atravesando Peñafonte, situado a 847m., y la última aldea de la comunidad autónoma de Asturias. Y algunos metros después, habiendo abandonado la carretera, a estas horas poco transitada, bajo un sol hilarante, nos encontramos frente al umbral de la iglesia de Santa María Magdalena de Peñafonte, que fue construida en 1605 y a la que envuelve un desagradable olor a orines y a mierda; ni siquiera a bosta de ganado, a mierda de mierda, a heces hediondas pero en un entorno bellísimo y civilizado, por más que el hedor nos obligue a respirar con dificultad. Y yo lo que habré de reconocer, mientras nos proveemos del líquido elemento en esa fuente de agua fresca y riquísima, es que tengo algún problema para aceptar ese concepto que Clive tiene del cuerpo. Pero Clive lo que piensa es que, en ciertos momentos, hay una gran poesía en lo carnal; pero también -si se le permite expresarlo- un elemento de obstinada y ridícula antipoesía, y como mismamente sucede en este lugar. Y además -dice- los enamorados hasta que tienen un bebé del que se pueden reír, siempre se están riendo el uno del otro. Pero, y eso, a ti por qué te aflige tan repentinamente -me pregunta.

¡Mira! -le digo evitando afrontar esa respuesta. Aquella formación rocosa y este agua debe ser la razón del nombre de esta aldea. Clive se muestra de acuerdo conmigo y respeta mi silencio. Pero lo que más nos impresiona de Peñafonte es su cementerio; en el que uno difícilmente esperaría descubrir ese hermoso jardín, que alberga un número inusitado de flores. Dos tumbas habían sido removidas recientemente. La tierra oscura y sobre ellas, a la altura de los pies, habían plantado las dalias más delicadas.

Retomamos el itinerario y yo procuro que Clive no perciba los suspiros que en mí arranca la experiencia estética. Prisa ninguna llevamos pero a partir de aquí el calor se desvanece y la brisa fresca nos obliga a abrigarnos. Los aerogeneradores cada vez más cerca. Y con lo que no me costará estar de acuerdo es con el con el hecho de que, el eros, sin disminuir el deseo, hace más fácil la abstinencia. Y tampoco con el hecho de que, espontáneamente y sin esfuerzo, en el eros hemos cumplido, aunque sólo sea en una persona, con la ley del amor a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Clive dice que así el eros nos revela su condición, de un modo más impresionante que en los otros amores, debido a su fuerza, dulzura y atractiva presencia, porque no puede por si mismo ser lo que de todos modos debe ser si ha de seguir siendo eros, y la vieja hipérbole de los enamorados que se <<devoran>> mutuamente puede estar terriblemente cerca de la verdad.

[AUU]

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La sensación es muy semejante a cuando desde Espinal

alcanzo, antes de llegar a Viscarret, el alto de Meizquiriz, y semejante el silbido, el aire fresco, la circunstancia, la soledad maravillosa pero con Solange en mi pensamiento, mi maestra.

Jean-Luc Nancy dice que no tenemos un cuerpo, sino que somos un cuerpo. Y dice que un cuerpo es el lugar que abre, que separa […], donde tiene lugar el acontecimiento. Y que el cuerpo expone la fractura del sentido que la existencia constituye, que el cuerpo es el límite del sentido. Y que el cuerpo es gravedad y lo es con su espesor […] o con su masa de tierra amontonada en la tumba. Pero aquí están los hilos de la magia, ¿podemos llamarlos así? Son zonas de telarañas que se extienden y se extienden. Un cuerpo de telarañas, ¡curioso! Esto no lo había visto nunca antes. Sólo en Meizquiriz, solamente caminando en compañía de Solange, cuando nos conocimos… El sonido del viento parece como traído de otro tiempo, y son hipnóticas y tú las atraviesas como alborozado pero son reales. No me las estoy inventando yo. Aunque parece dudoso que en días o semanas no haya pasado por aquí alguien, antes. Porque, ¿qué especie tejedora podría tramar algo como esto en el plazo de unas breves horas?

Las maestras en la vida son escasas, un raro hallazgo. Durante años tuve un amigo al que más de una vez me descubrí envidiando porque, de algún modo, esa mujer que podría haber sido su madre, le guiaba por un camino que para todos nosotros, el resto de sus amigos, suponía un misterio. Y sólo fue mucho más tarde cuando, un día en que nos vimos, después de un tiempo sin saber uno del otro, me confesó que esa mujer se llamaba Diotima. Y dónde era que podía yo encontrarla. Así que, por qué razón no empezar por el final, nosotros. Y es preciso -dijo ella- que quien pretenda ir por el camino recto hacia el objetivo al que conduce el Eros – que nos acaezca ver la belleza en sí, limpia, pura, con <<el ojo del alma>>, para engendrar no imágenes de virtud sino virtudes verdaderas, al estar en contacto con la verdad: engendrar y criar una virtud verdadera- desde joven empiece a encaminarse hacia los cuerpos bellos; y, en primer lugar, si su guía le conduce correctamente, que se enamore de un solo cuerpo y en él engendre razonamientos bellos; luego, que comprenda que la belleza que hay en un cuerpo cualquiera es hermana de la que hay en otro cuerpo y que, si se debe perseguir la belleza de la forma, es una gran insensatez no considerar que es una sola y la misma belleza que hay en todos los cuerpos y tras haber comprendido esto, debe erigirse en amante de todos los cuerpos bellos, y aquietar ese violento deseo de uno solo, despreciándolo y considerándolo poca cosa. Después de eso, considerar más preciosa la belleza que hay en las almas que la que hay en el cuerpo; de suerte, que si alguien es virtuoso de alma, aunque tenga poca lozanía, le baste para amarlo, cuidarse de él, procrear y buscar razonamientos de tal clase que vayan a hacer mejores a los jóvenes, para verse obligado de nuevo a contemplar la belleza que hay en las normas de conducta y en las leyes, y observar que todo ello está emparentado consigo mismo; con el fin de que considere que la belleza relativa al cuerpo es algo poco importante. Después de las normas de conducta, debe conducirlo a las ciencias, para que vea asimismo la belleza de éstas y, dirigiendo su mirada a esa belleza ya abundante, no sea ya en el futuro vil y de espíritu mezquino sirviendo, como un esclavo, a la belleza que radica en un solo ser […] sino que, vuelto hacia el extenso mar de la belleza y contemplándolo, procree muchos bellos y magníficos discursos y pensamientos en inagotable amor por la sabiduría, hasta que, fortalecido entonces y engrandecido, aviste una ciencia única; algo que existe siempre, no nace ni muere, ni aumenta ni disminuye sino que es la propia belleza en sí, que en nada se hace ni mayor ni menor, ni le sucede nada.

Y estas eran las cuestiones relativas al amor, y en cuyos misterios, a partir de ahora, yo también podía iniciarme. Diotima, la extranjera de Mantinea, en la histórica Arcadia. No le reproché a mi amigo, por supuesto, que nos hubiera mentido a todos como lo había estado haciendo; al contrario, le guardo gratitud por la confianza que me tuvo cuando yo ya sólo era yo y no yo y los otros.

Nos dirigimos en ascenso hacia aquellos aerogeneradores. Pero el olor de las Asturias y Galicia rurales es agrio, inunda la pituitaria y hay que acostumbrarse; no se rechaza pero puede amargarte el estómago.

Un aldeano me vio detenido aquí y, desde la distancia a la que nos encontrábamos, me señaló que debía dirigirme de frente. La flecha todavía no la había visto pero era clara; sólo reflexionaba tomándome mi tiempo. Luego hacia arriba, por entre los pinos del monte, hasta que a las 9h20min. me doy de bruces con ese mirador inesperado. El de esa mesa desde donde se divisa todo. Quiero decir el paisaje pero también a ese peregrino que tranquilamente viene fumando por la carretera. El sol a esta hora ya es deslumbrante pero después de esta pausa continúo la andadura.

En el Banquete platónico, los cinco discursos que preceden al de Diotima expresan las diversas concepciones del Eros que convergen en la religión y la mitología de la época. Pero sólo ella será quien fascine al director Marco Ferrari, y que será el que dirija a la griega Irene Pappas (1988) en la exposición más antigua y esclarecedora que se conozca sobre el Eros; y en el que <<lo que ama>> tiene un carácter diferente. Eros es amor de las cosas bellas; es decir, de la <<Poesía>>. Y en general, todo deseo de las cosas buenas y de ser feliz es para todo el mundo el amor grandísimo y engañoso. Pero el amor, en resumen, consiste en el deseo de poseer el bien para siempre, y esta acción es, en efecto, una procreación en la belleza. Tanto según el cuerpo como según el alma. Y por eso cuando a lo bello se acerca <<lo que desea concebir>>, se vuelve alegre y se derrama contento, procrea y engendra. Porque el Eros es <<Amor de la generación y de la procreación en lo bello>>

– Pero por qué -dije yo.

Porque es la generación algo eterno e inmortal, en la medida en que puede darse algo inmortal; así que es forzoso según este razonamiento, que el amor sea también amor de la inmortalidad junto con el bien; es decir, aprovechar la vida para hacerse inmortal y sin hablar del destino del alma, del que es probable que hablemos antes o después.

A las 9h39min. doy con los cursos de agua. Y no habrá más remedio que mojarse, si no se llevan las polainas. Pero es tan hermoso este paso que hasta dolería que no existiera. Y lo cierto es que se supera en seguida. Y sin perder un ápice de su belleza.

A las 9h45min., otra vez se observa, allá abajo, la carretera y más peregrinos circulando por ella. Y es, entonces, cuando recuerdo lo que Solange me dijo: <<Cuando ocurra algo irreparable en una parte de tu vida, en un trance de tu vida… en unas horas de tu vida… trata de recordarlo por horas, trata de que una y otra hora hablen al mismo tiempo, como si establecieran un diálogo y dislócalas. Hazlo, eso sí, lógicamente, en razón a algún sentido que sólo tú conozcas; porque aunque, al final, eso se encuentre en alguna parte de la historia… siempre vas a sacar algo en claro de todo ello… y que tú eres el disponedor último de tu tiempo. Cuando decides que estás preparado para asumirlo.>>

Y efectivamente –dijo Diotima. Hay quien concibe en el alma aún más de lo que a los cuerpos corresponde concebir y dar a luz: juicio prudente y cualquier otra virtud […] Pero la más importante y la más hermosa forma se producirá en el ordenamiento de lo concerniente a las ciudades y comunidades… que recibe el nombre de mesura y justicia. Y ante ese ser halla al punto abundancia de razones sobre la virtud y sobre cómo debe ser el hombre bueno y en lo que debe ocuparse, e intentará educarlo. En efecto, al estar en contacto, creo yo, con lo bello y tener trato con ello, procrea lo que desde antaño llevaba en su seno, teniéndolo en su memoria tanto cuando está junto a él como cuando está lejos, y en común con él contribuye a crear lo que han concebido, de modo que una comunidad mucho mayor que la de los hijos mantienen unos con otros tales seres y una amistad más firme, ya que han tenido en común hijos más bellos y más inmortales.

9h50min. He alcanzado un núcleo habitado. Pero también por un pequeño perro agresivo.

9h53min. Los aerogeneradores más cerca. Es como si sus aspas me transmitieran un aviso… Hay una disyuntiva, hay que elegir la izquierda; parece que por ahí se continúa en descenso pero en seguida la trocha persevera a media ladera.

[UGU]

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Bodegón sobre fondo rojo.

En el televisor aparece la imagen de la última ciudad por la que discurrí. Quería recordar a su autora para citarla pero pasados unos metros he olvidado, primero, su nombre y, luego, el apellido. El azulejo nos desvía por la Praza do Axuntamento, donde en la Casa do Concello ondean una bandera de España y otra blanca, aunque de un blanco nacarado. Frente a la iglesia, poco singular y dedicada a Santiago, un círculo de niños en granito se congregan estrechamente abrazados bajo un paraguas de algún metal tornasolado; es, podría decirse, la fuente más tierna del Camino. Y enseguida alcanzo, ya andando por un tramo que los gallegos llaman vello, un lavadero y otra fuente de las de verdad, de las que no sólo sirve de ornamento; ésta en un ambiente bucólico, rodeada de una parrilla y mesas de piedra, donde Adrienne se ha sentado a esperarme. Y que será desde donde ambos contemplemos las últimas casas del Castroverde que atraviesa la Nacional, y tras ellas, alzándose, una torre del homenaje, sobre la que Adrienne dice que otro peregrino acaba de contarle una leyenda feudal, y así como de la fuente, a la que llaman la Fuente de la Virtud… una leyenda de asedios y de la guerra, que se salda con el amor de la caridad y que ella me repite. Por preguntarle algo, y tras echar un trago del agua bondadosa, me animo a preguntarle por el peregrino que eso le ha contado. Había sido, como presentía, Clive de Belfast. Y a mí que me gustaría mucho volver a andar con él de nuevo… la estimulo a que nos espabilemos y le demos alcance. <<¿Conoces, entonces, a muchas gentes como las de ese castillo, capaces de compartir su escaso pan con el enemigo de su fe?>>

Nosotros -dice ella- confundimos piedad y donación, y por eso nuestro fracaso real nos lleva a una entrega que no es necesariamente piedad. Puede ser que alguien tenga una piedad extraordinaria, que conozca las escrituras de memoria y la liturgia y los santos del día y, literalmente, no ingrese lo más mínimo en la donación. Y al revés… El odio es tan ciego que a veces no sabemos que odia, y lo queremos disfrazar a través de nuestra exigencia de justicia. Y si tú le dices a una de esas personas que odia… te lo negará, porque ya no se tiene la capacidad ni tan siquiera de reconocer ese odio.

¿Odio, dices, Adrienne? El recuerdo de Veronique burlándose de los católicos con aquel hiriente sarcasmo, aquí, me hace daño en el cerebro, y experimento como mis labios son envueltos por un temblor reconocible. El temblor de esa última mañana en la que Dios me habló…

Sí, odio, querido amigo. El odio hacia los demás, aunque en apariencia los trate bien y me relacione con ellos. El odio hacia mi propio odio, porque no descubro las razones del porqué viví determinadas circunstancias, y el odio hacia Dios.

Habíamos continuado andando por ese sendero entre castaños, después de haber sobrepasado el mojón tras la bonita casa con cancela, para, al minuto, tener que cruzar la LU-530, a la altura del km 20, girando a mano izquierda para, luego, atravesar por uno de esos pasos que salvan las vías y, tras el mojón 124’723, descender a San Miguel do Camiño, donde todo es campiña, berzas, y el mundo de un verde maravilloso. El dolor se atenuaba y a las berzas les seguían unas casas. La iglesia algo alejada del Camino, a mano derecha.

¿Tú has odiado así, Adrienne? Y como ella guarda silencio ya nada quiero volver a preguntarle

¡0tra kongöstra! Su voz me ha parecido desconocida al pronunciarse aquí en ”español”, y he recordado el despertar y esa voz que me lo había pedido… Pero al salir del paso por entre los árboles ha sido como contemplar un <<Semblante>>.

– Sin el tú no tenemos a Dios, Hervé pero nuestro prójimo no es un medio, es una plenitud. El tú es para mí la medida de una distancia, el reconocimiento de una distancia y, por lo tanto, de un Camino. El prójimo es nuestro camino de regreso a Dios en la fe.

Cruzamos un curso de agua, el curso no tenía nombre pero Adrienne se lo dio. Los prados nos regocijaban y la senda se volvió delicada como una mano amorosa. El sol, detenido sobre Castroverde, hacía un primer tímido intento de dejarse volver a ver; marchando entre crujientes hojas de castaño una población nos saludaba más arriba, a lo lejos. Y, al finalizar ese tramo, una casa antes de tomar la carretera en esa curva, donde un ave rapaz nos sobrepasa, realizando sobre nuestras cabezas un planeo magistral; aunque, tras no dar muchos pasos, a la izquierda, el Camino nos sumerge en otra bella congostra.

A decir verdad -digo- Dios no parece necesitar razones para hacer lo que hace y omitir lo que omite, al igual que sus criaturas.

Adrienne me ha mirado, entonces, algo atribulada y he pensado que ha sido muy desafortunado eso de citar al Samuel Beckett de ‘Malone muere’ sin entender, ni tan siquiera, a qué obedecía… Pero el enigmático significante del inconsciente siempre nos está tendiendo ese tipo de trampas; o, al menos, en mi caso es así.

Este otro arroyo lo salvamos por un paso de piedra humanizado y me gustaría identificar ese olor. Es el humus vegetal en descomposición pero carezco de palabras y conceptos para describirlo. En mi bulbo olfatorio sé que me provoca una abstracción leve, y que si lo aspiro… en cierto sentido, estoy aspirando el olor de la muerte.

Lo que San Agustín solía decir, Hervé, es que si lo comprendes no es Dios. El hombre vive en tres estadios: origen, centro y fuego. Pero ya que él no posee ningún centro en si mismo, y no puede poseer ninguno, es conducido por la palabra hacia el fuego, para arribar al origen que es Dios. Y origen y fuego coinciden.

Quieres decir -trato de preguntarle, pensando en Julien pero no hace falta siquiera, que concluya la frase, ya que lo que Adrienne dice es que Dios nos hizo de la nada pero no para la nada, y que hay que ser muy humildes para aceptar que sin ninguna necesidad de crearnos Dios nos crea y está dispuesto a adoptarnos como hijos suyos, si nosotros voluntariamente lo deseamos. Y es así como llegamos a la iglesia. Una iglesia que espectral surge de entre la niebla. Con sólo una campana, la otra desaparecida. El cementerio solemne, el primer cementerio en el que observo que, a falta de gárgolas, han instalado desagües. Aquí también han sembrado matas de flores de alegres colores. Pero este lugar, por si mismo, hace pensar en la Santa Compaña, esa procesión de los muertos, fantasmas y aparecidos, que en la noche recorre errante los caminos… Justo, al otro lado de la carretera, un cruceiro. Hemos alcanzado la población de Souto de Torres. En el cruceiro, además de Cristo y una imagen de la Virgen, nos aguarda un Santiago peregrino. Y aquí es donde ese otro nos da alcance. Se ha parado a leer lo mismo que nosotros pero ha resultado bastante blasfemo, y eso no he querido traducírselo a Adrienne. Ella, como yo, le ha tendido la mano pero él se ha limitado a hacer como si ella no existiera. Souto de Torres es rural y es pequeño. Y los cuervos lo sobrevuelan como si por alguien estuvieran esperando. Pronto lo dejamos atrás y yo me alegro de abandonarlo.

[UCGC]

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Dicen que las aves representan a las Sibilas

y cuando Bruma hace mención a las Sibilas, ya no puedo seguir obviando la realidad por más tiempo. Bruma, luego, me habla de la teoría de la ”cámara bufa”, y pasa a instruirme sobre todo aquello que debo saber, porque lo que asegura es que es probable, que estando yo presente algún ave, de entre las del ”Temible Jardín”, se manifieste; ha empleado, sí, el lenguaje inspirado de Bloy.

En el medievo las aves y los pájaros representaban la Trascendencia y, en ocasiones, la inmortalidad del alma. Y las había sociables, como las golondrinas y la paloma, aves sencillas como los hombres; y las había de soledad, como Odón de Túsculo clasificaba a las tórtolas; o astutas, como la perdiz de grito desagradable que, en ocasiones, tal vez llegue a ser considerado como un reclamo de amor. Pero astucia, la de perdiz, porque en otro tiempo lo que se creía era que la perdiz protegía de los venenos. Y cómo no acordarse, entonces, de la tarde transcurrida con Manoj, en Saint-Jean-Pied-de-Port y de los sagrados Vedas… de su fabulosa transmisión de conocimiento. Anidando en el suelo y alimentándose de las semillas y hongos más candorosos, su carne nos tienta como sólo nos tientan los más deliciosos manjares.

Observé que Bruma parecía particularmente feliz ahora: ilustrándome… y así me habló tanto del pelícano, como de las aves de rapiña, los cisnes y las grullas, la cigüeña y la lechuza. Advirtiéndome de la posibilidad de que algo extraordinario sucediera en el <<Daimonios Topos>>, en el tejido del espacio-temporal, la manifestación de la verdad en el asombro… Y en cualquier caso, beber de ello, porque pese a todo, pese a las apariencias, sólo los que en ese segundo único produjéramos la molécula del embeleso, tendríamos ojos para ese <<instante>>, y sabríamos reconocernos y conmemorar.

La rotonda la salvamos y ambos nos santiguamos, frente al tributo que sus amigos del Camino, habían situado ahí, en recuerdo de Valentín Tuñas. Después del P.K. 98’150 y andando próximos a la carretera, prácticamente intransitada pero por una pista de arenilla aledaña; y así, hasta el indicador de San Matías, un desvío a mano derecha que nosotros no tomamos… Recuerdo a un danés con el que coincidí en el Camino Nuevo, poco antes del cementerio de la ciudad origen, en un bar cercano; él parecía muy preocupado por su salud mental, porque se creía paranoico y decía que las aves le hablaban. Y es cierto que en algunos escritos bíblicos las aves se identifican con los pensamientos inoportunos pero las aves también manifiestan la virtud de hurtarnos, aunque sea sólo por un segundo imperceptible, de nuestras rumias circulares y de nuestras más absurdas e infecundas convicciones. Freud encontraba sumamente interesante el estado paranoico. Y Ne-Je asegura que cuando Lacan comenzó a desconfiar de sus analizantes, su desconfianza tenía una razón de ser, porque era cierto lo que él pensaba, que sus analizantes le estaban grabando. Así que, tal vez sea que cuando no desconfiamos no suspendemos nuestra credulidad, porque nosotros mismos, en el mejor de los casos, u otros en nuestro lugar, nos lo hayan prohibido. Pero qué sentido tendría andar el Camino del Amor, acechados por nuestra propia desconfianza: <<Lo que ha de ser será, lo queramos o no>>. Y de eso siempre se aprende algo.

9h18min. San Xoán do Alto, y diez minutos después Seoane. Siento que voy caminando hacia el Sur, el sol tamizado por Bruma a través de la humedad circundante del éter y del aire. Profusas partículas, algunas difusas, otras centelleantes… un sol que se asemeja, como nunca, a las estrellas más próximas de la beatífica madrugada. Así que esto debe ser estar enamorándose.

9h41min. Casa con cruceiro propio, otro más para sumar a los de los días anteriores. Me resulta curioso que a Bruma el cabello no se le empape. Los dos con la piel tan fresca y con una sonrisa tan ancha, que sólo puede haber sido excavada en nuestro interior. Lo dice, más o menos así, Thibon, el filósofo de la libertad, que Dios no flota sobre tu horizonte, que duerme en tu espesor y cuando tu vanidad se aleja, el amor te excava. Así que si te adentras en ti mismo, ella, tu libertad, ensancha, tu paraíso.

La verdad es que nos hacen mucho bien los Encuentros, cuando son puros. Y me refiero a todo. A todo y lo agradezco mucho. Hemos cubierto el primer tramo y nos detenemos a leer ese cartel. O más bien debería decir que lo habríamos cubierto, si no fuésemos a desviarnos. Pero cualquiera que por aquí transcurra, no se lo perdonaría nunca, el hecho de dar este pequeño rodeo para encontrarse con uno de esos lugares únicos del mundo.

En la alta Edad Media, había aquí, en esta parroquia, un monasterio gobernado, conjuntamente, por hombres y mujeres, y que estaría -leemos- en donde hoy se sitúa la iglesia de esta aldea de Seoane, contracción, parece ser, de <<Sancte Iohanne>>

Adrienne dice que en Juan, como verdadero creyente, se vertebra en una unidad tanto lo natural como lo sobrenatural. Y por eso dice que Juan es el Apóstol que Jesús ama de un modo incondicionalmente humano. El discípulo del amor predilecto, porque Juan es el que está llamado a simbolizarnos a todos, como discípulos amados. Y por eso Ignacio de Loyola insiste en la cercanía del Amigo, y en el reconocimiento de que mi amigo es Dios mismo. Nadie piensa, entonces -como lo expone Ne-Je-, que sólo somos la prolongación del <<Sujeto mítico de la necesidad>>, los vulnerables cachorros humanos. Pero Bruma, como el <<Ser>>, ¿qué podría rechazar de mí en esta hora? Y ¿por qué yo juraría que nada?

<<Descorazonados -dice ahora, recitando a Filostrato en ‘La Vida de Apolonio de Tiana’- se sentaron en la gruta de las ninfas en la que se halla la piscina. Se trata de una piscina de mármol blanco, que contiene una fuente de agua que ni rebasa el borde, ni baja de nivel cuando alguien saca agua>>

Parroquia de San Xoán do Alto. Superficie: 5’53 km2 / Población 2013: 118 habitantes. Ésta es tierra agraria todavía y pese a la proximidad a la capital, se pueden ver incluso algunos trigales. En su arquitectura, aparte de los robustos conjuntos compuestos… y es que apetece menos que nada leer en momentos como estos, en los que el alma en lo que vive lo ensancha, las cosas más insustanciales. El paisaje oculto y los robles desmochados, con las típicas nuevas ramas, a menudo de venerable edad.

Después del cartel y del indicador y del florido invernadero… se continúa por el margen derecho de la carretera. Aquí también asfaltado. Todo muy verde… da esa sensación. Y cuando algún camino de bosque asome…el mojón propicio nos indica que no hay vuelta de hoja sino la carretera.

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Y si no ahí, en ese prado a propósito, siguiendo la carretera… me sobrepasa el autobús escolar

que esas niñas debían de haber tomado. Y creo que Clive hubiera dicho: <<En cada uno, y por supuesto en nosotros mismos también, existe eso que requiere paciencia, comprensión, perdón. Y la necesidad de practicar esas virtudes nos plantea primero, nos obliga luego, a ese necesario esfuerzo de reconvertir -más estrictamente hablando: dejar a Dios que convierta- nuestro amor natural en caridad. Los amores naturales pueden aspirar a la eternidad sólo en la medida en que se hayan dejado llevar a la eternidad por la caridad, en la medida en que hayan permitido que este proceso comience aquí en la tierra, antes de que llegue la noche, cuando ningún hombre puede trabajar. Y ese proceso siempre supone una especie de muerte. No hay escapatoria. Hemos sido hechos por Dios, y sólo siendo de alguna manera como Él, sólo siendo una manifestación de la belleza, de su bondad amorosa, de su sabiduría o virtud, los seres amados terrenos han podido despertar nuestro amor.>>

Ahí se encontraban los indicadores a Carballedo y Escanda, que es a donde se dirige esa carretera que continúa hacia la derecha y, ahí, estaba esa pancarta por la que el 12 de septiembre del 2015 debía impedirse una boda. ¡Curioso! Y ya lo dijo Robert, que prestar atención resulta sumamente refrescante, y que es la falta de atención la que consume.

A las 9h19min. me veo delante del P.K. 73’224. Camino con el sol a mis espaldas pero un sol objetivamente ”abrasador” para la hora que es. Parece un día de infinito verano. Luego, en un paisaje que continúa siendo estremecedor de puro bucólico y a pesar del asfalto… un desvío de la carretera a las 9h30min., y por camino…

Y ando por entre charcos entre las hojas de roble, que es por la senda por la que se alcanzan esas casas desde las que León nos habla: <<No soy un perro peregrino sino un perro hospitalero. Si intento caminar contigo no me lo permitas. Y si me pongo pesado avisa a los hospitaleros de Ponte Ferreira, o llama al número de teléfono que hay en el collar. ¡Gracias!>>

Sigo avanzando por estas calles de aldea con sus perros grandes y mansos y sus perros no tan grandes ni tan mansos. ¿Es la agresividad una condición cualquiera?

Y a las 9h39min. podemos dar por finalizado este paso que por un tramo precioso nos conduce algunos minutos después hasta la carretera que, en seguida, nos dirige por camino vecinal a San Jorge de Augas Santas, donde según la guía de Esva los tejados dejan de ser de pizarra y vuelven a ser de teja; un entorno dedicado al caminante digno de admiración a la altura del mojón 71’303, en el que la estatua que nos da la espalda nos reserva una románica sorpresa… <<Este área foi inaugurada o 9-12-2011. Sendo alcalde D. Pablo José Taboada Camoira. Bendecida por Pedro Taboada Garea>>. Lazos claves de parentesco y un Santiago sedente como el del Pórtico de la Gloria. Después llegan la iglesia y el cementerio, desde cuya puerta nos ofrecen una participación para el sorteo de Navidad en el número 23.138, con una adoración de los pastores que pintó Juan del Castillo en 1635. Y dos teléfonos, el de una tal Feli y el de José Celeiro…

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Pero Dmitri Vrúbel dejó firmada otra obra

sobre los restos del Muro de Berlín: ‘Danke Andrej Sacharow’. Y aquí, del otro lado del río Catasol, un afluente del Furelos, que es uno de los parajes de este itinerario que logra hacerlo inolvidable y donde me resisto a seguir, sin salvar estos enormes cantos rodados que constituyen la materia de paso, y destinar algunos minutos a embeberme con los reflejos plácidos de sus espirituales aguas.

Sájarov se había convertido en académico cuando apenas tenía treinta años, y momento ese al que se le atribuyen estas palabras:

<<Quiero brindar porque nuestras bombas exploten exitosamente en polígonos de pruebas y nunca sobre ciudades.>>

Sájarov había estado trabajando contrarreloj para conseguir la Bomba H; porque consideraba que era el equilibrio entre las dos grandes potencias lo que garantizaba que esas armas nunca fueran utilizadas. Mientras que Teller intentaba el diseño conocido como de Teller-Ulam, al otro lado del charco. Ya que Oppenheimer, después de lo sucedido, se había desentendido del proyecto. Y aunque a Einstein quienes fueron a verlo para recabar su ayuda con Roosevelt fueron Leo Silárd y Edward Teller. Y aunque, entonces, lo que se sabía, por los experimentos en Alemania y previos a la Segunda Guerra Mundial, era que la fisión del átomo y la reacción nuclear eran posibles, y que los nazis también estaban trabajando en su propio proyecto del uranio y al igual que los soviéticos. Pero será a Sájarov a quien se le atribuya la primera bomba de hidrógeno a finales de los años 40. Fechas esas por las que conoce a Roi Medvédev, un historiador disidente que será el primero en escribir sobre la verdadera personalidad de Stalin. Y que para Sájarov constituyó una gran revelación, porque como científico lo desconocía todo del sistema del terror que era el Gulag.

Hans Küng dice que la concepción del pecado original es un criterio mitológico. Pero es el criterio con el que se hace referencia a la culpa en el ser humano. Y también al hecho de que puede existir una culpa superior al individuo mismo. Y tanto el nazismo como el totalitarismo de Stalin son ejemplo de ello, de esa culpa que no le pertenece sólo a una persona concreta, sino que se convierte en una especie de poder anónimo del mal que constituye una realidad terrible y donde todos pueden decir: <<Yo no tuve la culpa, el que tuvo la culpa fue otro>>. Y al final sólo Hitler o Stalin tuvieron la culpa y eso no funciona así.

Y ese fue el proceso que condujo a Sájarov a convertirse en un disidente, y en un colaborador activo de la lucha contra el mal:

<<Es imprescindible para la sociedad recibir y propagar información, la libertad imparcial y audaces discusiones, libertad contra la autoridad y los prejuicios. Esa trinidad de la libertad de pensamiento es la única garantía para que el pueblo no se contamine con mitos de masas, los cuales en manos de hipócritas y demagogos traidores, pueden transformarse en una dictadura sangrienta>>.

Curiosamente, el empleo de la palabra trinidad y que tanto llama la atención pero que tan sólo es un fragmento del ensayo ‘Reflexiones sobre el progreso, la coexistencia pacífica y la libertad’, un ensayo del que se venderían millones de ejemplares en Occidente, y del que partieron todas aquellas hojas volantes que muchos, arriesgando su propia libertad y hasta su vida, encolaban por las calles de esa Unión Soviética que se estaba desentendiendo del mal.

Sájarov había sido prohibido y cualquier remanente de fe que pudiera conservar por el Sistema fue destruido entre la Primavera de Praga y la entrada de tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. Luego su mujer, Klava, murió de cáncer pero con esta mujer, pese a los hijos y la prosperidad que habían tenido, no alcanzó la felicidad y se condolía porque sus vidas habían sido vacías. Algo que Yelena Bonner con quien se casó en 1972 mudará, a pesar de lo que muchos dijeron.

Después a Sájarov le concedieron el Nobel de la Paz en 1975 pero afirmar que la guerra contra Afganistán era una aventura criminal lo condujo al exilio en Gorky y a la humillación pública. Y eso algo que la llegada al poder de Gorbachov comenzó a cambiar. Sólo que el pensamiento de Sájarov también lo había hecho. Y cuando poco antes de morir fue entrevistado por la televisión de la República de Kazajistán exhortó a cerrar esos polígonos, incluso; los polígonos que antes había defendido, porque pensaba que los vecinos exponiéndose pagaban un precio demasiado elevado y lo que dijo fue:

<<Espero que el período critico de la historia en el que competimos por la creación de armas de destrucción masiva sea superado por la humanidad. Ese es el examen que ahora pasa la humanidad y el examen que prueba la capacidad de sobrevivir.>>

Hay quien dijo que Sájarov fue un verdadero profeta, profeta en el eterno sentido de la palabra; es decir, el hombre que llama a sus coetáneos a la renovación moral en nombre del futuro.

Y a las 9h10min. ya me estoy levantando para irme. Hay muchos mensajes de solidaridad en este punto. Una pequeña mano blanca sobre una mano negra. Y también un BE THE CHANGE pegado al tronco de los árboles.

Después el paso prosigue por el refrescante y candoroso escenario del bosque atlántico. Y en seguida el kilómetro 48 y, a continuación, Raído, algunas casas en el entorno de la campiña. Y hasta que a las 9h25min. alcanzo el andadero de la N-547 que, casi inmediatamente, se abandona en un regreso al campo, donde nos espera algo llamado El Pequeño Oasis, un puesto de frutas en el que se ofrece sellar y en el que el perro, cuya dueña no anda lejos ni lejos de su coche, se acerca confiado y como acostumbrado a esperar lo mejor de cada uno de nosotros. Y que será cuando, poco después, escuche esa voz indignada de la caminante que me precede; indignada y con razón, por la mala baba del ciclista, que se comporta como uno de esos conductores que carecen hasta del más rudimentario civismo y parecen pensar que la carretera les pertenece.

Éste es el kilómetro 46’5 y aunque no hago nada por darle alcance, ella se mueve despacio y se la percibe emocionada; hablándole a una de esas grabadoras como esa que Esva se esmera por colocarnos delante y que dice que es su memoria útil, la que no permite que se le escape ni una sola inflexión de voz, cuando le confiamos nuestros insólitos recuerdos.

Es que todo el mundo se merece otra oportunidad -dice.

Pero aunque a mí no me habría importado que eso lo discutiéramos tampoco ella me dio ocasión. Y cuando, poco después, alcanzamos el área recreativa de Peroxa y me detuve a leer las advertencias ella volvió a sobrepasarme, aunque esta vez a toda velocidad, con una sonrisa y un saludo.

En el concejo de Arzúa es un gusto comprobar que las papeleras y los bidones nos esperan estratégicamente situados. Pero, ¿y ese grito de pánico, qué significa? Es la caminante que corría de ese modo porque experimentaba un apuro fisiológico. Así que se internó por la primera trocha que se le abrió accesible pero dice que de pronto se vio enredada entre gigantescas telas de araña y que frente a eso sabe que nunca dejará de comportarse como una chiquilla temerosa.

Le he preguntado si necesitaba que le proporcionase un poco de intimidad, y ha aceptado mi ofrecimiento sin reservas. Ella está pasando unos días en Santiago pero esta mañana decidió revivir este tramo del Camino para disfrutarlo verdaderamente, porque el día en que lo realizó todo lo que hizo fue andar a las carreras, y sólo para tener alguna oportunidad de hacer noche en Ribadiso, que es algo muy común y que sería lo que deberíamos evitar.

Me he interesado por la habitación que aún podría alquilarme su casera, una peregrina italiana que acoge gente y ella me ha dado su teléfono. El ático se encuentra muy cerca del Seminario Menor y del Parque de Belvis, en la zona de San Pedro. Y ahí nos hemos despedido porque ella va a detenerse en la cafetería a la que nos aproximamos y para mí todavía es algo pronto. Pero eso ha sido justo al dejar atrás el mojón de Peroxa, en el kilómetro 45’5 y poco después Boente de Arriba.

[GCUCC]

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”Necesito un océano,/ abismarme en el todo divino.” Pablo de la Cruz

Y dice más, dice: <<Quiero sumergirme en un océano de fuego y amor; quiero convertirme en rescoldo de amor; quiero poder cantar en la hoguera del amor increado, precipitarme en la magnificencia de sus llamas, perderme en su silencio>>.

Voy pidiendo eso, rezando por eso, cuando el tramo, después de salvar los arroyos por puentes de madera, concluye y termina por conducirnos a la carretera. Pero no son muchos los metros de asfalto, apenas un centenar, cuando la abandonamos de nuevo, para encaminarnos en ascenso pedregoso por otra senda, y la misma va trazando sinuosa sus curvas discurrentes y cada vez más en lontananza se aprecia, ahora, como una densa niebla se nos echa encima, aunque el sol extrañamente me hace pensar en un instante de Chillida:

<<Cuando un eclipse remite y la figura de un astro comienza a perfilarse tras el cuerpo de otro, por un momento el espacio es el umbral de una aparición que se demora sin término, y la sombra emitida deviene en la presencia del instante vacío, inhabitado. De la faz dorsal y oculta del espacio surge entonces, el tiempo, adumbrado por la visible inaparición de lo que está siempre aún por advenir ahí, en el lugar inextenso del límite que la gravitación convierte en transparencia>>.


Y me fijo en las azules florecillas de centaurea cyanus o centaurea de la montaña, que de algún modo evocan a los seres mitológicos como Quirón; y pienso en Novalis, enamorado de una niña, y en el romanticismo, el afán metafísico por lo infinito, lo inalcanzable.

Ana Goutman, una autora que se aproxima al lenguaje para indagar en su vínculo con la comunicación, explica que el conocimiento que se articula en el espacio, que los signos delimitan, es descrito por Pierce como producto de una semiosis continua; es decir, sólo hay signos en devenir, producidos por la semiosis [la creación de significados]. Y el único pensamiento que puede ser conocido es el pensamiento por signos, el pensamientos en los signos. Y un pensamiento que no puede ser conocido no existe. Así como un signo exige otro signo que lo interprete -el interprete- todo pensamiento, todo conocimiento o concepto es por naturaleza provisorio, determinado por un pensamiento anterior. Y no hay una cosa que no sea una letra silenciosa –dijo Borges- de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo.

La senda herbosa, allá una masa de pinos, aquí alguno solitario y el paisaje más inhóspito a cada paso, mientras que la niebla se torna cada vez más profusa, otorgándole a todo una apariencia casi espectral. ¡Oh, ese sol de medianoche, espiral, centro solar, oráculo del cíclope, pupila celeste que envía el viento divino! Sin embargo, a mis pies, cuando los busco todo muestra una apariencia normal. Estrecho el sendero pedregoso, y la niebla húmeda y fría. Por lo escarpado. Antes un abrevadero. La cima se intuye próxima.

[UGC]

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Escribía en una de sus cartas la mística francesa

Simone Weil: <<Los filósofos griegos llamados estoicos decían que conviene amar al destino; que conviene amar todo lo que el destino trae, incluso cuando trae la desgracia.>>

Seguíamos descendiendo por la ladera escarpada de la garganta del Navia cuando, al comienzo de la hora, hasta Grandas nos restaban todavía 7 km. Pero las instalaciones de la presa ya se encontraban relativamente cerca. Los mojones y las flechas amarillas sobre los árboles no dejaban lugar alguno a la duda pero aún así Esva consultó su guía virtual, ya que recordaba que en la bajada existe un desvío que se tomaba hace años; un desvío que aún hoy sería posible tomar si conociésemos con seguridad los horarios del barquero… Las aguas cada vez más próximas pero el descenso no dejaba de ser abrupto por momentos, e incluso con algún tronco atravesado que habrá que franquear como se pueda. A Ne-Je también la deleitaban esas delicadas campanulas azules que a mí me habían recordado a Novalis en la subida al puerto del Palo: <<Hubo hace un tiempo un hombre -les digo ahora que dice en uno de sus poemas tardíos- que, en amables mitos infantiles, revela a sus hijos las llaves y el camino de un castillo escondido. Pocos -continúa Novalis- lograban conocer la sencilla clave del enigma pero esos pocos se convertían, entonces, en maestros del destino>>.

Nos llamaban la atención las muchas piedras que habían ido dejando los peregrinos sobre cada uno de estos mojones en el descenso, porque las había que incluso desafiaban a las leyes de la gravedad. Y el Navia visto ya desde la carretera, discurriendo por el surco que excava entre los montes, habla de saltos que van dando sus aguas por entre escollos irreductibles porque eso nos cuentan sus crestas blancas.

A las 10h29min. una reja oxidada que da paso a un mirador que fue excavado en la roca: <<una fantástica balconada al abismo>> -dice la guía que Esva consulta y que fue escrita por un periodista asturiano, un tal Xurde Morán que -según ella- es el mejor.

El vacío es la plenitud suprema pero el hombre –piensa Simone- no tiene derecho a saberlo. Ver un paisaje tal como es cuando yo no estoy porque -como lo explica- cuando estoy en alguna parte profano el silencio del cielo y la tierra con mi respiración y mis latidos. Tratar de amar sin imaginar. Amar la apariencia desnuda y sin interpretación. Lo que entonces se ama -dice- es verdaderamente a Dios.

La carretera está protegida -contra las caídas- por un muro de piedra de grueso calibre, donde han proliferado los cactos, que no lo son pero ninguno conocemos su auténtico nombre y unas flores blancas que recuerdan muy lejanamente al edelweiss. Botánicamente ignorantes pues, los tres. Así que como si fuéramos ninguno. Y antes de cruzar la presa la señal del hotel a un kilómetro pero esto ¿era todavía el concejo de Allende? Porque yo creía que no.

– Sí -nos explica Esva- porque en el último trecho de la bajada, al paso por el castañar volvimos a entrar en él; que debió de ser cuando vimos lo que llaman el cortín, un muro circular de piedra que sirve para proteger a las colmenas de los osos.

Y ahora lo estamos cruzando. En el agua una marea de maderos y suciedad. Pero si ignoramos eso todo nos resultará precioso. Y un fiordo pensaremos, pensaremos en un fiordo. Creo que Esva es de las que necesita conocerlo todo acerca de todo. <<La atención -le digo regresando a la Weil de ‘La gravedad y la gracia’- es un método para el ejercicio de la inteligencia que consiste en mirar, sin que haya propiamente un yo que mire.>>

– ¡Qué curioso que hayas pensado en eso, Dechirou! -replica Ne-Je en ese instante. Esa cita había sido escrita a lápiz en ese libro del que antes te hablaba. Y debería explicarte algo vital acerca de mí o de mi <<significante>>.

Asomados al abisal talud de hormigón desde uno de sus balcones y tan próximo a ella, no sé qué me hace experimentar más vértigo: <<La mente -piensa Weil- en la atención debe estar vacía, a la espera, sin buscar nada pero dispuesta a recibir en su verdad desnuda el objeto que va a penetrar en ella.>>

No te imaginas como me alegro de haberte conocido, peregrino. ¿No es cierto Esva?

Por supuesto, como nos alegramos las dos de haberte conocido. Pero venid, no os perdáis esto. ¡Mirad allí! -dice: Salime, Subsalime, San Feliz, Salcedo, Doade, Veiga Grande, Saborín, A Quintana, Riodeporco, Vilagudín, Barqueiría, San Pedro de Ermes, Barcela… todos durmiendo bajo las aguas. Xurde -continúa- luego cuenta una leyenda acerca del nombre de Salime y habla de las casas desocupadas, como pueblos fantasmas, en las que vivían aquellos que realizaron esta titánica obra. Y allí está la Virgen de la Luz, por si quieres rezarle un poco…

¿Se burlaba ella de mi fe? -te preguntarás… No, yo no lo sentía así. Y el guía continuaba aportando datos puros pero también historia. Una historia que se remonta a la posguerra española y a las más de 3.000 personas que llegan a vivir aquí, entre operarios y familias, y que convocó a gentes de toda España, abasteciendo a la comarca de comunicaciones pero arrasando también todos esos pueblos y tierras que primero había mencionado. Cuando ni siquiera se contaba con más ayuda que la tracción animal, las manos, el empeño y la madera con la que se levantaron los castilletes… silos y tolvas desparramadas, bloqueo de las Naciones Unidas a la dictadura, un suministro secreto por parte de Inglaterra y unos colosales murales plásticos, unidos -por siempre- al apellido de los Vaquero, Palacios y Turcios, que deben resultar fabulosamente descriptivos y que, por eso, tal vez fue una lástima que no los llegásemos a conocer. Ne-Je aprovecha aquí para explicarme que ella también es artista plástica, sólo que no vive de ello sino del teatro que es su oficio. Y mi actriz favorita desde hoy.

A las 10h43min. hemos sobrepasado el túnel e iniciado el ascenso por el asfalto. Seis son los kilómetros que nos separan de Grandas en este punto y de Lugo 91. A las 10h54min. hemos alcanzado el Hotel, situado en el lugar de Vistalegre y en ese televisor -se lee debajo en una advertencia- sólo se emitirán programas informativos. Hemos decidido comer algo y los tres nos decantamos por pan con lomo y queso fundido. Salimos a la terraza a esperar porque nos lo sirvan con nuestras copas de vino. La vista desde aquí es espectacular pero Ne-Je y Esva quieren saber qué me atrae con esa fuerza de una mujer que se deja morir voluntariamente, como fue el caso de Simone Weil. Yo simplemente les cito unas palabras que escribió, tras algunos años, alguien que la conoció: <<Así empezó el poder sobrenatural de la que había dejado de sufrir sin dejar de vivir realmente>>. Y luego, lo que la propia Weil dijo alguna vez:

<<Dios se agota a través del infinito espesor del tiempo y del espacio, para alcanzar al alma y seducirla. Si ésta se deja arrancar, aunque no sea más que lo que dura un soplo, un consentimiento puro y completo, entonces Dios se alza con su conquista. Y una vez que se ha convertido en algo completamente suyo, la abandona. Y la deja completamente sola. Y entonces le toca a ella atravesar, esta vez a tientas, el infinito espesor del tiempo y del espacio en busca de aquel a quien ama. De esa manera el alma vuelve a hacer en sentido inverso el viaje que Dios hizo hasta ella. Y eso es la cruz. Nosotros somos los que más lejos estamos de Dios, en el límite extremo del que todavía no resulta absolutamente imposible volver a él. En nuestro ser, Dios se halla desgarrado. Nosotros somos la crucifixión de Dios.>>

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Desde aquí, bajo la línea que trazan los aerogeneradores

contemplamos otra aldea, y nos preguntamos si es hacia a ella hacia donde nos movemos pero de ningún modo. El sendero de tierra nos desvía en ascenso, todavía. Pero antes de las 10h10min nos conduce a la carretera. Podríamos pensar que ya lo hemos conseguido, y que el esfuerzo físico se detiene ahí pero, si uno no quiere llevarse una decepción, lo mejor es que comprenda que ese kilómetro, que veía indicado cuando de Grandas le separaban 12 y de A Fonsagrada 15, se realiza por trocha hasta la misma loma de los aerogeneradores; aunque las vistas, sin parecerse ni lejanamente a las de los Pirineos o la Cordillera Cantábrica, igualmente compensan: una carretera allí al fondo, la tierra verdísima y los montes elevándose sumisamente uno tras otro en lontananza, albergados por un ingenuo azul, en el que el blanco encala algodones. Sobre todo en un día tan soleado como éste. Pero, ¿y la amistad? A los antiguos dice Clive que, la philía, la amistad, les parecía el más feliz y el más plenamente humano de los amores; la amistad que pocos valoran, el menos instintivo, el menos orgánico y biológico y el menos gregario y necesario de los amores. El que se da esencialmente entre individuos y, desde el momento en que se produce, se puede decir que esos se han separado del rebaño. Pero a qué llama Clive el rebaño. Evidentemente a la comunidad. A quien la amistad -como observa- no tiende a gustarle demasiado. Pero, ¿por qué?

A las 10h08min. Clive y yo hemos atravesado una primera portilla y algo más de veinte minutos después lo hacemos con esta otra. El ascenso es exigente en este punto pero yo no tengo ninguna respuesta para eso. Así que Clive lo que dirá -mientras el desagradable frío de las aspas eólicas nos traspasa- es que la amistad, es selectiva. Es asunto de unos pocos. Y ciertas manifestaciones de sentimiento democrático le son naturalmente hostiles. Así que lo primero que despierta la sospecha en el ámbito de cualquier autoridad, es este concierto íntimo; al que la inmensa mayoría en seguida califica por nombres que suelen exhibir el carácter de lo denigrante, siendo lo que los indica la voz de la envidia que, sin embargo, puede acercarse demasiado a la verdad. Porque, entre ser selectivo y ser sectario, hay poco más que un paso. Y, por último, estaría el hecho de que raramente la amistad es la imagen bajo la que las sagradas escrituras presentan la relación entre Dios y el hombre. Dios puede presentarse a si mismo ante nosotros, sin riesgo de que le malentendamos, como Padre y como Esposo, porque sólo un loco pensaría que es físicamente nuestro progenitor, o que su unión con la iglesia es otra cosa que mística. Pero si la amistad fuese usada con ese propósito, podríamos tomar el símbolo por lo simbolizado -explica Clive-, que al expresarse así… no sabría bien decir lo que provoca en mí pero algo terrible.

La tierra del Camino se torna a partir de aquí de ese marrón-rojizo que tanto nos gusta, y antes de las once menos cuarto se podrá decir que ya hemos coronado y tan sólo a escasos cuatro minutos después, la frontera que divide Asturias de Galicia; la séptima comunidad autónoma que yo habré de cruzar. Aunque aquí, eso sólo lo señala un modesto reguero de piedras y una pequeña laja artesana de pizarra.

Fonsagrada, por supuesto, es aquello tan luminoso que divisamos a lo lejos. Pero es casi tan engañosa esta distancia como la distancia que observamos antes entre Buspol y Grandas.

El Acebo a 1110 m. de altitud, y al borde de las once el momento en que alcanzamos la carretera.

[UGU]

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”Para venir a lo que no sabes,/ has de ir por donde no sabes”

– dirá San Juan de la Cruz en La subida al Monte Carmelo, en el Libro I, capítulo 13.

Un mojón en una bifurcación del Camino nos lleva por el ramal de la izquierda.

Aristóteles reconoce que sin amigos nadie querría existir. Pero para Aristóteles el amor a los demás proviene del amor a uno mismo, de tal forma que la primera relación de amistad es con uno mismo, y siempre en correspondencia con lo bueno; se entiende que no ser uno su peor enemigo, que es lo que le sucede a tantos seres.

Aristóteles considera la benevolencia, es decir, desearle el bien a otro, pero entiende que la benevolencia es un mero sentimiento, una condición previa, que no indica amistad y no puede fundar una amistad basada en la virtud, que es la amistad perfecta; la que se da -como Clive afirma- en condiciones de igualdad. Surgiendo como philía primera, al sorprenderse uno de hasta qué punto ha aparecido alguien en nuestro mundo que ”ve las cosas igual que nosotros”. El amigo, pues, se trataría de una persona a la que uno puede confiar sus pensamientos, expresando lo que piensa en voz alta pero sin que ello tenga que llegar a suponer una intimidad plena; como así fue lo que sucedió entre Julien y yo. Como cuando, por ejemplo, él me dijo que el hombre que vive de su fe está necesariamente aislado. Porque a toda hora del día está en profundo desacuerdo con su siglo; a toda hora del día está solo y, en un cierto modo, parece loco… Por numerosos que sean los cristianos en el mundo… es imposible que, en un momento u otro, no se tenga el sentimiento de una terrible soledad.

Pero Aristóteles destacó la importancia de la philía politiké, que es una forma plena de la noción de utilidad: <<Si los ciudadanos practicaran entre sí la amistad, no tendrían de manera alguna necesidad de justicia.>> Pero quién admitiría -nos pregunta- que se llamara amigos a aquellos que no conocen sus sentimientos mutuos.

La amistad humana entraña para Aristóteles -como explican los que lo explican- el paso de una pasión (pathós), a una ”disposición” (héxis o habitus); es decir, de un estado sensitivo, pasivo, repentino, circunscrito al yo, a un apetito racional, activo, electivo, abierto a todas las relaciones posibles, y a través de una decisión racional (proaíresis).

A las 10h14min. los aerogeneradores más cerca y el sol que fustiga ahí. Volver la vista atrás es como que el alma viaje por la profundidad de la tierra, como si lo hiciera al mar oleante; lo que se alza es la orogénesis y es incomparablemente puro lo que experimentamos. Dos ritmos disímiles que están siguiendo la misma onda.

Epicuro no se inclina por lo político, rehuye el Liceo y funda una escuela llamada el Jardín. Este es el sabio que se retira pero que aparece en la ciudad para cumplir con aquellos ritos que sean los estrictamente necesarios; y a diferencia de la sociedad en la que vive, en su escuela son admitidos tanto los esclavos como las mujeres, que ni siquiera eran considerados ciudadanos.

Epicuro piensa que de todo aquello que la sabiduría proporciona para la alegría de toda la vida, lo más grande, con mucho -como se recoge en las Máximas Capitales- es la adquisición de la amistad. Y compara la vida sin amigos con la vida salvaje de las alimañas.

A las 10h18min. una sencilla capilla y detrás de ella un dolmen. Al otro lado las ruinas de un antiguo hospital que, en parte, parecen haber sido rehabilitadas. Yo me llego hasta el pozo, que existe en la parte de atrás, aunque tal vez no debiera llamarlo así, pensando en que me quedaría aquí si fuera posible, porque el paisaje que desde aquí se contempla es ensordecedor.Y me arranco como puedo de este incomparable escenario, y mi oído interno me permite un descanso. Porque quién podría sospechar que la belleza podría gritar así. Sin embargo, o ahora me he quedado sordo, o los gigantes eólicos son movidos por el viento a gran velocidad y no percibo que hagan ningún ruido; pero mis pasos los siento y siento la tierra que pisan, aunque haya sido anestesiado momentáneamente para la tecnología.

A las 10h50min. sucede un encuentro con la carretera que cruzamos pero sólo para iniciar una de las bajadas más tremendas del Camino, y cuando lo que habíamos venido dándonos era un paseo delicioso. Pero volviendo a Epicuro, el distanciamiento en su Jardín incluye la convivencia con amigos pero el énfasis siempre está puesto en la seguridad y persigue el fin de conseguir las condiciones básicas para una vida apacible; y donde el sabio es el más imperturbable y justo.

Epicuro es un maestro que se enfoca en la felicidad pero porque para él la felicidad es ausencia de dolor, que la vida misma, en su instantánea sensibilidad, constantemente amenazada, aspire a cumplirse, a reconstituirse en su integridad, a consumarse dentro de sus límites, en esa plenitud. Y habrá un pacto inviolable: <<No dañar ni ser dañado.>>

[GUA]

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Atravesamos un regato por un paso con barandas de madera.

Camino y campiña. Adrienne piensa que la relación entre el hombre y Dios puede transformarse en un diálogo íntimo o fracasar como diálogo. Pero también piensa que ese diálogo íntimo se puede llevar a cabo con o sin palabras, porque no hay silencio alguno que no sea una expresión de la palabra. Hemos alcanzado el P.K. 120’782. Aquí hay unas edificaciones habitadas, un granero y un gallinero. Y seguimos por una pista asfaltada atravesando, a continuación, un trecho entre árboles y prados que conservan su misterio. En la contemplación -dice Adrienne- lo que hay es justamente la mirada de las cosas en su esplendor. ¿Por qué crees tú que el bebé balbucea, Hervé?

No sé -le digo- ¿tal vez porque se siente contento?

El bebé en sus balbuceos le está hablando a Dios, Hervé. Esa es la palabra pura. La palabra que no está sometida a nuestra inteligencia, el puro diálogo con Dios. La palabra que permanece junto a Dios, custodiada, protegida. El balbuceo, el gemido, el estertor. En el principio y en el final de nuestras vidas es cuando verdaderamente dialogamos con Dios a través de la palabra pura.

No sé… De repente, ahí he sentido lo precioso que es escucharla pero también habría querido recordarle que el <<sujeto mítico de la necesidad>> nace dentro de la estructura del lenguaje, y que lo que lo hace sujeto es la producción de la palabra. Sin embargo, sé que eso la habría decepcionado mucho, y que lo que es posible con otras personas… hablar de las sospechas de Freud o de los discursos de Lacan, con Adrienne ya no lo es.

Y sólo Dios entiende ese lenguaje, y jamás la palabra humana, como tal, abre el oído de Dios, sólo la palabra pura, el suspiro por su amor.

Transitamos, ahora, por otro núcleo habitado que se disemina a lo largo de algunos minutos. Una vecina, a la altura del Nº2 de Casa Lucas, y donde hay un buzón verde pero del mismo verde al que llamo mi color, nos dirá que nos encontramos en Nadela. Aquí hay un cruceiro. Y habría resultado mucho más discreto arrodillarse a rezar frente a él; más discreto que luego, tan sólo cuatro minutos después, sobre la misma carretera, que será cuando alcancemos esa recia cruz de piedra.

En el campo cercano una mujer, con bata lima y pañuelo rosa sobre la cabeza, nos da la espalda. Está en sus labores pero yo, aunque tal vez no debería, esto lo vivo como un bochorno. Sé que tengo un problema pero seré incapaz de decirle que no a eso en ese momento. Porque nosotros no estamos preparándonos para la muerte. Estamos preparándonos para la vida eterna. Sabemos que atravesaremos la muerte pero ese no es nuestro propósito. Nuestro propósito es la vida eterna.

Al final, tal sólo han sido unos minutos. Ella parecía necesitar una prueba y se la he dado. Creo que no nos ha visto nadie, aunque no es impensable que si alguien nos hubiera visto… ese o esa, mejor que nadie, pudiera comprenderlo. Este camino está lleno de buenísima gente. Gente cristiana, como nosotros. Hemos seguido caminando, y la primera casa le ha parecido a Adrienne una metáfora, porque era de ladrillo rojo, una nueva ala en construcción. Como yo. Y algún centenar de metros después unas instalaciones lecheras y una aglomeración de casas de aldea. Esa se llama O Boucello, y hay pájaros en una jaula junto a la puerta, y hay ese perro con el que hablo, y el gato que llega y hay, entonces, los celos del perro, y pienso en la palabra pura y en el arrullo y el rugido del mar. El perro se ha puesto lastimoso. El gato, sin embargo, sólo ostenta su feliz ronroneo. Me apetece decirle a Adrienne que ahora me gustaría caminar solo pero no me atrevo. Tengo miedo de que no lo entienda y de que eso le parezca una ofensa. Pero todo esto me sobrepasa, sinceramente.

Nos alejamos del perro y pasados algunos segundos le escucho ladrar furioso. Tiene sentido que sea alguien acercándose. Pero un perro tan amistoso ¿a qué clase de persona podría ladrarle así? Vilar de Cas, algo mayor que Souto de Torres, un paso perfectamente señalizado. En realidad, ahí dice café y bebidas frías. Un tractor y detrás suyo, trotando, un bellísimo ejemplar de pastor alemán, una hembra muy cariñosa y de mirada inteligentísima. Seguimos atravesando la aldea. Pero antes un coche modesto nos ha sobrepasado. En esta salida hay un desvío. El desvío indica que habría que continuar por la igrexa de Soutomerille, que es una joya del románico. Adrienne no se pronuncia y yo ganas de librarme de mis orines tengo muchas. Por dónde piensas ir –me pregunta. Digo que voy a seguir de frente y ella que vamos. Algunos metros más adelante le pido que me disculpe pero que me tiene que dejar un rato a solas. Parece que no lo entiende pero luego dirá, sí, te espero unos metros más adelante. Algún charco tras el seto de esa entrada a la pradería… Algo de barro, algún claro, otoño en presente y, cuando asomo a lo que recuerda al perfil de una cantera, Adrienne esperando ahí.

Si ves un accidente… ya has entrado en un diálogo. ¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a detener? ¿Vas a rezar? ¿Vas a ser el que no lo ha visto?

Adrienne dice que no podremos responder a todas las preguntas porque no estamos espiritualmente atentos pero que, a veces, el Señor nos pide respuestas mucho más contundentes. Y, entonces, es cuando de verdad te sientes impulsado a hacerlo o no hacerlo.

El camión es idéntico al de la primera hora que Adrienne y yo pasamos juntos. Sólo que no puedo jurar que la matrícula sea la misma, sólo la misma forma de encontrarse ahí, como acurrucado. Este es el P.K. 117’526. Seguimos por asfalto, el sol se ha desperezado y aquí fulgura con fuerza. Yo camino con sombrero y Adrienne no ha demostrado todavía ninguna flaqueza. Andamos sobre otra carretera pero, de pronto, me ha parecido ver un corzo en la distancia; espera, la he detenido, sólo que no sé qué me ha paralizado más, si el corzo que aparentemente existía, o su brazo, que me resultó inmaterial. Afortunadamente, los pajaritos en el tendido eléctrico, con sus pechos blancos, me han retornado a la sensación de lo real y, entonces, es cuando la he visto; porque tenía que ser ella, la religiosa de Bayona, la hermana Agnes, nuevamente por delante de mí.

[UC]

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– ¿Sabes, Bruma? A veces me pregunto: ¿y qué es Dios?

Dios es un concepto con el que medimos nuestro dolor, peregrino.

Eso es algo muy profundo, Bruma. Eres ya tan especial siendo tan joven…

Sí, es que es de Lennon.

¿Lennon? -debe habérseme puesto cara de imbécil, porque Bruma ríe, alegre, con su garganta de agua.

John. John Lennon.

Todo sigue siendo asfalto y, por lo corriente, el asfalto es anti-estimulación. Hay otro indicador en la carretera, el de San Vicente do Burgo. Hay un mojón poco después que no ofrece referencia kilométrica. Y tras dar algunos pasos más, en un campo a la izquierda, un sembrado de calabazas, que me parece que son algo más que calabazas sobre la tierra; son una metáfora, de lo que Bruma siento que me ha dado. Y en esa otra propiedad ese emblema, el de un peregrino con báculo. Me he girado en ese momento y le he visto andando por detrás de nosotros. Es el mismo caminante con el que nos cruzamos a la salida de Lugo, aquel con el que no fue posible, ni siquiera, un intercambio de miradas. Unas maderas impiden el acceso a esta propiedad, a modo de casa de apestados. Luego observo una fecha debajo de una cruz, grabada en la pared de piedra de una casa. La fecha es 1886. Pero lo que llama la atención es que debajo se encuentra un contador eléctrico, y comienzo a sentirme más que surrealista, bastante absurdo. Tengo medio siglo y me estaba ilusionando con una criatura. Éste nos sobrepasa ahora como antes, y sigue en las mismas. Ni un intercambio de miradas y menos de palabras. Sin embargo, yo si he visto como a Bruma se le han ido los grisáceos ojos detrás suyo, anhelándolo. Para todos tiene la muerte una mirada, escribió Pavese ese día antes de irse. Y si eso fuera cierto, él no podría ser la mía. Lo hemos seguido silenciosos y se ha detenido junto a una fuente. Una tórtola venida como desde la nada nos sobrevoló en su dirección. Luego, él pareció presentir algo y se ha sentado en uno de esos bancos. También es viejo, quiero decir como yo. Así que, tal vez, a Bruma lo que le atraiga… sea, por decirlo de alguna manera, nuestra madurez. La fuente se halla en un entorno de esos en los que más proclives somos a intimar los peregrinos. Marcel escribe en su diario metafísico: <<El ser a quien yo amo es lo menos parecido posible a un tercero para mí; y, al mismo tiempo, me descubre a mí mismo, puesto que la eficacia de su presencia es tal que cada momento es menos ”él” para mí; mis defensas interiores se vienen abajo al mismo tiempo que las paredes me separan del otro>>

Marcel se había encontrado con un desconocido en el tren y habían hablado sobre la temperatura y de las noticias de la guerra… Marcel dilucida, entonces, que el otro se comunica con nosotros por medio de signos, signos que se cruzan con signos nuestros y que eso es todo. Aquel se halla cada vez más ”dentro” del círculo con respecto al cual hay terceros, terceros que son los otros.

Bruma me dijo que iba a hablarle. Yo, que adelante, sonriendo apagado en respuesta a su delicuescente sonrisa. Echo andar y un viento de alas leves me dijo al oído que la tórtola compañera de la solitaria, seguía a Bruma para reunirse con ella. En ‘El espejo’ de Tarkovski, aquel viento que impedía la marcha del hombre con el maletín, por la agrodimensión, no era como éste, el que te lleva a caminar. Cerca había un panel informativo y me entretuve en leerlo. Creo recordar que hablaba del topónimo de O Burgo y de la portada de Carriqueiros, esa especie de fortaleza por la que habíamos transcurrido. Y sobre todo… de esta fuente. El antiguo hospital de peregrinos estaba situado en una finca llamada casa Matías, que era de las más bellas de esta preciosa aldea. Cerca de la cual parece ser que existe otro castro. Al darme la vuelta los he visto hablando concentrados. Ella, ahora, tenía su blanco cabello mojado, y él se lo recogía detrás de las orejas, delicadamente, con los dedos. Ahí me he girado y he partido, y me he repetido una vez más lo que debo: <<C’est parce que la magie n’est pas l’amour.>> Sabio axioma el aprendido en León, gracias a aquel buen amigo compatriota. Porque el misterio -como él decía- será parte universal de todo camino y de todo buscador. O si se quiere, en palabras de Borchardt, nada claro nos espera.

A las 10h19min. alcancé el punto en el que uno puede decidir desviarse a mano derecha un centenar de metros, para comerse un merecido bocadillo en el bar As Searas, y yo lo tomé. Por fin, la niebla comenzaba a disiparse y aquí leí que su iglesia parroquial, con la que ahí nos topamos al tomar este desvío, es barroca, del siglo XVIII.

Bocadillo con vino, de lomo con queso fundido, sabrosísimo, recién hecho y la nota. La nota que me ha entregado la señora María. Me ha preguntado si soy el guapo francés, y yo no he sabido que responderle pero ella no lo ha dudado y me la ha puesto en las manos. Era de Esva y Ne-Je, que han salido de Lugo bastante más temprano que yo, porque habían decidido andar 15 km más, hasta el siguiente albergue… y me proponen que nos encontremos en Melide el día de mañana o, si fuese posible, antes… por el Camino. Dicen que como no llevo teléfono es un lío, lo de poder citarse conmigo. En el interior del bar el olor de la leche amarga; sin embargo, la señora María es no sé cómo explicarlo: amable, parsimoniosa y amigo, me llama amigo… con una gran disposición para resultar conciliadora, y una mano envidiable para las plantas, exuberantes, verdísimas, pletóricas de vigor; ahora el sol refulge sobre la madera barnizada de esa mesa sobre la que las plantas cuelgan y trepan, y lo hace con tanto ahínco, que la mesa parece un espejo de luz, que es cuando me fijo que sobre el mapa de Galicia se expone alguna información sobre Bóveda y la pajarera enrejada de sus aves. Minutos después me despido de los aperos de labranza, y de la cabeza del oso con la mazorca de maíz entre las faucas disecadas; porque de llamarlas fauces sería incapaz. Hay aquí los mandamientos del cazador. Debe serlo el marido, al que sólo he visto al entrar, porque tenía que pedirme que tan sólo le concediera algunos minutos a su mujer. Una gente encantadora. El sol arrollador y de Bruma y el caminante ni rastro. Carretera de frente y P.K. 92’825, cuando alcanzo el límite con la parroquia de Poutomillos.

[CUU]

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Al inicio del rueiro de Montecelo, un paraje poético

y donde se repite la escena: un mastín pero la perrita aquí será muy dulce. Y a las vacas, en la cuadra, también les hacen escuchar música: <<Rosiña Rosa Roseira,/ Rosiña namoradeira>>, una canción que habla del tiempo del otoño y de los frutos secos.

<<Las cosas significan, significan profundamente, significan infinitamente.>> Pero a qué daba respuesta Robert H. Blyth con esa afirmación. Cuando Blyth repasaba su vida descubría que un destino inescrutable fue el que le condujo a través de distintas etapas que no se excluían entre sí y él nos lo explica de este modo… dice que empezó con un animismo innato, que es la fe que profesa en la vida ese entrañable doctor en antropología que es Guillermo Páramo; pero Blyth, después, se encontró con el vegetarianismo, que pensaba que era o podía haber sido uno de los fundamentos del budismo. Y luego, por una coyuntura afortunada, se encontró con el <<Haiku No-Michi>>, el camino del haiku, la poesía (no emocional, no intelectual, no moral, no estética) de la vida en comunión con la naturaleza. Y luego dice que conoció el <<Zen>> que fue la mayor suerte de todas, y que es lo que él piensa que escuchamos en la música de Bach que proclama que todas las cosas, incluso el dolor y la muerte, es decir, la aniquilación, vienen de las manos amorosas de Dios. Y, por último, el <<Senryu No-Michi>>, el camino del entendimiento de todas las cosas desde nuestra capacidad para reírnos de ellas, lo que significa perdonarlas todas, incluyéndonos a nosotros mismos y a Dios. Pero el haiku -insistirá Blyth- es una mera nada, aunque inolvidablemente significativa.

Carretera, senda de otoño y carretera hasta Merlán y su iglesia de San Salvador, donde se encuentra esa extraña ”lauda sepulcral” que, tras la boca de un pozo cegado que le sirve de maceta a la hierba, dice así: <<A nuestro párroco Rvdo D. Pedro Taboada Garea>>, del que algo ya supimos en la cercana Augas Santas. Y aquí otro diente de león y otro deseo, acordándome de Florenskij, del suyo de la isla, las algas y la cabaña, cuando descubre que todo es así en la vida, que la satisfacción de los deseos tiene lugar demasiado tarde, y de un modo muy deforme.

Giramos y durante un minuto respiramos con aprecio esta sombra… Subimos por la sombra en el ascenso por senda vecinal. Todo sigue siendo el campo. Y si en alguna hora me había preguntado, cuándo volvería a tropezarme con las ocas, eso ha sido aquí, en este punto preciso y que será desde donde volvamos a divisar, esperándonos en el horizonte, el perfil característico de un nuevo parque eólico; aunque antes la cita es con ese cerro con los riscos blancos y que es más allá, aquello que alcanzaremos al mediodía. Y, entonces, silbo para llamar la atención de estas ocas pero todas se yerguen muy dignas oteando en la distancia con no sé qué fin o desde que confín interior.

<<En el acto de conocimiento -reflexiona Florenskij- el sujeto no puede estar separado del objeto: el conocimiento está al mismo tiempo en una y otra parte. Pero, al mismo tiempo, esta unión no significa que los dos se absorban recíprocamente, aunque tampoco por el hecho de mantener su autonomía se puede decir que queden completamente separados. Se trata -afirma- de una fórmula teológica, <<sin mezclarse pero sin separarse>>, que se adoptó en el concilio de Calcedonia, y que es plenamente aplicable a la correlación gnoseológica entre ”sujeto” y ”objeto”, que es así como hasta ahora ha sido y es entendida por la humanidad.>>

Esto es As Seixas, donde Ne-Je y Esva habían decidido hacer noche; un lugar muy tranquilo con ese bar-casa Goriños que esa adorable anciana, de una casa rayana, me anima a rodear; porque, aunque no está abierto, ella me asegura que atravesando el patio daré con los dueños que están dentro. Pero primero me he llevado un susto de muerte, porque ese pastor alemán en cuanto me ha visto ha emprendido una carrera loca en mi dirección, y sólo al llegar a mi altura he descubierto que en su extrema sociabilidad sólo buscaba una caricia y darme la bienvenida, que es la que no me ha dado el jovenzuelo que hasta se resistirá a dejarme utilizar su baño.

Afortunadamente algo llevaba conmigo para nutrirme pero éste es uno de esos albergues en los que la hospitalidad brilla por su ausencia. Y así es -explica Florenskij- como por sus palabras nosotros podemos conocer a una persona, ser generalmente dotado de razón, y luego de que estemos convencidos de que sus palabras reproducen directamente la actividad de su ser, y que a través de ellas se revela su esencia, que permanecía escondida, nos convenceremos de que la palabra es el propio hablante en si mismo.

La anciana estaba pendiente cuando me iba. Una buena mujer, de las que emocionan. Y por eso es lógico hablar de un camino del amor.

Son las 10h55min. cuando inicio el ascenso por la senda vecinal pero calculo que debo llevar recorridos unos 13 km.

[UAU]

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Antes de la carretera hay esa fuente y ese cruceiro.

Uno de esos lugares emblemáticos que difícilmente se le desdibujarían a uno que ande sediento de arte y una pintada que firma, Daniel Andréiev: <<La conciencia es la Meta./ El amor es el Camino./ La libertad es la Condición.>> Y después de la carretera hay esa iglesia. Küng dice que en España muchos teólogos se encuentran con la misma represión existente que había en la época de Franco, y que se topan con ella en cuanto quieren decir la verdad. Pero me he acordado de esto a raíz de escuchar a Samsa ayer, cuando dijo que en España, después del franquismo, se encontró una fórmula magistral para justificar que tantos españoles durante la dictadura hubiesen pasado por el seminario. Y esa era que se aceptara escribir en sus currículum que se habían estado cursando estudios de teología. Pero, aquí, la fila de credenciales, que se ha formado para estampar el sello, es larga y ese el motivo por el que, aquí, tampoco habré de detenerme.

La iglesia de Boente, o de Santiago, tiene sus raíces en el siglo XII, así que es un siglo posterior al milenio al que Küng considera que la iglesia debería retornar, al tiempo en que no existía el absolutismo papal ni esa especie de clericalismo forzado -como él lo refiere- y ni el celibato.

Küng aduce que desde la sociología se observa que tras la primera fase de entusiasmo a lo que tiende una comunidad de fe es a requerir instituciones. Y cuanto mayor es la comunidad más instituciones se hacen precisas, por lo que al cabo de un lapso lo que se crea es una estructura jerárquica pero tal vez Kapuściński no lo interprete exactamente así.

Y, aquí, el giro es hacia la derecha aunque, aquí, el mojón es distinto y señala al nadir. Dos alemanes se han detenido delante de éste y uno le comparte al otro: <<Siempre hay piedrecillas sobre todos pero es lógico, porque muchos todavía nos sentimos muy perdidos… ya no eres individuo y todavía no eres consciencia.>> Pero, ¿fue eso lo que les sucedió a Sájarov y a Oppenheimer?

Nosotros, tras dejar atrás la casa de piedra con la parra, iniciamos el descenso por el Camino. Y si algo se puede deducir de Oppenheimer, con respecto a Sájarov, es que las lecturas por las que conoceremos su despertar serán de índole muy distinta. Las de Sájarov ya las sabemos, las de Oppenheimer John Donne y la Bhagavad-gītā; y más que nada porque Oppenheimer, el director del Proyecto Manhattan, ha pasado a la historia por recordar, a raíz de la primera explosión exitosa, el verso 32 del capítulo XI.

<<Y la suprema personalidad dijo: yo soy el tiempo, el gran destructor de los mundos, y he venido aquí a destruir a toda esta gente, con excepción de ustedes.>>

Y aunque esa no fue la única ocasión en la que Oppenheimer citó el texto sagrado del Sanatana Dharma; sino que lo hizo durante el funeral de Franklin D. Roosevelt: <<El hombre es una criatura cuya sustancia es la fe. Lo que su fe es él es>>, el verso tercero del capítulo XVII. Algo terriblemente enigmático si se desconoce cuál fue su relación pero más aún si se desconoce el contenido del verso precedente.

Yo, ahora, por supuesto, no voy a detenerme a relatar la Gītā pero sí quiero reseñar algo en concreto, sobre lo que es posible que Oppenheimer y Thoreau se hayan detenido más de una vez.


<<Para los que han nacido, la muerte es segura; para el que ha muerto, el nacimiento es seguro: no elijas por lo inevitable. Como noble cuyo deber es proteger la ley, al rechazar luchar en esta guerra justa perderás tanto la virtud como el honor. Tu verdadera preocupación debe ser la acción del deber, no los frutos de la acción. Arroja de ti todo deseo y miedo por los frutos y lleva a cabo tu deber>>, que serán las palabras ciertas que inspiren aquel <<Trinity>> de Oppenheimer: <<Abandona todos los caminos. No te preocupes por todos los pecados que hayas cometido. Yo te liberaré y te lo prometo>>.

Pero en este punto habremos alcanzado el área recreativa de Punta Brea y el curso de agua que se salva, antes de proseguir por el plácido sendero, entre el arbolado y la pradera.

El 29 de junio de 1943, Roosevelt había remitido a Oppenheimer una carta sobre la que figuraba el asunto <<Secreto>>. En esta carta Roosevelt intentaba suavizar el creciente antagonismo que se había ido estableciendo en la conciencia de Oppenheimer frente al general de brigada Leslie R. Groves. Entre el grupo de los científicos la confianza se había ido resquebrajando paulatinamente. No estaban seguros de lo que fabricaban, experimentaban muchas dudas y la fecha límite que se les había impuesto para finalizarla les parecía imposible.

Roosevelt admite en esta carta que se dirige al líder de una élite científica que opera bajo condiciones muy especiales, y le escribe haciéndole un llamamiento para que medie con el grupo y socave la revuelta y les transmita su agradecimiento, porque su fe está puesta en su Ciencia. Pero, ¿qué clase de fe?

Roosevelt profesaba la fe calvinista pero hay más pistas acerca de cuál era la fe de Roosevelt ya que, la víspera de su muerte, Roosevelt escribe: <<Buscamos la paz, la paz permanente y, más que poner fin a la guerra, queremos poner fin al principio de todas las guerras. Os pido que mantengáis la fe. El único límite a nuestra realización del mañana serán nuestras dudas de hoy.>>

Pero Roosevelt muere un 12 de abril de 1945 y Harry S. Truman lo desconocía todo de la existencia del <<Proyecto Manhattan.>>

En junio de 1945, 155 científicos del <<Proyecto>> firmarán una petición que el general Groves decidió ignorar. Un general que morirá negando los efectos de la radiación sobre Hiroshima, tras el lanzamiento de <<Little Boy>>, una bomba de uranio, que fue el motivo que desencadenó la carrera armamentística nuclear, el 6 de agosto de 1945, temprano en la mañana. Y sobre Nagasaki, tres días después, una bomba de plutonio, cuyo mecanismo era el de la implosión y a la que llamaron <<Fat Man>> por su gran tamaño.

Isidor Rabi, confidente de Oppenheimer, dijo de Oppenheimer que su interés por la religión, y sobre todo la hindú, se transformó en una especie de sentimiento de misterio, de oceánico misticismo que lo rodeaba todo, alejándolo del método científico y encaminándolo en el sentido de dejarse guiar por su intuición. Sólo que con el agravante de que Oppenheimer tenía antecedentes depresivos y había sufrido algún tipo de brote psicótico que le había llevado al borde de estrangular a un amigo en su juventud, si hemos de creer lo que nos cuentan… Oppenheimer era carismático y camaleónico, ya que la opinión acerca de él no era en todas las ocasiones la misma, y despertaba una auténtica pasión entre sus estudiantes.

Y en cuanto a los Estados Unidos… Hasta el 7 de diciembre de 1941, con el ataque por parte de la armada japonesa a Pearl Harbor, Estados Unidos no había tenido los motivos suficientes para alarmarse y sólo fue, después de ello, cuando Roosevelt pensó en esa paz permanente de la que nos hablaba. La paz que necesita de las grandes demostraciones de la guerra, y de la aniquilación masiva de civiles, para establecerse. Y lo que sabemos seguro es que Oppenheimer, después de la fabricación del artilugio y <<Trinity>> y la devastación, se opuso a la bomba de hidrógeno. Pero pocos podrán hacer el viaje que supone ese <<Trinity>>, si no se conoce como funciona un pensamiento holístico. Y la trinidad a la que se refería Oppenheimer era la trinidad de los tres aspectos del único dios del hinduismo, el <<Paramatman>>, el alma suprema: Brahma, el creador que se asemeja a un dios padre, Shiva, el destructor, el que renueva el suelo para que todo pueda volver a comenzar, el señor de la danza de los ciclos de la existencia, y Visnú, el conservador de mundos, que a lo largo de las edades va encarnando…y hasta que como Krishna se transforma en el auriga, que conduce el carro y los caballos de Arjuna, en la Bhagavad-gītā, la víspera de la batalla.

Y ese verso precedente, del que todavía nada se ha hablado, lo que nos transmite es la creencia de que un alma puede encarnar en tres planos distintos, los planos que se corresponden con los tres temperamentos; el temperamento divino del ser realizado, <<divya>>, el temperamento heroico, <<vira>>, o el de la persona común, el no iniciado, el ignorante, <<pashu>>.

Y tras esa rústica fuente seca afrontamos una de las complicaciones de esta jornada, cuando delante de mí veo a esa viejecita.

La viejecita, dos bastones, gorra y el fardo en los hombros, más abajo, a la altura de los omóplatos. Imagino que para favorecer, pues no sé qué pero si llego a su edad seguro que lo sabré, más de ochenta y tal vez más de noventa. Y al final de la cansada subida, la Nacional a la altura del kilómetro 43, y que se corresponde con Castañeda. Luego, la recta de asfalto, hay un bar y, a la altura del albergue, los indicadores dicen: Río, Doroña, Villantine y es por ahí y, aunque por asfalto, muy agradable y en suave descenso, hasta la nueva área de servicio y el arroyo Ribeiral.

[GCAC]

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Un perro manso y blanco

es quien ha conseguido que Esva me deje percibir cuánto cálido amor vela esa faz suya contenida. Al final no había terminado de aprehender qué relación guardaban en sí, el tríptico de <<el lenguaje de la Vida>> y ese discurso del placer que las dos comparten. Pero por lo que Ne-Je me explica ahora, la relación sólo había sido que un anterior poseedor había asistido a la misma exposición que ellas y había atado algunos cabos… Y como aquí yo debo haber hecho algún gesto que delataba lo hermética que me resultaba esa indicación, Ne-Je me pide un poco de paciencia. Y promete dibujarme un esquema en su moleskine de bocetos a la hora de la comida, si es que acepto comer con ellas. Algo que de inmediato acepto más que encantado. Así que esa parte de su crónica hace mutis por el foro. Pero lo que ellas me explican, a partir de ahí, es que decidieron volver a reunirse en la ciudad origen, con la finalidad, sí, de emprender un Camino de Santiago juntas pero desde allí en concreto, porque les interesaba mucho averiguar qué derroteros había tomado el experimento colectivo. Y cual había sido el lugar elegido, por votación popular, entre los <<modelos de pensatividad>> para edificar el <<laboratorio experimental del acelerador de personas>>. Que aquí, mi pasmo debe haber sido tanto, que las dos se han echado a reír pero con tantas ganas que hubo un momento que pensé lo que jamás me había descubierto pensando, que alguien pudiera morirse, verdaderamente, de la risa.

Y el acelerador de personas estaba yo en lo cierto, y la idea había sido trasladada de la de los aceleradores de partículas. Porque, ¿cuál es la finalidad de estos? Correcto. Una de sus funciones es hacer circular partículas a velocidades cercanas a las de la luz y colisionar entre ellas para obtener datos, en sus niveles más íntimos y profundos.

Durante la siguiente media hora yo lo que sé es que las escuchaba atónito, y a pesar eso de saber lo que sabía por mi propio bagaje. Pero de algún modo oírlas y sentirlas también me hacía olvidarme de ello y eso, en sí mismo, reconozco que me provocaba un placer extraordinario.

A las 11h36min. ya habíamos retomado el duro ascenso por la inapelable carretera. A Esva le había dado mucha pena tener que despedirse de su nuevo amigo, el perro que inspiraba la ternura.

Ne-Je recita ahora un verso en nuestra lengua materna del poeta que más incondicionalmente reconoce amar, Joë Bousquet, Aumone du noir / Limosna de lo oscuro: <<[….] A voix d’enfant au borde de tours chemins tu te diras que tu marchais et la chanson viendra d’un autre son sourire fera sa lumière avec ce qui mourrait de revoir le jour [..]>>

<<[…] Con voz de niño al borde de todos los caminos te dirás que caminabas y la canción vendrá de otro. Su sonrisa hará su luz con lo que moría por volver a ver el día […]>>

Es la garganta del Navia lo que dejamos atrás.

[CU]

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Hacia un lado, y en aquella dirección, Negueira de Muñiz

y San Antolín, el lado por el que corazón se dispara. Pero de frente, por donde el mojón del Camino nos guía, la Venta del Acebo. Clive dice que el afecto y el eros de los que hemos venido hablando remueven nuestras entrañas y alteran nuestra respiración, y que la amistad, de entre todos los amores, es el único que parece elevarnos al nivel de los dioses y los ángeles.

En el interior de la Venta, una radio de coleccionista; aunque lo que a Clive le digo es que esa radio antediluviana le hace juego a su existencia como dinosaurio. Tarde he visto, desde luego, el cartel de prohibido descalzarse. No recuerdo si era el mismo de Villafranca Montes de Oca, la localidad de Burgos que se encuentra antes de subir La Pedraja, pero casi podría jurar que desde entonces no había vuelto a ver nada igual. Sin embargo, éste era un bar viejo y con credencial peregrina, la famosa Compostela; uno de los pocos que persisten en su idiosincrasia, y uno de los más generosos, sino el que más; y donde Clive no quiso sellar, a pesar de ser el primer sello de Galicia. A nosotros el buen hombre nos puso delante, y como a todos los parroquianos, un pintxo de tortilla de patata pero eso sí, de la mejor tortilla de patata que había probado en todo el Camino. Pensé, por eso, encargarle al buen hombre que nos preparara una para comérnosla más tarde, acompañada de una botella de ese estupendo vino cosechero… Pero el hombre nos sacó de dudas y dijo que no cocinaba, aunque a los pocos minutos nos puso delante otros dos platos con otra ración de tortilla y un pollo a la barbacoa inigualable. Era un obsequio pero Clive y yo repetimos vaso de vino, y el hombre nos mostró una navaja especial de su colección de navajas. Esta tenía una empuñadura de madera, como casi todas pero lo que la diferenciaba era la ambivalencia de la talla. Una nariz perfecta que dividía un rostro en parte humano y en parte vegetal, que por cerebro, cabeza o pensamiento, tenía una espiral.

A la media hora Clive y yo re-emprendemos la marcha y hemos estado ascendiendo por esa loma durante algunos minutos. El sendero era pedregoso pero en seguida hemos recuperado la lejana visión de A Fonsagrada, y ahí comenzamos a llanear tranquilamente. Para un cristiano, estrictamente hablando -dirá Clive- no hay casualidades. Y, en ese sentido, Clive y Ne-Je serán del mismo pensamiento.

Pero no debemos creer que por ser <<espiritual>> la amistad ha de ser necesariamente santa o inefable en si misma. Este amor, libre de instinto, libre de todo lo que es deber, salvo aquel que el amor asume libremente, casi absolutamente libre de celos, y libre sin reservas de la necesidad de sentirse necesario, es un amor eminentemente espiritual y es -según Clive- el amor que uno se imagina existiendo entre los ángeles. Y aquí es cuando volvemos a entrar en contacto con la LU-701, avanzando paralelos a ella, aunque por vía de tierra.

El aprecio en la amistad debe ser real y la admiración mutua; porque si no, no es amistad. Y los que no pueden concebir la amistad como un amor sustantivo, sino sólo como un disfraz o una elaboración del eros, dejan traslucir el hecho de que nunca han tenido un amigo. Y la matriz de la amistad es el compañerismo.

Dos amigos se sienten felices cuando se les une un tercero, y tres cuando se les une un cuarto… Pero la amistad surge fuera del mundo del compañerismo. Es la afinidad de las almas, e inmediatamente estas dos personas están juntas en medio de una inmensa soledad.

Los enamorados buscan la intimidad, los amigos encuentran esta soledad en torno a ellos, lo quieran o no. Compañeros de camino pero en un tipo de viaje diferente… Y la amistad tiene que construirse sobre algo. Los que no tienen nada -dentro, supongo que quiere decir Clive- no pueden compartir nada. Y los que no van a ninguna parte, no pueden tener compañeros de ruta. Y nada enriquece tanto un amor erótico como descubrir que el ser amado es capaz de establecer, verdadera y espontáneamente, una profunda amistad con los amigos que uno ya tenía: sentir que no sólo estamos unidos por el amor erótico, sino que nosotros tres o cuatro o cinco, somos viajeros en la misma búsqueda, tenemos la misma visión de la vida. Los pequeños círculos que se reúnen para dar la espalda al mundo –piensa Clive- son los que lo transforman de veras.

[UAG]

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11h07min.

Vegetación profusa. La bajada es abrupta. Y a Cicerón ya no solamente podemos considerarlo -dicen- como a un filósofo volcado en la <<paideia>>, la educación y el saber, sino más bien como a un representante de las clases dominantes ligadas al ejercicio activo de la política. De cualquier modo, la hegemonía del Mediterráneo se ha rendido a la poderosa Roma, y Cicerón actuará, en el diálogo Lelio, como legislador de la amistad, indicándonos: que pidamos a los amigos cosas honestas, que siempre haya cortesía, que esté ausente la vacilación pero que siempre osemos libremente intervenir, que en la amistad valga muchísimo la autoridad de los amigos que aconsejan bien, y que ésta sea empleada para amonestar no sólo abiertamente sino con dureza, si la situación lo exige, y que sea obedecida cuando se emplea.

Lelio, en este diálogo ha perdido a un amigo pero cree en la existencia de la inmortalidad del alma y, por tanto, también que no hay motivo para afligirse por él. Claro que se siente conmovido, por saberse privado de un amigo como el que considera que nadie será jamás. Pero afirma que no necesita medicina, ya que él mismo se consuela, y piensa que angustiarse gravemente uno por sus propias desventuras (la de esa pérdida) es más propio del que se ama a si mismo más que al amigo.

Percibo una lluvia de hojas de roble. Luego leo un anuncio sobre una madera estratégicamente situada: a 200 m -dice- bar-tienda-taxi. El bosque es hermoso y el sendero se dulcifica. Hay castaños y ya estoy cerca del bar. Son las 11h15min. pero el tiempo cuando vas en esta incertidumbre, es decir, pensando en esa terrible cuesta que hoy habrá que afrontar… transcurre relativamente más despacio.

A las 11h16min. alcanzo el núcleo habitado. Pero el bar está cerrado y al perro, que es ladrador, tiene que mandarlo su dueño callar. Tony -me parece que lo ha llamado- que es una especie de basset. Luego, seguimos descendiendo por un sendero. Hay ropa tendida que ondea y el aire que la circunda difunde el aroma del suavizante del que está impregnada, y hasta que se impone el olor a berza.

La amistad para Cicerón siempre está ahí y de ningún modo es excluida, ni es intempestiva o molesta. Pero parece que Cicerón siempre estuviera hablándonos de la amistad verdadera y perfecta, como la de aquellos que siendo unos pocos, siempre son mencionados por su nombre. Y luego, por supuesto, de la virtud, que es la que concilia a la amistad de los enemistados y la conserva. Y en la virtud se halla la armonía total, la estabilidad, la constancia. Y este amor no es otra cosa que brindar afecto a aquel a quien se ama, sin que haya ninguna necesidad y sin que procure utilidad alguna; la cual, en cambio, brota ella misma de la amistad, aunque no se haya buscado.

A las 11h20min. leo en los indicadores de la LU-530 los nombres de cuatro lugares a los que no me dirijo, y en un par de minutos, andando la carretera, me veo de frente del bar Casa Villar, en el que hay una terraza con sillas y mesas rojas. Sin embargo, Séneca, un filósofo cordobés, propaga, en su cuidado de la de Lucilio, que la amistad a la que aspira el sabio no tiene su motivación puesta sino en los bienes espirituales. Pero en Séneca, la amistad comienza, un poco como para Aristóteles, por ser amigo uno de si mismo, que es lo que palia la soledad y lo que potencia la autarquía…. que para los griegos es otra de las virtudes de la excelencia o areté; pero tal vez, esencialmente, porque, al menos, un amigo así, es posible tenerlo, para cualquiera.

La amistad -observa Séneca- es fundamental para el sabio, razón por la que quiere y se esfuerza en tener amigos, deseando que no sean pocos pero no para vivir felizmente, porque Séneca es un estoico, y el estoicismo es otra escuela, aquella en la que lo que se persigue es la dicha del asceta. Y, sin embargo, para Séneca la amistad auténtica es aquella que ni la desesperanza, ni el miedo, ni la preocupación por el propio provecho son capaces de destruir; y es una vocación al servicio de los demás, con la que se muere y por la que se muere. Para tener por quién morir, para tener a quién seguir al destierro, y no sólo oponiéndose a la muerte del amigo sino sacrificándose por él. Séneca, que tal vez fue el primero que pensó el sentimiento de la <<solidaridad>>, que confirmaba la existencia de un derecho común.

La joven que atiende el bar Villar en Paradavella es encantadora. Y algo antes de las 12h me pongo en marcha dejando la construcción circular atrás… Todos los tejados continúan siendo de pizarra negra. Luego, un sendero herboso se abre paso a mano derecha, el sendero que recorre una ladera boscosa por la que nos elevamos.

[GUG]

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Un Stop.

Hay un desvío a la derecha pero nosotros continuamos de frente. Después sobrepasamos el indicador de Gondar, y después una fuente en la que se prohíbe beber. Hasta aquí nos hemos venido izando en ascenso. No uno demasiado pronunciado pero en ascenso.

Después alcanzamos las primeras casas de Gondar. Entorno de cultivos de hojas para hacer el caldo gallego. Y precioso asiento, uno de madera rojiza y que me arranca un suspiro, como si tuviera nervios o fuera un paisaje habitado por Van Gogh; probablemente un diseño artesano pero obra sólo de la madre naturaleza.

Gondar no es una parroquia ni grande ni pequeña. El grueso del pueblo se ubica a mano derecha. Y lo que Gondar tiene es una instalación de Vending: <<Lo que quieras, cuando quieras. Disfruta del servicio sin necesidad de consumir.>> Como en cualquier cafetería un par de mesas rodeadas de sus sillas. Bajo techo. Tienes encimera y fregadero, microondas, horno, enchufe por si necesitas recargar el teléfono, cafés, refrescos, sandwich y bocadillos, fiambres, dulces, snaks y macarrones… ¿Nos sentamos? -le pregunto. Y a lo que ella asiente. ¿Y qué te apetece tomar Adrienne? Nada, gracias. ¿Nada, seguro? Pero si ni siquiera has desayunado, ¿o sí? Sí -dice. Antes, cuando tú te detuviste en aquel café. Llevo alimento conmigo. ¿Y por qué Dios si nos ama, como tú aseguras que nos ama, Adrienne, nos aportó una vida mortal?

Para que renunciemos a esta vida que muere y aceptemos la vida que no muere. La vida eterna se transforma en una vida infinita que nos viene al encuentro, nos inunda y nos domina de tal manera que significa la muerte segura de nuestra vida-muerte. Y este es el profundo misterio de la humildad. Pero, entonces, Adrienne me mostró algo para lo que no estaba preparado. Sé que habría debido estarlo pero no lo estaba y no supe estar a la altura de lo que ella esperaba de mí.

<<La luz es ciencia -me dijo- y las tinieblas sapientia>>. Eran unas palabras tomadas de la ‘Epístola Áurea’, dirigida a los cartujos de Mont-Dieu por Guillermo de Saint-Thierry, amigo de Bernardo de Claraval, el doctor de la dulzura, y donde lo que se nos propone es un itinerario en tres etapas, en el que es necesario pasar del hombre animal, al hombre racional y para llegar al espiritual. Y el hombre racional es el que quiere saber lo que hace Dios en esas horas que se ha reservado para sí. Porque el conocimiento quiere ponerse en el lugar de la fe amorosa y desconfía que el misterio que el amado atesora pueda ser un misterio del amor perfecto. Y el sabio cristiano es sólo aquel que no se inquieta ante ese misterio… El que sabe vivir sin inquietarse. Así que el pecado puede decirse que consiste en no soportar la noche del amor.

Nos ponemos en marcha. A nuestra izquierda una explotación de invernaderos, en la que nos reciben cuatro estratégicas calabazas. Vamos por carretera y dejamos atrás el P.K. 115’952. La carretera la andaremos en ascenso, aunque se agradece el frescor. Esta carretera -nos explicará una mujer con la que nos cruzamos- recibe por nombre la cuesta francesa, porque antes todos los caminos por los que los franceses transcurríamos solían llamarse así… Y avergonzado, le pido a Adrienne que continúe sin mí, porque las tripas lo que me demandan es un nuevo ocultamiento. Así que me interno por entre los robles, alejándome de la carretera. Como sospechaba estoy perfectamente descompuesto pero no me habrá ayudado demasiado, que al regresar al lugar en el que Adrienne me esperaba… aquellos mismos cuervos, lo sé, lo sé, eso no es posible pero yo le he vivido así… aquellos mismos cuervos de Souto de Torres se encontrasen, ahora, aquí, graznando sobre ese paisaje.

En una de sus cartas Van Gogh expresaba que a pesar de lo fuerte que trabajaba eso no le impedía tener una terrible necesidad de religión; entonces, por la noche -termina diciendo- me voy afuera para pintar las estrellas. Tiempo antes había pensado en predicar el evangelio por todo el mundo, y eso es lo que ahora me pregunto, si Adrienne estará en su sano juicio. Pero le he pedido algo, le he pedido que sólo me deje permanecer en silencio y seguir escuchándola. Un viejo coche verde-azulado, ha hecho, entonces, algo muy extraño; se ha detenido a nuestro lado y ha comenzado a hacer sonar el claxon con insistencia. Voy a preguntarle qué quiere, y en vez de bajar la ventanilla comienza a dar marcha atrás. Su matrícula es LU 57XX y ahora no sé si 7 o 5 o 0 pero se ha iniciado una cuenta atrás y lo que escucho es lo que él ve; lo escucho no sé cómo, y hasta que el coche, con el extraño hombre, termina desvaneciéndose en el horizonte.


Cuando llegamos a ese punto, ahí, nos encontramos frente a una cantera; la cantera, quise decir, se encuentra a nuestra derecha, y la voz de Adrienne ya no cesa.

Rebasada la cantera hemos comenzado a andar en descenso pero, en breve, a esa misma mano, nos desviamos por una trocha silvestre. Los primeros metros están empedrados como si fueran un mosaico. Hay una flecha hecha con esas piedras. Las podemos contar. Han empleado 29, y es como un buen mordisco que le han dado; las fauces buenas y la intención la mejor.

Hay un mojón ahí mismo; una fractura lo recorre y yo recuerdo al sujeto barrado de Lacan. Los kilómetros olvidados, eso es un síntoma. No sé ni cómo ando. Adrienne cuida de mí. ¿Sucede, ahora, el discurso del psicoanálisis?

La senda entre el arbolado. Pero luego de una curva, sobre hojas de castaño en el Herbst, praderías en el Sommer y helechos frondosos, como en printemps. La sensación de que el tiempo fluctúa porque fluctúa el significante; y el oído con el síndrome de altitud, a pesar de andar tan bajos. Enseguida se divisa el cementerio. Están en obras aquí. Ahí la iglesia y laudas sepulcrales, una tumba y una inscripción en la piedra que no leo. Luego, otro pueblo acogedor entre calles estrechas y que ya estamos abandonando. Es, tal vez, la salida de Bascuas -dice Adrienne. Y éste otro tramo con candor.

Vemos, a continuación, amplios prados y el sendero nunca deja de ser agradable. Del campo lo separa, únicamente, el gozoso muro de piedra. No sé porqué motivo pienso ahora en el placer pero creo que eso sólo es mérito de Adrienne; más adelante una explotación ganadera a nuestra derecha y otra población que asoma serena en breve, aunque ésta del otro lado.

[UCU]

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El enigma es la lengua de la mujer

-dice Helena- pero su interpretación es del varón. En Creta la serpiente y, al augur de las encinas, robles y laureles de los bosques mediterráneos, los oráculos. Carmen y el verbo canere, cantar, cantar como profetizar, como Carmenta, la vieja divinidad oracular vinculada a los bosques y a las aguas. Voz del agua y susurro del bosque. Helena es una apasionada de las etimologías. Pero que nos hable el espíritu de la Tierra, como sucede al comienzo de ‘El espejo’ de Tarkovski, como cuando él aparece por detrás del arbusto… ese es el origen primordial de los oráculos. A Helena la hemos escuchado todos. Incansable y precisa profesora. No sabemos quien duerme en su cama pero sabemos lo imprescindible, que al agua se arrojan los objetos, para librarnos de todo mal, y, luego, la tablilla con la consulta. Mejor -siente el <<Ser>>- que sacrificar animales en las lindes de sus bosques.

Ya he tomado la desviación hacia Bóveda; el asfalto no cesa, de acuerdo pero este, ciertamente, es un paisaje entrañable. Para comenzar es una larga recta, en la que de vez en cuando pastan las vacas y te sobrepasa algún vehículo, más bien con propósito, la furgoneta del pescado o del pan.

Plutarco dijo que el carácter del augur era vitalicio. Y Plinio lo consideraba el más insigne de los sacerdotes. Título del que no era privado mientras vivía y que le concedía un estatus. Ser augur -según Ne-Je-, era ser el colmo del <<Significante>>. Y el juramento de no revelar a nadie su disciplina sellaba su boca. Arcano, deriva de la práctica participada por los augures del sacrificio. Los augures tenían normas estrictas. Y la primera la de la integridad corporal.

La juventud que abruma, algún kilómetro más allá, tras la cancela, entre los árboles de copas perfectas, copas que parecen desconocer el poder y la ambivalencia de las estaciones. Ocurren como circunferencias elongadas. No altas en exceso. Nada en demasía, como lo dicho en el frontispicio de Delfos. Plinio creía que cerca de la ciudad de Olisipo y del río Tajo, había yeguas que volviéndose en dirección al viento concebían las crías más veloces. Viento Favonio. La carretera se estrecha, la sombra, la de uno, es plena. Ando, de nuevo, necesitado de un desahogo. ¿Escuché una campanada en Bóveda? Son las 11h30min. y allí hay un coche rojo detenido.

¿Un souto?

Bosque de castaños -dice el conductor que es fotógrafo.

Es que la etapa es toda por carretera -le digo-. No pasa por caminos. Pero por qué no te acercas hasta el bar de O Burgo y se lo preguntas a la señora María.

11h31min. Le he facilitado las indicaciones para llegarse hasta allí, era de muy cerca, porque me dijo que era de Palas de Rei pero esto no lo conocía. Parece mentira, claro, que tú seas el forastero en una tierra y que, sin embargo, sólo por estar atravesándola… te veas en la disposición de hacer de guía.

Entre las aves augurales existía una jerarquía. Y, entre los romanos, los augures eran aquellos que observaban el vuelo de los pájaros, porque distintos eran los arúspices, que eran aquellos que vaticinaban el futuro examinando sus entrañas, las de las aves, el comienzo de la medicina… Atravieso un arroyo. Y a las 11h46min. me desvío a mano izquierda para dirigirme a Santa Eulalia. Para ir a Vilachá, en la otra dirección. Pero no habrá que confundirse. Eulalia es Bóveda pero Eulalia quiere decir o el bien hablado o la buena hablante. Eulalia se identifica con lo que precedió a Bóveda. Bóveda a partir del siglo XII. Eulalia, a partir del VIII, ya que aparece en el testamento de Odoario.

A las 11h51min. ya la diviso, al fondo. Y a las 11h54min. estoy entrando en la aldea. Subo por una callejuela, alcanzo el ámbito de los perros. Es el aledaño a la iglesia, que tiene un hórreo emblemático. Aquí los hórreos sostienen cruces pero estos no tienen nada que ver con los de Asturias y otras muchas partes. Alcanzo la portada y el cementerio. Pero ahí no veo nada que ver. Sin embargo, del otro lado lo que remite a las excavaciones arqueológicas. Aquí, como en muchas otras iglesias, las tumbas la rodean. Y al respecto, en Salas, aunque algo a desmano, hay que subir allí y ver aquello y rodear su tejo inabarcable, el árbol del amor y de la muerte. Y ya es cuando me decido a llamar a otra puerta. Pero antes leo:

<<Bóveda (aldea de la parroquia de Santalla de Mera). La aldea central de la parroquia de Bóveda, famosa por el monumento romano, es además una de las joyas más bellas y mejor conservadas de la arquitectura popular de las tierras centrales de Lugo. Media docena de casas grandes y rodeadas de nobles construcciones auxiliares, entre las que se cuentan los hórreos de bella ejecución, todo construido de bien labrados sillares y mampostería del excelente granito en que esta parroquia es tan rica (las grandes canteras de Vilanova). Además el conjunto está perfectamente articulado desde el punto de vista urbanístico, incluso con su plaza junto a la iglesia. En alguna de las edificaciones…>>

[UCA]

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Un regato y un camino de bosque

en el que los árboles están cubiertos de musgo; pero aquí parece que predominó, hace algunas décadas, un viento que los inclinó al este, como si su tronco fuera una rodilla obligada a doblarse religiosamente. Y lo cierto es que si naces en una cultura que en eso lo estima todo, no es difícil intuir porqué aquel Dios de Isaías, ante tanto elemento desolado, se expresaba como una brisa; porque la brisa es lo que es al espíritu humano el estado de ánimo. Pero como Marcel dice: <<¿No habría medio de establecer que en el fondo de esa creencia, ” las cosas que suceden”, hay un sistema de metáforas del cual somos víctimas y del cual tiene que libertarnos la reflexión metafísica […]?>>

El ascenso es palpable, aunque todo es precioso y eso implica mucho pero me he torcido el tobillo, porque al pisar sobre la hojarasca es difícil darse cuenta de lo que la habita y ahí me esperaba esa complicación. De todas formas no ha sido demasiado grave –espero. Y parece que así, en caliente, he logrado colocármelo. Ahora escucho el sonido de una sierra eléctrica, y poco después esa pequeña edificación donde un nuevo giro hacia la derecha aún endurece más el ascenso.

A las 11h20min., y a la altura de un tractor en horas de descanso, volvemos a encontrarnos tan elevados que regresamos a divisar el nebredo lejano sobre la chaira lucense. Y, tan sólo cinco minutos después, los peñascos del risco ya están a nuestro alcance y diez minutos más tarde, pintado sobre madera azul pero como en un diseño de parvulario, Hospital da Seixas nos da la bienvenida, poco antes de pisarlo.

Marcel afirma que el homo viator, el hombre itinerante, permanece siempre en estado de búsqueda, encaminado en todo momento hacia la luz. Y aunque aquí pisamos otra vez sobre asfalto el panorama sigue siendo el del camiño.

A las 11h38min. en Hospital pero por enésima vez en ascenso y aunque la carretera no anda lejos. Y antes de las doce del mediodía la Serra do Careón deja de ser la meta para pasar a convertirse en historia. Aquí nos hallamos en el concejo de Toques y desde aquí Melide, por vez primera, nos sonríe. Hay cansancio, la verdad es que sí, y algún jadeo pero esta alegría que experimento es un regalo maravilloso. Ahora me he detenido delante del P.K. 64’801 y me encuentro ahí con unas quijadas como las que vi en la ventana de ella en la ciudad origen, y con una piña, que en muchas culturas es un símbolo religioso del renacer espiritual.

[UGU]

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Por asfalto y a la altura de Doroña.

<<Sólo cuando soy totalmente libre del peso de la posesión en todas sus formas, soy capaz de conocer la divina ligereza de la vida real, de la esperanza, la divina ligereza de la vida esperanzada>>, y que es lo que nos comparte Gabriel Marcel en su ‘Homo Viator’, lo que muy pocos alcanzamos.

Se obvia la bifurcación a mano derecha y se continúa de frente, hasta el kilómetro 41 y por el que emprendemos lo que será un descenso hasta el puente metálico, algo así como una pausa en el descenso. Y porque Ribadiso de Abaixo sólo lo alcanzaremos al rondar la media hora: un entorno privilegiado del que Carmen me compartió una mágica vivencia.

El puente, supuestamente, medieval. Y donde, en la actualidad, se puede pernoctar en el albergue público del Camino Francés que más aceptación tiene; porque las carreras para conseguir cama en él me han contando que son verdaderamente locas. Y aunque eso es algo que sólo se entiende al encontrarse sobre el río Iso y, frente a frente, con él. Porque el entorno es de ensueño pero si hay que darle la razón a Bachelard y a Bachelard sería radicalmente difícil quitársela: <<Una poética de la ensoñación poética implicaría darle a cada lector de poemas una conciencia de poeta.>> Y lo que sabemos es que todos no nacemos con esa conciencia.

El mojón 39’5 es el de Ribadiso y, a continuación, en uno de los contenedores, alguien ha colocado un cartel que dice: <<IGNORANCE & ARROGANCE OFTEN GO TOGETHER.>> Y cuando el paisaje solaza. Pero, entonces, ahí él, sentado en ese banco al borde del camino.

Y no puedo evitar acordarme, en este momento, de aquel instante en el interior del bar Carburo. El individuo agarra una litrona y aunque no voy a detenerme lo hago cuando me ofrece contarme una historia a cambio de algún dinero.

Lo cierto es que la historia pensé que podía ahorrársela pero lo que me parecía justo era darle algo de dinero porque, últimamente, siento que he recibido tanto del Camino que no agradecer eso de algún modo casi me parecería una fechoría. Así que aunque no me senté a su lado, acepté que me tendiera un artículo de periódico del que ya algo había sabido por Carmen, que lo había conocido en Santo Domingo de la Calzada, la primera vez que se echó a andar, no muy lejos de la fecha en la que había sido publicado el artículo, y del que consiguió librarse en Burgos, a costa de caminar hasta Castrojeriz, hacerse daño y dar aquel primer salto que la obligará a retornar, al mismo lugar, tras alcanzar el Atlántico.

En el artículo, lo que puede leerse es como a Andoni Moreta le cambió la vida un 16 de febrero, cuando una alumna autista cae por una ventana de la institución en la que él trabajaba como psicopedagogo, y que es cuando él tendrá esa pequeña conversación con Dios y se promete que si la púber sale adelante emprende el Camino, aunque no es religioso. Y por lo que -prosigue el artículo- ahora se plantea arrimar el hombro en una ONG, aunque no sabe si en Guatemala y para no continuar, sólo, presenciando como un mero espectador tanta desgracia.

En la fotografía se le ve con Tau, cuando aún era el cachorro que le habían regalado en un lugar llamado Manjarín. Yo lo sé porque Carmen me contó que fue Tau, quien al adentrarse en Santo Domingo la detuvo al agarrarla por la pantorrilla, como sucede en el Tarot con el arcano sin número, Le Mat. Y lo que ella más echó de menos luego, porque se encariñó mucho con el perro del que éste le dijo que era tan sólo un lobezno negro cuando se lo encontró en el monte, entre la nieve. Pero es como dice Marcel, al rescatar el concepto de <<drama>>; no refiriéndose al carácter negativo o pasional, sino a aquello de la vida real que es capaz de abarcar toda la realidad del sujeto, que indaga por él mismo el mundo y a los otros. Lo <<metaproblemático>>, lo inobjetivo o lo transobjetivo.

Andoni de Bilbao quiso hacer historia en el Camino. Pero terminó por dormir en la dársena de Juan XXIII, a 200 metros del Obradoiro. Pazo de transeúntes, donde, por su jodida labia -como Carmen dijo- y por su desprecio por la inteligencia y el género humano, es el tuerto entre los ciegos. Pero también el vagabundo que por aferrarse a la misma mentira de siempre, esa a la que te condenan, y como a un proscrito, tus delirios de grandeza, desconoce que es la total libertad del peso de la posesión en todas sus formas, la real ligereza de ser nada y de ser nadie, nada y nadie realmente.

[GCG]

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En El Cafetín, autoservicio-bar

lugar donde los que se queden deben recoger las llaves del albergue municipal. Yo no lo he dudado. He visto a Natashia en el interior y he optado por pasar de largo. Este establecimiento lo atienden una mujer y su hija, también se encontraba dentro una de esas personas bonitas, que tienen la trisomía del par 21; y entre ellas algunos de los seres más bondadosos y nobles que he conocido en toda mi vida. Así que no es raro que me pregunte qué genes que se multiplican en ese par de cromosomas tiene tanto que ver con el bien. Y aunque no es lo más común, los síndromes de Down pueden ser capaces de obtener títulos universitarios.

Una peregrina eslovaca, y con la que antes no había intercambiado palabra alguna, me reconoce y comenzamos a conversar animadamente mientras realizamos algunas compras. Ella estudia Bellas Artes y dice que hace unos días cuando me escuchó hablando con Natashia acerca de los ojos de los gatos se acordó de las pisadas del gato de Klee; al parecer, el lienzo que Klee acababa de pintar se estaba secando en el suelo, mientras que un coleccionista visitaba su estudio y que fue el que alarmado, lamentaba haber sido testigo del estropicio al que Klee no le concedió ni la más remota importancia, al contrario… Alessia me dijo, entonces, que lo que Klee pensaba, y por lo que dibujaba con esa naturalidad, la del arte que no devuelve lo invisible sino que lo hace visible, es que un dibujo es una línea que se saca a pasear.

Sentí una simpatía inmediata por Alessia, porque intuía que lo que ella trataba de advertirme era que mientras Natashia y yo hablábamos sobre aquello, yo no estaba captando algo esencial. Pero reconozco que lo que más me impresionó de todo fue su epitafio, el del pintor que le regala el ‘Angelus Novus’ al pensador vagabundo, y que para Alessia no es sino el de un iluminado: <<No me busquéis en el aquí y en el ahora porque habito entre los muertos. Y entre los que no han nacido aún, un poco más cerca de la creatividad pero todavía no lo suficientemente cerca>>

[GA]

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Ne-Je y yo habíamos decidido abandonar el museo etnográfico

antes de su hora de cierre; más que nada porque ella se había calzado unos tacones y los pies habían comenzado a dolerle. Pero me dijo que si nos íbamos los dos juntos en ese momento sería bastante probable que pudiera concluir su boceto mientras los otros nos daban o no alcance. Sobra decir que no hubiera sido necesario que me hablara de ello para que a mí me encantase la idea de acompañarla, igualmente. Pero reconozco que la ayuda que me estaba brindando, sin ella sospecharlo siquiera, se la agradecía en el alma. Y algunos minutos después los dos nos encontrábamos sentados en la terraza del bar Francisquín.

[A]

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No me detuve siquiera porque reconocí en la puerta las botas de Natashia

pero Alessia de Liubliana se asomaba justo en ese momento y alegremente me detuvo. Alessia quería decirme que Benoît iba por delante y que ella había recordado transmitirle mis palabras. Me preguntó, entonces, si iba a quedarme pero me excusé y le dije que ya había quedado en reunirme con unas amigas, antes.

Luego, delante de una iglesia a la que costaría reconocer como tal sino fuera por la cruz, una mujer me indicó el nombre del único hostal de O Cádavo y que localizaría al llegar a la rotonda donde se encontraba la farmacia, dirigiéndome a continuación en dirección a la gasolinera, y que se hacía visible en ese punto.

El hostal lo localicé sin mayor problema pero en la puerta se sentaba un indeseable. Sé que expresarse así no es muy cristiano pero su comportamiento tampoco lo fue. Entré en la cafetería y me confundieron con un peregrino que les había llamado y al que estaban esperando. Esva y Ne-Je no se habían alojado aquí pero ya era demasiado tarde para continuar camino y la idea de regresar al albergue, debido a la presencia de Natashia, se me hizo intolerable. Así que aquí decidí quedarme.

[UC]

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Alessia de Liubliana

ahora ha comenzado a hablarme de su novio ruso, Piort, que es editor y está vinculado a la secta de los elohim. Así que ahí la he mirado como si la viera por vez primera, tratando de discernir si Alessia era una de esas personas que son capaces de abusar de la inocencia de los demás pero mi corazón parecía mostrarse inflexible sobre eso.

Alessia se encontraba sola en el interior del dormitorio común cuando yo me instalaba y me preguntó si aceptaba cenar con ella, porque estaba a punto de prepararse una ensalada de pasta para disponer, luego, de toda la tarde para visitar la ciudad, y le dije que para mí eso supondría un auténtico placer. Así que aunque me apresuré a salir de la ducha y a vestirme para ayudarla, ella me ofreció mejor que fuese yo a por el vino y la dejara a ella termina de hacer.

Así que por ahí andábamos, después de visitar la Casa de los Mosaicos, los restos de una de las domus romanas sobre la que la actual Lugo se erige. Paseando por la muralla tras la que se ocultaba la antigua Lucus Augusti, una ronda o adarve a lomos de la urbe y por la que la gente hace jogging o anda, más o menos interesada en sus conversaciones o envuelta en la abstracción del pensamiento, por uno de los escenarios más simbólicos del Camino Primitivo.

Pero Alessia -le digo- los elohim no existen, son sólo una secta literaria que Houellebecq (el Terrible, porque ese hombre no hacía otra cosa que intervenir una y otra vez en mi vida, desde que la había abandonado y había pisado por primera vez el Camino) ha ideado y descrito. Sólo que, entonces, Alessia va a dejarme perplejo, porque lejos de ser así ella reconoce que todo lo que se cuenta en esa novela es cierto palabra por palabra; y aunque en el tiempo presente la verdad sólo coincida con el principio de la historia.

<<La muralla de Lugo ha sido inscrita en la lista del patrimonio mundial de la humanidad y fue construida a finales del siglo III d. C. Todo su perímetro permanece intacto y constituye el más bello ejemplo de fortificaciones romanas tardías en la Europa Occidental>>

Nosotros nos hemos encaramado a ella por la rampa por la que se accede frente a la Catedral de Santa María, que posiblemente sea el lugar más emblemático de Lugo y hemos comenzado a recorrerla en dirección al Sur, y que era donde eso podía conocerse.

Los elohim creen en la inmortalidad de los genes y en la clonación, y no sólo están dispuestos a renunciar a su infancia y a su primera juventud, sino que también lo están a renunciar a sus sentimientos; o al menos -según Alessia- Piort lo está.

De un lado el Centro de Servicios Municipales y del otro el Círculo de las Artes y las canchas azules de un patio de colegio. Alessia me describe ahora como era su existencia en el interior de la secta y también como fue el momento en el que el dolor la empujó a salir, para ser atendida por un dentista local. Consulta aquella en la que en lugar de revistas de ocio sólo existían los libros, y donde tomando ella uno cualquiera al azar descubrió a Salinger y el camino de la verdad y la ”oración incesante”. Y ese balcón, por ejemplo, pareciera que nos incita a colarnos por él. Aquí las ventanas y las casas abren sus puertas al adarve mismo. Pero tampoco yo había oído hablar antes de ese camino. Y estoy seguro y para Alessia fue lo mismo. El librito encuadernado en tela que Franny volvió a meter en el bolso, porque no tenía intención de hablar de ello con el tipo que se estaba comiendo las ancas de la rana, Lane. Franny había sacado ese librito de la biblioteca, porque el hombre que les impartía Religión, la asignatura que estaba cursando ese trimestre, lo mencionó. El autor era un campesino ruso que nunca da su nombre, y sólo dice que tiene 33 años, es viudo y tiene un brazo inútil, como Cervantes.


En esta zona la muralla tiene la altura de un segundo piso, y vamos viendo que sus torres se suceden, la mayoría de planta circular, no tantas como cien pero muchas. Y luego Salinger cuenta que este hombre, una vez que necesita comprender lo que significa esa cita de la ‘Carta a los Tesalonicenses’, se echa al camino y se encuentra con un staretz, al que define como una especie de religioso terriblemente avanzado que le habla de la ‘Philokalia’; que es un tratado que, al parecer, estaba escrito por un grupo de monjes terriblemente avanzados, que abogan por ese método de oración. Y aquí estamos frente a la parada del autobús de Arenal, que es la zona en la que vemos ese vehículo aparcado, LU-2959-V, que encierra un montón de mugre, y que será cuando después declinemos abandonar la muralla por esa escalera. Y entonces el staretz muere, y el peregrino hereda ese rosario que es santo, y cuando el lobo lo ataca, hasta el lobo reconoce <<lo santo>> y en el momento en que Alessia lee eso descubre que ha dejado de experimentar todo tipo de dolor; y ese fue el momento en que decidió hacerse peregrina y comenzar a practicar ella misma la ”oración incesante”. Y esa fue la primera madrugada en que comenzó a soñar con el pozo donde ella tenía que sumergirse, mientras el staretz le hablaba:

<<[…] No me doy cuenta de que camino; sólo siento que voy diciendo la oración. Cuando sopla un viento frío y violento, rezo la oración con más atención y en seguida entro en calor. Si el hambre es demasiada, invoco más a menudo el nombre de Jesucristo, y no me acuerdo de haber tenido hambre. Si me siento enfermo y mi espalda o mis piernas comienzan a dolerme, me concentro en la oración y dejo de sentir dolor. Cuando alguien me ofende, pienso tan sólo en la bienhechora oración de Jesús, y muy pronto desaparecen la pena, la ira y me olvido de todo. Mi espíritu se ha vuelto muy sencillo. Nada me preocupa, nada me da cuidado, nada exterior me distrae y quisiera estar siempre en soledad; estoy habituado a sentir sólo una necesidad: rezar incesantemente la oración, y cuando lo hago así una gran alegría invade todo mi ser. Dios sabe lo que sucede en mí.>> Y desde entonces, Alessia dice que así camina ella. Pero ésta es una zona de huertas y yo no he sabido bien ni qué decirle luego, así que hemos continuado paseando en silencio, un silencio que ella interrumpió cuando dijo: <<Puedes poner el corazón que quieras en las cosas pero de cualquier modo el Camino se anda con los pies, y si los pies sufren no son el corazón que pude sobreponerse más allá del dolor que sea: los pies son tu límite.>>

Y así fue, frente a esa iglesita, que nos pusimos a hablar de la ruta que ella había elegido, el Camino del Norte desde Irún y el Berrón, algo después y tras Pola de Siero, que ella recordó al dejar atrás, hoy, San Miguel del Camino. Esos parajes que nos transportan hasta otros momentos. Y entonces sí, ya cuando volvimos a vislumbrar las torres de la Catedral le pedí que siguiera hablándome de ello y me habló de Irún y de esa plaza donde se encontró a Pío Baroja, y del monasterio de Guadalupe con sus exvotos, y del paseo por el Jaizkibel hasta la ría de Pasaia y del Faro de la Plata y del Monte Ulia y Donostia; y luego de Igueldo, Orio y Zarautz y Getaria y Zumaya y Deva y, así, hasta Gernika […]

[GACU]

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Fue como despertar dentro de una pesadilla

-va a comenzar por decir, después, cuando les he preguntado, a ella y a Nicola, cómo es que se conocieron y por qué caminan juntos. Pero es depende de quién seas tú -me mira como valorándome y me dice.A nosotros nos parece que tú eres el enviado pero no podemos estar seguros.


Ya no sé demasiado bien quién soy -les digo. Era profesor de español en Le Havre antes de partir de allí pero, desde entonces, me han sucedido algunas cosas inexplicables, en las que ni siquiera me siento preparado para pensar todavía. Me dijeron que todo consistía en no perder la serenidad y en aceptarlo todo como fuera pero casi nunca me siento seguro de no haber perdido la cordura.

– Entonces, te hablaré de mí –me dijo ella. Yo era relativamente feliz. Me gustaba lo que hacía. Escribir pero más, si acaso, regentar mi propia librería de libros viejos y de ocasión. Ese Madrid era todo mi mundo y me envolvía, hasta que llegó el primer diagnóstico y después el segundo, que fue cuando le conocí.

¿A Nicola? -digo

No, a un hombre hermoso. A las pocas horas de recibir ese segundo diagnóstico. Él atravesó mis puertas pero no sólo las de la librería, sino la de mi acceso interior. No sabría decirte porqué, tal vez porque la belleza nos perturba y yo presentía que él lo era más que nadie. No sé, quizá por mi situación, por mí, como recién estrenada, vulnerabilidad. Y se fue ese día y regresó poco después; quiero decir que al cabo de un par de horas, cuando ya me iba yo, para preguntarme si quería que nos tomásemos un café. Así que dije sí y lo que, en cualquier otro momento me habría parecido una locura…. esa tarde-noche no me lo pareció. Y me comprometí con él a realizar un viaje. Toda esa semana estuve esperando que regresase, febril pero no sólo por la enfermedad. Febril porque presentía que el mundo podía estallar en pedazos cuando volviera a verlo. Pero ni un solo día vino, y ni una sola de las llamadas que recibí tenía que ver con él. Aún así, a la hora acordada, del día acordado, mi maleta permanecía conmigo a mi lado. Aunque sólo fuera porque no podía suponerle a ese hombre tamaña crueldad. Ir a enamorarme cuando estaba al borde de desaparecer.

Los ojos de Abrente nunca nos miraron, ni a Nicola ni a mí, en esta parte de su relato. Era como permanecer sobre la tierra, porque nos sentábamos sobre la hierba, cuando el otro se percibía que no nos hablaba desde este mundo. Como extraviada, o detenida por una aporía de la memoria, Abrente nos conducía a no sé qué extraña condición. Quizá porque a nadie le resulta sencillo expresarse con esa significancia, más allá del significado del sentido y más allá aún del horizonte de todo decir […]

Pero él se presentó – o así le pareció a ella- y condujo toda la tarde y toda la noche en mi coche, mientras permanecíamos en silencio, escuchando a Tom Waits, a Leonard Cohen, a Marianne Faithfull… Y, sí, también a Preisner y, sobre todo, a Chet Baker, en ‘In a sentimental mood’. Hasta que amanecimos en un bosque. El robledal de Les Bertranges, cerca de la ciudad del libro, La-Charité-sur-Loire. ¿Has estado allí, Hervé?

– No -digo. Pero en la mochila tengo un libro que una amiga del Camino se compró justo ahí, porque venía haciendo la Vía Lemovicensis desde Vezélay; aunque, en realidad, desde París. Sí, ya, es raro eso -les digo porque se han mostrado algo desconcertados… Pero continúa, por favor. No quería interrumpirte.

Pues La-Charité es la Charité porque su nombre proviene de ”Charité des bones pères”. Porque fue un importante priorato benedictino, fundado por la orden de Cluny en 1059. Y en donde terminó por surgir una importante Hermandad… En fin, no quiero aburriros con los detalles pero en La-Charité-sur-Loire se estaba celebrando el festival de la palabra, de entre las que saldrían elegidas dos -a mí entender- de las más bellas: libertad y laicidad; y paseando, yo indescriptiblemente feliz, fuimos a detenernos en Lá où dort le chat. Y no os diré cuál era el nombre de él porque hoy diría que no lo era pero mientras yo miraba divertida los cuadros que se exponían en el escaparate… él me pidió que le concediera tan sólo unos minutos, porque quería regalarme un libro sorpresa como recuerdo de nuestra aventura, y así fue… Comimos algo en La Pomme d’Or y esa misma tarde-noche volvimos a Madrid; otra vez condujo él pero yo no sé ni qué música escuchó, porque ni siquiera se despidió de mí. Cuando desperté en el garaje lo único que me quedaba de él era ese libro sorpresa y mi inteligencia, únicamente, como salvoconducto.


¿Y qué libro era? Porque Nicola no sé pero yo me muero de curiosidad.

‘La identidad de Euler’, de una tal Sophie Lyotard, una autora descodificada.

Querrás decir descatalogada…

Sí, eso puede que también pero no, no sólo descatalogada… Y lo que más estupor me causó es que la editorial era Pensée Libre; la mítica editorial que había sido desmantelada por los alemanes, durante la ocupación de Francia. Mi francés nunca fue lo bastante bueno y no lo era lo suficiente para captar al detalle todo lo que la autora trata de transmitir, acerca de esa comunidad filantrópica de iguales radicalmente diferentes… de las soluciones infinitesimales y de las curvas temporales cerradas pero estaba esa anotación a lápiz, que decía: <<Ir a Lausanne. Playa de Vidy. Espigón>>. Firmado: Evian Cachat. Y, entre paréntesis, también: <<Preguntar por Solange Ombrédanne>>. Y no experimenté la más mínima duda. Habían comenzado a sucederme, a raíz de mi desgracia, acontecimientos extraordinarios y no quería que se detuvieran. Tal vez tu correlato no sea tan distinto al mío, Hervé…

– Tal vez -digo. Pero continúa tú, por favor. Reconozco que has despertado una intriga en mí como la que jamás me ha despertado ni mi propia vida, por muy fabulosa que se haya ido volviendo…

En Lausanne me voy a sentir muy decepcionada. Voy a caminar por Vidy hasta el espigón y nadie, ni mágica ni misteriosamente, se va a presentar interesándose por mí. Pero ya te adelantaba que, en último extremo, todos valemos tanto como lo que somos capaces de concebir y, mientras anochecía, vi las luces al otro lado del lago Léman parpadear, como si fuesen la señal que estaba esperando. Aquella era la ciudad de Évian-les-Bains. Y Cachat su manantial. Cuando pregunté en la recepción del balneario por Solange Ombrédanne la recepcionista hizo una llamada de teléfono y…

Perdona por adelantarme pero ¿y cómo era ella?

¿Quieres decir Solange Ombrédanne? -sobra decir que asiento y como a continuación.

¿Tú has visto ‘Portero de noche’ de Liliana Cavani? Pues como esa mujer. Sólo que medio siglo después.

La misma sensación que me había sobrevenido frente a aquella taza de café en Auritz/Burguete.

[CGUG]

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Nos habíamos llegado hasta la Praza do Convento

cuando descubrí a Guillermo con Ricardo y se los presenté a Esva, con quien comprendía que tenían tantas cosas en común. Esva había reconocido en la Obra Pía de San Antón la mano de Domingo Andrade, un prestigioso arquitecto gallego de la época, y Guillermo y Esva, a pesar de la diferencia de edad, en seguida se pusieron de acuerdo, coincidiendo en que hasta el siglo XIX hubo una educación en la sensibilidad, que es de lo que parte el mito y lo que estimula. Y cuando en la cultura no hay nada que carezca de valor estético. Pero hablar de estética no es estudiar el sentimiento religioso. Y hay un mundo de la religiosidad que, al antropólogo lo que se le ocurre es que, tiene todo que ver con el tabú. Y que aunque esté asociado con el ritual: ”¡No tocar!”, tampoco es necesariamente ese ritual. Y cuando religiosidad es sentir que hay algo que te trasciende y dentro de lo cual se es, si acaso, únicamente un eslabón. Y, claro, ambos piensan que discutir los mitos no es discutir la religiosidad ni el ritual. Y los mitos le cuentan a uno una historia y le cuentan la contraria, porque en el mundo del mito caben todas las posibilidades y como sucede con las <<lógicas paraconsistentes>>, que permiten construir un discurso y no trivializar. Y por eso cuando Ricardo interviene nos sorprende mucho a todos porque hace algo increíble y, luego, nos plantea lo que está pasando ahí en la historia, por qué un discurso, que no es idéntico al del mito, está siendo determinado como discurso mítico. Porque sólo hay que detenerse a escuchar lo que los filósofos de aquel primer entonces, el de Parménides, o los filósofos últimos han venido diciendo, y discernir…

<<Los pensadores griegos antiguos lanzaron duros reproches a los relatores de mitos, por carecer de conocimiento verdadero y aún así aleccionar a la gente. Por lo general alegaban que si bien los mitos eran relaciones ficticias y agradables, de una gran eficacia persuasiva, y que estaban relacionados con lo maravilloso, lo divino y lo más valioso, al igual que la filosofía, ni la verdad ni la consistencia de su contenido podían ser examinados con rigor; o porque no referían exactamente lo real, ya que lo hacían de manera parcial, sesgada o incorrecta, o porque no eran capaces de mantener su coherencia, a través de las distintas épocas históricas. De tal modo que los mitos podían ser empleados para ilustrar los hechos o las nociones, o ganar la voluntad de la gente. Pero al final eran vistos como relatos que no se apegaban a lo real, por más que fueran, hubieran sido, o llegaran a ser verosímiles.>>

[Fragmentos tomados de: Heráclito, Aristóteles, Heródoto, Protágoras, Tucídides, Jenófanes y Platón]

Y lo importante, aquí, es como nos hace ver Ricardo, que esa caracterización que se hace con preferencia del mito en la Antigüedad, es una caracterización que se hace, a posteriori, de la filosofía:

<<A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX la tendencia a referir el orden que rige en el conjunto de todas las cosas alcanzó su máxima expresión hasta el presente, con los planteamientos de quienes siguiendo las directrices esbozadas por Kant en la arquitectura de la razón, intentaron poner en relación las determinaciones fundamentales de lo real en una sola secuencia discursiva y con arreglo a una serie de incursiones progresivas, que debían recoger las cuestiones de cada uno de los ramos del saber y llegar a identificarse con la apariencia y la escritura del devenir (Hegel). Todo ello bajo al convicción de que la verdad es absoluta, reside en la comprensión sistemática de todas las cosas y posibilita que la diversidad de lo real, y sus modos, sea subsumida con el mayor detalle posible en una sola unidad de sentido. Pero, luego, con la crítica tardomoderna de la filosofía se dice (Alcocer), que la filosofía es un conocimiento que puede ser inculcado (Marx), que las ciencias particulares conocen mejor el sentido positivo del cosmos (Schlick), que la rectificación del conocimiento es un proceso histórico (Engels), que es un producto de la facultad inventiva del ser humano, para paliar la vulnerabilidad humana (Nietzsche), que los problemas a los que aboca la filosofía son insondables (Wittgenstein), y que los asuntos de los que tradicionalmente se ocupa son absurdos (Wittgenstein), que es un conocimiento empíricamente no constatable, que no tiene sentido, que no puede ser verificado (los positivistas), que son relatos inconsistentes (Lukács), que tienen un sentido regulatorio de la praxis (Popper), que se pueden usar para controlar a la gente (Engels, Althuser)>>.

[UG]

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Es Mozart, el andante del concierto número 21 para piano.

Es el reclamo de este albergue, y ante el que reposa esa joven inteligencia felina afectada, y con seriedad, por la sarna. Cioran, un filósofo polémico, describió maravillosamente esta música y su poder, comparándola con la de otro genio.

<<La clave de la música de Bach: el anhelo de evadirse del tiempo […] Las evoluciones en su música dan una grandiosa sensación de ascensión en espiral hacia los cielos […] la eternidad […] como un instante sin centro y sin límites […] En Mozart la ondulación significa la apertura receptiva del alma […] La ondulación es la geometría del paraíso, como la espiral es la geometría de los mundos interpuestos entre la tierra y el paraíso.>>

Y puede que esta música, para este animal, sea algo así como una convalecencia. Collar no lleva pero eso tampoco quiere decir nada. Sigo de frente y llego a la altura del kilómetro 19’5; aquí un tramo se desvía a la derecha y el mojón evita que nos equivoquemos. Muchas hojas de eucaliptos en los márgenes pero pocas sobre el Camino en ligero descenso. Todo fenómeno a estas alturas me parece significativo y fenómeno es una palabra a describir… después de analizar.

A las 18h07min. un homenaje a la holandesa Myra Brennan, que había completado ya dos caminos consecutivos, cuando la muerte la sorprendió durante el sueño, a la edad de 52 años. Y yo también busqué un guijarro para ese espacio al que visitan las abejas, aunque algunas personas también dejan aquí sus fotografías. <<Y allí tendré algo de paz, pues la paz llega gota a gota>> -dice ese verso de ‘La isla del lago Innisfre’ de W.B. Yeats, que aquí han transcrito para honrarla sus amigos.

Y tan sólo dos minutos después, se entra en una comarcal por las casas de Rúa, y donde nos espera el P.K. 19. Luego un campo arado de tierra y por la pista asfaltada continuamos de frente, bajo la arboleda. Después una nota sobre una alcantarilla. Me siento casi seguro de que esa es la letra de Carmen; pero la nota a la que sujetan tres piedrecitas, sólo dice: <<Te estaré esperando hasta la medianoche en la plaza del Obradoiro en Compostela.>> Y esta madrugada no ha llovido así que es difícil precisar si la nota se ha escrito hoy siquiera. Pero a partir de ahí galopo porque, quiera o no quiera, es lo que un corazón que se ha desbocado me dicta. Y así llego a la N-547 pero en vez de arriesgarme, a que el Camino me saque de Pedrouzo sin darme oportunidad de reponer energías, no tomo el desvío que se me ofrece y sigo de frente por la carretera, porque desde ahí se divisa al fondo.

Al inicio de Pedrouzo hay un supermercado y al lado una pizzería que ofrece un menú rápido y no me lo pienso dos veces. El interior del local es alegre, y huyendo del televisor elijo la mesa más apartada. Sobre la silla de color verde parecen haberse dejado olvidadas unas notas, un periódico y una revista científica. Lo tomo para acercarlo a la barra donde ya había hecho mi pedido pero he comprobado que el periódico era un ejemplar del Washington Post del 18 de agosto de 1974, y en el que habían señalado con tinta verde el siguiente titular: <<Cancer Curb is studied; Doctors Eye Drug Found Marijuana>>. Y entonces comprobé que la revista era Cancer Cell y que las hojas de la marihuana figuraban en la portada y decidí no precipitarme; de todas formas cuando la empleada se acercó a la mesa ni siquiera pareció reparar en que yo lo había apartado, así que no vi motivo alguno para no interesarme por ello, ya que el sistema de publicación en estas revistas de tantísimo prestigio en el mundo científico es muy estricto. Y todo indicaba que Munson et al., ya en 1975 habían encontrado indicios de la actividad antitumoral de los cannabinoides.

Los cannabinoides -decían esas notas- deben su nombre a que originariamente fueron caracterizados como los compuestos que median los principios activos de la cannabis sativa; una única especie en el mundo que produce más de cien cannabinoides distintos, aunque no todos ellos en la misma cantidad y no todos ellos producen psicoactividad o una actividad biológica, en general, igual de potente. Y la estructura de los cannabinoides se había dilucidado a mediados de los años 60, por el grupo de Raphael Mechoulam en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Pero en aquel entonces se pensaba que los cannabinoides, por la estructura del cannabinoide paradigmático, el conocido más comúnmente como THC, un compuesto tricíclico con una cadena alifática de 5 carbonos y un compuesto, por tanto, altamente hidrofóbico, se intercalarían en donde químicamente están más cómodos en nuestras células; obviamente en las bicapas lipídicas (y para entender esto basta sólo con tratar de mezclar aceite y agua y observar mediante la experiencia qué sucede). Pero que una vez intercalados, los cannabinoides en las membranas celulares, lo que se pensaba es que estos compuestos modularían las propiedades físico-químicas de las membranas; por ejemplo, la fluidez de membrana, que de forma indirecta podría afectar a las propiedades cinéticas y vinculantes de una serie de proteínas de membrana. Y no será hasta los años 90, cerca de treinta años después, cuando se clonen los receptores específicos de membrana. Pero si esto fue posible lo fue porque Lefkowitz lanzó un reto en los años 80 que Kobilka aceptó, y por lo que se les concedió a ambos el Nobel de Química en el año 2012. Porque CB1 y CB2, estos receptores específicos que se han mencionado, pertenecen a la super-familia de proteínas G, que ellos caracterizan. Y Lefkowitz un médico al que determinó el músculo cardíaco… Las notas a partir de ahí se centraban en la vida de Lefkowitz desde su infancia en el Bronx y hasta la concesión del Nobel.

Aunque CB1 y CB2, en este caso, sólo se localizan en un tipo específico de proteínas G, las proteínas Gi, de inhibición de la adenilciclasa. Pero modulando, además, la actividad de distintos canales iónicos de membrana; por ejemplo, y de forma más notoria, los cannabinoides, cuando se unen a sus receptores producen el cierre de los canales de calcio sensibles a voltaje; canales que normalmente median la entrada de calcio en nuestras células, y median de ese modo la producción de neurotransmisores; y, por otro lado, los cannabinoides inducen la apertura de los canales de potasio; y por la distribución asimétrica de potasio en la membrana plasmática de nuestras células, el efecto será el de una hiperpolarización de membrana que es lo que afectaría, primordialmente, a la transmisión del impulso nervioso. Y, luego, el calcio, que es un ión esencial para la fusión de vesículas, lo que va a repercutir, inevitablemente, en la liberación o no liberación de neurotransmisores en la sinapsis. Y las notas remitían, a continuación, a otras vías de afectación… Pero también al hecho de que esos receptores, CB1 y CB2, no están ahí para que los humanos nos coloquemos ni, por supuesto, se coloquen los peces, bajo el mar… ya que esos receptores están presentes en casi todas las especies y que fue lo que los científicos se apresuraron a investigar y descubriendo, entonces, los verdaderos <<ligandos>> de este sistema de comunicación, los endocannabinoides: la molécula conocida como <<anandamida>>, por su enlace y porque su poético nombre, que en sánscrito quiere decir <<embeleso>> o placer interno, deviene de sus efectos. Y el << 2-araquidonoilglicerol>>. Y por lo que se deduce que el <<sistema endocannabinoide>> es un sistema que regula -en pocas palabras- de forma retroinhibidora la liberación de neurotransmisores.

Y luego sí, las notas no dejan de arrojar todo tipo de datos, y motivo por el que decido llevármelas conmigo. Esperando poder dar yo mismo con la persona que aquí las haya olvidado, y que tal vez ese amigo personal de Martín B. conozca… Pero todo esto me parece demasiado crítico e importante para dejarlo en manos de estas señoritas. Y la cuestión es que, hoy en día, hay compañías farmacéuticas que explotan este mercado mientras que la sustancia, debido a las políticas reguladoras de estos mismos mercados, que ejercen presión por todos los medios a su alcance para que la sustancia natural, que no se puede patentar, sea penalizada y su uso restringido en casi todo el mundo; y el cannabinoide sintético no supera, en ningún caso, a la sustancia que produce la naturaleza. Y, por ejemplo, es cierto que a fecha actual, en el terreno del cáncer, existen inhibidores del vómito algo más potentes que los cannabinoides pero ese efecto es sólo uno de los efectos que promueven los cannabinoides. Y es cierto que los cannabinoides inhiben el dolor pero, hoy en día, existen analgésicos más potentes. Sólo que los cannabinoides también son capaces de aumentar el apetito, y aunque también existan potenciadores del apetito más potentes… Aquí lo que vamos deduciendo es que una sustancia ilegal, con la que sólo pueden lucrarse unas cuantas firmas comerciales, es eficiente no sólo para una causa, sino que hasta para cuatro diferentes, porque los cannabinoides también son ansiolíticos. Es decir, si yo quiero emborracharme hasta el límite de ver elefantes rosas como Gainsbourg puedo, pero si quiero otras muchas cosas no. No porque tal vez, entonces, comience a cuestionarlo todo, y si yo me lo cuestiono todo… entonces, qué va a ser de mí cuándo lo haga. ¿Voy a ser el mismo sujeto de control? Pero si ya no lo soy, porque si he llegado hasta aquí eso significa que ya no lo soy.

[UACGU]

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Nos encontramos aquí en casa Marqués

y enfrente está la parada del autobús. El camarero sale a la terraza con nuestras consumiciones y sonríe como si fuera una hiena moteada, esos dañinos animales cuyas hembras exhiben un falso pene; un clítoris superdesarrollado, en realidad -me explica Alessia, que al carecer de vulva produce esa impresión.

El camarero luce un piercing en la pata de gallo del ojo izquierdo. Y pienso en Carmen y el ”menda masoquista” que ella se reservaría en presencia de él. Pero Carmen es quien dice: quiero para mi vida algo mejor que conversaciones de mierda; quiero el silencio. Pero Carmen no pertenece al espectro social y todo puede llegar a parecérselo, una conversación de mierda, una compañía de mierda y tres para ella serán multitud siempre.

El camarero también luce una camiseta con una margarita con un muelle que es la <<i>> del spring de la acción. Alessia dice ahí que la margarita es Daisy, y quiere saber si conozco ese u algún otro poema de Emily Dickinson… Respondo que no pero también la animo a recitar el que ella prefiera. Alessia sonríe y elige el número LXXXIX, Life: <<Se dice que/ la palabra está muerta/ cuando se pronuncia./ Yo digo que/ comienza a vivir/ ese día.>> Creo que a Carmen le gustaría especialmente Alessia, porque Carmen también admiraba a Dickinson como poetisa, aunque compartía con Dickinson más vida de la que creo que Alessia comparte. La vida en la soledad y el aislamiento.

Dentro del bar tres lámparas rojas como hongos luminiscentes. Y afuera dos alemanes que ríen con Alessia. Todos beben mucho aquí, beben hasta cansarse de beber.

Me he despedido de Alessia que se ha quedado en esa alegre compañía. Luego he cruzado la carretera. Es un ”descenso” gracioso lo que prosigue, inapreciable pero desesperanzador, porque no se porqué motivo mis piernas se han echado a temblar de nuevo. Alessia no percibió nada extraño en su camino, por lo que logré sonsacarle. Y a Benoît no lo he visto para preguntarle como ellos lo vivieron. Pero le he pedido a Alessia que le de recuerdos míos. Alessia me ha hecho notar lo mucho que Benoît y yo nos parecemos: la misma altura, la misma complexión, el mismo timbre de voz, la misma barba o carencia de barba, y hasta el mismo largo de cabello. Y de hecho ella, y como le había sucedido a Natashia, también nos había estado confundiendo al principio.

A Berducedo dice el indicador 0’1 km. A Grandas 19’2. A las 19h30min. alcanzo el lavadero y la iglesia. Esta iglesia de Santa María de Berducedo tiene su origen en el siglo XIV y recuerda a la de Lago. El tejo del lado norte es frondoso.

El tejo era un árbol que los celtas veneraban por su longevidad y su sabiduría. Pero en el mundo celta todo árbol encierra un simbolismo sagrado, porque es la apariencia del pilar que en su concepto realiza la unión cósmica entre el cielo, al sujetar con sus ramas la bóveda celeste, y la tierra, por lo profundo que sus raíces se adentran en ella. Los celtas -dicen- eran un pueblo trascendente y creían en el <<más allá>>. Pero por eso no era extraño que si un jefe encontraba la muerte en un combate, y donde la muerte solía aguardarles, sus seguidores, como prueba de honor y lealtad, pusieran fin a sus vidas utilizando un veneno extraído del tejo. Y también los ancianos, cuando se sentían inútiles para la defensa de los suyos, algo que en las religiones naturales es posible, que el suicidio no sea condenado.

Ahora bien, lo que es curioso es que la ingesta que resulta fatalmente tóxica, en la actualidad esté salvando o ayudando a prolongar tantas vidas; y desde que se descubrió que su taxol combate tantos tipos de tumores, porque -como Francesca dijo- es un inhibidor excelente de la división celular, al impedir que se produzca la fase de la mitosis. Pero también hay quien dice que el tejo parece además dueño de su propio destino. Porque no sólo crece despacio, de forma lentísima sino que es capaz de detener su propio crecimiento; desarrollando una corteza dura, de veta cerrada, que proporciona al tronco y las ramas una fuerza y una flexibilidad inmensa. Aunque esta madera tan densa es la madera que también sirve para que en ella queden atrapadas balsas de agua, que terminan por pudrir el corazón del árbol. Pero, entonces, en su sabiduría, el tejo recurre a la estrategia que hizo a los celtas relacionarlo con el renacimiento y la inmortalidad: una de sus ramas nuevas se curva y comienza a estirarse en dirección a sus raíces, donde alimentándose de su propia muerte, de su abono orgánico, atraviesa el suelo y conforma una nueva raíz. Motivo por el que se creía que sus raíces llegaban hasta la boca de los cadáveres. Y, tal vez, por eso, cuando alguien crucial moría, entre estos pueblos que estaban siendo cristianizados, se plantaba un tejo sobre su tumba. Lo que indicaba que el campo era santo. Y, por eso todos los árboles de alrededor podían ser talados menos éste. Que de hoja perenne señalaba en todas las estaciones un frondoso lugar. Porque donde el tejo crece, el tejo, a través de los jugos de sus agujas, extermina toda competencia, para disponer para sí de toda la riqueza de la tierra que lo rodea. Sin embargo, sus frutos, unas bayas de color rojo, son amadas por los pájaros e inofensivas como bonbons à la gelée. De tal modo que, inclusive, dieron lugar a un ritual de cortejo. Un cortejo en el que lo que siempre se busca es el apareamiento.

El Camino prosigue en ascenso. Y en ascenso que por el momento es de asfalto. Curioso es, y también hay que decirlo, que Berducedo, de rebasarlo, sea desde aquí desde donde vuelve a parecernos que tiene algún encanto; aunque sería difícil para mí imaginar una circunstancia por la que debiera echarlo de menos. Tal vez ese gato junto al diente de león, que no sé que señal espera advertir en mí antes de echar a correr. Un mundo único me parece estar viviendo, un mundo de sensaciones únicas. Difíciles de situar. Sigo en ascenso pero ya no por asfalto. En el bar nos han hablado de la loma de Prima Madera, y el indicador dice que desde aquí a Berducedo hay 1 km. Luego el suelo se presenta más cortante. Y el sol, sin derretirnos, aún se deja sentir como si estuviéramos en verano.

[CCG]

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Esa cara de la caja metafísica concluía con la siguiente pregunta:

 ¿Será uno de los secretos de la Vida que un nucleótido (cada peldaño) no admita más que dos oxígenos? Eso ella no lo sabía pero me advirtió que aunque el átomo de oxígeno también hubiera sido simbolizado con el color rojo, eso no debía generarme ninguna confusión. Porque en el presente -o que ella supiera- sólo los pares de bases nitrogenadas, y por tanto los codones que se componían de las mismas letras porque estaban formados por esas bases, tenían significantes fenomenológicos, en esta primera fase del experimento colectivo. Y, entonces, abandonamos esa esquina y nos encaramos con el frontal de la caja metafísica. Y ahí, sobre la tabla periódica de los elementos, una impresión muy impactante sobre lámina de cobre, figuraba grabada una cita de Dmitri Mendeléiev que había sido extraída de la conferencia que impartió en el año 1889 en la Faraday Society, una sociedad científica británica.

<<[…] Los elementos más ampliamente difundidos (en la Tierra) tienen pesos atómicos pequeños. La magnitud del peso atómico determina el carácter del elemento, así como la magnitud de las moléculas (sus pesos moleculares) determina el carácter de los cuerpos compuestos […]>>

Y bajo la tabla, una que Carl Sagan dijo en 1979, en uno de los programas de divulgación científica más extendido por todo el mundo: <<Porque nosotros somos la encarnación local del Cosmos que ha crecido hasta tener consciencia de sí. Hemos empezado a contemplar nuestros orígenes: sustancia estelar que medita sobre las estrellas.>> Y con la salvedad de que en el lugar del fósforo lo que aparecía, en la tabla periódica, era la piedra filosofal de los alquimistas pero situada entre signos de interrogación.

¿Hasta aquí bien? -me pregunta.

A lo que respondo: <<Sí, por supuesto>>, que será cuando ella alce en su moleskine la tercera cara del cubo e invierta bastantes minutos en completarla sin decir ni una sola palabra. Ne-Je, primero, había dividido esa cara en cuatro cuadrantes. Aunque el del ángulo superior derecho lo partió en dos zonas. En la zona superior del cuadrante escribió únicamente <<singularidad>>. Y en las otras cuatro restantes <<pluralidad>>. Después, en el cuadrante superior izquierdo, dibujó dos esferas y escribió, en su lateral izquierdo, nueve nombres de aminoácidos, no sé cuantos esenciales pero sí que dos de ellos eran ácidos. Y, a continuación, debajo de cada una de las esferas, una combinación de tres letras y eso hizo para cada uno de esos nombres de aminoácidos. Yo sólo recuerdo la primera línea, fenilalanina, porque reconocí en ella la clave que su padre le había advertido que no existía; y bajo la primera esfera UUU y bajo la segunda UUC.

Ella, entonces, con una gran sonrisa me dijo que sabía que yo nunca la defraudaría. Y que eso fue también lo primero que ella observó y por lo que ya fue incapaz de sustraerse al misterio.

Es decir, esa UUU y esa UUC eran dos tripletes, únicamente, de entre los 64 tripletes, únicamente, que constituyen el código genético, los mismos que escaques en un tablero de damas o de ajedrez. Y los mismos que trigramas en el libro de las mutaciones o I Ching. Pero, un momento -me digo, ¿y qué es lo que ha sucedido con la T(imina) de la información genética?

Pero Ne-Je aquí sólo sube los hombros y los deja caer desolada, porque aunque reconoce haber escrito a algunos de los máximos exponentes de la bioquímica y la biología molecular de nuestro país… eso o nadie supo explicárselo o ninguno se dignó a hacerlo. Y la única explicación que recibió fue genérica, y lo que se le dijo fue que el código era degenerado. Pero -como luego me mostrará- el compuesto del U(racilo), que es el nombre que recibe la T(imina) en ese otro lenguaje, sigue conservando en su estructura el mismo par de oxígenos. ¡Curioso! Aunque será ahí cuando los otros nos den alcance y ella guarde apresurada su moleskine. Y también cuando Natashia, a quien todavía no había visto hoy, tire de mi brazo hacia atrás y hacia sí, logrando angustiarme…

[GC]

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A las 19 h. he escuchado unos nudillos golpear suavemente en la puerta de la habitación.

Era Ne-Je que no sabía si estaría dormido y no quería molestarme. Hemos coincidido en que las vistas son encantadoras pero la habitación, por el contrario, no invita demasiado a quedarse encerrado en ella. Ne-Je me ha aconsejado que no deje nada de valor dentro, porque la llave que abre la puerta de la pensión es la misma que también abre la puerta del segundo piso y la misma con la que abrimos nuestras habitaciones. Hemos salido a la calle en busca de un café donde sentarnos. Esva había recibido una llamada de Carly porque en su grupo, ahora, todos se mostraban deseosos de hablarle de sus sueños. Pero Esva había quedado en encontrarse con nosotros algo más tarde, cuando pudiera librarse de ellos porque a Ne-Je no le eran simpáticos. Estarían reunidos en el albergue próximo a la fuente, por detrás de la iglesia; así que nosotros nos decidimos por el café-bar Demetrio, en la Avenida de Galicia y desde donde Ne-Je le envió un mensaje. Dejando para después, si acaso, la pulperia O Caldeira, que estaba situada justo al lado del juzgado y frente al cruceiro de la misma Rúa de Burón, por si queríamos cenar algo ligero. Y una vez sentados, Ne-Je retomó la explicación a través de su cuaderno de bocetos, advirtiéndome que debía tener en cuenta que el color de esas dos esferas era el amarillo, porque ella todavía no había tiempo suficiente de colorearlo pero ese era un detalle, en apariencia, importante… Y esa <<pluralidad>> del primer tipo, finalizaba con el aminoácido de nombre cisteína que es esencial y no esencial según se mire, porque aunque para nosotros no lo es o no lo fue siempre… para las ovejas es de lo más esencial porque lo necesitan para producir su lana, y la hierba lo contiene, aunque ahora también ”nosotros” producimos ovejas transgénicas que producen su propia cisteína.

Y después no pasamos directamente a la pluralidad del segundo tipo sino del tercero, que reúne un grupo de cinco aminoácidos, entre ellos la valina y para el que codifican cuatro codones en cada caso. Siendo el color de estas esferas gris, para el artista. Y, luego, nos dirigimos al cuadrante inferior de la derecha. En ese son seis los codones que codifican para tres distintos aminoácidos, entre ellos el conocido como arginina, y representados por esferas de color pardo. Y para regresar al cuadrante superior derecho, que era el más saturado de información visual y comenzando por el tipo de pluralidad existente en él. Tres únicos codones para un sólo aminoácido y, en cierto sentido, un tipo particular de singularidad, que el artista en la sombra había representado del mismo color del partido de emergencia social en España, morado. El partido Podemos.

[UA]

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Eran cerca de 600 los kilómetros que separaban a Lisboa de Lugo

el 1 de Noviembre de 1755 pero ese terremoto que tuvo lugar entre las 9h30min. y las 9h40min. ocasionó que el ábside de la Catedral se derrumbara, resultando también afectada la fachada principal y el retablo de Cornelis de Holanda, que se partió en dos.

La edificación del templo románico había sido decidida por el cabildo y el obispo Pedro III pero el Maestro de Monforte iba a erigirlo sobre una fábrica anterior, la llamada catedral odoariana, que a su vez se había llevado a cabo sobre un edificio pre-existente pero que era de tal belleza que llevó a Alfonso II al deseo de adoptarla como modelo para construir la de Oviedo. Y sólo más tarde, en el siglo XIV, la cabecera original será sustituida por la girola y las capillas absidiales góticas. Y el claustro, la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, obra de Casas Novoa, y la fachada del XVIII, constituirán los posteriores añadidos renacentistas, barrocos y, por último, neoclásicos. Siendo esos delicados o falsos arbotantes la pieza con mayor gusto y que el temblor llevó ahí.

Alessia y yo nos hemos quedado admirados con la portada Norte, del que, bajo un Cristo en majestad enmarcado por una mandorla y sobre el tímpano bilobulado, pende un capitel exento, en el que aparecen las figuras del Señor con los apóstoles y en el que se pueden leer las siguientes palabras: <<DISCIPULOS DOMINE PLACIDE DANS/ MEMBRA QUIETI DUM CUBAT IN CENA/ CELESTA VIDET AMENA>>. Y el románico un arte que -como dijo Malraux en ‘Las voces del silencio’- es ajeno al teatro. Y ya en el interior, Alessia y yo vamos mostrándonos, uno al otro, las marcas de los canteros que aquí son muchas pero nos detenemos prudentemente frente al plano en el que se han señalado 26 lugares de interés, comenzando por una de las capillas de San Froilán, el santo Patrono de la ciudad, y finalizando por el <<acróstico>> de Odoario, que tanta tinta ha hecho correr. Pero de entre lo más destacado voy a mencionar lo primero los sepulcros. Uno el de Don Pedro I que ya pertenecía a la basílica primitiva, aunque se descubrió en 1979 y gracias a unas reparaciones. Otro el de Don Vasco Pérez de Vivero, que fue capitán de los Reyes Católicos. Y, por último, el que a mí va a dejarme con la boca abierta, el misterioso sepulcro llamado de Santa Froila y aunque no explicaré, ahora, porqué. Y de éste lo que la historia fehaciente sabe es que cuando fue trasladado hasta aquí se pagaron ocho reales.

Luego, visitamos la capilla del Buen Jesús y la antigua de San Froilán y la de los Reyes Magos y Santiago y los retablos pero eso fue antes de detenernos en la de la Señora de los Ojos Grandes. Esta una virgen galactoprofusa, aunque de un erotismo sorprendente, porque uno casi puede imaginarse en su lugar a Lucía la Maga: <<Cuando regresaba a sus recuerdos y a todo lo que oscuramente necesitaba pensar y no podía pensar […] los ojos perdidos […] mítica y atroz como una estatua […]>> A Lucía y a su hijito Rocamadour, que también muere como un bendito y que, de algún modo, hace inevitable no darle la razón a Malraux, cuando observa: <<De ahí el carácter furiosamente profano de ese arte que se decía religioso. Estas santas no eran ni totalmente santas ni totalmente mujeres, se habían convertido en actrices y de ahí también la importancia de los sentimientos y de los rostros. El medio más importante del pintor no era el dibujo ni el color, era el personaje.>> Y porque ésta es una escultura en piedra policromada.

Y encontrándonos ahí, Alessia y yo, ambos como extasiados, será cuando una señora muy agradable y sonriente se nos presente como la sacristana, que es quien nos asegura que esta imagen es muy milagrosa, porque de ello han dado fe tanto Alfonso VI como Dña Urraca, y como el rey Sabio, que hasta le dedicó una de sus Cantigas. Y al intrigarle a Alessia el modo en que la estatua produce sus curaciones, la mujer lo que nos dice es que se lograban con la aplicación del aceite de las lámparas que arden delante de su altar. Y eso algo que a los dos nos ha resultado un poco absurdo, la verdad, porque sólo parece una superstición. Pero luego, la mujer ha sido tan amable que nos ha explicado todo lo que dice el obispo acerca del Santísimo Sacramento. Una custodia u ostensorio que se saca en procesión en la fiesta del Corpus Christi y sobre la que llueven los pétalos de rosas. Una festividad que nace en el siglo XIII y por intermediación de Urbano IV, con el objetivo de reafirmar la fe del pueblo en el Cristo vivo y presente. Pero una devoción, la eucarística mucho más antigua. Y lo que parece lógico es lo de esa mala conciencia que ella menciona, el hecho de que no todos se atrevieran a comulgar porque no se habían confesado. Y no confesarse suponía no poder contar con la gracia de Dios. En un tiempo en el que lo que los escolásticos debatían eran cosas que, hoy en día, muchos podríamos pensar que eran delirantes. Por ejemplo, qué sucedía con el cuerpo de Cristo si por accidente éste iba a parar al estómago de un perro o una rata. Ciertamente, tesis o mentes que elevaban a Zenón de Elea y su paradoja al grado de arquitecto del universo conceptual. De tal modo que, desde entonces, la hostia se expone y la devoción que se expresa al verla viene a sustituir la imposibilidad de llevársela a la boca durante el acto de la comunión. Y éste el motivo, porque en Lugo la exposición es permanente, por el que a la ciudad se la conoce como la Ciudad del Sacramento.

Y todo ello algo que me lleva a recordar unas palabras de Benedicto XVI, antes conocido por su apellido como Ratzinger, cuando en ‘La pretensión de la Verdad puesta en duda’, reflexiona lo siguiente:

<<Se trata de saber si lo real surgió del azar y la necesidad, es decir, de lo irracional; si, por tanto, la razón es un subproducto casual (una exaptación, como dirían los evolucionistas) de lo irracional. O si continúa siendo cierta la idea que constituye la convicción fundamental de la fe cristiana y su filosofía, ”in principio erat verbum”, en el principio de todas las cosas está la fuerza creadora de la razón. ¿Puede la razón renunciar a la prioridad de lo racional sobre lo irracional, a la existencia original del logos, sin abolirse a si misma?>>

[ACU]

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Alessia de Liubliana había irrumpido intempestivamente en medio del prado.

Pero Nicola, ese gigante con tacto, había solicitado la ayuda de Alessia de Liubliana en la cocina, para ir preparando la cena para todos ”nosotros”. Ya que, después de que llegásemos Berg y yo, fueron llegando: la otra Alessia, Marco de Pésaro, una pareja de lituanos y los dos canadienses, con Natashia como compañera. La conversación con Solange -confiesa Abrente- la desestabilizó; tal vez -como dice- porque ella lo que esperaba era ir a encontrarse ahí con otra persona… Pero Abrente afirma que después de algunos minutos se hizo cargo de su situación, y también del privilegio que se le planteaba; así que le dijo sí al futuro, y como antes se lo dijo a aquel filántropo humano y al viaje, con rumbo desconocido, que la llevó a La-Charité-sur-Loire, sin necesidad de garantía alguna. Y la cita con Nicola se concretó algunos días después. Aunque gracias a que ella lo tenía todo en regla. Y así, la disponibilidad, sobre todo con la que te encara la muerte, la condujo hasta San Petersburgo, hasta el cementerio Lazarevski, del monasterio Alexander Nevski, un santo de la iglesia ortodoxa… y hasta la tumba de Euler, donde, a partir de ahí, Nicola se hizo cargo de ella.

En San Petersburgo la sometieron a todo tipo de pruebas clínicas. Ella tampoco sabe decirme de qué entidad. Pero desde entonces viaja, y Nicola se ha convertido en su sombra. El Camino lo iniciaron en Oviedo pero sabe que la finalidad es desintoxicarse y dejar que su sistema inmunológico se recupere después del fracaso experimentado tras el contacto con el sistema de salud pertinente. Lo único que Nicola sabe que le suministra es un aceite. Pero Abrente asegura que, a pesar de que su aspecto sea pésimo, está llena de fe; aunque también dice que cuando ella dice fe, dice fe en la vida, porque ella no es creyente. Y, entonces, me he interesado por lo que escribe. Pero ella de lo que me habla es de la función de la literatura. Dice que existe algo que se llama la <<suspensión de la credulidad>>. Pero también dice que, a veces, fabular es el único recurso, o el único remedio, que nos queda y que nos dejan. Después, quiere saber si yo voy a sincerarme con ella. Pero esa lección creo ya haberla superado. Tal vez no ni siquiera con notable pero haberla superado… Y lo que le digo es que mi camino hasta aquí fue muy distinto pero que también presiento que no se equivoca demasiado si, por intuición, a mí se confía. Porque yo a lo que me comprometí fue a aceptarlo todo, a preservarlo todo y, sobre todo, a no herir a nada pero mis circunstancias son muy distintas, eso lo sé y lo sé aunque carezca, casi por completo, de su inteligencia. Si todo va como debe… pronto alcanzaré Santiago, y espero que Solange me aguarde allí para explicarme… Ahora vamos con los demás -le digo- y le tiendo la mano. La Noche es como una mantis-amante. Tiene el hambre de las hembras cuando las hembras experimentan la llamada que desconoce sus nombres.

[UC]

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Nos hemos sentado en la terraza de Casa Quinzán

en la Rúa do Convento, a disfrutar de un cappuccino, aunque aquí se nos ha unido André y el resto todavía no aparece. En la mesa de al lado unos españoles, de los que levantan la voz más de la cuenta, discuten acerca de la <<Transición española>> y el Régimen del 78. Uno de ellos, al que a partir de ahora llamaré Samsa, el nombre es obvio, es quien menciona el título de un libro sobre el Camino: ‘Nunca llegaré a Santiago’. Y por el que André, asombrosamente, reconoce a su autor, que es la intuición que tiene, un peregrino al que conoció en el año 1993 y al que le perdió la pista en León; tal vez -pensé- porque, como yo mismo, el otro tomase el mismo desvío. Pero no fue así. Porque estos de la mesa lo que dicen es que lo que ese coge es un autobús.

Sólo que André es una auténtica caja de sorpresas, porque asegura haber compartido aula en Nanterre, en la Universidad de París, con Cohn-Bendit, el anarquista del mayo francés, Dany le rouge, y por el que Albany experimentaba ese desprecio indescriptible desde que, al interesarse por él, descubrió lo que había escrito en ‘Le Grand Bazar’.

Aquella -asegura Esva- sí que fue una revolución iconoclasta, y que es como lo explica un sociólogo español al que ella sigue y que fue profesor de ambos, porque al menos lo fue de Cohn-Bendit, y aunque André no lo recuerde: <<Un movimiento social sumamente consciente de que los proyectos de reinvención de la vida suelen acabar en modas comerciales o votos para nuevas versiones de partidocracia. Y motivo por el que el incomprendido mayo francés se negó a si mismo como agente político; es decir, interesado en la toma de poder.>> Y de lo que uno puede impregnarse a la perfección si le dedica tan sólo esa hora y media, y poco más, que nos reclama Louis Malle en su ‘Milou en mai’. O eso pensaba Carmen en Quiberon, cuando me confió que ella era una igual de la nietecita de ese lunático.

Luego, es cierto que De Gaulle, el padre de la patria, amenazó con los tanques y arrolló en las urnas, <<pero los efectos del cambio retardado de mentalidad lo jubilaron al año.>> Y cuando André le pide a Esva que le describa a ese hombre ella no duda en hacerlo. Lo que sucede es que no le proporciona ninguna descripción física sino que le habla, en exclusiva, de sus ideas, las que realmente -él piensa- que hacen la fuerza. Esas ideas de los que siguen creyendo que se puede cambiar el mundo. Aunque ese estado de apertura siempre forma parte del no rendirse, bajo ningún concepto, a la rigidez de las instituciones, que son las que reproducen burocracias y poderes, y que hacen lo peor que se puede hacer, esterilizar en la mente de las personas la idea de que algo distinto puede existir. Y que es lo que fue el movimiento del 68 y todos los movimientos posteriores en los que ese hombre estuvo: un derecho a la vida que se renueva periódica y, en algunos casos, diariamente.

<<Estoy vivo, quiero estar vivo y todo lo que esté muerto lo voy a morder.>>

Porque la libertad es lo más importante, aquello que nos permite ser nosotros. Pero si la idea es que la libertad es <<contra-revolución>> porque puede ser transformada en procesos o en mercancías, lo que hay que valorar es lo que las cosas representan para nosotros. Y, por ejemplo, Internet, qué representa. Libertad de comunicación. Y se puede vigilar pero no se puede controlar. Y las empresas, a través de Internet, lo que tratan de venderte es comunicación libre, que es una mercancía que las personas utilizan desde para hacer porno hasta para hacer la revolución; y aunque, hoy en día o todavía, sólo el 18 % de la población mundial utiliza Internet para la socio-política. Y el problema lo supone para Castells -porque al final André ha terminado por recordar su nombre- que ha habido muchas ideologías de la izquierda en las que todo pasaba por el <<estatismo>>, y para las que todo lo que era el individuo, o el individualismo, aparecía como algo peligroso. Porque más importante que el capital es el Estado, y esa relación es algo que no se ha resuelto todavía; y cuando el Estado-Nación, que se conocía, ha cambiado. Porque, en la teoría primitiva de la globalización, lo que se creía es que el Estado-Nación iba a desaparecer, ya que el poder sólo lo iban a detentar los mercados. Pero esa infraestructura financiera, la del capitalismo y los mercados, fue la que se hundió en el otoño del 2008, y quien la rescató fue el Estado-Nación con el dinero de todos los ciudadanos. Así que claramente el Estado fue decisivo en el momento histórico en el que el capitalismo lo volvía a necesitar. Y por eso el <<capitalismo-mercado>> interviene siempre en la designación de los poderes políticos. Y por eso Wall Street ha tenido siempre un control económico sobre los gabinetes de la Casa blanca, e incluido el propio presidente. Y para poder seguir operando en un mundo global los Estados-Nación se han reconvertido en Redes: nacionales, internacionales, supranacionales.

Y las redes se gestionan con redes o se combaten con redes. Y si para gestionar las <<redes de mercado>> hacen falta <<redes de Estados>> y de instituciones políticas, para oponerse a esas redes son necesarias otras redes, que operan desde fuera y desde dentro del Estado. Y eso son a la vez los nuevos movimientos sociales y las nuevas relaciones complejas.

[CGUA]

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Andaba apretando el paso por la Avenida de Lugo

cuando al pasar por delante del supermercado Rúa me pareció una buena idea hacerme con algo de agua y ahí estaba Teliana, con su deslumbrante sonrisa, que me animaba a aceptar su invitación para cenar juntos en su albergue.

Y espero haberme mostrado lo suficientemente cortés al rechazarla pero ella entendió que quisiera llegar a tiempo para encontrarme con esa amiga; aunque al ir a despedirnos me dijo algo que me heló un poco la sangre: <<Cuídate en la niebla de las brujas que la cabalgan.>>

Claro -dije- pero sabiendo que por ser ella quien era no debía de ningún modo desoír sus palabras; aunque ya bajo el sol, el de una tarde diáfana, pensé que era ocasión de dejar creer, que detrás de todo lo que se me advertía siempre se hallaba la sabia naturaleza de la especie, aconsejándome. Y pocos pasos después, a la altura de la farmacia la Casa do Concello, donde hay que girar a la derecha para continuar por la Rúa do Concello hasta el bar Mira’s, que es donde todo comienza a cerrarse en niebla, y aunque la entrada al bosque aparece como espectralmente iluminada. Que será, justo ahí, donde me esté aguardando un hombre que me recordaba demasiado a un fantasma, con su particular mostacho, su pelo revuelto y sus ojos fascinantes y extraños; que me dijo que le congratulaba verme, porque siempre es mejor, cuando se va a andar en la noche, poder contar con un compañero de camino.

El hombre, que se presentó como August y que reconoció haber nacido en Estocolmo, en seguida me confió que el motivo de su peregrinación era dar gracias a Dios por su conversión, la que le salvó de la locura; ya que cuando había sido desahuciado por la sociedad, había renacido en un mundo en el que nadie podía seguirle, por lo que su vida se desarrollaba en otra esfera, dedicado a demostrar la presencia del carbono en el azufre, y considerando que aún le quedaba por descubrir en él hidrógeno y oxígeno, a los que suponía presentes por analogía. Y, luego, seguidamente me dijo que él mismo sospechaba que estaba muerto, que es algo bastante común, por otro lado, en los trastornos del lóbulo temporal, y como bien se sabe, el llamado síndrome de Cotard.

El bosque acaba pronto y esto son, más que caminos, pistas anchas, carreteras ya gastadas por los pasos, cuando alcanzamos San Antón, donde se localiza el P.K. 16’900 y cuando son las 19h20min. y August afirma que el azar es el origen de las especies y quiere saber si alguna vez he visto la Acherontia Atropos, la mariposa que luce un cráneo humano sobre su exoesqueleto pero curiosamente, ahora el sol lo tengo sobre mí y me está cegando por momentos. ¡Qué bonitas uvas! -le digo mientras un coche pasa cerca.

– Los bretones -prosiguió August mientras nos internábamos en otro tramo igualmente boscoso y de una belleza semejante- dicen que verla es un presagio de muerte -logrando estremecerme al decirlo, y porque August había hecho caso omiso de mi intento por desviar la conversación hacia cualquier otro tema; como por ejemplo éste, que el Camino desde Melide es precioso, y que pasa por pueblos que son pueblos volcados con el Camino y con el comercio, por supuesto. Y eso algo que es bueno para todos.

La Atropos -ya le había acortado el nombre- prorrumpe en un dolorido lamento cuando se la inquieta; su larva se nutre de solanáceas, de jazmín y de la manzana espinosa, Datura Stramonium;y su crisálida, capullo aglutinado, nace en las profundidades de la tierra. Y Réamur mismo, el célebre físico, observó que la Atropos aparece periódicamente, sobre todo en época de grandes epidemias.

Y no, yo tampoco sabía que existen plantas que huelen a cadáver, que poseen el olor cadavérico y atraen a los insectos que se nutren con la carroña.

En el kilómetro 16 nos cruzamos con una mujer que no llevaba reloj y salimos al claro de la luz. Aquí hay una bifurcación desde la que se ve la carretera. Y en el mojón han escrito sus nombres, un 27 de julio de 2015, Sara, Lau y Esme. Pero nosotros ahora vamos prácticamente frente al sol y el estremecimiento ha quedado atrás. Bajo esta luz, August, que parece en verdad obsesionado por ese ejemplar de lepidóptero, permanece callado durante algunos minutos. Y, luego, con los ojos nublados, como si la misma niebla hubiera penetrado en ellos y habitara en su fondo me dijo que: así, durante la fase de inmovilidad de la ninfa, en los insectos, los tejidos de la larva sufren una histólisis; es decir, la degeneración de la grasa o necrobiosis filogenética. Aunque -insiste- traduzcamos: en la crisálida, la oruga está sometida al mismo proceso que el cadáver en la tumba, donde se transforma en grasa amoniacal. Sólo que necrobiosis significa muerte-vida, y los fisiólogos dicen que la necrobiosis es la clase de muerte que precede a la degeneración. La larva ha muerto entonces dentro del capullo, puesto que se ha transformado en una masa grasienta informe y, sin embargo, vive y resurge en una forma más desarrollada, más libre y bella.

Bueno -le digo a pesar de que no suelo llevarle la contraria a nadie. Pero eso de la belleza y la libertad es algo bastante subjetivo, ¿o tú, August, no lo crees así?

Ésta es una recta larga, en apariencia. Aunque ahora vamos a entrar en una zona arbolada y el bosque a nuestra derecha es de pinos. Pero la sombra se agradece, ya que el día parece haberse confundido de nuevo, y andamos bajo un sol de los que obliga a pedir clemencia. Yo no dudo de lo que esto tuvo que significar en eras remotas. Pero no digo nada para no suscitar controversia. August, también como Bruma, camina descalzo. Y quiero pensar que eso sólo puede implicar algo innegable. Kilómetro 15’15. ¡Ánimo y locura! -dice ahí. Y luego bajo el solitario 15, Amenal, mientras continuamos por la carreterita y un perro nos ladra.

¿Has visto ese móvil? -le pregunto. Un móvil alucinante, hecho de herramientas. Pero August no muestra ni el más remoto interés por nada que no suceda en el interior de su cabeza. Y, al final, parece que hacia donde nos dirigimos es hacia esa carretera.

Una nota del 28 de septiembre del 2015, me agacho a recogerla. Dice: <<No diré una palabra que no sea de amor.>> Y eso repetido en francés y en italiano. Luego, un bar, tras cruzar la Nacional, y otro bosque, aunque aquí andamos en fuerte ascenso pero, por fortuna, el sol se aviene a reconocer la hora que ya es…

[CCAU]

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Berducedo aún a la vista

pero pronto se deja definitivamente atrás y se camina entre el pino, dijeron que silvestre. Por ahí voy en ligero descenso, mientras las vistas a mi derecha siguen siendo de escándalo: una alegría para el alma. A salvo, y este tramo es de los que por su belleza paisajística y su suavidad se disfrutan gozosamente.

El perfil del fondo, la demarcada altitud por los molinos eólicos será nuestro punto de destino en el amanecer de la jornada siguiente. El promontorio es una suave pendiente que se desliza con trazos de línea simiesca, aunque nunca hay que olvidar que vamos directos a la carretera que conduce a la Mesa; y que el asfalto a última hora de la jornada nos castiga el doble. Pero por esta carretera al menos vamos tranquilos, porque es de las que no transita apenas nadie.

El sol de la tarde, por fin, lo torna todo suave y agradable, a pesar del fastidio que siempre suponen para nosotros estos tramos de asfalto. Y -pienso- qué desafío supondría para este País, apostar por un Camino Primitivo que de veras lo fuera: senda y no carretera. <<Camino: -dice en su obra ‘La Inmortalidad’, Milan Kundera- franja de tierra por la que se va a pie. La carretera se diferencia del camino no sólo porque por ella se va en coche, sino porque no es más que una línea que une un punto con otro. La carretera no tiene su sentido en si misma; el sentido sólo lo tienen los dos puntos que une. El camino es un elogio del espacio. Cada tramo del camino tiene sentido en sí mismo y nos invita a detenernos […] El camino y la carretera son también dos concepciones diferentes de la belleza.>>

Al ir acercándonos ya se aprecian algunas reses de la raza frisona, pensadas como dálmatas. Y del lado izquierdo, caballos cobrizos con crines ásperas del color de la arena. Todavía los roquedales se yerguen desafiantes frente a nosotros pero las señales de tráfico no nos mienten, y no es improbable que se nos cruce el ganado. A Mesa. La primera <<A>> del Camino Primitivo; aunque más adelante La Mesa, en el indicador antiguo, que alguien conserva impostado sobre una antigua construcción, al lado de una pequeña central lechera.

Pero tanto La Mesa, como todo el momento que la rodea, es inmensa. Y leo sobre una fachada de un color que recuerda al cinabrio: Casa de Aldea La Rectoral. Un banco bajo ese árbol deshojado al lado de la iglesia. La antigua parroquial, bajo la advocación de Santa María Magdalena, y recuerdo lo que hace unos días le escuché decir acerca de ella a un peregrino que muchos calificarían de blasfemo…. Según él sólo se limita a recitar un texto gnóstico; uno de los himnos de la biblioteca de Nag Hammadi pero cuando después se extendió sobre ello, ninguno de nosotros consideró que existía alguna clase de conexión.

Desde aquí a Grandas de Salime 14’7 km. El albergue en las antiguas escuelas. Dos mesas con bancos y un tendedero, en el exterior. Pero aquí la tarifa se incrementa aunque de eso se hablará más bien poco, como en Pajares o en Pola de Allande; albergues en los que pagas lo que los hospitaleros te piden y que no era lo mismo que venías pagando en los albergues municipales. Sólo que en el de Pajares, por ejemplo, el servicio es excelente. Entonces, pagas más pero la limpieza es impecable, y la calefacción funciona y los radiadores te secan la ropa que sea… cuando aquí es que hasta algo de reparo da plantearse el ponerse a preparar la cena.

[CA]

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Natashia rodeó con sus brazos mi cuello

y me dijo antes de besarme: <<Je veux baiser, français. Baise-moi.>> Lo que, al contrario de lo que pueda parecer, sólo quiere decir: <<Quiero follar. Fóllame.>> Podía haberla rechazado pero me limité a no reaccionar, a quedarme inmóvil como si fuera un vaso de arcilla que estuviera siendo manipulado en un torno de alfarero, como ya había sucedido antes, al caer la noche sobre Pola de Allande. Podía haber reaccionado y rechazarla pero no quería herirla y menos delante de toda esta gente extraña, y no sé qué me dolía más. Si no poder aceptarla o que ella creyera que la menospreciaba.

Peñaseíta, el albergue, lo habíamos alcanzado antes Benoît y yo. Comprobamos que aquello era muy espacioso y que íbamos a estar solos y nos repartimos un ala para cada uno. Pero, poco después, asomó Natashia y decidió extender su saco a mi lado. Luego estuvimos cenando algo ligero los tres en el bar de la carretera. Y tras el café les dejé solos, porque me pareció que se entendían muy bien. A los dos les estaba excitando el partido de fútbol que retransmitían y a mí no me interesaba nada. Pero Natashia en seguida me siguió. Yo estaba a punto de meterme en el saco, ya me había lavado los dientes y me había puesto el pijama. Ella me dijo que si no me importaba me agradecía que le diera un masaje en el hombro con una pomada antiinflamatoria que le habían vendido en la farmacia. Yo sólo le respondí la verdad, que si podía ayudarla en algo por mi encantado y por eso me callé cuando se sacó la camiseta por encima de la cabeza y me mostró sus senos desnudos. He de confesar que para ese momento no me sentía preparado y experimenté una fulminante erección. Pero no me gusta el sexo explícito, nunca me ha gustado sentirme como un objeto. Y lo mismo que mi miembro se había endurecido obedeciendo a un instinto primario, se endureció mi pensamiento y la erección cedió. No quisiera tampoco que, porque esto lo exprese tal y como lo experimenté, se me confunda y se considere que hablo desde una postura machista. Porque al contrario, hablo desde la paridad y reivindico lo mismo que ellas pueden reivindicar, que mi sensibilidad y mis sentimientos se tengan en cuenta, del mismo modo en que yo trato de preservar siempre los sentimientos y la sensibilidad de cualquier ser.

Pero Natashia o no supo o no quiso leer en mí. Y se despojó de sus pantalones vaqueros y, a continuación, de su culotte, supongo que de una forma más sensual imposible. Acariciándose incluso su chatte, y con un dedo de cada mano, provocativamente, sus dos sonrisas, la sonrisa vertical de su chatte y la sonrisa que se dibujaba en su boca, introduciéndose los dedos entre sus labios, para ofrecérmelos mojados tras algunos segundos, por su saliva y por su flujo vaginal. Pero, después, acariciándose ya con auténtica necesidad, hasta abrirse paso por entre mis rodillas y comenzar a frotar su vulva contra mis narices, que fue justo ahí cuando yo sentí que alguien hacia ruido al empujar la puerta del albergue y cuando Natashia, también por instinto, se apartó. Pero sólo era Benoît y lo que decidió mostrarle a él fue algo distinto, porque dándose la vuelta lo que hundió esta vez en mi cara fue su chatte, hermoso, muy hermoso, ya que si he de ser sincero me lo pareció, la más hermosa de las vulvas, la vulva de una atrapamoscas que consume insectos vivos. Elástica, carnal, jugosa, turgente y veloz. Una hembra mortífera, que le hace la guerra física y química a los seres con algún valor nutritivo. Y cuando se cansó de frotarse contra mi cara inexpresiva… me dejó en paz. Y luego los estuve escuchando a los dos durante horas pero a mi lado, disfrutando, porque ella se lo trajo a su saco. Mientras yo ni siquiera lamenté nada; ni ser imbécil, por no haberme provisto de unos tapones contra los ronquidos, ni ser incapaz de dejarme llevar cuando al deseo no lo significaba un envoltorio de cariño.

Pero Esva, ahí, he de reconocer que me sorprendió, al poner a Natashia en su sitio y reclamarme; porque <<¡Oye francés! -me dijo. A mí sí que me has prestado muy poca atención. Ven a ayudarme a pedir, que quiero hablarte, ahora, de los sueños.>>

[AUG]

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Un hombre en soledad pasa por la calle

y saluda con alegría a Ne-Je desde el exterior. Ne-Je le invita a pasar y me lo presenta, es uno de los peregrinos argentinos a quienes vi irse este amanecer tan temprano. <<Vos, ¿querés tomar alguna otra cosa?>> -nos pregunta. Ne-Je y yo aceptamos gustosamente su invitación y repetimos café y él nos acompaña. <<Seguí, seguí>> -le pide a Ne-Je ahora, que por él no interrumpa la explicación que estaba dándome.

¿No te importa, entonces, Arturo?

No seás boluda. Claro que no.

Ne-Je señaló las cinco esferas en la zona de la <<singularidad>>. Las esferas estaban separadas, por una línea, de cualquier modo. Sobre la línea dos de ellas, una con una M en su interior y de un gris azulino que codifica únicamente la combinación de AUG, la conocida como metionina, un origen. Y a su lado otra, con una W en su interior, que codifica únicamente la combinación UGG, el llamado triptófano. Y bajo la línea las tres siguientes esferas, con sus propias combinaciones de tripletes, que no codifican ningún aminoácido en las células eucariotas, lo que no es arquea, lo que no es bacteria, y que también son llamadas codones <<Stop>>.

Y ya y por último, en la cuarta cara del semántico cubo, una impresión a tamaño gigante de una célula que está siendo intervenida transgénicamente, y sobre la que el artista había sobreimpresionado la molécula de la fe. Una metáfora compositiva. En la que sólo era posible diferenciar los triptófanos, porque eran los únicos que habían sido identificados. Y el reto planteado consistía en que, aplicando la intuición estética, uno podía formular a qué aminoácidos estaban representando las otras esferas e incluso a qué codones… Y algo en lo que podía sernos de gran ayuda el monolito del RNA-mensajero, que era lo que nos estaba esperando en la cara B del Kubrik, y que representaba un camino físico, en el que esas mismas esferas lo que mostraban era momentos del paisaje, y que recorriéndolo podían ser identificados. Y Ne-Je, ahora, se sentía casi segura de que en realidad lo que esos momentos mostraban se localizaba en el itinerario que había recorrido yo y no en el que ellas habían recorrido. Porque eso le parecía que tenía más sentido.

Y el último elemento que componía el conjunto se hallaba en la también cara B del ‘Blanco sobre blanco’ de Malevich, el genoma del artista, en una representación digital como la que Arturo había podido conocer en el museo de Ciencias Naturales de Nueva York. Y, entonces, fueron Marcelo y Alfredo los que nos saludaron desde el exterior y a quienes Ne-Je también invitó a unírsenos y mientras Esva ya no tardaba en llegar. Tanto Arturo como Marcelo y Alberto eran argentinos y psicoanalistas pero además los tres coincidentemente eran lacanianos. Y así fue como sin presentirlo siquiera… voy a descubrir la existencia de esos discursos, que no son precisamente el discurso del placer. Los discursos que constituyen el lazo social y que Ne-Je, en un aparte, promete descubrirme de otro modo. Que fue cuando los seis decidimos cambiar de lugar y comenzamos por pedir un pulpo a feira y para beber ribeiro.

[ACG]

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Me he dado una ducha reparadora

y he salido de nuevo a la calle. En el mesón Marronda me han confirmado que en O Cádavo existe al menos una pensión y me he esperanzado. He pedido un vino de la tierra y me han puesto uno excelente. Y así ha sucedido en el siguiente bar que he estado y he preguntado por ellas. Luego, he avanzado por la avenida del Dr. Escobar, porque por ahí me han indicado que debía continuar mañana. Y después de dejar la Casa do Concello atrás he visto la primera flecha a la altura del parque. La bodega Fino se sitúa justo enfrente y me he decidido por adentrarme ahí a cenar algo ligero y no en el hostal, de trato correcto pero frío.

[UA]

La buena mujer nos había avanzado que la misa a esta hora siempre es coral

y que serían cuatro los oficiantes. A Alessia la letanía del Ave María de las beatas la sugestiona y termina por abrazarse a una monjita de un convento de Betanzos que le ha regalado un rosario de ámbar de una belleza indescriptible. La monjita le ha confesado a Alessia que lo que a ella más le duele es que la hayan jubilado porque decían que se había ido poniendo rara. A mí eso me ha desconcertado bastante, lo reconozco, porque nunca se me hubiera ocurrido pensar que la caridad de las monjas actuase así. Pero, entonces, unos alemanes se han sentado detrás de nosotros y han comenzado a hablar de Alessia, que no puede entenderlos, a sus espaldas. Los alemanes la han reconocido porque, aunque son protestantes, estuvieron en Lanzarote el día que el novio editor de Alessia presentó su libro, ‘Conversaciones con un semental’.

A los protestantes muchos los desconocemos pero se rigen, prácticamente, por dos principios: <<Sola fides et sola scriptura>>. Es decir, sólo Cristo salva y la Biblia es la única fuente de fe. Y aunque es cierto que Lutero fue un elemento clave de la Reforma, hubo otros antes que él, los valdenses, en el siglo XII, con su lema: <<Lux lucet in tenebris>>, los logardos, esos seguidores de un teólogo de Oxford, John Wyclif, que si fracasa es porque incluye en su programa elementos económicos, y Jan Hus, en Bohemia, que emprende un movimiento de liberación nacional. Y, sobre todo, esa inquietud generalizada que existía en el siglo XV y producto de la corrupción sistémica de la iglesia. Donde un elevadísimo número de sus representantes no están lo suficientemente formados y no conocen, siquiera, la doctrina como deben. Pero el detonante del cisma con el catolicismo será la venta de indulgencias. Es decir, vender indulgencias: que uno pueda pagar por restarse días de condena en el purgatorio. ¿Dónde eso estaba escrito en la doctrina? O pagar, inclusive, por los días que algún otro ha de pasar.

Y tal vez lo único que sucedió fue que el Papa se equivocó, al otorgar la concesión de ese privilegio a los dominicos, que no era la orden en la que profesaba Lutero, un agustino que recibió el mandado de sabotear esa prebenda, y que habiendo estudiado cada palabra de la Biblia no encontró ningún argumento que justificase esa reprobable acción. Y que fue lo que devino en sus famosas tesis, clavadas en 1517, en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg. Y, algunos años después, en la <<Dieta de Worms>>, donde se le pregunta si, al menos, iba a reconocer la autoridad del sínodo de los obispos. Y respuesta, que tras meditarla, le obliga a permanecer oculto en el castillo de uno de los 7 príncipes Electores de Alemania, Federico III de Sajonia, donde traduce a su lengua vernácula la Biblia y fija, de algún modo, y como lo harían algún tiempo después Cervantes y Shakespeare, el idioma oficial. Pero esta disidencia de Lutero sólo favorecerá a los ricos príncipes y no al pueblo, porque aunque Lutero fue un radical en cuestiones religiosas, sin embargo, era conservador en cuestiones de política social, a excepción de esas escuelas que alfabetizaron a este pueblo, y algo que no se trasluce demasiado a través de la conducta de los ocupantes del banco posterior. De tal forma que los príncipes podían expropiar a la iglesia pero el pueblo debía continuar estando sometido a su autoridad, que dimanaba de Dios. Aunque resulta curioso pensar que fue Erasmo de Rotterdam quien sembró la semilla de esa mutación en la cabeza de Lutero. Y luego otros vinieron, John Knox, en Escocia y Huldrych Zwinglio en Suiza, al que siguió el Calvino de ‘La institución cristiana’, con su abominable idea de la <<predestinación>>, en la que el creyente, por cómo está viviendo su vida, está ya obteniendo en ella los frutos de la salvación o su condena.

[UC]

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El queso de tetilla nos parece muy bueno.

Y el vino, a pesar de ser más de los pensados, vamos a tardar en consumirlo. Hemos invitado a todos a participar en el festín pero la pareja de lituanos ha preferido otra cosa, y los canadienses y Natashia regresar al bar-tienda de Jaime. Sólo que algo con lo que era difícil de contar era con la aparición de la madre. Es la mujer de Bóveda pero sin la niña y con un atuendo como el nuestro, ahora, es difícil diferenciarla. Las Alessias y Marco estimulan a Berg para que hable, quieren saberlo todo de Bóveda, ya que alguno esta pensando, mañana, en darse media vuelta y desandar hasta allí lo andado. Porque guardan razón. No puedes llegarte hasta aquí, después de lo duro que es por momentos, andar todo esto e ir a perderte parte de lo mejor.

Así que Berg consiente, sale al exterior y se lía un nuevo cigarro de marihuana. Tal vez sea eso mismo lo que le torna tan convincente y locuaz. Antes, incluso, me pareció escucharle tartamudeando… Alessia de Turín y Marco de Pésaro lo imitan pero todos los demás nos abstenemos. La doctora Osip se pronuncia y nos explica a todos que hay mejores formas tanto de colocarse como de no colocarse, para siempre resultar beneficiado de los efectos terapéuticos de la cannabis sativa; la única planta vascular, en términos de taxonomía general que, de entre 250.000 especies, aproximadamente, produce esos compuestos activos que emulan a los mismos compuestos que nosotros, a nivel endógeno, como vertebrados producimos.

Berg, ahí, se interesa de inmediato por el conocimiento abrumador que la doctora Osip demuestra poseer; sin embargo, ella, y un poco para perplejidad de todos, se ha manifestado como antagónica y la respuesta que le ha dado a Berg fue que ya se lo explicaríamos, en otro momento, nosotros. Me resulta curioso que a la doctora Osip Berg le desagrade, porque Berg es alguien que, a pesar de los reparos iniciales, te seduce casi sin que te des cuenta. Pero incombustible, y a diferencia de cualquiera de nosotros, Berg al segundo parece estar listo para la ”carga”. Y el 15 de marzo -dice- los canóforos, un collegium, llevaban en procesión manojos de cañas para conmemorar al Attis del cañaveral, el Attis del abandono… Y eso en el Psicoanálisis si hubiera sido significativo, porque si éste hubiera sido el mito que hubiera prosperado frente a otros mitos rivales, hoy -pienso yo… Pero según Lido, un morador del siglo VI, como rito, eso tenía por finalidad la de asegurar tanto la fertilidad de la tierra como las pluviales lluvias que debían bendecirla. Y ese día el sacerdote archigallus… Pero aquí se escucha una sonora carcajada, y la doctora Osip ya no va a dejar de reírse; aunque lo que no se comprende es lo que pueda parecerle tan gracioso, ¿el hecho de que se inmole al toro para ofrecerle sus genitales a Cibeles? Abrente, por el contrario, tiene una teoría. Piensa que de lo que se ríe la doctora Osip es del hecho de que Berg se tome a si mismo demasiado en serio. Cuando lo que dice podría decirlo cualquiera. Abrente piensa que algunos han despertado; y que la parresía de los cínicos es muy conveniente recuperarla. Y ahí se asaba la fiesta, que es probable que fuera lo que la doctora Osip perseguía. Y Berg y los otros se retiran al interior del albergue mientras, a Abrente, Nicola y a mí, la doctora Osip nos sugiere que demos un paseo.

[AC]

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Berg y Ne-Je por fin se nos unen pero sin Claudia.

Me he levantado con la intención de pedir otra ronda para todos cuando Berg me ha seguido para preguntarme si acaso podría molestarme, y ya que con Claudia las cosas no han prosperado, que él intente divertirse un poco con Ne-Je.

En absoluto -le digo, aunque he de reconocer que bastante contrariado porque ahora sé que Berg es de esos individuos que tiende a dar por hecho demasiadas cosas. Y aunque también sé que no es de mi incumbencia le pregunto por lo sucedido con Claudia. A lo que Berg sólo me responde que no se sintió interesada, así que agarró sus cosas y se marchó en busca de un hotel, y por lo que la cama nos va a salir a todos un poco más cara. Y cuando nos hemos incorporado a la mesa he descubierto que, en ese momento, se estaba hablando de Agamben y de esa oscura figura que él rescata del derecho romano arcaico, el <<homo sacer>>, que en la teoría <<biopolítica>> sirve para explicar la procedencia de la idea de la exclusión social. Pero Esva dice que esa precisa forma de aproximarnos a la actualidad desde los vínculos históricos, en realidad, ya estaba presente en el Ortega y Gasset del exilio, cuando en 1941 redacta su ensayo ‘Del Imperio Romano’, en el que se va a centrar en el desarrollo de tres conceptos fundamentales:

La <<Concordia>>, el conjunto de creencias comunes de las que participaban todos los miembros de esa sociedad; las cuestiones que no podían ser puestas en duda, y en las que no se concebía ninguna discusión. <<Libertas>> pero una libertad en la que uno es protegido por la ley pero bajo una ley con la que ningún poder monárquico se confunde. Y el <<Estado>> pero un Estado impersonal, del que nadie era dueño y donde Ortega lee, a través de la obra de Cicerón, en ‘De la República’ que el fundamento del Estado romano eran los <<auspicios>> y el <<Senado>>. Y dice así:

<<Al auspiciar el hombre reconoce que no está solo, sino que en torno suyo, no sabe dónde, hay realidades absolutas que pueden más que él y con las cuales es preciso contar. En vez de dejarse ir, sin más, a la acción que su mente propone, debe el hombre detenerse y someter ese proyecto al juicio de los dioses. Que éste se declare en el vuelo del pájaro o en la reflexión del prudente, es cuestión secundaria; lo esencial es que el hombre cuente con lo que está más allá de él. Esta conducta que nos lleva a no vivir ligeramente sino a comportarnos con cuidado -con cuidado ante la realidad trascendente-, es el sentido estricto que para los romanos tenía la palabra ”religio”, y es, en verdad, el sentido esencial de toda religión.

Cuando el hombre cree en algo, cuando algo le es incuestionable realidad, se hace religioso de ello. ”Religio” no viene, como suele decirse, de ”religare”, de estar atado el hombre a Dios. Como tantas veces es el adjetivo quien nos conserva la significación original del sustantivo, y religiosus” quiere decir ”escrupuloso”; por tanto, el que no se comporta a la ligera, sino cuidadosamente. Lo contrario de religión es negligencia, descuido, desentenderse, abandonarse.>>

Y que se quebrara la <<Concordia>> sólo podía suponer la angustia del hombre público, ante la inminente destrucción del Estado, y que es por lo que surgió la forma política del Imperio, tras la de la República, porque los ciudadanos dejaron de creer indiscutiblemente en la legitimidad del mando del <<Senado>>. Pero para este Ortega, a diferencia del liberal ingenuo del siglo XIX, la especie humana no es meramente social, sino que lo que a él le consta es que <<en toda colectividad de hombres actúan tantas fuerzas sociales como fuerzas antisociales.>> Y piensa que no se debe decir, tampoco, que la sociedad es el triunfo de las fuerzas sociales frente a las antisociales: <<Este triunfo no se ha dado nunca. Lo que hay, lo único que hay a la vista, es la lucha permanente entre aquellas dos potencias y las vicisitudes propias de la contienda.>>

Pero tal vez, más que Agamben y Ortega, sea Esposito quien revela un cariz crítico en el núcleo del espacio antropológico, al encontrarse, a través de la obra de Benveniste, con la posibilidad de repensar el término de la <<comunidad>>, no derivado, necesariamente, de lo que como individuos tenemos en común con esos otros a los que nos vinculamos mediante un orden social. Porque lo que Esposito observa es que estamos interpretando lo que nos es propio como la <<Concordia>>. Y es la paradoja de esa complejidad de fondo, la que predispone en él otra lectura, la que puede intuirse si uno piensa en expresiones como: coautor o condominio, en la que son las raíces las que nos conducen hasta el significado más esencial. Y que en el caso de la <<comunidad>> es el término latino <<munus>>; es decir, aquello que doy sin pedir nada a cambio, y donde priorizo más que a mí al otro social, y porque es mi deber. Y con lo que el <<con-munus>>, ahora, pasa a ser el compartir una ausencia; la ausencia de lo que la ley dice que debo donar. Sólo que donde hay <<comunidad>> (lo que busca continuamente afirmarse en sus propios límites), hay <<inmunidad>>; la de los que se consideran exentos de aportar el <<munus>> y porque se priorizan a si mismos, por su trabajo, por su destino o -como dicen algunos, simplemente- por su manera de pensarse a si mismos.

Pero ¿y, entonces, la Umma? -quiere saber Berg. Porque <<umma>> suele ser traducido habitualmente como <<comunidad>>; y, al parecer, un error bastante usual entre los orientalistas es inducirnos a considerar que <<umma>> sólo hay una. Y ni la <<umma>> es una, porque hay diversidad, ni es exclusiva de los humanos, porque los genios y los animales, el Corán determina que también las conforman. Y lo que es seguro que <<umma>> no es, es una abstracción política. Y palabras en árabe que comparten su misma raíz semita son tanto madre, como fuente, como origen, como principio. Y aunque no tienda a emplearse como un significante parejo a pueblo o nación, o especie y época, época como tiempo, como duración en el tiempo y periodo, en el Corán puede uno encontrárselo significando de ese modo, y de igual manera como generación pero tanto en el sentido de lo generacional como de lo primigenio, como un tronco, como una filogénesis.

[ACA]

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Entre la noche y el día/ hay un territorio indeciso./

No es luz ni sombra: es tiempo./ Hora, pausa precaria,/ página que se obscurece,/ página en la que escribo,/ despacio, estas palabras.”, que es como lo manifiesta Octavio Paz en su ‘Carta de creencia’.

Esto es Cimadevilla, el P.K. 14’1, y en un par de ocasiones nos hemos cruzado con el mismo deportista que corre hacia abajo y hacia arriba. Y pronto, el ruido no metafórico de los coches que transitan la carretera.

Y <<la tarde/ es una brasa que se consume>>, prosigue Octavio Paz, en un verso perfecto, que reseña este momento con un acierto absoluto.

Borges escribió un breve ensayo acerca de ese Swedenborg al que August menciona como si se tratase de un mentor, y el espíritu humano que le iluminó es como se refiere a él. Pero August también reconoce, pasmosamente, no haber oído hablar jamás del autor de ‘El laberinto de la soledad’, ‘Convergencias’, y un buen número de otros ensayos. Premio Nobel del literatura en 1990.

Y lo que Borges dice es que a Swedenborg le debemos un método personal para fijar las longitudes y un tratado sobre el diámetro de la luna. Swedenborg, el mismo hombre que en 1716 había iniciado en Upsala la publicación de un periódico de carácter científico que hermosamente tituló Daedalus Hiperborius, y aunque el hecho cardenal de su vida -como algo más adelante Borges relata- ocurrió en Londres, en una noche de abril de 1745. Eso que Swedenborg denominó <<grado discreto>> o <<grado de separación>>, y al que precedieron sueños, plegarias, períodos de incertidumbre y de ayuno pero también de aplicada labor filosófica y científica, cuando: <<un desconocido, que silenciosamente le había seguido por las calles de Londres, y de cuyo aspecto nada sabemos, apareció de pronto en su cuarto y le dijo que era el Señor.>> De modo que Swedenborg, a partir de ese instante, podía conversar con los muertos, los demonios y los ángeles de Sheldrake.

Pero aquí, August y yo hemos alcanzado un monolito labrado con el nombre de Santiago, la vieira, el bordón y la calabaza. Y también, poco después, hemos comenzado a ver esas rústicas cruces, sobre la valla que delimita el perímetro del aeropuerto santiaguense. Las cruces que muchos de nosotros nos vemos llamados a dejar como testigos de la impronta anónima de nuestros pasos. Y aunque, a veces, algunos aprovechen lo mismo para dejar todo tipo de cosas: desde unas gafas de sol rotas, hasta los muy usuales candados.

Y algo más allá el sonido de un arroyo que me hace preguntarme por el legendario río en el que los peregrinos medievales no sólo lavaban sus partes pudendas, como asegura el clérigo de Poiteau, el supuesto autor del Libro V del Códice Calixtino, sino toda la suciedad de su cuerpo, y eso algo que a August tampoco le vendría nada mal. Pero, a partir de ahí, el sonido de los elitros del campo se torna inmenso. Hemos salvado una carretera, y sin apenas luz nos movemos en descenso, cuando el trino de un pájaro inimaginable impulsa a August a hablarme de aquel día en el cementerio de Montparnasse, cuando meciéndose el viento le indicó que se detuviera y hasta que él, moderando su paso, se paró y un mirlo negro, oculto entre las ramas de un árbol quebrado, surgió parloteando de su nido y se posó en una cruz de piedra.

August, luego dice que el pájaro lo mira y que mientras lo mira da unos picotazos en la cruz pero como para llamar la atención. Y, entonces, August lee en el epitafio: <<Quien me siga no andará en las tinieblas.>> Así que cuando el pájaro emprende el vuelo, perdiéndose entre las tumbas, él lo sigue sin reflexionar y descubre que el pájaro se ha posado, ahora, sobre una capilla en la que August antes ni siquiera había reparado, y en la que lee la siguiente inscripción: <<La tristeza se convertirá en alegría.>>

August, aquí, ha admitido que conoce el significante que los psicólogos han inventado, un desagradable nombre griego -en palabras suyas- para definir la tendencia a ver analogías por todas partes pero también que eso nunca le ha asustado. Porque en todo existen semejanzas, puesto que todo está en todo y en todas partes. Así que cuando el mirlo voló y le condujo más lejos, por el laberinto sepulcral, gorjeando, inusitadamente, sonidos que a August le habría gustado comprender, y hasta desaparecer al pie de un saúco, lo que August descubrió fue el sueño de un artista, la visión de un poeta o, más bien, un recuerdo semiolvidado y refrescado por las lágrimas de la aflicción. Un niño de corta edad, conducido por un ángel más allá de las nubes, hacia el cielo.

Y mientras, nosotros, hemos alcanzado San Paio en la noche. Pero en esa noche en la que todavía no reina la más completa oscuridad y donde la luz del frontal apenas ilumina nada. Aunque al menos la señal hemos podido localizarla para orientarnos y seguimos adelante, porque aquí pedir algo distinto sería inútil, ya que no se ve a nadie.

[UCU]

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Sin hacer ningún otro gesto más que el de desprenderme de la mochila

he ido de cabeza en busca de las palabras de Abrente pero, en su lugar, con lo que me tropecé fue con un cuaderno en el que una peregrina había dejado, varios meses antes, un relato acerca de su paso por este lugar. La peregrina se había sentido conmocionada, porque había mantenido la esperanza de ser la única en pasar aquí la noche y describe cómo esa mujer estaba en la huerta y cómo, después de darse una ducha, se acercó a ella para preguntarle si podía prestarle un cazo para calentar el café de la mañana. Y cómo las dos se sentaron en el muro y cómo, relajadamente, comenzaron a hablar, del Camino, que la mujer había realizado con su marido desde aquí y, en un momento dado, de Dios.

<<¿Tú no crees en Dios, tampoco?>> La peregrina dijo que no a eso y la mujer le respondió entonces, y visiblemente apesadumbrada, que en estos tiempos ya nadie creía en él, pero la peregrina cuenta que del mismo modo en que lo hiciera, un par de años antes, una niña gitana de la ruta del Norte, al tomar ese desvío después de El Pito, por el que prosigue el Camino que nunca llega a dejarse caer por Cudillero, un pueblo marinero de ensueño. Sólo que la peregrina, ante la decepción de la mujer, no permaneció en silencio, explicándole las razones que a ella la habían conducido a descartar su existencia. Y algo eso que lamentará profundamente, al conocer el motivo por el que esa mujer necesitaba, y tanto como lo necesitaba Claudia, la niña gitana que lo único que deseaba era que Dios se la llevara pronto consigo, que Dios existiese.

Un día de hace 35 años -la mujer le contó- los pájaros no la dejaban caminar. Y ella: <<apartaros, apartaros>> -dice que les pedía. Pero ese día, igualmente, se subió al tractor y perdió a su hijo de cinco años. Y lo perdió porque lo mató con el tractor que ella misma manejaba. Eran todos pequeños y había otros primos. Y lo que la mujer le dijo a la peregrina fue, que si ella no creía en Dios eso era porque jamás había entrado en contacto con las <<Señales>>; y que si Dios no existía, entonces, qué sentido tiene la vida, si ella pierde la esperanza de volver a reunirse con el hijo que perdió.

Y yo que esto lo estoy leyendo, me siento desolado en lo más hondo de mí; pero leo que la peregrina acompañó a la mujer hasta su casa, y leo la descripción del lugar y que esta mujer -si los peregrinos se lo piden- les provee de leche, pan, huevos, hortalizas, y fruta y no lo pienso siquiera y voy. Y cuando ella me abre la puerta lo que quería decirle se lo digo, muy emocionado yo también pero por más que he hecho por expresarme, la mujer no ha podido entender ni una sola palabra de lo que le decía. Y lo que no sé es si ella podía escuchar la misma música que estaba escuchando yo, el ‘Stabat Mater’ de Pergolesi; pero no en cualquier versión, sino en la versión más conmovedora que existe, la que interpretan las voces de René Jabobs y el pequeño Sebastian Henning. Y el resultado es que he tenido que irme de allí con media docena de huevos que ella me ha puesto en las manos y medio litro de aceite. Y luego sí, bastante apesadumbrado yo también, me he dado una ducha y he tendido con las pinzas alguna prendas mojadas que dudosamente se secarán. Una pareja de paseantes, antes de tomar el precioso andadero que recorre el pueblo, se detuvo a mi lado y los tres comentamos lo extraña que nos parecía esa tarde; ya que era casi como si la tarde se hubiera detenido olvidándose de anochecer. Y ellos -lo que hacía rato que confesaban haber venido preguntándose- era si el fenómeno guardaría alguna relación con el viento solar, la magnetopausa y las tormentas geomagnéticas.

Antes de decidirme a hacer la cena, regresé al cuaderno para escribir, yo mismo, mi experiencia; pero, entonces, caí en la cuenta de que otros antes que yo habían tenido la misma idea. Y las opiniones eran muy dispares. Desde la de Teresa, que afirmaba que hay una temporalidad que recoge los pasados posibles no agotados, hasta el que recordaba a Salomón y recordaba que Salomón conocía el nombre de todos los espíritus y de esa manera, poseyendo sus nombres, los tenía sometidos a su voluntad; pasando por Silvio: <<Lo que te falta te abandona menos>>, o Marie Nöel: <<Dios no es un lugar tranquilo>>; y hasta Enrique Rojas: <<Dios no manda las cosas malas, sino que Dios permite que las cosas sucedan>>; o C.S. Lewis: <<No me atrevo – y menos aún cuando son mis propios deseos los que me impulsa a ello- a dejar que alguien desolado, que ha perdido a un ser amado, se quede con la ilusión, por otra parte difundida, de que la meta de la vida cristiana es reunirse con los muertos queridos. Puede sonar de modo desabrido y hasta falso en los oídos de los que sufren por una separación; pero es necesario negarlo […] Si puedo confiar en mi propia experiencia… en el momento en que procuramos hacer uso de nuestra fe en el otro mundo con este propósito, esa fe se debilita. Aquellos momentos de mi vida en que mi fe se ha mostrado verdaderamente firme han sido momentos en que Dios mismo era el centro de mis pensamientos. Creyendo en él podía, entonces, creer en el cielo como corolario; pero el proceso inverso -creer primero en la reunión con el ser amado y luego, con motivo de esa reunión, creer en el cielo, y, finalmente, con motivo del cielo, creer en Dios- no da buen resultado. Descubrimos así por experiencia que no es bueno apelar al cielo para tener un consuelo terreno. El cielo puede dar consuelo celestial no de otra clase. Y la tierra tampoco puede dar consuelo terreno, porque a la larga no hay ningún consuelo terreno.>>

[GUG]

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Andamos hasta el café-bar Centro.

La terraza al lado mismo del atrio de la Colegiata. Ahí fue donde detuvieron al asesino de la peregrina Denise Thiem. Un tipo del grupo de Carly que había estado hablando con Ne-Je del trabajo de la israelí Nery Oxman en diseño ambiental y morfogénesis digital, <<Pneuma>>, conoce todos los detalles acerca de este estremecedor suceso.

Denise había dejado su trabajo en una empresa de Arizona y llevaba meses viajando por el sudeste asiático. Denise había visto ‘The Way’, el film de Emilio Estévez que protagonizó su padre, y qué es lo que comprende al final su personaje… Así que esos parajes tan espaciosos deben ayudarle a uno a encontrase a si mismo -pensó. Pero no sólo había sido ‘The Way’ sino ‘Salvaje’, la novela autobiográfica de Cheryl Strayed, quien había excavado, en su propia alma, ese anhelo. Así que Denise había visitado Manila, Camboya, Singapur. Y después Francia, París, en donde había tomado primero un avión a Barajas y después otro hasta el aeropuerto de Noáin, subiendo ahí a un coche con la hermana de otra pasajera con la que había intercambiado algunas impresiones en la cola de embarque… En ese trayecto Denise les explicó que había elegido Pamplona como inicio del Camino de Santiago porque no quería correr riesgos innecesarios, y los periódicos habían dado la noticia de unas fuertes nevadas que habían caído en la zona de los Pirineos y en Roncesvalles, recrudeciendo las condiciones de la ruta y motivo que había llevado a perderse a varios peregrinos… como sucedía en ‘The Way’. Denise, en ese trayecto hasta el AC Ciudad de Pamplona, les contó que tenía muchos proyectos en la cabeza pero también que estaba barajando la posibilidad de viajar a Lisboa para instalarse en ella, o bien como profesora de inglés o bien como asistente en temas de exportación, ya que en ese tipo de empresas se solicita un inglés técnico. Después le escribirá un mensaje desde el hotel a esta mujer, agradeciéndole la atención que había tenido para con ella. El mensaje decía: <<What an amazing way to start my Camino.>>

El día 6 de marzo Denise dejaba Pamplona atrás y emprendía el cansino ascenso por el Monte del Perdón, el lugar en el que el camino del viento se cruza con el camino de las estrellas, y el punto en el que yo conocía a Francesca… Denise tampoco viajaba con móvil pero ella, y a diferencia de mí, solía conectarse a la red para colgar algunas imágenes de los lugares por los que iba pasando y también, periódicamente, para charlar con su hermano a través del Skype. La tarde del cuatro de abril le escribió a otra peregrina, que iba por delante, un último mensaje, antes de que todos perdieran el contacto con ella. En ese mensaje lo único que decía es que al día siguiente tenía previsto caminar hasta El Ganso, donde sabía que podría hacer noche en un albergue medio decente.

Después un silencio de muchos días. Hasta que su hermano Cedric se bajó de un avión en Barajas y se dirigió a una comisaría para cursar la denuncia de su desaparición. Que fue lo que originó que el dispositivo, por fin, se pusiera en marcha. Y pronto se supo que el último en verla había sido un italiano de nombre Giorgio Candoni, que había regresado a Italia un 14 de abril, y que no recibió la llamada de su hija hasta la noche del 28, que fue quien le explicó que le habían reconocido a través de su blog y que la policía le estaba buscando.

El italiano se puso inmediatamente en contacto tanto con la policía, en Italia, como con la policía en España. Y declaró todo lo que él sabía, que llegó a Astorga en la tarde del 4 de abril y después de haber vivido el Viernes Santo en León, que se registró en el albergue privado San Javier, porque era el que ya conocía, el albergue en el que ya había estado en una anterior ocasión. A Denise se la encontró aliviando su dolor de pies con agua tibia y sal, mientras disfrutaba de los últimos rayos de sol de la tarde y se presentaron. Él disculpándose por su limitado inglés, ella por su inexistente italiano. Y supuestamente congeniaron en seguida, porque hicieron planes para cenar juntos. Él se fue después de dejar su ropa secándose y anduvo por entre las calles de Astorga hasta que llegó la hora de la cena, en la que pidieron bacalao y setas. Mientras el cansancio del día les iluminaba e iniciaban una conversación difícil.

Giorgio tiene que esforzarse muchísimo en encontrar las palabras adecuadas pero Denise se esforzaba igualmente en entenderlo. Algo que, por otro lado, es bastante común en el Camino -o eso le parece a nuestro interlocutor, que nos pregunta si en eso no estamos todos de acuerdo… Así que fueron capaces de intercambiar impresiones, acerca de los días que habían pasado caminando y Denise le habló de sus orígenes internacionales: Filipinas, Hong Kong y EEUU. Denise que era fuerte y luchadora, independiente y estaba muy unida a su familia. Mientras que Giorgio le hablará de su hija recién casada, de su esposa y de su 40 aniversario, que habían celebrado con un viaje a Barcelona. Y esto último algo que causó un gran asombro en Denise, porque: ¿cómo era posible -no sabremos nunca si se preguntó o le preguntaba- permanecer 40 años con la misma persona?

La cena no fue corta, no por la comida sino por la conversación -que fue lo que después explicó Giorgio- que era un placer. Y, por último, hablaron de sus planes para el día siguiente. Giorgio pensaba asistir a misa y Denise, aunque no quiso decirle a qué religión pertenecía, le preguntó si podía acompañarlo… Así que quedaron en encontrarse en la cafetería del Gaudí a la mañana siguiente. El Gaudí se localiza en la Plaza Eduardo de Castro, frente al Palacio Episcopal y fue, supuestamente entonces, ya de retirada al albergue, cuando se detuvieron con otras dos peregrinas. Una de ellas era del norte de Europa pero hablaba un excelente italiano.

Así que a la mañana siguiente, los cuatro estuvieron desayunando juntos. Y fue él quien les descubrió –en su italiano- la posibilidad de visitar Castrillo de los Polvazares, porque él había realizado ese desvío en el camino que había andado con su esposa pero sólo a Denise pareció interesarle.

Después de ir a misa en la iglesia de Santa María vieron el final de la procesión entrar en la Catedral. Giorgo se iba de cabeza a Rabanal. Denise caminaba lentamente en su misma dirección. Ella le dijo que no quería forzar sus pies y que necesitaba reunir sus pensamientos. Después de 100 metros, al girarse en Leopoldo Panero ya no la vio más.

Miguel Ángel Muñoz Blas de 39 años, a finales de ese mes de abril, o a principios del siguiente, entró en una tienda de bicicletas de Astorga buscando una cubierta nueva. MAMB era -para casi todos- retrotraído y huraño, siniestro y antisocial pero ese día dijo al escucharlos: <<Esa ya está enterrada.>>

MAMB había comenzado a trabajar a los 14 años en la empresa cárnica de su padre, repartía el producto o sellaba los cerdos. Después se cansó y comenzó a trabajar en una churrería, también propiedad de la familia. Pero lo que tenía… su padre asegura que lo tenía, porque lo había reunido a raíz de su trabajo en una empresa del sector de la construcción relacionada con el hierro. Trabajo que MAMB pierde cuando explota la burbuja inmobiliaria pero por el que pasa a cobrar el subsidio. Y después, encadena ser peón de albañil con operario de parque acuático, hasta terminar recogiendo animales abandonados para una protectora. Y a aquella parcela a las afueras de Castrillo de los Polvazares, en el momento presente, se había mudado hacía tres años. Quería tener un huerto y ovejas, y Castrillo estaba cerca de Valdemanzanas, de donde era su madre, que había muerto del corazón siendo él muy pequeño…Pero ese otoño MAMB se instaló debajo de una encina protegido por unos plásticos. Un vecino de Castrillo, que solía salir a andar el monte, fue el primero en bautizarlo como el anacoreta, y todos creyeron que no sobreviviría a ese invierno. Pero le pidió a su padre los doscientos euros que necesitaba para construir un pozo, porque a pesar de esos ahorros que la policía descubrirá en el registro, era -en palabras del viejo- algo agarrado. De hecho fue su padre quien le regaló los 68.000 euros que había necesitado para instalarse en el Mirador de Gredos, con una casa prefabricada que sería la que más tarde se hizo traer a Castrillo, donde lo que les contó fue que venía de una cooperativa en Labake, una ecoaldea de la que se había ido porque estaba harto de sus reglas, y cuando en Gredos le habíaN cortado la luz y el agua. Y también, que pronto se reuniría con él su pareja, con la que tenía una hija. Cierto por otra parte. Pero los vecinos sospechaban que era él quien les hurtaba las hortalizas para revenderlas en Astorga. Cobrar cobraba el subsidio como parado de larga duración pero al pan que amasaba en su horno de leña ninguno le hacía ascos. Y al principio las cosas no le fueron mal del todo, ya que sólo fue después del segundo año cuando se volvió desconfiado. Dijo haber visto a alguien merodeándolo y temía que quisieran… ¡Qué sabe uno lo que temía o podía temer! Pero comenzó a colocar tablones con clavos que aseguraban el perímetro y se proveyó de algunos puestos de observación, que luego dijeron que servían para vigilar el paso de los peregrinos.

En la EOI de Astorga todos recibieron una gran sorpresa, porque MAMB estaba tratando de conseguir el certificado de ESO y nunca faltaba a esas clases para adultos en la tarde. Siempre pedaleando.

Denise andaba la calle de San Pedro alrededor de la una del mediodía, donde probablemente se detuvo durante algunos minutos delante de Musivaria Antiqua y las teselas de San Pedro de la Rectivía. Dirigiéndose, luego, y a través calle de Los Mártires, por la LE-142 hasta Valdeviejas y, después, hasta la ermita del Ecce Homo, punto en el que da comienzo el andadero, y donde quien firmaba como LOVE había escrito: <<Lo que se obtiene con violencia sólo se puede mantener con violencia.>> Seguía el camino de la Cruz del Monte, el camino que la llevaba hasta Murias de Rechivaldo, para tomar 2 km después el desvío a Castrillo de los Polvazares, un pueblo de la comarca maragata que ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico porque es el que mejor ha sabido conservar su espíritu, remitiéndonos a épocas pasadas de conchas, espinas y esfinges, <<donde la senda de los peregrinos atraviesa nombres sonoros de muerta fisonomía.>>

Castrillo, tal como hoy se lo conoce, tiene sus orígenes en el siglo XVIII, aunque también conserva algunas arquitecturas de siglos anteriores, que fueron restauradas en los dos siglos posteriores. Castrillo es arriero y sus casonas de grandes dimensiones hoy lucen fachadas enfoscadas en sillería, mientras que el pavimento de sus calles, las arterias principales y sus ventrículos, está todo empedrado; los tejados de teja, con puertas de entrada de arcos de medio punto que debían cruzar sus carros, para guarecerse en esos celestiales patios interiores, donde las voces se opacan al calor de las tardes. Y, según el Catálogo Antiguo de calzadas romanas, por aquí transcurría la vía Augusta número XX de Astorga a Braga, siguiendo la margen del río Jerga.

Desde Astorga son cerca de siete los kilómetros que Denise había andado y serían alrededor de las dos y media o, quizá, las tres de la tarde. Así que parece raro que en este Castrillo donde la restauración es excelente, y comenzando por Cuca la Vaina, Denise no se hubiera detenido a reponer energías dada la hora que era; aunque también sería posible que se decidiese a postergarlo hasta Santa Catalina de Somoza, ya de regreso al Camino, porque por Castrillo, que es un pueblo precioso, lo que es seguro es que la calle Mayor de Europa no pasa. Y que no son pocos los peregrinos que han asegurado perderse en él. Porque a pesar de ser turístico es muy solitario y más allá del Cruceiro… acechan los peligros. En cualquier caso, si Giorgio le había hablado de ello, lo más lógico habría sido que ella supiera que sólo con seguir recto, por cualquiera de las dos calles que después del Cruceiro la llevaban por el pueblo hasta conducirla fuera de él, las flechas amarillas la guiarían de nuevo al Camino, aunque siempre por territorios despoblados, cuando el goteo intermitente de los peregrinos prácticamente se detiene.

Dicen que MAMB pudiera haber pintado algunas señales falsas con objeto de confundir a los peregrinos y desviarlos de su ruta, hacia su guarida. Y eso es lo que pensará la fiscal María Tornadijo. Su abogado cuenta que según el relato de su defendido, Denise le pidió ayuda para regresar al Camino y que éste la acompañó pero que tras subir la última cuesta de la pista que conduce a la vía que llega a Santa Catalina de Somoza, ella se inquietó por algún motivo que el abogado desconoce pero que ”ofuscó” a MAMB y que fue la causa de que la golpeara por la espalda con un palo; aunque éste dice que no la mató, porque lo que la mató fue que su cabeza dio con una piedra del terreno. Y que si luego él la degolla… esto lo hace para asegurarse de que ella no sufra. Y hecho por el que MAMB, tras comprobar que no tenía pulso, se la echa a los hombros, transportándola en brazos durante dos horas, a Denise, que mide 1’63 cm y pesa 53 kg. Donde, ya en sus dominios, la desnuda, quemando su ropa y su mochila. Y sólo días después… vuelve a desenterrar el cuerpo, para trasladarlo por la noche -en algunas versiones que se leyeron- en una carretilla; en otras, meramente en brazos. Pero él no sabe explicar porqué hace esto y porqué motivo le amputó las manos. Hecho que, en opinión de algún psicólogo criminalista, además de deberse a un intento de borrar pistas forenses… porque las uñas podrían probar que hubo forcejeo, apunta a un cariz criminal mucho más complejo y aberrante. Y lo cierto es que cuando MAMB se pasee por esos parajes, en compañía de los investigadores y de las cámaras de televisión, eso vamos a poder comprobarlo todos.

En Astorga, su hermano Cedric Thiem se niega a aceptar que la desaparición de Denise pueda tener algo que ver con la decisión personal de desaparecer. Y muestra al mundo algunos dibujos que Denise había venido realizando. Estudios artísticos de gran calidad. Denise les había hablado de él y de sus perros a sus compañeros de Camino; perros de los que Cedric se hacía cargo mientras ella se buscaba… Algunas personas parecen experimentar serios problemas para comprender qué pueda ser esta clase de búsqueda, la búsqueda de uno mismo. Hegel dice que la historia del hombre es, en realidad, la historia de su enajenación. Y Deleuze que es la identidad la que rige las verdades de la esencia; y que es la continuidad la que rige las verdades de la existencia.

La policía por supuesto que le presta atención. Pero algunos agentes son de la opinión de que las mujeres no deberían de caminar solas. O eso fue lo que escuchó una peregrina que les llamó para hablarles de un lugar en Castrillo de los Polvazares; las puertas de la casa de un vecino que ella había traspasado imprudentemente, obedeciendo a una invitación. Pero un lugar del que llegó a creer que no iba a lograr salir con bien… Aún así, Cedric, durante las semanas siguientes, y después Richard -cree éste que se llamaba-, en cualquier caso un amigo de Denise, recibieron la ayuda incondicional de un pequeño grupo de voluntarios de Astorga, que incansablemente la buscaron por toda la zona.

De hecho, la primera movilización policial convocó al grupo cinológico de la Guardia Civil, que en abril y gracias a Benny, un inteligentísimo animal, adiestrado para seguir el rastro de un humano vivo, había identificado la finca de MAMB, como el lugar en el que se perdía la pista de la peregrina desaparecida. Con tan mala fortuna que eso quedaba fuera de su demarcación, y la policía no permitió que se trajera a un perro especialista en la búsqueda de cadáveres para que el grupo cinológico pudiera completar su búsqueda. Tal vez porque -como lo describirá algún periodista español- el olfato del investigador policial es superior. Y la primera vez que esos policías vieron ”pajear” al sospechoso… supieron que era él. Pajear que quiere decir en el argot técnico que el sospechoso se sabe vigilado o controlado, y que es el momento en el que la policía establece el contacto con él.

Ahora bien, cómo detectó MAMB que el cerco se estrechaba en torno suyo en Septiembre, cuando se decidió a iniciar el Camino Primitivo desde Oviedo… Eso ninguno de los presentes lo sabe. Pero aquí hay testigos de cómo fue que le encañonaron para subirle a un helicóptero que le condujo hasta Astorga, donde mucha gente se había congregado para verle, y presente continuo en el que él se experimentó vulnerable y expuesto. Los hechos que justifican que se retractara, y no en una sola ocasión. Romano Guardini en ‘La aceptación de sí mismo’ se expresa así acerca del arrepentimiento:

<<El arrepentimiento es una de las más poderosas formas de expresión de nuestra libertad. En él nos enjuiciamos a nosotros mismos, poniéndonos contra nosotros mismos y del lado del bien. El arrepentimiento no puede hacer que no haya ocurrido lo ocurrido; intentarlo sería una mentira. Más bien descansa en la verdad, esto es, la comprensión de que yo he hecho esto o lo otro. Pero esa verdad se convierte en punto de partida de una nueva conducta y recibe con eso un carácter nuevo. Nuestra vida sólo es definitiva después del último aliento. Hasta entonces puede cambiar de carácter todo lo ocurrido, lo peor como lo mejor, al tomar posición de nuevo ante ello, sacando las consecuencias que nos son posibles. Nuestra vida, entonces, es aquello que esa toma de posición le hace ser.>>

Y la cuestión es: ¿conocimos, todos nosotros, a un hombre arrepentido en Miguel Ángel Muñoz Blas? En el juicio preliminar, es evidente -o eso nos comunicaron los medios- que lloró y dijo que se había sentido como un monstruo al creerla muerta pero, en realidad, eso no fue lo que vimos. Porque lo que vimos fue a un hombre que guiaba a esas investigadoras, o periodistas con paraguas, por una senda, a través de la que pedía para sí -a los cuerpos de seguridad que les acompañaban- comprensión, que nos pusiéramos en su lugar; es decir, empatía. Pero, aunque quisiésemos creerlo, seremos incapaces de considerar que, en algún momento, se arrepintió, porque lo que a él le parece inconcebible, realmente, es como a pesar de todo… de las patrullas y la supuesta infalibilidad de los perros adiestrados, y de los helicópteros… cómo pasando tan cerca del cadáver, los cuerpos de seguridad se demostraron incapaces de localizarla. Y en eso es en lo que hace, una y otra vez, hincapié pero no explica dónde recogió el palo con el que la golpeó en la sien derecha, ni dónde enterró sus manos. Sí, porqué las enterró y porqué se las cortó. Porque no quería ser descubierto. Pero no Denise no muere cuando él la golpea, porque ella desconfía en un momento dado y se enfrenta a él.

Denise muere porque él la estaba arrastrando fuera de la senda, porque tal vez MAMB la creyó muerta en un primer instante pero luego nos dice que no lo estaba, que sólo estaba agonizando y que sufría. Entonces, y lo que parece seguro es que Denise se pierde y que da con su casa y que ella misma es quien le pide ayuda, que la ayude a llegar hasta algún punto en el que el Camino no tenga pérdida… porque eso -lo cierto- es que a todos nos aterra. Porque si nos perdemos podemos desfallecer. Sin embargo, MAMB, por mucho que repita que no consideró lógico que una persona que le había pedido que no la dejase sola, luego, de repente, desconfíe y lo despida sin justificación… sabremos que nos está mintiendo. Y lo sabremos porque las personas como Denise son agradecidas. Pero, al margen de serlo, son valientes y nunca aceptan aquello que no se debe aceptar: ni que a uno lo sometan, ni que abusen de él. Así que podemos suponer que MAMB, antes de golpearla, debió querer llevar a cabo alguno de esos dos actos. Pero si él le secciona la laringe -y aunque nos jure que no buscaba ensañarse- sólo podemos suponer dos cosas: o quería impedir que gritase, o no quería ser descubierto pero en cualquier caso fue un asesino. El asesino que segó la vida de una bella persona. Y no querer ser encerrado de por vida por ello no es arrepentimiento, sólo es intentarlo. Librarte antes… antes… en lo posible, antes… Dado que lo peor que podía ser ya había sido.

Pero lo cierto es que si no hubiera sido -dice ahora nuestro interlocutor- porque América es lo que es y los americanos lo que son, tal vez de Denise jamás hubiéramos vuelto a saber, sin el senador McCain, con quien Cedric se había puesto en contacto, y que presionó al gobierno de Rajoy, ofreciéndole, inclusive, la ayuda del FBI. Y España y el Camino conocieron un despliegue de las fuerzas armadas hasta entonces inédito. Pero hechos estos por los que algunos acabarán considerando que existen desaparecidos de primera y de segunda y tercera clase. Aunque si algo facilitó esta detención fue el error radical que MAMB cometió al cambiar, a euros, una cierta cantidad en dólares. Movimiento que suscitará la sospecha en esa operaria de la entidad y por lo que se comprobarán los números de serie de esos billetes. Pero MAMB como trampero de ocasión -que ha sido calificado- no piensa en esto, ni piensa, tampoco, en que si utiliza ese cajero, como hace el día 11 de septiembre, está perdido… cometiendo toda esa serie de errores que Freud calificaría de <<actos fallidos>>. Esos actos en los que nuestro ”inconsciente” nos traiciona, y que es a quien pertenece el saber.

Y, por último, sólo nos queda interpretar, porqué razón, cuando el cuerpo de Denise ya estaba en un avanzado estado de descomposición, MAMB, protegido por unos guantes y un pasamontañas, la desentierra, la envuelve en una saca y se aleja dos kilómetros a cuestas con ella. Envuelto en ese hedor de la putrefacción que nos confiesa que le abomina, y del que dirá que jamás recomienda a nadie que huela. ¿Con qué versión nos quedamos? ¿la versión en la que elige ese lugar al que la traslada, lejos del agujero que había hecho el jabalí, porque cuanto más lejos la llevase menos sospechas sobre él? ¿o la versión, en la que afirma que pasaron los meses, se sentía muy mal a gusto consigo mismo y quería que ellos la encontraran? ¿Y en qué más nos miente MAMB?

Porque lo que es seguro que no miente es la autopsia. Y lo que revelaba la autopsia es que la muerte de Denise fue ocasionada por una paliza brutal. Y el informe de la autopsia -que fue filtrado- confirmó además que se le había practicado una fractura en el cartílago laríngeo. Sin embargo, en la zona hubo un ataque precedente. En el que un hombre con un pasamontañas agredió, con un arma aturdidora a una peregrina alemana, que logró escapar. Y que fue la suerte que Denise Pikka Thiem no corrió.

[AUAAUACAGCGAGA]

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Ahora es Alfredo quien dirige el discurso.

Alfredo que explica que según Lacan y su teoría, el universo humano está regido por el material del significante y su legalidad específica. Y mientras que para el mundo moderno los elementos fundamentales son el ADN y la genética, para el lacaniano lo son la metáfora, la metonimia, el significado y el sentido, la significación y la significancia, a partir de lo que hay sujeto y sustancia en lo real, que es el goce pero que en Lacan es una idea subvertida, porque su psicoanálisis lo que demuestra es que esta idea no existe.

El goza haciendo eso… el chico que está tirado en la cama y viene el padre y dice hecho un energúmeno: <<Vos sí que te lo pasás bien mientras que yo me rompo el culo trabajando. ¡Qué hijo de puta! Vos si, claro, porque como papá paga todo y el hijo de puta está acá como un rey.>> ¿Es verdad o lo está pasando como el orto? ¿y está pensando en su propio suicidio? Ese pobre pibe, ¿entienden? ¿Qué descubre el psicoanálisis?

Estoy hablando de los chicos hechos mierda de la actualidad moderna, que están desde los 15 a los 30 sin saber qué carajo hacer de su vida, porque no tienen orientación social. ¿Esos disfrutan? <<¡Ah qué lindo! Yo me rompo el orto trabajando (soy esclavo) y acá el principito (el amo) disfruta, ¿no? ¡Qué fácil!>> Y uno dice: es un poco superficial su análisis, señor. Es decir, quizás su hijo está inundado de culpa y se piensa matar justamente porque él no trabaja y usted trabaja. Entonces, ¿quién disfruta? ¿Entienden? ¿Qué es disfrutar? ¿Qué es sufrir?

Y son esas nuevas sustancias introducidas por Lacan las que nos permiten pensar de una manera inversa a la freudiana, y la cuestión es discernir cuál de los dos sistemas explican mayor cantidad de fenómenos clínicos. A esta altura que ya me pensé viejo y cansado, creo que nos conviene más decir, no sé: <<espacio compacto>>, no lo entiendo. Algo que sólo puede comprender un matemático de supernivel, que sacar del bolsillo cualquier… zalatear algo… Y la Ciencia es de no sé hoy a no sé mañana, mañana me pongo en lo que no sé hoy. O sea, toda la política del saber -y en psicoanálisis esto hace mucha falta- es tener una buena relación con lo que no se sabe. Si no… es para inhibición total y no abrir la boca en ninguna reunión lacaniana en toda tu vida, o para zalatear como un chanda. Mejor decir no sé. Yo no sé cómo los colegas en general, mucho más jóvenes que yo -y señala a Marcelo- saben de todo. Espacio compacto te lo saben; Sinthome, te lo saben. Yo no sé, ¿cómo saben todo eso? No sé cómo hacen para tener tanto tiempo para estudio. Y si lo hacen sin estudio, ¿te imaginás? Llegas a cualquier lugar. Es como decir: <<Constitución>>, ¿dónde puede quedar Constitución? Yo conozco una tía mía que salió con un tipo que se llamaba Consti, que vivía para allá, así que… Entonces, si empezás a imaginar terminás con cualquier cosa y en cualquier lugar. Que donde siempre terminamos es en Freud, porque Freud sí está bien conocido. Pero Freud tiene otra factura intelectual. No nos lleva a los mismos problemas. De hecho casi no tenés que leer bibliografía con Freud. ¿Qué libros hay que leer para poder leer a Freud? Que yo sepa ninguno. A Freud en el sentido de Freud. Si vos querés discutirlo, a Freud, hay que leer a Nietzsche, a Schopenhauer, bueno hay que leer un montón, para discutirle pero para leer a Freud no hace falta leer. ¿Y qué libro hay que leer para poder leer a Lacan? Yo ya voy por 3.000. No es metáfora, ¿eh? Yo los cuento, porque la obsesión en mí es muy evidente. No hace falta que lo oculte… Y si uno no dedica la vida al estudio no sé como eso se resuelve. Pero bueno, uno puede practicar sin Lacan. De hecho, la mayor parte de los psicoanalistas practican sin Lacan. El problema ahí es otro y es el problema del límite, de la práctica porque uno es capaz de ver el horizonte, el problema a uno se le plantea en función de lo que uno es capaz de concebir. Y ver problemas, ver soluciones, depende de tu sistema teórico, de si tu sistema teórico te permite ver el problema. Hay gente que no ve el problema. Ustedes con amigos, ¿no les pasa que ven al hijo de uno y dicen, umm? Quizá no sé ve. Quizás ustedes viajen hasta donde vive una tribu, quizás en la tribu estén haciendo un ritual y ustedes no ven el ritual, porque no saben que existe el ritual y, entonces, no lo ven. El problema como analistas es que en función de vuestro bagaje, de vuestro utillaje, los útiles que ustedes tengan, van a ser capaces, no de atender al paciente, siempre se pueden atender pacientes… Ustedes salen de una facultad de Psicología y atienden pacientes, y ya vieron. El asunto es hasta donde son capaces de ver los problemas, hasta donde son capaces de plantear la lógica que esos problemas tienen y hasta donde son capaces de tener en la caja de herramientas soluciones para ese problema lógico. Y si ni saben que existe el problema lógico mal pueden tenerlo resuelto, con lo cual el problema es el límite. Y el problema del límite es que todo el mundo ve el horizonte, ¿entienden lo que digo? Todo el mundo se siente satisfecho porque dice, ¿vos ves el horizonte? Sí. ¿Y vos ves el horizonte? Sí. Bueno, no tiene cataratas pero vos ves el horizonte y nadie se da cuenta que a veces el horizonte lo tenemos muy cerca [a un palmo de nuestras narices]. La gente que dice: yo sé cómo se arregla el problema de la inseguridad. ¿Cómo se arregla? ¡Hay que matarlos a todos! Y vos decís: ¡Ah, hijo de puta! ¡Qué solución sutil!, ¿eh? ¿Pensaste mucho para eso? Esa solución ya se practicó, muchas. Así que tal vez el problema sea tan complejo que haya falta estudiar muchísimo para ver como se resuelve un problema tan complejo como el de la inseguridad en Argentina. ¿Cómo se resuelve? Quizá ni siquiera se pueda decir una solución. Quizá sea un conjunto muy complejo de sistemas que haya que… ¿entienden lo que les estoy diciendo? Y el que está diciendo que lo que hay es que matarlos a todos… cree que tiene la solución, el tipo. Lo que pasa que la solución la tiene aquí [delante de sus narices], porque lo que ha reflexionado en torno a eso es en base a prejuicios. No pensó nada. Pero el tipo está satisfecho con la solución que tiene, y en general todos estamos satisfechos con el horizonte. Porque creemos que es el límite de lo que existe. Pero no sabemos que existen cosas porque no las hemos estudiado y los problemas que traen nuestros pacientes pueden ser de esa índole, que no seamos capaces ni siquiera de darnos cuenta del problema que nos trae, porque no hemos estudiado lo suficiente. Porque la desgracia de la práctica es que por más que practiquemos 80 millones de años nunca te va a aparecer lo que no sabés. Porque si no los kleinianos tendrían que haber sido lacanianos, ¿no? Si practicaron 30 o 40 años. Después de tanta práctica… ¿entienden lo que les digo?

Entonces, si la práctica fuese evolutiva, los kleinianos tendrían que ser… los anafreudianos tendrían que ser… todos lacanianos. Y quizás no se evoluciona. Quizás ya estamos todos limitados por un sistema de pensamiento, y lo que Lacan me parece que intenta hacer es empujar al sistema de pensamiento en psicoanálisis un poco más lejos. Y ustedes podrán discutir si es al pedo total…

Muchos dicen que Lacan hizo todo esto para su equilibrismo, imposturas intelectuales y que Lacan era un impostor, que citaba todas esas cosas para quedar bien con el público y tener mucho prestigio y todo al pedo. Es una respuesta posible a semejante complejidad. Mira que tener que leer las categorías de Aristóteles, yo en mi vida pensé… ni sabía que existían las categorías de Aristóteles. O puede que sea necesario que revisemos esos problemas milenarios de cómo se piensan algunas cosas en Occidente, porque quizás nos abran la cabeza para tener una mejor reflexión que nos permita diagnosticar problemas; por ejemplo, decirle a alguien: quizás usted no goza, ¿entienden? ¿Qué gozo yo de todo esto? ¿Qué satisfacción obtengo? Y quizás les convenga decirle a alguno: ninguna. Pero quizás no es por usted. Quizá otro goza de todo, ¿entienden? Y con el sistema que tenés quizás empiezas a producir soluciones pero quizá no sean todas lo suficientemente potentes.

Antes había intervenido Marcelo explicando porqué razón Lacan había partido del fantasma en francés y no de la fantasía o el espectro, como en el alemán o en el inglés. Citando algunos textos de Freud, ‘Melancolía’, ‘El malestar’, ‘Lo siniestro’… Y al Kierkegärd de la angustia o al Heidegger de la cosa y los seminarios X, IV, VII, entre otros, de Lacan. Y después leyendo mismamente al Lacan de 1972, y para explicar que el <<objeto>> es la pérdida, aunque esto pueda confundir. Porque cómo, entonces, el <<objeto>> va a ser una falta. Pero ahí Marcelo advierte que Lacan había sido claro al respecto, cuando declara que el objeto <<a>>, y como mismamente había sido el inconsciente de Freud, es su único invento. Así que el objeto <<a>> -lee Marcelo- por medio de un signo algebraico va encaminado a que se puedan emprender construcciones y sufrir una investigación. Y cuando lo que Marcelo quería transmitirnos era que de lo que se trata, únicamente, es de captar algo del orden de lo real. Y que la mayoría de los psicoanalistas se ponen de acuerdo en que si esto lo hace es porque hay que responder a una pregunta: ¿qué es el goce?

Y antes su padre, porque tal vez lo era… cuando se pregunta:

– ¿Qué quiere decir que en el discurso del analista el objeto esté en la posición dominante? Quiere decir, exclusivamente, que el analista interviene. Pero si el analista interviene lo hace, exclusivamente, desde una intervención analítica. Que sólo será una intervención verdaderamente analítica si es elevada a su efecto de interpretación, y lo que la eleva a ese efecto es la operación analítica. Una retroalimentación, y que supone cualquier acto que el analista pueda actuar: desde callarse a o no callarse. Es decir, cuando yo le voy a preguntar al analista: ¿qué quiere decir mi sueño? El <<sujeto-supuesto-saber>> está del lado del inconsciente del paciente, y el analista no sabe qué quiere decir mi sueño; ahora, si el paciente se pone a asociar libremente… seguro que va a producir un saber. Y ese se podría decir que es el truco del oficio. Aunque el paciente también podría decidir no asociar y, entonces, se hará evidente que incluso el analista no es capaz ni de causar como objeto de provocación. Porque cuál es, en realidad, el truco de la libre asociación… Si nos fijamos en lo que es para Lacan la posición perversa, en lo que consiste la rectificación subjetiva, lo que debe conseguir el analista a la hora de ingresar su minuta en el banco A o B o C, es llevar a aquel que se presenta como amo de su discurso a un punto de división: <<Diga todo lo que se le pasa por la cabeza sin importar si eso es correcto o incorrecto, si le causa displacer o precisamente porque le causa displacer…>> Y a los fines de producir un enjambre de significantes, aunque no como un perverso, que sólo está pensando en su goce. Y aunque el usufructo sea para nosotros de lo más trascendente. Que lo que dirá Lacan es que en este discurso lo primero que nosotros pagamos es con palabras.

– Sí, pagan ustedes con palabras a diferencia de la trabajadora del sexo, que con qué paga. ¿Me regalas tu oído o me vendes tu oído? Porque lo que cura no es el habla. Lo que cura es la escucha, escucharse decir las cosas que uno puede llegar a escucharse decir cuando se confía… para hacerse consciente de lo que uno mismo dice y desde dónde lo habla.

Que es como Esva lo piensa y no parece haberlo pensado poco. Y luego, a la hora de la verdad, de quién es el saber, como reconoce Arturo.

– En Psiconálisis el saber sólo es del paciente, del inconsciente del paciente. ¿Y la finalidad del psicoanálista en el lugar del objeto? Ah, sencillamente provocar/causar la <<división subjetiva>>. Y para que lo que antes, alguna vez vos hubieras creído de ti, ya nunca más te funcione. Pero y, entonces, ¿qué? El analista es clave porque procura la <<desidentificación>> con lo que en algunas doctrinas llaman mandatos, esos que nos han inculcado y a los que debemos responder necesariamente, los que nos comandan, nos obligan. El analista es clave porque procura esa desidentificación y la confrontación con la experiencia de la falta de ser, algo que, en realidad, sólo procura el lugar de la verdad. Y así la ganancia de placer que tiene que ver, como en el chiste, con el humor: ahora voy al psicólogo y me explico, y él me entiende, la fantasía, el fantasma… O la ganancia de placer que tiene que ver, como en el síntoma, con la sustitución, o la realización de un deseo al nivel de un sueño o de un ensueño… ¿Sí o no? Y, entonces, a veces uno interviene y dice: vete a la peluquería, comprate algo o estudiá algo, o eso son pelotudeces y dejate de hinchar las pelotas. E interviene como amo. O interviene desde el saber y le dice al paciente: mirá lo que a vos te pasa es que… O interviene, porqué no, como el mismo sujeto tachado: ¿Vos sabés que a mí también me pasó eso? Ahora te cuento yo lo que me pasó a mí que es mucho peor de lo que os pasó a vos. Y ya uno hasta podría entrar en esas competencias de a quién le va más mal. O no sabes cómo hacer para que tu señora quiera cuando vos llegás a casa… y yo tampoco lo sé. No sé cómo hacer para que mi señora quiera cuando yo llego a casa. Y nunca lo he sabido. Entonces, el analista no está ni en lugar del amo, ni del saber tecnócrata ni del tullido, el enfermo, el sintomatizado. El analista está en el lugar del analista.

[AGGGGU]

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Me encontraba sentado en la barra del local cuando entraron dos peregrinas

del grupo de Carly, que decidieron no reconocerme. Las mujeres jóvenes que atendían cortésmente a todo cliente, son dos de las personas más atentas que habré tenido la oportunidad de tratar. Las peregrinas del grupo de Carly, tal vez porque me relacionaban con mis amigas o tal vez porque, después de todo, no lo habían hecho, comenzaron a hablar de Esva y de C. G. Jung. El método de Jung como analista consistía en tratar los sueños -esos efectos del sujeto- como hechos observables y como el Kingsley de ‘En los oscuros lugares del saber’ explica que era, en un tiempo que la única huella que ha dejado, parece ser, la ha dejado en expresiones como <<phôleos>>, guarida y en la que los sueños se incubaban… A mí esto, por supuesto, me hace abrir los oídos al extremo y las escucho hablar de esa paciente loca que estaba en la luna, porque lo que nos sucede psíquicamente es absolutamente real para las personas; la joven había sido seducida o violada por su hermano y desde los 16 años se había refugiado en su aislamiento, ”humillada a ojos de todos” pero elevada en su fantasía.

Jung luego cuenta que la joven, habiendo traicionado al diablo al que se creía unida al compartirle su historia, pudo, a partir de ahí, volver a la vida real y también casarse. Pero esa manera de enfocar el delirio ellas lo achacan a que Jung sufrió una crisis psicótica y tuvo que luchar contra su propia locura. Que es, por otro lado, lo que dicen que es bastante común en Silicon Valley, donde hay tanto espectro autista extravagante.

Pero lo que yo ignoraba era la relación de Jung con Alcohólicos Anónimos; es decir, como él relacionaba la sed de completud con la sed espiritual y la búsqueda de sentido. Pero, ¿es la adicción una búsqueda espiritual no resuelta? -la pregunta de una peregrina a otra. Y esa asegura que sí, que si no logramos nuestros éxtasis de una forma legítima los obtendremos de una forma ilegítima. Y yo, entonces, no puedo evitar acordarme de lo que Carmen aseguró que era la curiosidad legítima y de lo que era la curiosidad bastarda. Así que doy las gracias por todo a las mujeres que me han atendido, y me dirijo apresurado a mi habitación.

[CG]

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Alessia parece sentirse especialmente feliz

desde que Ricardo, que es psicólogo y licenciado en filosofía y a quien ya mencioné en los kilómetros finales de la etapa de ayer, nos acompaña. Este poema -dice- es educativo, y hay quien lo considera una cumbre no rebasada del pensamiento occidental. Ricardo aquí se estaba refiriendo al mismo personaje al que se refiere Kingsley en su obra, y en la que figura esa nota previa que dice: <<con frecuencia aquello de lo que queremos ser sanados es lo mismo que nos curará si podemos soportar la incomodidad y el dolor>>; y que hace referencia al sustrato religioso en el que los <<iatromantes>> conducen a los iniciados a trasmutar el concepto de lo real. Sólo que Ricardo, que se ha preocupado por traducir él mismo a Parménides, discrepa en algunos aspectos de la versión de Kingsley y algunos otros, explicándonos, brevemente, que la confrontación agonística de Parménides, o con quién discute, es con Hesíodo. Y que el místico viaje que emprende el filósofo de Elea, en el vehículo más idóneo para la transmisión trascendente, el poético hexámetro, es en dirección al límite de la luz, donde la Justicia, <<severamente punitiva tiene las llaves con que se da la permuta.>> Y que será por lo que Parménides se halle en disposición de compartirnos, desde ese entonces, los únicos caminos por los que podemos optar al adentrarnos en cualquier investigación. Por un lado aquel que sigue a la verdad, la verdad que es la convicción. Por otro lado lo que no puede ser realizado: una senda del todo inescrutable. A partir de lo cual, Parménides inquiere que es exhortado a meditar. Y, por supuesto, el poema es mucho más largo y yo estoy obviando todo ese desarrollo reflexivo y gesticular, con el que Ricardo parece que devana sus sesos para Alessia pero recuerdo, precisamente en este momento, un pensamiento de Tarrida del Mármol, al que leí hace años en ‘La Revista Blanca’: <<La autoridad es una ecuación de la que hay que ir siempre reduciendo cantidades.>> Pero, ¿y quién quiere dejarse llevar, no por su propia convicción, sino para ser, que es no ser, turba sin discernimiento? Que, aquí, más bien lo que se sugiere es que lo que no se ha de impedir es que lo que aún no es sea. Luego, esas señales y señales muy numerosas; las señales de lo innegable, de lo íntegro, lo que permanece y lo que expresa cohesión. O mejor dicho, lo inconmovible. Si es que no hay origen. Y por eso, <<De algo que no es -dice- no te permitiré decir ni pensar.>> Pero esto la convicción sabe entenderlo, porque es ello. <<Y sin lo que es, en lo cual está expresado, no encontrarás el pensar.>> Sólo que yo no tengo la juventud de Alessia, ni tengo su espontaneidad, así que antes de que se apaguen las luces, les dejo y me voy a acostar.

[UGG]

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Cuando nos habíamos alejado del albergue y del camino por donde habrían de regresar Natashia y los dos canadienses

la doctora Osip se detuvo y me dijo: <<Peregrino, ¿nos dejas ver tu mochuelo.>> Yo sabía bien a qué se refería ella pero no sentía crecer en mí el impulso de confiarme. La doctora Osip dijo, entonces, que ninguna filosofía puede anticipar al mundo porque siempre llega tarde al futuro; y que eso es lo que quiso decir Hegel, cuando en su ‘Filosofía del Derecho’ argumenta que el ave de Minerva, el mochuelo de Atenea, inicia su vuelo al caer del crepúsculo. El ave ni predice ni prescribe. Y sólo se alcanza el entendimiento después de haberse producido.

La doctora Osip, entonces, nos contó que fue en la última ecografía del embarazo cuando se detectó en el corazón de Auberne, un tumor. La esclerosis tuberosa, una de esas cerca de siete mil enfermedades raras que nos aquejan como humanidad, en el caso de su hija no pudo ser diagnosticada. Esencialmente, porque en el caso del padre de Auberne, y a pesar de su profesión, él era reacio a someterse a un diagnóstico genético, en un periodo en el que estos diagnósticos todavía no habían calado en el entorno médico-científico del que ambos, y desde no sólo el inicio de sus vidas profesionales, formaban parte integral.

La doctora Osip es oncóloga y su, ahora, ex-marido, el padre de Auberne, neurólogo. Divorciados porque cuando ella estuvo segura de ir a tratar a su hija, afectada por los múltiples tumores que esta enfermedad puede llegar a desarrollar tanto en el cerebro como en otros órganos, con CBD, y para paliar las terribles convulsiones epilépticas, su marido, por un absurdo prejuicio, se opuso.

El CBD o cannabidiol no es el cannabinoide paradigmático. Es, por el contrario, el cannabionide, de entre los más de cien cannabinoides diferentes que produce la planta, que como componente crítico puede atenuar el efecto psicotrópico asociado con el cannabinoide paradigmático, el conocido como THC, el Δ9-Tetrahidrocannabinol. Lo que quiere decir que, como compuesto aislado, el CBD se puede llegar a administrar en niños hasta en dosis de 200 mg. O al menos, hoy por hoy, así ha sido ética y políticamente establecido. Porque a pesar de que los mismos farmacólogos se experimentan, incluso, algo desorientados por ello, de CBD todo lo que se conocen son bondades y ni un solo efecto secundario.

Y con esto, la doctora Osip quiere decirnos que no es de extrañar pues, que la planta, todavía hoy, sea una planta estigmatizada; porque hasta podría hablarse de una inmensa mayoría del stablishment médico, que no reconoce que uno de nuestros más esenciales sistemas endógenos de comunicación es nuestro sistema endocannabinoide. Un sistema que está muy conservado en toda la evolución de los animales, lo que les induce a pensar que ha debido de tener funciones muy primarias y vitales en nuestra supervivencia. El sistema que regula tanto la inhibición del dolor, interviniendo en nuestra analgesia, como en la estimulación de nuestras ingestas o de nuestro apetito, entre otras cosas… Así que no sólo cabe la posibilidad de que en alguno de nosotros sea deficitario de estas sustancias, sino que como mecánica integral de nuestro organismo se encuentre deprimido o, incluso, averiado. Y, ahí, la doctora Osip hace una pausa porque quiere cerciorarse de si estamos comprendiendo siquiera de que ella nos está hablando.

Yo, si he de ser sincero, he estado a punto de darme media vuelta y regresar con el resto de los otros. Pero he pensado que lo mejor era mostrarme humilde y reconocer que, aunque me duela, a menudo me siento más limitado que los demás. Y casi nunca logro entender nada que tenga que ver con la ciencia o con las matemáticas. Sólo que la doctora Osip, a eso, lo que responde es que se alegra mucho de que, al menos y a diferencia de tantos otros, yo todavía sea capaz de no mentir. Porque ella presiente que si logra que yo lo entienda, ellos, los filántropos, van a tener en mí un gran aliado, porque yo voy a ser capaz de explicárselo, lo más sencillamente posible, a cualquiera. Y dice:

<<Querido, verás ahora, vamos a volver a comenzar y vamos a ir mucho más despacio…>>

[CAU]

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Pero ahora la discrepancia es acalorada

tal vez porque de los cafés nos hemos pasado a las cervezas. Y porque el choque de civilizaciones promete ser seguro. Pero yo, que nada digo y sólo escucho, creo que todos tienen algo de razón y que, de algún modo, entre todos ellos, logran alcanzar una perspectiva que se aproxima mucho a la realidad. Es decir, aquel conoce la construcción histórica y el fundamento y los pilares del Islam. Pero este otro habla de sustantividad y de algunos sucesos muy concretos que explican algunas cosas que, al menos a mí, me eran completamente desconocidas; aunque sobre todo ha sido Esva la que nos ha sorprendido, al saber de la existencia de ese sueño de Sayyid Qutb, y dejárnoslo escuchar en clave de alquibla, en la voz épica del cronista musulmán.

Sayyid Qutb fue un activista político que para los suyos muere como mártir, porque se le ejecuta a una edad en que la ley lo prohíbe. Pero, supuestamente, el teórico del que se sustentan ideológicamente tanto Al Qaeda (la Yihad universal) como el Dáesh, el ejercito islámico (”nosotros” primero como Estado).

Sayyid jamás hizo un llamado a matar inocentes empleando tácticas terroristas pero si lo hizo a destruir Occidente, por su decadencia moral. Decadencia que podemos cifrar, paradójicamente, en todo aquello que defienden personalidades aclamadas por el mundo intelectual como son Susan Sontag o Noam Chomsky: la libertad de expresión, el estado laico, la liberación femenina y sexual, la progresión de la Ciencia o la creación artística.

Sayyid, el hombre que interpretó el noble Corán en la prisión de Tora, y que lo había interpretado como si descendiera sobre él desde el cielo, sólo que desde una celda en la que no había sol, y sólo que la mente de Sayyid no era una mente común, sino que era una mente que estaba plena de reflexión sobre la legislación de Dios.Y cuando aquella mañana, la del alba en que iban a ejecutarlo, le dijeron que tenía que mudarse de celda; porque siempre sucedía así con todos, de la 17 a la 18, que era la que acababa de quedar libre, de la 18 a la 19, de la 20 a la 21… lo que le respondió a su carcelero fue que eso ya lo sabía pero que el nuevo alojamiento al que se dirigía no era en esa prisión militar sino, más bien, en los Jardines del Firdaws, la más alta estancia del Paraíso. Y que es lo que arranca el murmullo de insoslayable admiración de todas las gargantas, porque los relatores de la sociedad islámica en esto puede decirse que son auténticos orfebres del espíritu de su pueblo.

Pero y quién te comunicó eso -quiso saber el guardián de su encierro.

Estuve hace un instante -dijo Sayyid el día de la que iba a ser su muerte-, en mi sueño, con el Mensajero.

El Mensajero que montaba un caballo blanco, que le tendió la mano y sacudió la suya mientras le decía: <<Felicidades por el martirio, Sayyid.>>

Felicidades porque los temerosos de Alá estarán -dice el Corán- entre jardines y arroyos, en una senda buena, junto al principalísimo monarca. Y tras eso fue cuando le llevaron al patio de la prisión. Pero el Estado Islámico no sólo es de la condena de Sayyid de quien bebe. Y en esto la riqueza existente en Arabia Saudí y Kuwait juega un papel primordial, no el soberano en sí sino las grandes fortunas, que son las que agasajando al huésped de Occidente reeditan las versiones más extremas del Corán y financian a los grupos yihadistas. E, históricamente, hay motivos sobrados que justifiquen el odio de esa civilización por nuestra civilización. Y desde la perspectiva biopolítica, lo que podemos comprender es que, al margen del correlato de los sucesos, donde hay vida que no sólo es <<zoe>> porque es <<bios>>, hay voluntad de poder y hay toda una organización sistémica de intereses creados. Y aunque sin obviar que ese correlato es de una trascendental importancia. Y comenzando -si se quiere- por la Primera Guerra Mundial, cuando Francia e Inglaterra no dudan en hacer promesas a estos pueblos, sobre su independencia y en base a que les apoyen; promesas que más adelante olvidan, repartiéndose el Oriente Medio entre sí, como meros trofeos coloniales. Y, más adelante, durante la Segunda Guerra Mundial, la descolonización que impone fronteras arbitrarias. Apoyando Estados Unidos sin reservas al Estado de Israel y sus abusos contra el pueblo palestino. Y esta unilateral toma de partido a favor de Israel, provoca el desengaño de la inmensa mayoría de los musulmanes, que reconocen la inmoralidad. Y Onfray, por ejemplo, nos advierte de que el 11 de Septiembre de 2001 no nace de la nada, y que ese fue el día en que muchos supieron que había que escoger el campo. Escoger entre el Corán de Bin Laden -como él dice- o la Biblia de George Bush, dos figuras que sólo son producto de la contingencia y frente a lo que Hans Küng se detiene y hace un llamado universal a la reflexión. A pensar que la actual configuración, y sobre la que los occidentales nos estamos moviendo, está siendo cuestionada, y no sólo por los árabes o los islámicos, sino que también está siendo cuestionada por muchos de nosotros mismos. Pero que es el motivo por el que los musulmanes de orientación integrista ven en la concreción de un Estado Islámico la gran alternativa político-religiosa. Y cuando tanto Oriente como Occidente también parecen estar a la búsqueda de un nuevo sostén espiritual, para la economía, la cultura, la sociedad… o, al menos, lo están aquellos para los que es de vital importancia el sometimiento a otra voluntad. Y así era hasta la <<estrategia del martillo>>.

[GUC]

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Hemos salvado un puente

y ahí, por un cartel que anuncia un hostal hemos sabido que Lavacolla se encuentra a kilómetro y medio.

August dice que, de entre todas las ciudades que hay en Suecia, a él, lo que llama las <<potencias>>, le han condenado a vivir en la que más detesta. Y en la que empieza por visitar a los médicos. Así que el primero le colgó la etiqueta de neurasténico, mientras que el segundo lo que le dice es que sufre de angina de pecho; un tercero de paranoia, y un cuarto de enfisema. Y con lo que nadie se arriesga es con un diagnóstico que signifique un internamiento por enfermedad mental y sólo que, debido a ello, cuando trata de seguir adelante con su trabajo es cuando se desencadena su infierno; y hasta que leyendo a Swedenborg, August se hace consciente de que en el año que precede a sus relaciones con el mundo invisible, en 1744, Swedenborg ha estado padeciendo exactamente lo mismo que él. Y mientras nosotros en ascenso, sí, aunque por asfalto, porque si existe algún desvío hemos sido incapaces de detectarlo, y que es cuando August me explica lo de esa enfermedad de la piel por la que son atacados los alquimistas. Y lo de los deshollinadores, y lo de los electricistas y lo de ese ruso, Popoffsky, que según él pretendía asesinarlo, porque August había tenido una aventura con su mujer. Para pasar a hablarme después de los espíritus censores, los espíritus correctores o instructores del hombre, que se sitúan a la gauche, que es desde donde revisan el libro de la memoria y leen sus acciones, e incluso los pensamientos. Los espíritus que castigan al hombre y de los que el estremecimiento es aviso de su llegada.

Pero ya cuando no experimento ninguna duda, es cuando August me describe la casa de Swedenborg en Júpiter, a través de una imagen que aparece en una revista a la que está suscrito y que es obra de Victorien Sardou y por lo que los demonios son una consecuencia inevitable. Y, en ese preciso momento, una respiración inhumana entre los arbustos me hace alcanzar, fácilmente, el umbral, porque no soy a detener la taquicardia. Y ahí bendigo a Alessia de Liubliana, porque yo también hago mía la oración incesante de la ‘Filocalia’ y el ritmo sosegado, que en mí es lo habitual, poco a poco, se restablece, cuando estamos transcurriendo por una zona de casas dispersas y por lo que ahora contamos con el alumbrado conurbano.


Son las 21h20min. y son 6 los kilómetros que todavía nos quedan por andar hasta San Marcos. La luna llena como siempre, porque ya no recuerdo desde cuando no la veo así, inmensa. Y August, como antes de la Acherontia, de quien no puede olvidarse es de Swedenborg, que es quien le ha convencido de que está prohibido apartarse de la religión de los antepasados, que será cuando yo vaya a acordarme de Tales, cohabitando con esos dioses inmanentes en todas las civilizaciones, en las que él se había desenvuelto, las mediterráneas, y por las que había viajado y en las que se asentaban los gimnosofistas. Y me digo que por eso mismo es lógico que Tales concluyera que todo estaba lleno de dioses. Pero no nos confundamos nosotros en este punto, lo que August quiere decir es que el protestantismo -la corriente en la que él nace- fue una traición en regla a la religión madre; o mejor dicho -según él-, el protestantismo es un castigo, un destierro. Y a continuación dirá algo inaudito, dirá que son las teorías políticas las que lo hacen volverse hacia la iglesia de Roma. Y evidentemente, ahí, reconozco que en condiciones normales trataría de ”ausentarme”, por decirlo de algún modo. Pero vamos caminando por no se sabe donde, y ni siquiera si lo estamos haciendo en la dirección correcta, cuando pasamos junto al centro de la TVG.

[CCC]

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Engañarse no es engañar a los demás. Estamos discutiendo eso

ahora, mientras compartimos estos huevos fritos aquí de pie. Julien piensa que: <<El verdadero novelista no domina su novela: se convierte en su novela, se sumerge en ella. Entre él y sus personajes la complicidad es más profunda de lo que cree, y si ellos pecan, él peca también de alguna manera. Él es todo lo que es su libro; si cree en ello, si se deja prendar; y si no se deja, si no sufre él mismo el embrujo de esta cosa monstruosa que sale de su cerebro -pues la novela es un monstruo- no escribe novelas, las fabrica.>> Y se pregunta, porqué tantas conversiones se pagan con una aparente disminución de talento.

Julien no es como Robert. Julien te mira directamente a los ojos. Tiene ya el pelo blanco pero jamás perderá su inteligente sonrisa; aunque, a veces, cuando trata de encontrar la palabra más oportuna, sus ojos se dirigen hacia el cuadrante tercero… Esta mañana dice que se ha despertado y que ha visto su libro desde el principio hasta el fin. El libro lo ha sacado del sueño. Y ante él, en la penumbra, estaba ese personaje inmóvil, como si todo le fuera devuelto.

Julien escribe porque si no escribiera se asfixiaría. Pero reconoce que su verdadero diario está en sus novelas, y que si se pudiera poner fecha a cada página de cada novela, y confrontarla con la página correspondiente del diario del autor, se obtendría, a veces, algo comparable a una filosofía acompañada de su negativo. Y lo que Julien trata de decir con esto es que la verdad literal aparecería en la novela, no en el diario como podría esperarse, porque el diario es la novela del novelista.

[GU]

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Arturo dice que uno de los trucos favoritos de Sócrates

-y en él la palabra truco todos podemos percibir que se repite- es convocar al esclavo para hacerle decir el saber y demostrar que todos tenemos un saber y que el esclavo también tenía un saber. Y Lacan lo plantea así, afirmando inclusive que si en aquellos filósofos primeros existía un deseo de saber, este deseo existía porque se encontraban en la posición histérica. Porque la única manera de producir saber es necesitarlo.

Esva es muy crítica con los nombres que Arturo utiliza para hablar de los discursos, se opone y prefiere que al menos yo, que no estoy familiarizado con ellos, no los adopte sin cuestionarlos. Arturo a mí me ha parecido mucho más brillante cuando ha desarrollado su exposición sobre el discurso de la Universidad, un discurso hegemónico, que el suyo propio como analista; el único discurso que tiene fecha, porque hasta Freud el discurso no existía. <<Pero antes de Freud -dice- ¿no se hablaba de la sexualidad infantil? Se hablaba pero no existía ningún compendio sobre la sexualidad humana que, sin embargo, existía si uno investigaba en el ámbito jurídico y en el ámbito y los textos psiquiátricos y también en la Iglesia, que describe con detalle, en sus técnicas de confesión, todas las prácticas sexuales que estaban penadas y prohibidas por la doctrina. Y por último, el gobierno a partir del siglo XIX, al hacerse cargo de controlar la sexualidad y la vida y que empieza a producir materiales que tienen que ver con la administración de la sexualidad. Pero hasta que Freud no viene y habla de lo que estaba en todos lados pero no se habla… la sexualidad infantil como si no existiera y por mucho que para las criadas fuera el pan de cada día.>>

Pero Arturo se muestra más crítico aún y denuncia que hace 50 años todavía existían los oficiales, que eran los que tenían un oficio, el oficio que daba un saber. Y cuando hoy en día nadie tiene un saber si no pasa por las aulas. Porque con un título de secundario a lo único que se puede aspirar es a ser reponedor de supermercado. Y para todo es necesario tener un título. Título que emiten las instituciones, que son las encargadas de la capacitación, y que si no se adquiere deja al individuo reducido a lo que Alfredo expuso, a alguien que no tiene posibilidad ninguna de inserción social.

En la Argentina esa capacitación social conllevaba que los hijos de los oficiales, que eran inmigrantes, al obtener su titulación tuvieran alguna posibilidad de moverse dentro de la escala social. Es decir, que uno entra en el discurso siendo un mero objeto y entra con la expectativa de salir siendo un objeto con título. Y a partir de ese punto presentarse como: soy el doctor tal, o la licenciada tal o el ingeniero tal, o el pedicuro o lo que sea. Y cuando antes la asistente de radiología era la ”mucama” que trabajaba, que limpiaba el piso y aprendía las cosas del oficio del radiólogo. Y no, ahora para eso hay que hacer un curso. Y así ha sido el proceso y no hay cosa que no se pueda estudiar, algunas homologadas. y otras pues no. Y por eso podemos decir que una de las grandes industrias de todos los tiempos ha sido la industria de la educación. Así que lo que te da la posibilidad de hacer lazo social es el título. Y entramos en una maquinaria de producción de individuos que están marcados por un título otorgado por esa ”maquinita” que es una ”maquinita” proveedora de títulos precisamente. Y uno podría preguntarse si la <<desocupación>>, que no va a desaparecer, no es más que la desocupación que genera este discurso. Pero después uno podría empezar a preguntarse más cosas. Preguntarse quién es el verdadero responsable de los programas de estudio: ¿el Fondo Monetario Internacional? ¿el banco que concede ese préstamo a la institución? Pero sólo a cambio de que se adecuen a sus planes de estudio. ¿Quiénes son los verdaderos amos del conocimiento? Y a través de los que se vinculan, canalizan, digitan, orientan, los saberes. Y ese saber no se sostiene en el aire. No es un puro y neutro saber virgen. Es el saber que responde a los intereses y designios de un amo que es la verdad de ese saber. Y este discurso no interviene sólo en el trabajo y en el campo de la educación. También tenemos que pensar que este discurso desde hace cien años va co-optando los gobiernos y la cuestión de la gobernabilidad. Y cuando se habla de los gobiernos de los tecnócratas, ¿a quién han puesto a gobernar? Han puesto a gobernar a tecnócratas, los especialistas que en economía van a hacer los ajustes necesarios. Y el FMI ¿qué es? Es una institución de tecnócratas. Ellos tienen el saber de cómo hay que hacer alto a la situación económica, y si no que les pregunten a los españoles quién fue Rodrigo Rato, porque él estuvo al frente del FMI. Pero no solamente se trata de economía. Se trata de economía, salud, educación, seguridad, de todo y de todos aquellos temas que hacen el <<bien social>>. Y hay un consenso de que al frente de eso debería haber gente que entienda realmente, verdaderamente: los tecnócratas. Y el discurso de lo que nos avisa es que detrás del FMI y los tecnócratas no hay gente buena, lo que hay no son estudiosos de la economía que dicen: <<¿Sabés que necesitás vos?>> No, ellos sólo representan los intereses de un modelo: S1. De un amo y que son, de algún modo, los intereses financieros dominantes en este mundo.

Es decir, que este discurso como discurso universitario no debemos pensarlo solamente en el ámbito de las universidades y de las academias, liceos, escuelas, públicas y privadas, eso es lo mismo. Sino pensémoslo desde su capacidad de <<hacer lazo social>>. Interviene en todos los discursos, invade todas las relaciones, porque todo se puede enseñar y el que entre en el discurso del saber por más que patalee está en el lugar de objeto y se tiene que avenir a las condiciones que le impone el tecnócrata. Nosotros, los profesores, que es lo que somos, tecnócratas. Y detrás de nosotros puede ser desde la gestión de la facultad, al decano y más allá del decano, los amos del ministerio de Educación. Y más allá no sabemos hasta donde se extiende esa cadena de mando. Y puede sonar muy duro pero el discurso lo que asegura al estudiante es un lugar de objeto de manipulación, al que todo ese saber se le va a dar, se le va a transmitir, a cambio de avenirse a las condiciones, por supuesto.

Y la pregunta es: ¿cuál es el producto de esto? <<Fíjense que el producto es un sujeto dividido, no es un profesional titulado. Así que lo que pretende el discurso es que uno se comporte como un ladrillo durante equis años. Y después será honrado con un título y vuelta al principio. Es decir, lo que obtenemos son sujetos sintomatizados. La gestión de la Unión Soviética, el saber avalado por la doctrina marxista generó una burocracia tecnocrática, mandada por no se sabe quién. Pero ahora son todos millonarios y ese sistema eclosionó en el año 89.>>

Y comenzó así, sustrayendo, secuestrando, el saber del esclavo, en Grecia, desde esas referencias que tenemos en la conformación de la Academia y el Liceo. Y en Roma, un Polibio… hasta la instutución de las primeras universidades, que comienza alrededor del 1300 y es justamente por la intervención de los filósofos que los amos se convierten en cultos… Maquiavelo, ilustrando al Príncipe. Y comienzan los amos ilustrados y comienza un discurso donde el lugar dominante es el lugar del saber. Y hasta la alienación del proletario. Porque si estás en una cadena de montaje, trabajando todas esas horas, o trabajando físicamente, ¿cómo puedes cultivarte y desembrutecerte? Sencillamente no puedes, casi nadie puede, aunque algunos sí pero sólo aquellos que, como los filósofos histéricos, tienen necesidad de saber.

[GACG]

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Abrente comenzó su proceso tumoral por un cáncer de mama.

Su tumor -dice la doctora Osip- sobreexpresaba HER2, un factor de crecimiento. Los cánceres de mama se dividen en tres grandes grupos. Y HER2 es el segundo. A Abrente se la trató con un anticuerpo monoclonal, una molécula que interacciona específicamente con esa proteína HER2 y la bloquea. En el mercado este tratamiento se conoce como Trastuzumab; una medicación carísima a la que, aproximadamente, dos tercios de las pacientes no responden, y de las que responden, la inmensa mayoría, acaba desarrollando una resistencia al tratamiento.

El caso es que un grupo de investigación, primero aquí en España pero también -dice la doctora Osip- en Italia, y que es cuando yo voy a lamentar en el alma, no haber prestado toda la atención que, entonces, le debía a Francesca; porque lo que recuerdo es con qué pasión le hablaba a Alberta, de ratones modificados genéticamente y de la sustancia prohibida, en aquella tarde de El Burgo Ranero; y porque, ahora, es cuando reconozco como ellas me conceptuaban: como a alguien con el que si te sientas a la mesa debes inhibirte, porque lo único que tiene en la cabeza son normas, bobadas románticas y dogmas de fe.

¡Hervé! ¿Tú nos sigues? Esos grupos primeros de investigación habían comenzado a trabajar, a finales del año 2003, con un modelo de ratón que había sido manipulado genéticamente, para que sobreexpresase mucha cantidad de HER2. El ratón MMTV-neu. Ese modelo reflejaba, en lo posible, las características de la patología humana. Y en lo posible porque -la doctora Osip dice- cuando escuchamos en las noticias que se ha curado el alzheimer en un ratón…. eso no es exactamente así. Porque en donde se ha curado el azheimer es en algo semejante y no en el cerebro humano, que es un organismo mucho más complejo y que comprende áreas, por las que somos atravesados, como es la del lenguaje, que los ratones no comprenden. Es decir, los ratones no gozan. Pero lo importante del ratón MMTV-neu es que sus hembras al llegar a la pubertad comienzan a desarrollar tumores de mama espontáneamente. Y lo hacen como lo hacen las pacientes: tardan mucho tiempo en generar esos tumores y en más del 80% de las hembras se acaba generando una metástasis. Y que es el caso de Abrente. En la que la metástasis se reprodujo en el sistema nervioso y que es el motivo por el que, ahora, padece ese glioblastoma, que en pocas semanas acabará con ella, a no ser que se la trate, exactamente igual que se trató a esos modelos animales, y que pudimos curar en algunos casos. Y a las células tumorales que le fueron extraídas en San Petersburgo y que han comenzado a reaccionar al tratamiento. Todas ellas expresaban CB2, el receptor o sensor del CBD.

El problema -nos explica la doctora Osip- es que si uno se dirige a su oncólogo para solicitar este tipo de tratamiento alternativo… con muchos matices que yo, ahora y aquí, no puedo detenerme a explicar, lo más habitual es obtener el mismo tipo de reacción que yo obtuve de mi marido. Porque Abrente será afortunada, ya que ella misma ha logrado diferenciarse. No sabemos, todavía, si logrará superar la enfermedad pero, como poco, todas las investigaciones efectuadas hasta el momento, arrojan resultados muy prometedores.

En el Reino Unido, actualmente, se ha puesto en marcha un estudio clínico con pacientes reales. Anteriormente, se había efectuado otro, aquel con Temozolamida combinada con cannabinoides, aunque ese en pacientes con tumores recidivados, con glioblastomas como el de Abrente, un killer cerebral. Y Abrente a lo que se compromete es a ser co-responsable de su tratamiento. A actuar como científica y a redactar, si sale con bien de ello, su propio protocolo, el de su historia clínica. Porque todos nosotros debemos contribuir a ese archivo de conocimiento que se está creando desde la clandestinidad.

La doctora Osip reconoce sentirse agradecida por los progresos asombrosos de Auberne. Y, también, porque ha sido una de las primeras madres que ha podido beneficiarse de la existencia de este saber no sabido, saber desconocido por la inmensa mayoría. Pero también reconoce que lo sucedido hoy en Bóveda la ha dejado perpleja. Porque ella no deja de ser una lógica y piensa que yo le debo algunas respuestas. Tal vez -reconozco- pero, al menos hoy y hasta que llegue a Compostela, no pienso dárselas. Nicola, ahí, me da algunas palmadas en el hombro. Y todos echamos a andar en dirección al coche de la doctora Osip. Abrente calcula que mañana caminará poco, y que pasado podrían verse en Melide. Pero la doctora Osip los cita en Compostela, donde tomarán un avión y considera que Abrente debe finalizar su camino. A partir de ahí las dos viajaran juntas con la niña hasta la casa de la doctora Osip. Y vivirán juntas hasta que Abrente se sienta en condiciones de retomar su propia vida donde la dejó. De un final jamás se ha hablado. Quiero decir un final próximo. Pero yo sigo mi propio camino.

[ACAG]

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Otra recta larguísima

que, al finalizarla y girar hacia nuestra izquierda, ya nos conduce por Vilamaior y pasando por delante de la RTVE hasta Lagoa y, luego, un nuevo giro, por la Rúa Coto dos Olmos, a San Marcos y, en ligero ascenso, hasta el Monte do Gozo, donde no seremos capaces de encontrar, en la fatal oscuridad, ese punto que me advirtieron que existe y desde el que se vislumbran las torres de la Catedral. Motivo por el que August y yo nos sentamos a descansar a los pies del monumento aquí erigido en honor a Juan Pablo II, un papa al que inexplicablemente August no identifica, y en el que el canonizado Karol Wojtyla abraza al apóstol Santiago, en el emotivo y tradicional rito de la basílica compostelana y como el mundo vio hacer a la canciller alemana, la señora Merkel, la Circe de Tsipras.

Pero ésta del Monte do Gozo, en concreto, era la tercera vez que el Santo Padre visitaba España y aquí con carácter pastoral, con objeto de la Cuarta Jornada Mundial de la Juventud. Casi 400.000 jóvenes se habían dado cita en este mismo lugar para el acto cumbre y pese al comunicado crítico firmado por las comunidades cristianas de base de toda España: <<Totus non somus tontus.>> Y que por aquel entonces, el verano que precedió a la caída del Muro de Berlín, se podía leer en las calles, siendo reflejado a través de los medios de comunicación. Y luego la hierba no creció. Se quería una pradera multitudinaria pero la tierra se desentendió de ello, a pesar de los sofisticados sistemas de riego que aquí mismo se instalaron y las siembras consecutivas. Una ceremonia iluminada por 260.000 vatios, la mayor energía, en electricidad y decibelios, que se había dispuesto en Europa para un acto público. Y mientras que 30.000 peregrinos eran alojados aquí, casi todos neo-conservadores y lo que preocupaba, grandemente, a esas comunidades cristianas de base; ya que se pensaba que el evento sería capitalizado por algunos sectores de la iglesia española, en concreto, el Opus Dei, o también la italiana Comunión y Liberación. Pero ese era el tiempo de las encíclicas de la mitra polaca, del anillo del pescador y el báculo, el hombre que convocó en torno suyo a millones de personas de todas las culturas, razas y condiciones. Y por lo que sus viajes llegaron a superar el marco espiritual y se convirtieron en un fenómeno social de masas.

El monumento es obra de Yolanda Rodrigues, también conocida como Condesa von Lins d’Ausburg y Ulm. Una artista que, de hecho, se inició en el mundo de la escultura en Roma y de la mano de Giacomo Manzù que, entonces, trabajaba para el Vaticano. Y el Centro Europeo de Peregrinación se construyó pocos años después. Nosotros, desde luego, no lo llegamos a ver, porque volveremos atrás sobre nuestros pasos y retomaremos la carretera donde la dejamos. La conocida como Rúa do Gozo, y todo eso que recorremos lo que debemos pensar que fue expropiado para aquel entonces. Alcanzando, en este punto, la casa de un artista del granito, donde puede leerse: <<En el Camino no hay carril bici.>> Y eso, por supuesto, algo que me hizo sonreír.

[AAU]

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Julien dice que si tuviera que partir esta noche

y se le preguntara que es lo que más le conmueve de este mundo, diría quizás que el paso del corazón de Dios por el corazón de los hombres. Pero también que Dios es violento -como una vez alguien le dijo antes de su conversión- y que nos destroza el corazón. Lo que es muy cierto, porque en un momento dado eso es lo que Dios hizo con el suyo, destrozarlo para entrar en él. Pero Julien dice más, dice que el alma humana es como un abismo que atrae a Dios y al que Dios se lanza, y que Dios nos sigue a cada paso; aunque, tal vez, no nos demos cuenta. Y, a veces, es preciso decirle que se vaya como si fuera un mendigo. Y hay días en que no logramos expulsarlo. <<¡Anda Señor… Déjame divertirme! Quiero acariciar ese cuerpo que tanto deseo, y aunque después tenga que quemarme. ¡Me aburres, Señor! ¡Déjame!>> Pero no se va. Está acostumbrado a los insultos.

Yo, la verdad, es que esta forma de hablar de Dios y de pensar en Dios no la conocía. Para mí Dios siempre ha sido un código moral, hasta que pisé el Camino y descubrí que ese código en mí tenía efectos insospechados. Y, entonces, Julien me confiesa que, saliendo un día de la iglesia, le impresionó una agustina rezando <<[…] Con los ojos cerrados, los párpados caídos como puertas cerradas al mundo, a la multitud que circulaba. Las personas pasaban junto a ella pero ella estaba a solas con lo Único; era la iglesia que no cambia, porque Dios no cambia. Y sólo Dios puede darnos una seguridad invencible, siempre que nos apoyemos únicamente en él.>>

Y no puedo evitar comparar esto con lo que Carmen me contó acerca de sí misma, y lo que contribuyó a su propia aceptación, a la aceptación de cómo, en realidad, era; y lo que Julien me compartía era perfectamente equiparable; así que, después de todo, ella debía de tener razón, y existíamos aquellos que dependíamos, exclusivamente, de un <<punto de control externo>>, fuera este Dios y sus leyes, o el Estado y las suyas; y existían aquellos que dependían, o bien por su extrema sensibilidad o bien por su extrema inteligencia, de un <<punto de control interno>> en el que, el centro espiritual o el centro intelectual del <<Ser>>, era el último reducto. Luego, Julien dijo que había pensado hoy que una vocación que no ha sido seguida le acompaña a uno, a pesar de todo, hasta el final. <<Dios te ha llamado. No te deja de llamar jamás. No se le ha escuchado pero la llamada te sigue. Eso produce una vida extraña, renqueante a veces, renqueante como el paso de un hombre que anduviera de vez en cuando fuera del camino, y que estuviera, sin embargo, marcado, marcado con una señal.>> Y habiendo conocido esto a veces uno se siente vivir entre los muros de una celda invisible, que le aleja del mundo.

[UCG]

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Poco antes de las 23 h habíamos abandonado el local de la cena

con intención de acompañar a nuestros amigos argentinos durante un tramo, dando un paseo porque la temperatura era muy agradable pero, tras algunos metros, nos topamos con un bar de copas en la Avenida de Asturias, el Villalba, y nuestros amigos siguieron adelante, en dirección a la Rúa Os Chaos, porque los tres compartían una habitación con un danés que sospechaban que siempre se acostaba muy temprano, y no querían poder molestarlo llegando los tres a una hora demasiado intempestiva.

En el Villalba Ne-Je volvió a recurrir a su moleskine de bocetos y dibujó en él una cruz que dividía la hoja en cuatro cuadrantes; en realidad, unas coordenadas cartesianas y me dijo: ahora te vamos a ayudar a entender lo que has estado escuchando. El cuadrante primero se correspondía con la parte negativa de las abscisas y la parte positiva de las ordenadas. Y los otros debemos contarlos en la dirección en que se mueven las agujas del minutero del reloj. Luego Ne-Je quiso saber si todavía era capaz de tener presentes las divisiones de Baumgarten entre lo que es conocible, lo analizable, y lo que es reconocible… Le dije que sólo a medias y ella volvió a escribirlas en una esquina, porque iba a operar, lo primero, en un nivel estético. Así que en el primer cuadrante ahora lo que podíamos observar era de lo conocible lo confuso y de lo reconocible lo oscuro. Mientras que en el segundo, de lo conocible lo confuso pero de lo reconocible lo claro. En el tercer cuadrante de lo conocible lo distinto y de lo reconocible lo claro. Y por último, en el cuarto cuadrante de lo conocible lo distinto y de lo reconocible lo oscuro. Y, a partir de ello, a simple vista hasta yo podía observar un <<tipo-otro>> de espacialización, un <<tipo-otro>> de compartimentación matemática. Y no podía olvidarme de lo que ya sabía, que existen esas cuatro letras que constituyen los peldaños del <<binomio de la Vida>>; y que esos peldaños habían sido identificados, por un ser humano cualquiera, por medio de unos significantes fenomenológicos.

Luego, Esva me preguntó si había oído hablar alguna vez de la teoría de los juegos y del equilibrio de Nash, una combinación de estrategias en la que la opción elegida por cada jugador es óptima dada la opción elegida por los demás. Pero yo jamás había oído hablar de ello, salvo por una película que recordaba haber visto: ‘A Beautiful Mind’, la historia de un matemático que enloquecía y afrontaba por si mismo la enfermedad mental…aunque no creía que fuera suficiente. Pero al segundo, las dos y podría decirse que radiantes, me aseguraban que eso entre nosotros jamás supondría ningún hándicap. Porque lo que les parecía maravilloso era, sencillamente, que yo fuese capaz de prestar idéntica atención a todo y de responder siempre con la misma e irreprochable honestidad. Ne-Je dibujó, entonces, una [C] en el primer cuadrante de lo oscuro y confuso, escribiendo a continuación <<subjetivante>>. Y una [G] en el lugar de lo confuso y claro, lo <<objetivante>>, lo artístico. Una [A] en el nivel de lo objetivo, lo <<objetual>>. Y por último una [T] , lo <<subjetual>>. Y a continuación me preguntó si había oído hablar alguna vez de los destinos celulares. Dije <<No, por supuesto. Sólo soy quien soy.>> Pero era Esva quien tenía la respuesta. Una célula -dijo- sólo puede tomar cuatro decisiones básicas durante su existencia: proliferar y generar otras células, quedarse en reposo, diferenciarse o morir. ¿A ti te dice algo eso? -me preguntó entonces. Pero yo me limité a mover la cabeza negativa y evidentemente. Y ellas de nuevo a tranquilizarme, porque tampoco habían logrado resolver esa encrucijada que se les planteaba como un enigma, o por el momento. Y recomenzamos de otro modo. Así que lo que ahora debía entender es que las cuatro posiciones estaban fijas y como un planeta en su domicilio, si se quiere pensar así. Y el primer cuadrante es, en la posición original, el lugar del agente o del <<agenciamiento>>. O si se quiere expresar en los términos de la filosofía moral de Hegel, su dialéctica, el lugar del <<Amo>> en el <<Discurso del Poder>>. Y el cuadrante segundo el lugar del otro o de <<lo otro>>, el lugar del esclavo, en el mismo discurso.

Así que el amo, que es quien manda, el macho alfa en la manada o en el grupo, en el hogar es más complicado esto e igualmente en el trabajo, el que en el tiempo de los señores de la guerra le tenía menos miedo a morir o menos respeto a la muerte… le ordena al esclavo lo que desea, y el esclavo que tiene un saber <<hacer>> lo complace y produce el objeto o deseo que el amo demanda.

Este amo en el lugar demandante, siempre recibe el nombre de S1, que sólo quiere decir que ahí no hay sustancia, que sólo hay texto. Por lo pronto, es un nombre o un título. Porque un nombre en lo real todos lo tenemos, ¿no es cierto? Hasta Viernes, cuando existe un Robinson para nombrarlo.

Sin embargo, lo que existe en el lugar arquetípico de <<lo otro>>, S2, ¿eso qué es? Es un enjambre de significantes, una red de significantes, que son los saberes. O mejor dicho, los saberes no sabidos.

Y en el tercer cuadrante, ahora, el objeto <<a>>, que es el lugar indiscutible de la <<producción>>. Pero el objeto que es por naturaleza un objeto reencontrado y que haya sido perdido, su consecuencia pero retroactivamente. Y, entonces, como explicaba Lacan, es re-hallado sin que sepamos que ha sido perdido más que por estos nuevos hallazgos. Es decir, ahora sólo podemos remitirnos al <<sujeto-mítico-de-la-necesidad>>. Es decir, el bebé que ve la luz y tiene un saber innato, un saber no sabido, que sabe por instinto que su boca debe encontrar el objeto que lo satisface. Y lo mismo este bebé que la cría del oryx, que desconoce que Kamunyak no es su madre.

Y por último, en el lugar arquetípico en el que se produce la manifestación de la <<Verdad>>, tal vez tú mismo podrías decir, ¿qué es lo que existe? Lo que está <<subjectus>>, por debajo, lo distinto y oscuro, una mera apariencia, porque para llegar ahí desde su clarividente llanto, el sujeto ha tenido que adquirir un lenguaje, que desde el principio de su existencia no ha dejado de sufrir la sanción del código. Porque si quieres que te entiendan, que entiendan que lo que tienes es sed… no te queda otro remedio que aprender a decir agua. Y aunque seas Hellen Keller. Aprender a decirlo correctamente, para que se te entienda. Obedeciendo a la exigencia del código. Y, entonces, ¿qué recibes una y otra vez en respuesta?

Michel Foucault lo describe de este modo: <<El inconsciente es una palabra, no es un idioma. No es el sistema que permite hablar, es lo que efectivamente fue escrito, palabras que fueron depositadas en la existencia del hombre o en la psiquis del hombre, que se descubren literalmente cuando se practica esta operación misteriosa que es el psicoanálisis: ”Por la carne odiarás a la sangre”. Descubres un texto escrito. Es decir, que descubrimos en primer término que hay signos depositados. Y en segundo término que estos signos quieren decir algo, que no son signos absurdos. Y tercero, descubrimos qué quieren decir.>>

Pero ahora que tenemos nombre y que sabemos decirlo, quiénes somos, qué somos: sujetos divididos que no podemos decir la verdad porque nos lo han prohibido pero a los que la verdad asalta… Sólo que, ¿y qué sucede si enfermamos y lo que se hace oír es nuestra queja, la queja de nuestro padecer… Sucede que ahora ese sujeto dividido, sintomatizado o sintomático, el sujeto que sufre y necesita alivio, es quien demanda un saber y quien está ocupando el lugar que antes ocupaba el S1, el significante del amo, del padre, la madre, el maestro o la maestra, el profesor, ”cualquiera”… Sucede que ya no nos encontramos en el mismo discurso, porque el discurso está girando y se está transformando en el <<Discurso del Pathos>>.

Y es diferente hablar de un discurso de la histeria, que es connotativo -me explica, ahora Esva, a hablar de un <<Discurso del Pathos>>. O hablar de un discurso del Psicoanálisis, que aspiraba a ser hegemónico, y que es el reverso del <<Discurso del Poder>> a hacerlo desde un <<Discurso del Contrapoder>> o de la curación o, sí porqué no, del placer. Y habría que dejar de llamar goce mortífero a lo que, realmente, no lo es. Y hay quien dice que el poeta es el artesano del lenguaje, el que fabrica su obra con la palabra, y del lado de la obra -como piensa Lacan- esta siempre lo bello, aunque Ne-Je añade: <<lo bello o lo sublime.>>

[GCGU]

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Como dice Marcel, hay un plano […]

en el que no sólo el mundo no tiene sentido, sino en el que incluso es contradictorio plantear la cuestión de saber si tiene alguno; es el plano de la existencia inmediata, es necesariamente el de lo fortuito, es el orden del azar.

Nicola se despide, ahí, porque quiere escribirle a su mujer unas palabras, que es lo que hace, antes de acostarse, cada noche. Y Abrente y yo, bien abrigados y sobre nuestras esterillas, nos quedamos, todavía, durante un rato largo en el exterior. Ella me pregunta por la razón de mi camino y yo pienso en seguir callando pero le digo la verdad, que soy algo así como el marido de la doctora Osip, sólo que Albany era distinta y como la doctora Osip tampoco se conformó, actuando en consecuencia… Luego, Abrente, quiere que no me detenga, porque siente frío pero ese frío -dice- que sólo se experimenta cuando uno se abre a la conciencia, en los momentos en que ya no es posible seguir fingiendo. Y le hablo de Curiosity, la Mars Science Laboratory, la misión espacial y del viaje de ella a Cabo Cañaveral, en Florida, en el que por espacio de dos años, Albany sólo había estado tratando de contestarse a una pregunta: ¿existió vida alguna vez en Marte? Y también de nuestra diferencia de edad, y del libro aquel de Leibniz, en el que ambos asentimos ante la misma sentencia. Aquella en la que, el sabio matemático, reconoce que todo es producto de un destino fijo, porque en lo que el destino consiste es en que todo está mutuamente entrelazado como una cadena, y es tan inefable lo que ocurrirá, como inefable es lo que ha ocurrido una vez que ha ocurrido.

Leibniz dice que los antiguos poetas, como es el caso de Homero, han llamado a esa cadena la cadena áurea… la cadena que consiste en la sucesión de las causas y los efectos. Pero cambiar de opinión, arrepentirse, o de meta, <<más allá>>… la situación aquella en la que el <<Nous>> de la mente ha tenido que volverse del camino que se andaba y tomar otra dirección… Eso había sido Carmen después de Bayona, después de La rue en pente y el colapso. Y, sobre todo, del anuncio del circo y de las ciudades en que ese anuncio me iba a precipitar… Pero Abrente no es tan diferente a mí. Quiero decir que igual que yo no soy ningún experto, ni he sido dotado para la comprensión del mundo en el que se abstraen los matemáticos, a ella, ahora, le sucede eso mismo conmigo. Y reconoce no enterarse de lo que le hablo. Así que, después de todo, algo sí que nosotros sabemos. Y lo que sabemos es aquello que es probable que no sepan los demás.

Entonces, y tras sonreírle, le pregunto: ¿Estás segura de que no te quieres acostar? No sé, tal vez yo tampoco querría si como ella pensara que quizá sean pocos los días de los que aún podré disfrutar, y acepto el reto y vuelvo a recomenzar.

Marcel piensa que el problema es lo dado que se me propone como externo. Y el misterio algo en lo que me encuentro comprometido y cuya esencia no está enteramente en mí. Pero lo que quizá sea seguro, es que <<evocar>> nuestros recuerdos perturbadores y revisarlos de un modo sistemático es uno de los modos en que nuestra mente puede transmutarse a si misma, así que le digo: <<Todos los días sueño el mismo sueño. Luego despierto. Pienso y trato de discernir si fue un sueño o sólo es un recuerdo. Luego me duermo y sueño el otro sueño. El primer sueño no sé cuando he empezado a soñarlo. No sé si lo sueño desde que soy niño, o desde siempre, o sólo porque sucedió y desde que ha sucedido. Pero el segundo sueño sé que lo sueño desde que regresé al Camino. Desde ahí.>>

[UCC]

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Por la N-634 y salvando el puente sobre la autovía.

O Tangueiro, A feira do pulpo, está recogiendo y poco después, el siguiente monumento, obra de la misma autora. Y poco después múltiples locales, algunos en las mismas condiciones que el primero pero otros irreprochables y por lo que, haciendo caso omiso del desinterés de August, yo me decido por uno de ellos. Luego, mientras utilizaba el baño y el jabón y me conformaba con tomarme un par de pintxos con el vino, he pensando que con suerte August ya no se encontraría ahí pero me equivocaba y hemos seguido andando hasta la iglesia del barrio de San Lázaro y hasta la Rúa do Valiño y la de Fontiñas y la de da Fonte dos Concheiros donde, tras atravesar por el paso la Avenida de Lugo, habré de acordarme del Soneto Sagrado VI de John Donne:

<<Esta es la última escena de mi obra./ Aquí los cielos señalan la última milla de mi peregrinaje./ Y mi carrera, vanamente, aún apresurada/ posee este último aire./ La última pulgada de mi alcance./ El último propósito de mi momento.>>

Y reconozco los síntomas pero pese al agudo dolor que experimento en mi pecho creo que no debo rendirme. Y en la Rúa de San Pedro recuerdo a Char y lo que dijo: <<No tenemos más que un recurso ante la muerte, hacer Arte antes de que llegue.>> Y eso me prometo, mientras que como el Byron de ‘Manfred’ me pregunto: <<¿Piensas que la existencia depende del tiempo?>> Y quiero creer como Brooke, que detrás de la noche, lejos, en algún lugar, me aguarda la blancura de un cierto amanecer. Después la Rúa das Casas Reais, aquella calle de la que, en los años del arzobispo Rajoy, había que liberar, como sienten que hay que liberar los liberales a los hombres prósperos, de esa inmundicia de los desheredados, tullidos o mutantes, menesterosos y trabajadoras del sexo, con el ruido de las carretas del encierro. Y por Cervantes hasta la Acibechería, o lo que antaño era la Porta Francígena, el lado Norte de la catedral románica. Y donde escuchando, y como si fuera un eco sobrenatural, los Recuerdos del Maestro Tarrega, lloro siento que todo lo que no lloré antes y creo -como Dylan Thomas- que la muerte no tendrá dominio.

[AUC]

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Cuando algo he logrado tranquilizarme

he perdido la consciencia del tiempo y del espacio. Pero, entonces, imprevistamente, ha aparecido él y me ha preguntado si vivo y siéndole honesto le diré que no lo sé. <<¡Anda! Sal de ahí -me dirá entonces. ¿No ves que te encuentras entre la inmundicia?>>

Robert es un hombre viejo y viste un traje de paño pero un traje con chaleco y corbata de aquellos de mediados del siglo pasado. Sobre su boca, mientras se mueve, un pequeño bigote que la precede. La cabeza descubierta, con grandes entradas pero un sombrero en la mano y en la otra una maleta. <<Una maleta es toda tu casa en este mundo>> -replica al percibir mi mirada inquisitiva sobre ella. He visto muchos peregrinos a lo largo de todo el Camino y yo diría que éste no lo es pero he pensado ahí en Peter; alguien que también andaba con una pequeña maleta en la mano, una maleta viajada por múltiples países si debíamos hacer caso del sinfín de etiquetas de compañías aéreas que exhibía; donde le cabía otro traje de repuesto, el saco y poco más, zapatos de oficina y un sombrero tejano. Y eso porque se lo había recomendado un cómico inglés, que hacer así vestido el Camino le aseguraría el reconocimiento y el tipo de experiencia que él perseguía… y algo bastante endémico por otra parte. Pero Robert, como si me leyera el pensamiento, me dijo:

<<No me parece recomendable preocuparse demasiado de uno mismo. El hombre probo tiene por lo menos derecho de abandonarse un poquito […] Si soy dueño de mi mismo, nadie tratará de convencerme de nada; sobre todo nadie tratará de hacerme creer que no tengo nada, pues si me tengo a mí es mucho lo que tengo si puedo contar conmigo, si puedo contar con lo que tengo. Sí sé más o menos cuanto valgo, conozco el valor aproximado de los otros. Y no tengo necesidad de compararme con ellos […] Hermoso el que no echa nada en falta, el que encuentra razones para estar alegre sin esfuerzo, molestia o necesidad. La superioridad no exige sino que uno reflexione lo menos posible sobre qué es preciso para ser superior. Si no deseas ser superior, se cumplirá el deseo que no tienes. Los deseos son indignos […] Los deseos esclavizan y la falta de deseo es buena consejera.>>

Miré a mi alrededor y me vi rodeado de cochambre por todos lados. Esta especie de búnker de hormigón era la única protección que cabía esperar. Probablemente lo habían levantado los trabajadores que habían construido el parque eólico, todavía algo más arriba de los 1146 m. que se leían en el indicador del puerto de El Palo. Así que sudoroso, porque todavía lo estaba debido al temor que había experimentado, traté de levantarme sin recordar siquiera el peso que soportaba a la espalda, y que tal vez fue lo que me lo impidió.

Robert no hizo amago de ayudarme tendiéndome la mano; dijo que si lo necesitaba me tomase mi tiempo, que él estaría esperándome. Pero me desabroché la mochila y logré incorporarme. Las piernas me temblaban vivamente y no creía que en ese estado fuese capaz de caminar. Aunque, por fin, apoyándome en los quicios del hueco de entrada conseguí dar esos dos pasos primeros, que fueron los que me convencieron de que sería capaz de dar los demás.

Robert aspiraba profundamente el aire. <<Ven, vamos -me dijo. Aunque sea muy despacio, que este no es el mejor lugar para contemplar el espectáculo.>> Yo percibía todavía algo magnético en el ambiente, aunque sólo por expresarlo de alguna manera. Pero mientras cruzábamos la carretera pude contemplar el más bello orto solar y, al instante siguiente, como si el sol hubiera recorrido a espaldas nuestras el orbe de un día terrestre, el crepúsculo más estremecedor. <<El hada de los sueños cruzó el crepúsculo volando hacia ti. ¿Sabes quién lo dijo?>> -me preguntó este amigo.

No -dije solemne.

– Yo tampoco -dijo solemne él. Pero a menudo necesitamos el delirio para mantenernos de algún modo a flote en el oleaje de la vida. Así que camina y piensa que la libertad es algo invernal que no se puede soportar mucho tiempo. Hay que moverse siempre, como lo hacemos ahora, hay que bailar en la libertad. Es fría y hermosa. Pero no te enamores de ella. No haría más que entristecerte, pues sólo por breves momentos, y no más, podemos detenernos en las moradas de la libertad. Ya llevamos demasiado tiempo aquí. Mira como esta maravillosa posta sobre la que nos deslizamos empieza a derretirse lentamente. Ahora si abres los ojos podrás morir en libertad. Este angustiante espectáculo te será ofrecido varias veces más en el transcurso de tu vida.

Yo no sabría sinceramente decir, cuántas veces el sol nació y se desvaneció en este intervalo indescriptible pero Robert lo concluía así: <<El mundo existe desde hace años y todo es nuevo y no lo es.>> Luego me dijo que no podíamos quedarnos infinitamente ahí pero que secreta y misteriosamente siguen al paseante toda clase de hermosos y sutiles pensamientos de paseo, de tal modo que en medio de su celoso caminar tiene que pararse, detenerse y escuchar, que está cada vez más arrebatado y confundido por extrañas impresiones y por la hechicera fuerza del espíritu, y tiene la sensación de ir a hundirse de pronto en la tierra, o de que ante sus ojos deslumbrados y confusos de pensador y poeta se abre un abismo. La cabeza se le quiere caer, y los por lo demás tan vivos brazos y piernas están como petrificados. Paisaje y gente, sonidos y colores, rostros y figuras, nubes y sol giran como sombras a su alrededor y ha de preguntarse: <<¿Dónde estoy?>> Tierra y cielo fluyen y se precipitan de golpe en una niebla relampagueante, brillante, apelmazada, imprecisa; el caos empieza y los órdenes desaparecen.

Y los dos iniciamos con gran cuidado, el descenso abrumador del puerto. La bajada más peligrosa y artera, y aún no habiendo llovido. Las huellas holladas desde tiempos de la invasión romana, la laguna quedaba atrás, se prolongaban ante nuestra vista durante kilómetros y kilómetros de inmamensidad. ¿Habrían podido ser los ángeles sus ingenieros? – digo.

A los ángeles les pasa eso -responde él; les cuesta ser felices y Dios ama a la gente feliz y odia a los tristes. Todos lo encontraríamos todo maravilloso si fuésemos capaces de sentirlo todo.

[Sin aperos de labranza. Por obra y gracia del Señor. Rezo por los tristes entristecidos por la Creación]

Vastos hilos de alta tensión. Rocas de medianas dimensiones y sujetas a la meteorización extrema y, por fin, después de todo lo abrupto… al borde de la carretera, donde Montefurado comienza.

[CUU]

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Las vistas que nos ofrece la garganta del Navia

son bellísimas, y si hay belleza motiva la penalidad de subir así de despacio pero el bochorno creciente nos aplasta. Por delante aún son tres los kilómetros a afrontar pero en estas condiciones tres kilómetros que nos pesan más del doble. Y aunque sólo hace falta pararse a observar porqué, porque la barrera metálica de protección de la carretera con sus revueltas no deja lugar a dudas.

Esva y Ne-Je partieron de la ciudad origen por el camino otro, no el que yo seguí, que seguí el camino nuevo, sino el que el artista entre las sombras llamó de la felicidad. Y fue ese camino, hasta cierto momento pero por más de dos horas, el que las condujo por el circuito del acelerador de personas; aunque el que yo seguí, por más de una hora y sin saberlo, también formaba parte del circuito. Pero ellas después continuaron trayecto por una sierra y hasta conectar con el flujo del Camino Primitivo en Peñaflor, y cuando yo lo hice en Cornellana, entre doce y quince kilómetros después.

Ellas me dicen que esa jornada hicieron noche en Grado, en una pensión porque los albergues no las seducen demasiado. Cuando yo haré noche en Cornellana, aunque antes, por supuesto, en San Román. Porque quería, ya que me era posible, visitar la cueva prehistórica para fascinarme, como me fasciné, con la yegua preñada del camarín de Candamo. Que ellas no, que ellas después no se detuvieron en el monasterio de la osa y durmieron en Salas, y cuando yo lo hice en Tineo. Después ellas en Tineo y yo en Borres, y ellas en vez de en Borres en la casa de Elena, en la Mortera y yo en Peñaseíta. Y desde ahí ellas en Berducedo y yo en La Mesa.

A las 12h24min. aún 1’7 km y a pesar de lo sudorosos que andamos vamos a consultarnos si tomamos ese desvío de 2’5 km hasta el Mirador; que yo he de reconocer que voy a respirar aliviado cuando ellas decidieron que no. Y en breve un desvío a mano izquierda, nos subió hasta el monte y nos condujo por entre pinos y agujas de pino por un terreno muy mullido, que hay que advertir que muchos eluden pero equivocadamente. Y a las 12h53min. a la derecha un Grandas encalado con tejados de pizarra negra, que serán la tópica paisajística y hasta Augas Santas, como nos advierte Esva, gracias a la reseña de su guía.

A las 12h55min. descubrimos que la etapa 25 coincide con el Camino Natural de la Cordillera Cantábrica, y que ahí aparece el itinerario para cruzar el embalse desde Villapedre, horas que, desde luego, nosotros desestimamos… Grandas a 510 metros, el último desnivel que hemos salvado desde el Salto poco más o menos, y con 530 habitantes. Tomando el desvío a la derecha y llegando al comienzo de la avenida de El Ferreiro.

[A]

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Al ras de la LU-701. Vamos por un andadero de tierra y grijo.

Pero ya vemos, ahí, casas por delante. El encalado del algodón perfila únicamente las sierras de la lejanía. De Grandas a aquí nos distancian 18 km.

Clive me inicia, ahora, en su conocimiento intelectual de la caridad, el último de los amores. Algo -dice- inicialmente descrito de un modo vago como <<decencia>> y <<sentido común>>, que se revela luego como bondad y, finalmente, como una relación determinada con la vida cristiana en su conjunto, que debe venir en ayuda del sentimiento, si el sentimiento quiere conservar su dulzura. Y decir esto -asegura- no es empequeñecer los amores naturales, sino indicar donde reside su grandeza: amar a los leprosos, a los criminales, a los enemigos, a los retrasados mentales, a los amargados, a los orgullosos, a los despreciativos… Y mientras yo pienso en Veronique, y me pregunto si, después de todo, ella llevaba razón al decir lo que dijo.

A las 12h20min. hemos andado otro kilómetro y vamos en pos de Fonfría apartados de la carretera, pero sólo en apariencia, por sendero en descenso.

El escritor Pablo Coelho, en sus obras, suele referirse a este amor al que Clive se refiere como caridad, llamándolo ágape:

<<Ágape es el amor total, el amor que devora a quien lo experimenta. Quien conoce y vivencia a ágape se da cuenta de que, en este mundo, nada sino amar tiene importancia. Este fue el amor que Jesús sintió por la humanidad y fue tan grande que sacudió las estrellas y cambió el curso de la historia del hombre […]>>

Esto -narra el brasileño- es lo que le dijo su guía Petrus, en el año 1986, durante la celebración de una boda en Logroño. Pero Coelho sólo estaba, evidentemente, mistificándolo. Porque el discurso de Martin Luther King al que se refiere, puede leerse en su obra ‘La fuerza del amor’, y es el que sigue:

<<La tercera palabra es ágape. Comprensión y buen deseo del creador y redentor hacia los hombres. Amor desbordante que no espera nada a cambio, el ágape es el amor de Dios que actúa en el corazón del hombre. En este sentido amamos a los hombres no porque nos atraigan, no porque posean un poco de hálito divino; amamos a todos los hombres porque Dios los ama. En este nivel amamos a la persona que nos ha perjudicado, aunque odiemos el mal que nos ha hecho. Ahora podemos comprender lo que Jesús quería decir con estas palabras: ”Amad a vuestros enemigos”. Deberíamos estar contentos de que no hubiese dicho: ”Os tienen que gustar vuestros enemigos”. ¿Cómo podría gustarnos una persona que amenaza a nuestros hijos y pone bombas en nuestra casa? Es imposible. Pero Jesús reconoce que amar es más grande que gustar. Cuando Jesús nos encomienda amar a nuestros enemigos habla de ágape, comprensión y buen deseo creador y redentor hacia todos. Sólo siguiendo este camino y entregándonos a esta clase de amor podemos ser hijos del Padre que está en los cielos.>>

Y lo que sucede es que al comienzo del cristianismo, y hasta mediado el siglo II, el ágape era un banquete, una comida en común que cumplía una doble función; por un lado saciar el hambre de los hermanos más pobres, y asentar litúrgicamente un sentimiento de unión y confraternización. Pero los textos antiguos reflejan una gran diversidad de interpretaciones; como, por ejemplo, la Didaché, donde se dice que existen dos caminos: el de la vida y el de la muerte, que bien diferentes son… y que relaciona el ágape con la vida, el conocimiento, la unidad y la inmortalidad.

El banquete es signo de alegría porque manifiesta la intensa comunión de cuantos participan en él y, Clive y yo, nos hemos detenido a intercambiar estas impresiones en la fuente que da origen al topónimo del lugar, y que se encuentra antes de la iglesia. Si no has estudiado teología -me dice- eso no querrá decir que no tengas ideas acerca de Dios, sino que muchas de tus ideas estarán equivocadas. Y me pregunto lo que Badiou pensaría de ello, cuando afirma que la Gracia se manifiesta en el amor, el ágape, que ha sido mal traducido por <<caridad>>. El ágape, que es el amor en el que se renuncia a uno porque surge el <<Otro>>. El ágape que -para Badiou- es la labor práctica del sujeto, en cuanto a que la fe es el surgir del sujeto, que se ha comprometido fielmente con su bien. De modo que si lo que justifica al ser humano es la fe, lo que lo redime es el amor y este amor lo que le da su consistencia al sujeto ético, lo que le permite perseverar en un proceso de verdad.

La iglesia no tiene espadaña. Tiene sólo un pequeño esqueleto de metal del que penden sus innegables campanas. Es rectangular, alargada, con otro cubículo adosado al fondo; y por el lado norte, al menos, carece de ventanas… parece que fuera una pequeña capilla que hubiera sufrido una ampliación posterior. Y, en vez de las tumbas, lo que la circunda son algunos aperos de labranza. Una mujer nos pregunta si hemos visto la fuente, por la que tantos peregrinos pasan de largo. Y nos comenta que en este lugar hubo una encomienda Sanjuanista. A las 12h55min. habremos re-emprendido la marcha por la que el andadero continúa en ligero ascenso.

[GUCG]

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Deslumbrado por el paisaje, como todos estos días y horas atrás…

Bergson en su ‘Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia’ dirá que lo que él significa con el nombre de la <<Durée>> se despliega en tres dimensiones: el fluir de nuestros estados mentales, el yo y el devenir, o la conciencia, el ser y el tiempo. Pero Bergson sólo es capaz de ver a Einstein como a un continuador de Descartes, y su teoría de la relatividad como la reiteración de la concepción científica habitual y no como la aparición de una nueva filosofía del tiempo. Y la <<Durée>> crea, constituye, produce novedad, innova. Y por eso es irreversible e imprevisible.

Los ocres y verdes de mi infancia… ¡Cómo me dolía la experiencia estética, entonces! ¡Cómo vivía el color, con qué inagotable brillo de ceras! Y tras diez minutos elevándonos, por este senderillo delicado, ahora descendemos y ésta es la ruta de las setas. Hay de múltiples clases, algunas intensamente anaranjadas y otras, rojas, como éstas, y no sé porqué tan sombrías… Iba pensando que soy tímido, cuando he visto elevarse esa migración de las hojas por la sierra. ¡Qué bonitas! -he pensado, como si fueran esas mariposas, un trocito del cielo de Michoacán cubierto por las monarcas. Pero este trecho no sólo es indómito por su belleza, sino porque es algo más accidentado y alterna toboganes con cursos de agua.

La aldea a la que nos dirigimos se había dejado ver durante algunos minutos en la distancia. Y el bien, el mal, el amor, la fidelidad, la fe, la muerte, la esperanza, mi cuerpo en tanto mío, el yo, la justicia, la libertad, son realidades transobjetivas que no pueden alcanzarse si no es a través de lo que Marcel distingue de lo incognoscible, <<lo misterioso>>; aquello que tiene interés en no revelarse, aquello que se conoce y no quiere dejarse conocer a la vez.

Y algunos minutos antes de las doce y media me veo abocado a la carretera, que sólo salvamos para seguir descendiendo por otra senda pero ésta más alegre, aunque igual de fresca, y en seguida divisamos la aldea, que es breve, un núcleo de cuatro casas, seguro que con una historia breve y larga. Giro a la derecha ahora, A Degolada a 725 m., se lee y magníficas las pizarras. Estos tejados, la verdad, que son tan preciosos, debe pasarles como a mí en este suelo, que los tejados los colman.

<<La cercanía con la experiencia vivida -Marcel predica- y no con el pensamiento abstracto, es la garantía real de que el misterio no es una ilusión. Y afirmar lo metaproblemático es, de una u otra manera, afirmarlo como un indubitable real.>>

Estas rocas no estaban lejos tampoco, ¿son naturaleza a mi alcance?

12h33min. Subo por entre las casas por un camino vecinal, y dejando atrás el cementerio. El sol aquí debe escarmentar en pleno verano. Pero ahora, afortunadamente, penetro, continuando el ascenso, por entre el arbolado que retoma, para compensarlo, la suavidad de los pasos.

Y a tan solo algunos metros del nuevo curso de agua, conozco a Guillermo Páramo, que es colombiano de nacimiento, y un estudioso de las etnias, sus mitos y sus ciencias, en uno de los descensos más venturosos de todo el Camino.

[AUG]

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Esas casas frente a nosotros por esa carretera vecinal.

A la izquierda la iglesia, la espadaña es de piedra, rematada por dos pináculos y, entremedias, una cruz pero donde se ausenta la campana. Esto era Bascuas.

Adrienne se detiene y yo con ella. Me parece haber perdido la voluntad pero es ahí, y tal como la encontré, al borde de una ermita, donde ella ha decidido que debe dejarme. Sus últimas palabras son: <<El Camino del Amor ha vencido.>> Después me he girado obediente y algo apesadumbrado pero, tras andar escasos metros, habré de alegrarme. Hay justo ahí dos peregrinas españolas; éstas son madre e hija y nos hemos tomado un refresco juntos, en esa máquina donde ellas me aguardaban y ya no nos vamos a separar hasta Lugo, que es el lugar donde ellas van a finalizar su Camino aunque eso, ellas, todavía no lo saben.

En llegando al Stop de la LU-530 lo que vemos ahí es otro sendero de tierra, que tampoco tiene pérdida. Poco después se aparece en la carretera pero, inmediatamente, se toma otro sendero que, de nuevo, nos conduce hacia la derecha y, aunque ahora, en suave ascenso y hasta que alcanzamos el P.K. 112’843, que será cuando, a pocos metros, conectemos con el ”desvío provisional”. Y, de repente, una circulación atroz, que lleva -según tengo entendido- tantos años vigente que hasta se ha perdido la cuenta. Pero en esta parte de Galicia no podemos esperar ni que se tomen el Camino…. como se lo toman en la parte que se atraviesa desde el San Marcos, en León, hasta Oviedo; ni tampoco como en la parte del Camino anterior. Aquí lo que parece es que no existe tradición alguna. Asfalto y de frente. Hasta Carballido y dejando Carballido atrás. El humor de las chicas también ha empeorado. A todos nos crispa esto. Tomamos un desvío a la derecha, y unos veinte minutos más tarde, por fin, una senda de nuevo. Veinte los minutos de tráfico rodado. La joven no deja de hablar, ahora, de un libro que ha venido leyendo desde el inicio de su aventura: ‘La insoportable levedad del Ser’. Vamos metidos, otra vez, por entre la naturaleza pero ese tramo anterior el más horrible en semanas. El asfalto acaba con uno, mientras que el ruido ensordecedor de los coches… Como se puede apreciar, a través de mis quejas, mi estado de ánimo ha empeorado, creo que es por lo mucho que han comenzado a dolerme las plantas de los pies. Es evidente que no tengo madera se santo. Aunque tal vez si la conversación y la compañía fueran fascinantes eso ni lo percibiría. Así que concentro mi pensamiento en Adrienne. A los seis años tuvo una visión con San Ignacio de Loyola y a los quince con María, la madre de Dios. Y ya conversa recibió un modo nuevo, mucho más doloroso de servir: los estigmas.

Adrienne había leído a George Bernanos, que dicen que tiene una visión trágica del cristianismo y en la que lo sobrenatural, hace incursión en el mundo cotidiano y gris, y el combate se celebra a escala cósmica. Y también a François Mauriac, premiado con el Nobel en 1952, autor al que Graham Greene admiraba como el más grande de los novelistas vivos; y aunque Sartre, lo que afirma, es que no era una novelista auténtico. ‘Por la piedra del escándalo’ la Santa Sede tuvo intenciones de incluirle en la lista de los libros prohibidos: <<¿Soy un impostor?>> -pensaba en esa obra que debía plantearse todo creyente. <<¿Verdaderamente adhiero con todo mi corazón y todo mi espíritu el credo que profeso? ¿o, en cambio, lo acepto por hábito, porque nací con él o por las ventajas que extraigo de él o para mi comodidad?>>

Este es el P.K. 110’230 y, poco después, las lajas que preceden a esa aldea a la que nos aproximamos; el sendero es sendero y la aldea As Casas da Viña.

[UAC]

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Estoy delante de la casa del encargado

del lugar; un hombre sale y hace pasar a una mujer que lleva tras de sí, cogida de la mano, a una niña que sufre una devastadora enfermedad. El encargado le pide a la mujer que le conceda un minuto para sellar mi credencial. El sello de Santa Eulalia de Bóveda estampa dos ocas enfrentadas. Dentro veo algunas piezas de museo, canecillos románicos y algunas otras claves. Hay sendos paneles informativos que trato de retener en mi pensamiento; antes de abandonar el espacio, sobre todo ese artesonado geométrico que recuerdo, lejanamente, haber visto antes, en algún otro lugar. Cuando hemos alcanzado el monumento otros tres peregrinos nos estaban esperando. Una pareja de la que me hice a la idea, que serían padre e hija, porque él le doblaba la edad. Y un peregrino holandés, como Grimmig, que me sonrió al reconocerme; no habíamos cruzado una palabra pero él también había pasado la noche en el albergue de Lugo.


Bóveda, una vez abiertas las puertas que impiden el paso es sobrecogedor. Una danza
-nos dice- anterior a la llegada de los romanos. Cinco, los danzantes, con guirnaldas.

¿Y dónde se conservó esa memoria? ¿en la tradición oral? – la peregrina que eso pregunta despierta la piedad en todos. Un turbante ciñe su cabeza. Pero en los huecos excavados de sus ojos, todos podemos leer los estragos de la afección prohibida. Juraría que ella tiene cáncer y lucha por su vida.


– Esa danza -dice el guía- la cogen los romanos para sus ritos y es una danza que perdura a través de los siglos hasta nuestros días. Se llama la danza de los arcos.

Por debajo de los danzantes existe otro motivo. Él también pertenece a ese rito pero parece ser que lo preside. Una columna a su izquierda, la misma columna del atrio exterior, como la que nosotros tenemos delante. Nos encontramos en el exterior del edificio, bajo el sol y todos nos desprendemos de las pesadas mochilas para dejarlas apoyadas ahí, porque presentimos que la visita va a prolongarse.

Es importante para la fachada, y muy importante -explica el guía- el arco de entrada, que es un arco de medio punto peraltado. Y está considerado el más antiguo que existe hoy en día, en ese estado. Arco donde vemos una serie de agujeros, ya que todo él estaba revestido de mármol. Creemos que no es un arco que se hace por motivos decorativos sino por motivos funcionales. El templo está metido en un terraplén. Digamos que tras su edificación ésta era la única entrada que tenían los romanos, tras lo cual, haciendo ese tipo de arco, sólo tenían que apuntalar la parte superior, dejando libre la inferior, con lo cual podían estar edificando sin que hubiera ningún elemento que impidiera el paso.

Me fijo en la niña. Se ha arrodillado sobre el suelo, jugando a atrapar las hebras de hierba que por entre sus losas crecen y su madre la mira con bondad.

Aquí -nos explica el guía- podemos considerar tres etapas. La primera la anterior a la llegada de los romanos, que era un lugar sagrado de culto, dedicado a una diosa celta, que es la diosa Coventina.

La peregrina quiere saber si esa diosa tiene forma de yegua. La madre la ha mirado, entonces, de una forma curiosa; con la misma bondad, con la que hasta ese segundo estaba mirando a su hija, con la mirada más benefactora que nunca, antes, se haya visto… El guía nos explica que Coventina era la diosa protagonista de un antiguo manantial en las cercanías del muro de Adriano, entre Inglaterra y Escocia. Y siendo adoptada por los romanos, estos edificaron allí un estanque rectangular. Los celtas no conocían los templos. Celebraban sus rituales y prácticas religiosas en un <<nemeton>>, un bosquecillo sagrado. Al agua, los celtas, la consideraban como un medio liminal de conexión con el otro mundo. Coventina era una diosa triple, tal vez madre, hija y espíritu. Y lo que se creía, entonces, y en lo que no hemos dejado de creer, es que los manantiales tienen propiedades curativas y nos provén de señales, y hasta signos, indicativos de hechos futuros y, especialmente, aquellos de índole amorosa. El pueblo gallego siempre ha creído que dentro de sus aguas hay seres sobrenaturales o espíritus, seres feéricos, como las mouras. Ahora bien, la clara conexión entre el agua y la curación y las aguas termales, fue desarrollada posteriormente por los romanos. Y lo que se sabe es que en la época de dominación romana, en estos santuarios, solían celebrarse los rituales de fertilidad.

¿Fertilidad versus erección? -dice por lo bajinis el holandés en su alemán.

Así que sobre este lugar sagrado llegan los romanos y edifican, prácticamente, lo que hoy queda y vemos en pie, que es cuando lo reconvierten en un ninfeo. Posteriormente, a finales del siglo III y principios del IV es cuando aparece la decoración interior y una planta superior, y se reconvierte en un templo de iniciación, donde la gente, por llamarlo de alguna forma, viene a bautizarse.

Y menos mal que Adrienne no se encuentra aquí en este momento -pienso- porque <<o los llevamos a Cristo o los llevamos a la perdición>> –como ella dice. Pero porque los sacramentos no son añadidos sino que constituyen la vida misma de la realidad cristiana, la vida profunda de la iglesia.

Aquí se practicaba el rito del taurobolio y al estar todo esto metido en el terraplén, la parte superior está a ras de tierra y la planta superior sería la zona del sacrificio.

El guía dice que nosotros hemos bajado por los distintos estratos del paso de los siglos. Y el holandés parece que se muere de la risa.

El arco de los motivos era de madera, con guirnaldas de flores. Y tenemos este relieve, creemos que es un ave fénix. Y aquí dos figuras de humanos, dos lisiados, dos tullidos… por sus deformidades.

Y que es cuando la madre de la niña y la peregrina se sonríen; es posible que por encontrarse entre singulares carentes de delicadeza alguna.

Y aquí tenemos este relieve en referencia la fertilidad. Que es esa columna, un nido y sobre el nido una cigüeña, que dispone su cabeza hacia atrás, que es cuando en esa posición inician el reclamo nupcial. Ponen su cabeza hacia atrás y hacen clak clak llamando al macho. Porque para los antiguos la cigüeña representaba la fertilidad.

¿Y eso nos dice que es del siglo? -pregunta la peregrina.

Las pinturas del interior del siglo III pero esto anterior. No pueden datarlo pero quizá del siglo I.

Es impresionante –afirma, entonces, ella. Te podrías pasar horas mirándolo y no sabrías identificarlo. O yo, por lo menos, no…

El guía, siempre adusto, esboza una tibia sonrisa, ahora, y nos invita a conocer el interior del templo. Ha sido perceptible que lo que la peregrina expresa a él le ha agradado, y a partir de ahí ya sólo hablará para ella.

Vemos cuatro arranques de arcos que nos darían un arco, y otro arco y otro arco y porque lo mismo, dividiendo esto, tres muros, dos laterales y uno central. La bóveda de cañón es un elemento muy resistente en arquitectura.

Y le habla de la bóveda de cañón y le habla de su tendencia al colapsamiento. Y repite lo del taurobolio, porque le hace distinguir una parte superior, un hueco y un estanque. Y que es el estanque, que hasta los años 70 del siglo pasado, permanecía en un estado de continua renovación. Pero, entonces, eso qué quiere decir, porque yo observo con estupor que está lleno de agua. Y, entonces, sucede algo fantástico, sucede que se escucha el sonido melódico y lastimoso de un mochuelo, al que la niña busca por todos lados. Pero ahí es cuando he caído en la cuenta de que sólo la niña y yo podíamos percibirlo. La niña se ha venido en mi dirección y me ha tirado de la bandolera. Inmediatamente, la madre ha reaccionado y la ha apartado pero yo he pasado por un mal momento, porque la niña repetía incesantemente: Chemin, Chemin, Chemin. Y la madre esto no logra comprenderlo… que ha visto la niña en mí, y porqué razón ha comenzado a hablar en francés. Sí, comenzado, aujourd’hui, hoy, digo bien: sus primeras palabras dichas en la vida. El guía ha continuado mayestático la explicación.

Al estanque se le quitó el agua en los años 70 del siglo pasado, ya que el arquitecto del patrimonio consideraba que la humedad que produce el agua puede dañar las pinturas. Y lo que hace es destruir toda la ingeniería hidráulica que era propia de los romanos, para esa constante renovación de agua, y la desvía a una cámara perimetral…

Que aquí es cuando acceden otros dos peregrinos. Pero aunque todos le decimos al guía que los integre en la explicación, porque a nosotros no nos importa esperar… El guía lo que dice es: <<Cuando pregunten en todo caso>>, y sigue adelante: <<Y que es por donde circula el agua que antes venía al estanque, que comunicaba con la planta superior, por una escalera de caracol… Luego, hacia el siglo X esa escalera se sella, al mismo tiempo que echaron tierra en toda la fachada, con lo cual, a partir del siglo X esto quedó oculto, que es cuando la parte superior se reconvierte en iglesia.>>

La peregrina pregunta el porqué. Y él le responde que por el carácter pagano y más importante aún, por su orientación: <<Esto tiene una orientación contraria a la de la iglesia cristiana. Contrapuesta, por así decirlo…>>

Y, entonces, sí, al mochuelo lo hemos oído todos, incluido el guía, que ha sido requerido, en ese momento, por los que han llegado y que sólo buscan sellar su credencial. Luego, la niña ha hecho una crisis, y la madre la ha sacado amorosamente en brazos, para que le diera el aire. Pero al minuto se ha asomado y me ha pedido a mí que saliera. Me ha preguntado cuál era el albergue más cercano. Y le expliqué todo lo que sabía de ello a través de la nota de Esva y Ne-Je. La niña se ha abrazado a mis piernas con fuerza. Y la madre, entonces, me ha dicho: <<Estoy segura de que debe ser usted un ser de amor.>>

Después el holandés también salió a fumarse un cigarro pero era un cigarro que olía del mismo modo en que olía la marihuana con la que Albany acostumbraba a colocarse… y su ofrecimiento me provoco no sólo un fuerte rechazo, sino dolor. La madre me miró extrañamente ahí. Y me dijo que estaba equivocado en algo, que pensara en ello. Después el holandés nos dijo que él se estaba empezando a hartar del guía y me sugirió que nos fuéramos. El holandés estaba escribiendo sobre este camino, por encargo de una editorial de viajes y cultura, así que me propuso que echáramos una mirada única al interior y que nos fuéramos, ya que él podía contarme más cosas acerca de ello que el propio guía. La peregrina se interesó por lo que hablábamos, se lo expliqué, y ella me pidió que le preguntara al holandés si no le importaría contarle eso a ella, porque también estaba escribiendo sobre el Camino, y ahí fue cuando, por fin, había descubierto quién era, realmente, Abrente, y porqué motivo yo sentía lo que sentía.

[CUAC]

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Frente a ese mojón, las quijadas de un caballo y una piña.

Y, entonces, ese que dice a mis espaldas ¡Buen Camino! Jon afirma desde su camiseta de color naranja, lo siguiente: <<Soy amigo personal de Martín B.>> Y algo eso, manifiestamente, <<subjetivante>>. Pero si como dice Pável Florenskij, un filósofo que murió ejecutado por el régimen soviético, tras haber pasado varios años confinado en el Gulag: <<Si cuando leas esos libros no entiendes algo, no te desanimes, ya lo entenderás a su debido tiempo. La belleza no es una cosa que pueda penetrarse de inmediato o, mejor dicho, se puede penetrar de inmediato pero después de haber permanecido a su lado durante un tiempo, y una vez que se ha desencadenado en el alma cierto tipo de proceso, que ensamble de manera orgánica los elementos asimilados progresivamente.>>

El descenso es por asfalto, un continuo de asfalto este Camino que Jon y yo, ahora, hemos iniciado juntos.

– ¿Tú has visto pasar a Claudia S.? -me pregunta él.

– No -le digo e imagino que se me ha puesto rostro de estupefacto, porque ha nombrado justo a la única mujer del mundo, de la que Berg me ha confesado que ha llegado a sentirse enamorado.

– Yo -me confirma Jon- es que he coincidido con ella en Castroverde pero desde ahí no he vuelto a verla. Y que será cuando me anime a preguntarle si su camiseta significa lo que creo, que sí, me confirma. Pero él quiere asegurarse, antes de seguir adelante y como es lógico, si sé de lo que estamos hablando y si conozco las <<reglas del juego>>; que objetivamente es lo único esencial para que dos seres, y cualesquiera que sean, comiencen a entenderse, en esa plena libertad de saber que las <<reglas>> son siempre algo inevitable a respetar. Que es cuando a mano izquierda, aunque nosotros continuamos de frente, dejamos atrás la indicación a A Arnade; punto, escasos minutos después, en el que se abandona la pista asfaltada para adentrarnos en otra congostra donde todo, como viene siendo, continúa siendo muy verde pero donde, de vez en cuando, nos refresca alguna sombra arbolada o las vacas nos miran, desde lo alto, a un par de palmos por encima de nuestras cabezas; que, entonces, le tiendo la mano y le digo que me llamo Dechirou y que soy redactor en Le Monde y que creo saber que él pretende algo, aunque no sé el qué por lo que dice de sí.

Jon ahí me ha sorprendido muy gratamente cuando se ha reído de esa manera tan abierta, agradable y sincera y nos hemos puesto a charlar, sin más dilación, de lo que todo significa. Y lo que a él hasta aquí le trajo. Aunque ya para ese momento, metidos en el atolladero de Vilauriz donde una aldeana, que lleva consigo una docena de vacas, se ha detenido a intercalar sus impresiones sobre el clima, con la mujer que conducía el coche que nos impedía seguir adelante, aunque en dirección a la iglesia, y donde Jon esto me cuenta: que su amigo Martín B. nació el mismo año en que él nació y en su mismo País; sólo que a Jon jamás le inclinó la vida hacia ningún tipo de <<activismo>> y que es en lo que ahora anda, debido esencialmente, y en eso afirma que no quiere mentirme, al vuelco que, en los últimos tiempos, ha dado la vida de su amigo Martín B. Pero el descenso aquí nos conduce, antes de abrazar la iglesia, por otra congostra que se abre, en este caso, a mano izquierda, cuando aquí son poco más de las 12h30min.

Al activismo, a Martín B., Jon dice que le conduce una cuestión de derechos y libertades, que empezó participando, y siendo los dos muy jóvenes aún, en los movimientos pro-legalización de las drogas, en el año 91 y que a ambos les marcó; lo primero, por el impacto que tuvo la heroína en su barrio, que arrasó casi con una generación entera, y que será cuando Martín B. comience a interesarse por conocer las cosas desde la óptica anti-prohibicionista, que lo que planteaban es que el problema no era la heroína en sí, sino la prohibición, los precios abusivos y las adulteraciones, entre otra serie de argumentos: cómo y con qué están cortadas, la manera en que las consumes, el contexto y demás… que será cuando Martín B. pruebe el cannabis, que nunca es un paso previo a otro consumo porque el cannabis, sólo por si mismo, genera grandes devociones. Y como tantas otras personas que han vivido la experiencia, Martín B. se hizo consciente de que, a pesar de sus tres o cuatro intentos fallidos a una edad prematura, el cannabis le sentaba mejor que bien y aquello era muy rico. Sin embargo, Jon dice que jamás lo ha probado, que lo suyo, por aquel entonces, era el fútbol y no -siempre en palabras suyas- ir de tranqui. Pero, ¿qué te pasa? -le pregunto algo preocupado aquí por su angustia. Y es que ahora andábamos sobre el grijo, y el sonido que hacemos al pisar el grijo es para él como para otros es el sonido de la tiza al chirriar por el encerado, lo que le produce una desazón insoportable. Y hemos tenido que ponernos de acuerdo en esperarnos… y algo que hicimos hasta que salvamos el Rego dos Lagares, como él lo llamó.

Y ahí es donde me continúa contando que Martín B. lo que pensó fue que, en vez de hacer reivindicaciones sólo teóricas, lo que tenía que hacer era que pasar a la acción directa. Y por eso él y algunos más comenzaron a imitar a una asociación que había surgido, poco antes, en Barcelona. Y hacer lo mismo que ellos habían hecho: cultivar. Y así nació Kalamudia, en el año 1997, como asociación para el estudio del cannabis, porque todavía no podían permitirse el pasar a llamarse Asociación de Personas Usuarias del Cannabis, porque no los dejaban. Y Kalamudia fue la primera asociación que llevó a cabo la primera plantación de cannabis pública en Euskadi. De tal modo que, de ahí, pasaron a producir marihuana no en plan reivindicativo sino en plan práctico, efectivo. Y de la asociación matriz surgieron 6 o 7, con el objeto de <<autoabastecerse>> al margen del mercado negro, que adultera y que impone precios abusivos. Porque si en España uno puede cultivar legalmente en su casa, porque el consumo está despenalizado y, en principio, la producción para el propio consumo también, entonces, ¿eso significa que podemos cultivar colectivamente con otra gente? Eso que, en principio, se puede cultivar de manera individual. Es decir, que ellos pensaron que entre 20, 50 o los que, al final, fueran a ser… unirse para reducir costes de producción, eliminar las complicaciones técnicas que pudieran surgir y, sobre todo, evitar el mercado fraudulento e ilegal, que es el que se enriquece y no paga impuestos. Y por lo que se centraron en la cosa práctica: los papeles que había que firmar y los papeles que debían cumplimentar las personas que formaran parte de ello; y también, como organizar el cultivo, el transporte, el almacenamiento. Ideándose a si mismos e ideándolo un poco todo porque, al parecer, no existían precedentes. Y, en algunos casos, había que consultárselo a las instituciones, como la de Hacienda o la Seguridad Social, que tuvieron que buscar las fórmulas que eso lo hicieran posible, el darse de alta en la Seguridad Social y el pagar impuestos, que es lo que no hacen los narcotraficantes y otros delincuentes en general, y algunos de ellos tipos auténticamente podridos de dinero. Y siempre luchando por la legalidad y la transparencia.

[GCACA]

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A quien quiera soñar hay que decirle que empiece por ser feliz.

Los verdaderos bienestares -dice Blanchot- tienen un pasado. Todo un pasado que viene a vivir, por el sueño, a una nueva casa. Pero el síntoma parece ser para Freud una forma de no recordar.

Y si aquello era Ribadiso de Abaixo, ¿ésto qué podrá ser? Y aquí también existe un albergue; el lugar en el que he visto una parra con unas uvas verdes que le habrían sugerido otro otoño al mismísimo Arcimboldo. Así que aquí, pronto, indispensable pararse a disfrutar de un vino de la zona pero primero ese interminable andadero hasta el kilómetro 38 de Arzúa y, después, Natashia y Benoît, que son esos que se internan en Salutem per Aquam, el spa con el logotipo de Pilgrims information, hacen que desista y que me decante por atravesar las puertas de ese Froiz a proveerme de algo para comer en cualquier alto que haga. Y. luego, tampoco me entretengo demasiado en el escultórico parque de Arzúa, arte entre la grisicitud.

Proudhon dice que el arte se marchita rápidamente cuando cesa de interesar vivamente a la conciencia. Pero aquí existe alguna escultura desconcertante, como ésta que emerge de la fuente. Y cuando me pongo en marcha, y retomo el punto en el que me parecía recordar haber visto la última flecha, me quedo un poco asombrado, porque casi sin creerlo compruebo que es la una menos cuarto y todavía he de mencionar a Rousseau en sus paseos, el Rousseau sin remedio; el Rousseau para el que la medicina no se hallaba preparada, porque esto un poco por Rousseau lo sabemos, que hubo entidades que se adelantaron en siglos a los conocimientos y para los que las ciencias todavía andaban en pañales. Y aunque tampoco parece muy provechoso detenerse a pensar lo que las ciencias actuales -que opinan como opinan- habrían sido capaces de hacer hoy en día, con alguien que sufría como sufría él. Aquel que se define a si mismo, en esa última obra inacabada, como el más sociable y amante de los humanos. Alguien que duda y por lo que nos parece convincente o no; perdón, alguien que sólo dice que debe haber dado un salto de la vigilia al sueño, o más bien de la vida a la muerte pero sin darse cuenta. Sacado no se sabe cómo del orden de las cosas.

El psicótico -dirá Esva que le escuchó decir a alguien que escribió sobre el sucesor soñado de Onassis- es alguien que tiende a ubicarse en el lugar del objeto, y que es ese en el que habitualmente se encuentra el analista; es decir, el que produce efectos y el que -según Lacan, que jamás se hizo analizar y como Freud- teoriza. Y teoriza lo que otros van a tratar de dirimir hasta -como parece ser- el día del juicio final; algunos, la inmensa mayoría, sin gota de talento; otros -ya lo supimos- como Eidelsztein o Frydman, como maestros.

Pero, ¿y qué es lo tremendo de todo ello? Sí, ¿qué diferencia existe, realmente, entre lo que Andoni Moreta es o Jean-Jacques Rousseau fue? No es, en cualquier caso, su producción -pregunto. La que de una manera u otra incide, lo queramos o no, en el <<plano de inmanencia>>.

Y cuando, ya en descenso y ya abandonando Arzúa por la carretera vecinal alcanzo la fuente de los franceses, y que es una belleza, lo que recuerdo es que el psicótico que se sabe escuchado y que, a la vez, es capaz de escucharse como José, que era quién proclamaba que lo suyo era un hecho conocido porque había salido en todos los diarios, que él era el sucesor de Onassis pero no de su dinero sino de la ignorancia y la miseria más absoluta, la mentira que él se contaba y que no tiene porqué resultarnos ni siquiera congruente, puede llegar a ese día en que todo comienza a cambiar porque sucede algo que lo saca del error.

Pero, ¿y qué fue eso que sacó a José del error? Pues sólo fue la muerte del hijo del presidente de su País. Porque ahí fue cuando la realidad penetro en él y descubrió que ni los poderosos están exentos de las desgracias, porque el que manejaba el destino de todos… no había sido capaz de evitar la muerte de su propio hijo. Y que fue lo que indujo a José a hacer su <<crisis de reflexión>>, porque esa crisis, y como la de la angustia, existe. Y también de algún modo es un <<punto de no-retorno>> que se puede tratar de buscar.

Y lo primero que se preguntó fue por eso que también oyó: <<¿Si yo no soy el sucesor de Onassis, entonces, quién soy?>> Y lo verá claro, era el que soñaba con ser el sucesor de Onassis para olvidarse de la ignorancia y la miseria y era, por eso mismo, el que se reconfortaba soñando.

Y a la altura de As Barrosas dos japonesas con sus diminutas mochilas amarillas me sobrepasan comentando lo decepcionadas que ambas se sintieron, por las dos pelotas de partido que su compatriota, Kei Nishikori, había desperdiciado en el US Open, cuando se enfrentaba a, mi compatriota, Paire en la Louis Armstrong, en la primera ronda del torneo. Cuando no demasiados pasos después los tres vamos a detenernos frente a ese memorial, que dice: <<Terminaste tu corto ministerio sacerdotal haciendo el camino con nosotros, entregando tu vida al servicio de los demás. ¡Hasta el último momento! […] Las huellas del señor no son invisibles. Tu vida es una de esas ”Moncho”.>> 22 de julio de 1998. Y a continuación: <<El que pierda su vida por mí la encontrará.>> Del evangelio de Mateo. Y a continuación la senda se ensancha.

[GC]

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Robert dice que en la ciudad la religión es […]

menos bella que en el campo, donde viven campesinos cuya forma de vida tiene algo profundamente religioso de por sí. En la ciudad la religión se asemeja a una máquina, que es un objeto feo; en el campo, en cambio, cada uno tiene la sensación de que la fe en Dios es equiparable a un trigal florido, a un prado extenso y/o a la fabulosa redondez de ciertas colinas ligeramente curvadas en cuya cima hay una casa oculta, con seres silenciosos para quienes la meditación es amiga […] La fe en Dios carece en la ciudad de la debida distancia. La religión tiene allí muy poco cielo y muy poco olor a tierra […] y la religión es amor a la vida, apego profundo a la tierra, alegría del instante, confianza en la belleza, fe en el ser humano, despreocupación al compartir la mesa con amigos, gusto por la reflexión y conciencia de no ser responsable de las desgracias, es sonreír a la muerte y afrontar con valor cualquier tipo de empresa que nos proponga la vida.

Nos habíamos quedado parados a la altura del indicador de Lago, 4’1 Km. Por un senderillo entre la hierba avanzábamos felices entre el piorno. Todo lo que nos atrae ahora es la geometría geodésica que conforma estas laderas sumamente inclinadas. Mojón, torres de tendido eléctrico, vacas de entre 600 y 700 kg, de un pelaje caoba a veces y a veces castaño, y ligeramente en ascenso. Aquí es cuando se agradece echar la vista atrás. Pareciera que las vacas vivieran permanentemente extasiadas por la experiencia estética de la que disfrutan. Es por algo que emana de ellas y es que -si lo piensas- no hay nada que pensar cuando absorbes la inagotable y permanente inmanencia del paisaje.

Las trochas y sendas de la montaña trazan con pulcritud un sinnúmero de posibilidades y ninguna. Uno tiene esa sensación de ir ya a donde está yendo y de ir leve, sin echar de menos nada o cualquier otra cosa.

Esa continuidad de azul, esa paz y soledad sólo evocada en mis intermitencias con mis marinas de las mañanas, es de una profundidad apabullante, y momento éste en el que a Robert le sobrevendrá un pensamiento lúgubre:

<<Contemplando la tierra, el aire y el cielo me vino el doloroso e irremisible pensamiento de que era un pobre preso entre el cielo y la tierra, que todos los humanos éramos de este modo míseros presos, que sólo había para todos un tenebroso camino, hacia el hoyo, hacia la tierra, que no había otro camino al otro mundo más que el que pasaba por la tumba.>>

Pocas casas, aldea de montaña, un único habitante -dicen. Aunque la leyenda cuenta que no tiene porqué vivir aquí, tan solo. Pero lo hace porque le gusta.

Capilla de Santiago. Montefurado tuvo hospital de peregrinos. La piedra, los ojos… uno se siente, aquí, águila. La capilla es pequeña, aunque algo sobresale el tejado por la parte delantera. Como para no mojarte. Modesta, de estoica cruz. Por alguna parte existe un grifo. Al final esa casa que tiene cortinas. Casa es un decir porque tiene estructura de hórreo. Algunas de estas casas podrían estar habitadas pero no se ve a nadie. Y toca volver a ”trepar”, las vacas con sus cuernos, a no más de un metro y medio de uno, imponen algo. Aunque la mayoría descansan la vista como ya dije, abstraídas, cada cual solazando los güellos, que es como llaman en Asturias a los globos oculares, en alguna dirección, porque se mire hacia donde se mire aquí nada tiene desperdicio. Las patas dobladas en posiciones de gimnasta, aunque ninguna ejecuta un spagat. Uno, aquí, entonces deduce que también existen las vacas privilegiadas; éstas habitando entre la belleza y la poesía aunque, también, a cambio sobreviviendo a jornadas de fríos temporales.

El Camino se vuelve escabroso. Lo que sucede es que no es el que allá abandonamos, porque éste lo vivimos hacia arriba y no sentimos miedo de ir a despeñarnos. Y frente a la verja que había que abrir y traspasar, Robert, que no sé si antes dije que era de Biel, ahora dice: <<Tengo la sensación de que todas las cosas nos besan.>> Luego, el descenso posterior nos resultó muy agradable y al paso los arbustos malvados o liliáceos en flor y las omniscientes laderas del paisaje. Hemos alcanzado la AS-14 y vemos un mojón delante de nosotros. Algún pino, la carretera abajo, algunos derrumbes, por momentos bastantes, aunque nada de lo que vemos dificulta nuestra marcha. Únicamente Lago que parece que no termina de aparecer, porque desde aquí no lo vislumbramos.

[UUUU]

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Avanzamos por la avenida de El Ferreiro y a la altura del museo

comprobamos que se ha formado un corrillo en torno a alguien que predica y que recuerda, en gran medida, al personaje del evangelista de ‘El progreso del peregrino’, la obra de Bunyan que dirigió Danny Carrales.

<<El evangelio dice que el Reino está a tu disposición. Cerca, porque tú tienes las llaves. Y si el Reino no comienza tú entras porque tienes las llaves, hermano.>>

How Funny! -dijo ese al que había llamado hermano.

<<Pero sin comprender las señales proféticas no vamos a comprender lo que el Señor nos quiere revelar.>>

– ¿Continuamos andando? Esta clase de espectáculo me resulta desolador.

Eso era lo que pensaba Ne-Je y Esva coincidía con ella, enfatizando que nunca se le habría ocurrido imaginar que se pudiera llegar a ver algo tan surrealista como era ésto en el Camino; preguntándose dónde estarían escondidas las cámaras, porque lo que ella pensaba era que debían estar rodando algún programa de esos en los que luego te agarran del brazo y te piden que no te ”mosquees”, porque todo era una broma.

<<El Señor descansa en Juan y la voz que se vuelve a oír Juan pertenece al pasado. No al futuro. Los sellos son un mensaje progresivo que ya aconteció. Y es distinto eso a que la voz de Cristo salga de en medio de un pueblo.>>

– ¿Sabéis dónde vais a estar dentro de un rato? – les pregunto yo a mi vez.

<<Y lo que él dijo fue: ”No selles las palabras de la profecía de este libro porque el tiempo está cerca”. Así que el libro que está cerrado en la mano del cordero no puede ser el libro del Apocalipsis. Y por Corintios II sabemos que somos un libro, y que lo que está escrito en el libro es la plenitud de Cristo; y porque somos un libro por eso estamos sellados en el espíritu del libro. El libro en la mano del cordero, sus discípulos. No un libro literal. O como dijo el poeta: ”El libro debe de ser una esfera de luz en la mano del hombre que lea”.>>

– Al final de la calle, doblando a la izquierda -Esva estaba consultando google maps. Hay un café con terraza, ahí y nos tomamos unas sidras, ¿vale?

– Hecho, ir vosotras que en seguida os sigo.

<<La Revelación no es un trance, ni es una gracia especial concedida a un ministro; ni tampoco la experiencia mística de Dios. La Revelación es exclusivamente la Revelación. Y lo que el libro nos revela sólo es la plenitud del hombre y hasta que tú -y entonces Rinaldo me señaló- no leas el libro como Dostoievski, y encuentres al hombre en su plenitud, no lo estarás leyendo bien.>>


Rinaldo me señaló y tuve la intuición de que eso sólo sucedería después de que ellas me hubieran dejado a solas. Y como ahora la tenía de que debía de seguirlas, cuando todavía las tenía a la vista. Pero cuando doblaron la calle un avión de papel me sobrevoló el hombro derecho para ir a estrellarse contra el suelo. Entonces me giré pero no vi a nadie tras de mí y tampoco en la caja de Liberbank, ni en las ventanas del piso superior. Así que me agaché y recogí el avión del suelo pero lo único que había escrito en él era: <<August lo sabe. Hay que trabajar nuestra salvación con temor y temblor.>> Y cuando yo mismo doblé la calle vi como un hombre con una carretilla salía del interior del bar. Era el dueño y la sidra una gozada, porque aquí te la sirven con uno de esos inventos que reproducen las burbujas del escanciado tradicional al romper en el vaso, y que son las culpables principales de las sensaciones extraordinarias que nos producen en el olfato y en el gusto. Y que será cuando muy sorprendido comience a comprender el alcance que está teniendo en la actualidad el evangelismo que hoy hace furor en Brasil. Y cómo en Brasil, a diferencia de los países centroamericanos, el llamado fundamentalismo cristiano está libre de sospechas y no fue producto de una operación de contra-insurgencia. Y como quiero ser prudente callo y acepto lo que sea; aunque en realidad yo también me sienta desolado, porque todo parezca verse reducido como un continuo a la CIA, al Pentágono, las grandes sedes multinacionales y Wall Street. Pero Esva parece que me leyera el pensamiento porque ahí dirá que, salvando todos esos tópicos que ya conocemos, en 1873 se instituye en Guatemala, que es el ejemplo que ella mejor conoce, la libertad de culto. Y en un intento, eso, de restar influencia a la omnipresente iglesia católica, porque lo que entonces se pretende es la modernización del país. Y eso parece que sólo es capaz de lograrlo la iglesia protestante, y a partir de lo que se desarrollan las corrientes luterana, episcopal y metodista pero, esencialmente, la pentecostal, que por su proselitismo agresivo (en Pentecostés los apóstoles recibieron el donde de hablar varias lenguas en señal de su misión evangelizadora) es la que logra hacerse con la mayor popularidad.

Y, a partir de ello, es por lo que crearon organizaciones como el Instituto Lingüístico de Verano, con el pretexto de traducir la Biblia a diversas lenguas indígenas; y con lo que consigue adentrarse en lo más profundo del corazón de Guatemala. Pero qué sucedió después o de qué fue producto. Y para comprehenderlo habría que diferenciar entre las dos corrientes de esta iglesia y el acontecimiento excepcional del 68 en Medellín, que es cuando la iglesia latinoamericana, la ecuménica, adopta los preceptos de la teología de la liberación, y por lo que los sacerdotes católicos se convirtieron en enemigos del Estado.

Así que, mientras Jaime nos trae otra sidra y que no era Menéndez, que es la más rica que yo recuerdo haber probado, un poco entiendo que se me adoctrina, porque a partir de ahora sabré distinguir entre esas corrientes pentecostales, que fueron una herramienta importantísima, que contribuyó a garantizar el control social en los regímenes autoritarios; porque estas corrientes, con fuertes conexiones anglosajonas, implementan en las mentes de las personas concepciones morales y puritanas muy estrictas, predisponiendo, al mismo tiempo, contra la razón y el desarrollo intelectual. Procurando sustituir -como en el caso de los Testigos de Jehová- los lazos tradicionales, familiares y comunales, por los lazos religiosos de la congregación. Lo que debilita la acción colectiva o incluso la paraliza, debido al determinismo de la ”voluntad de Dios” y a la teoría de la salvación individual. Todo lo cual, en el fondo, no hace más que favorecer una fácil convivencia con el régimen capitalista y liberal, ya que lo que prometen estas iglesias es una vida mejor, a través de esa salvación individual, en ese mundo del <<más allá>>. Y en guerras civiles como las de Guatemala, que se prolongaron por un periodo de 36 años, estas iglesias constituían esos remansos de paz donde poder soñar con ese mundo mejor, en una tierra devastada.

Y esta sociedad, que queda así inmovilizada, tiene una contrapartida en las iglesias neopentecostales, que son las elegidas por esa sociedad tan clasista que es la pudiente guatemalteca, en sus estamentos militar y político, la élite o como siempre las élites. Y la diferencia es que ellos, desmarcándose del inmovilismo asociado a las pentecostales, proclamarán que es necesario transformar la sociedad para mejorarla y lo harán aplicando programas de limpieza social. Y dando lugar, por ello, a que personalidades nóbeles como la de Saramago, algún día, nos hablen de los ”desechables” con tanto dolor.

[CCA]

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La carretera está ahí mismo, a nuestra derecha.

Pero, en ese momento y aunque sólo sea por un lapso de unos veinte minutos, nos olvidaremos de ella. Y que es cuando Clive me descubre que no siempre ha pensado como piensa ahora, que dice: <<Creo en el cristianismo como creo que el sol ha salido: no sólo porque puedo verlo, sino porque gracias a él veo todo lo demás.>> Sino que hubo un tiempo en que no creía en ninguna religión, y pensaba que todas las religiones eran iguales; simplemente mitologías inventadas por seres humanos para responder, generalmente, a eventos naturales o necesidades emocionales, y que la religión era irrelevante en cuestiones de moralidad. Reconociendo que su conversión fue un tanto cerebral e intelectual, ya que la idea de Dios no era para él una necesidad emocional y se sabía preparado para aceptar el nihilismo, siempre que fuera lo correcto. Y primero porque ahí estaba Yeats, y la diferencia era que Yeats creía y sus ”siempre vivientes” no eran sólo un invento o un deseo. Realmente creía que había un mundo de seres más o menos como aquellos. Y que el contacto entre ese mundo y nuestro mundo era posible […] Así que -dice- ahí había un hueso muy duro de roer. Y que -como comprenderemos- su racionalismo se basaba inevitablemente en lo que él creía que eran los descubrimientos de las ciencias; y que al no ser científico tenía que aceptar esos descubrimientos por confianza, por autoridad. Y en Yeats tenía una autoridad diferente. Pero también reconoce que si él hubiera sido cristiano no habría tenido en cuenta su testimonio, porque pensaba que ya tenía fichados a todos los cristianos y que se había deshecho de ellos para siempre. Sólo que descubrió que había seres humanos que no eran ortodoxos tradicionales y que, sin embargo, rechazaban toda filosofía materialista. Y en Maeterlinck se encontró con el espiritualismo, la teosofía y el panteísmo. Y de nuevo era un adulto responsable (y no cristiano) en un mundo detrás -o alrededor- del material. Entonces, reconoce que ahí fue donde una molesta gota de duda cayó sobre su materialismo, que quizá no tuviera nada que ver con la teología cristiana. Pero lo que -en algún momento- le mostraron Dyson y Tolkien fue que no debía importarle en absoluto, encontrar la idea de sacrificio en una historia pagana, ni la de un dios que se inmolaba a si mismo. Y le gustó mucho y le conmovió. Que le hicieran ver que la idea de un dios muerto y resucitado (Balder, Adonis, Baco) le impresionaba, asimismo, siempre que se la encontrara en cualquier sitio excepto en el Evangelio. Sólo que la historia de Cristo es, sencillamente, un mito verdadero: un mito que nos afecta como los demás mitos pero con la extraordinaria diferencia de que ocurrió realmente. Así que la parte de la línea que pensaba que podría servir mejor era también la que parecía ser la más delgada. Y, naturalmente, hacia ahí fue. Y ese día de su conversión al cristianismo… cuando salió de casa aquella mañana no creía que Jesucristo fuese el hijo de Dios pero cuando llegó a su destino, lo creía.

Algo, todo ello, lo que me compartía y lo que yo me complacía en avistar, porque caminaba a su derecha, escuchándolo, infinitamente agradable. Y hasta que a las 13h20min nos vemos obligados a cruzar la LU-701, desestimando la alternativa de entretenernos en el mesón cercano. Y, una vez que cruzamos la carretera, nos vemos obligados a pisar algo de barro, procurando evitarlo en lo posible al caminar sobre la hierba; aunque pronto una bifurcación nos desvía por entre un pinar a mano izquierda y, algo después, a nuestra derecha surge una peña rocosa y esos restos de hormigón. Y, en seguida, al final de este breve descenso nos saluda, de nuevo, la carretera. Que es cuando yo me animo a hablarle a Clive de la comida de ayer; y que es cuando a la altura del indicador de Silvela y, supuestamente, a 4 km de A Fonsagrada, él se anima a hablarme a mí de los milagros…

<<En toda mi vida -dice- sólo he conocido una persona que dijera haber visto un espíritu. Era una mujer y lo interesante es que, antes de verlo, ella no creía en la inmortalidad del alma y sigue sin creer, después de haberlo visto. Piensa que fue una alucinación […] No consideraremos milagrosa ninguna experiencia que podamos tener, sea la que sea, si de antemano mantenemos una filosofía que excluya lo sobrenatural […] Consideraremos la experiencia como una ilusión, encontrando la explicación en el psicoanálisis o en la patología cerebral. La experiencia por si misma no prueba nada. No hay experimento que pueda resolver la incertidumbre de una persona que duda si está soñando o despierto, pues el mismo experimento puede formar parte del sueño. Y el hombre moderno siente una aversión casi estética por los milagros.


Algunos milagros -continúa- hacen localmente lo que Dios ha hecho ya universalmente, otros hacen localmente lo que Dios no ha hecho todavía, pero hará. Y en ese sentido, y desde nuestro punto de vista humano, unos son recordatorios y otros profecías […] Los milagros ya ocurridos, como las Escrituras dicen a menudo, son los primeros frutos de este verano cósmico que sale a escena ahora. Cristo ha resucitado y nosotros resucitaremos también. San Pedro caminó algunos segundos sobre las aguas, y vendrá un día en que habrá un universo hecho de nuevo, obediente a la voluntad del hombre obediente y glorificado, en que podremos hacer todas las cosas, en que seremos esos dioses que se describen en las Escrituras que seremos.>>

Y yo, sinceramente, más sensibilizado y agradecido por sus palabras no me puedo sentir. Y a las 11h48min. en el interior de ese garaje comprobamos que existen unas máquinas expendedoras de bebidas frías y snacks… pero también accesorios, productos de aseo y crema para el cuidado de los pies. Y un punto de recarga de corriente gratuito y que a Clive le llama la atención. La casa a la que pertenece el garaje está decorada con múltiples macetas. E inmediatamente nos encaminamos por el sendero herboso en ascenso. A la vera de este acebo, un maravilloso cielo azul y ni una nube, un calor intenso y un paisaje idílico. Que ya es cuando nos encontraremos con la ermita de Santa Bárbara de Silvela, de planta cuadrada y una de las más bonitas de todo el Camino, recuerda a una torre que sólo es un cubículo pero le han añadido un atrio al que cubre un tejado de dos aguas. La oración que aquí podemos conocer está escrita también en inglés pero Clive me pide que se la lea en español: <<Santa Bárbara bendita, que en el cielo estás escrita… guarda pan y guarda vino y guarda a todo peregrino.>> Pero el interior de esta ermita luce ajado y no como el exterior. Y justo ahí va a estar esperándonos esa bella área recreativa, y van a pasar los lituanos, una pareja que también hizo noche en el albergue y a quienes saludo, pero ciertamente extrañado de que no sean más los peregrinos con los que nos cruzamos.

[UCU]

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13h. en las casas de O Couto

y cuando dejamos atrás su hórreo de maderas rojas. El ascenso a partir de aquí promete ser suave, por sendero de grijo, que pronto es sustituido por el alfombrado crepitante de las hojas caídas de los robles. Hemos emprendido la fatídica cuesta de más de un kilómetro, que es auténticamente salvaje pero en un entorno bellísimo o, al menos, en estas fechas; y con la suficiente sombra para que no sientas que te mata.

Nosotros, de cualquier modo, no llevamos ninguna prisa, mientras hablamos de Ricardo III y la relación de Leibniz con Kripe o, como ahora, de Vico; que fue uno de los grandes teóricos del mito y que decía que hay <<verdad de hecho>> y <<verdad de idea>>, que son las verdades de las que se forjan los mitos. Y mitos que eran el vocabulario con el que los hombres -en la palabra apasionada de Guillermo- organizaban el universo. Pero Vico, además hablaba de tres caracteres distintos: caracteres como los caracteres del teatro, y caracteres como los caracteres psicológicos, siendo los últimos caracteres los caracteres con los cuales uno escribe. Y que son los caracteres en que está escrita la cultura: los caracteres míticos y de tal modo que hay, o suele haber, el héroe o la heroína verdadera, que es el ser humano que existe en la realidad; y hay el verdadero héroe o la verdadera heroína, que son los personajes estilizados, depurados, en las imágenes concebidas de estos héroes por el mito, la ficción. Y que era lo que suponía para Vico, en esencia, el tejido del sentido común. La estructura paratáctica de las creencias, que son siempre creencias de las sociedades, y que en último término significan: o la infracción o el exilio, porque nos son impuestos como sentido común. Y que -según Gillermo- defienden figuras como el geógrafo e historiador Estrabón. Figuras y personalidades de inmenso prestigio, que afirman que hay que captar la atención de los niños mediante la fantasía; ya que de ese modo, cautivándolos, y porque a todos nos atrae la fantasía, se puede conseguir de ellos lo mejor y lo peor: introducir en sus mentes cualquier idea que se juzgue importante para su construcción. Ya que como dijo Sartre, y mi paisano, <<el ser humano siempre es lo que hace con lo que antes hicieron de él.>> Y de ese modo se infiltró también en la mente de las personas, que igual que hay héroe hay villano, que hay un tipo humano que es un villano, como el Ricardo III de Shakespeare lo es y del que es heredero hasta el Scar de Disney. Porque hay una tradición y erigir un mito es eso: confundir como Shakespeare actúa al personaje legendario con el personaje literario. Y armar -como Gillermo dice que Vico lo llamaba- el vocabulario mental de las cosas humanas que se instala en el sentido común, y con el que cuál tenemos que actuar; porque ni podemos escapar a la idea de que hay héroe, ni escapar a la idea de que hay persona o de que hay un <<yo>>. Y todo está confabulado de esa manera: las situaciones, las entidades, las relaciones. Y eso refiere a un sistema muy semejante al de las matemáticas. Porque tampoco las entidades matemáticas existen en el mundo real, como le sucede al triángulo, o al número 1.

El triángulo como entidad geométrica no se puede dibujar y, estrictamente, ni siquiera se podría trazar con rayos de luz. Y el propio concepto de <<uno>> se vuelve inmanejable. El problema de la entidad se vuelve muy difícil de manejar y, ahora, los físicos dicen incluso, que no se debe hablar del principio de incertidumbre sino de un principio de indeterminación.

La cuesta que no debe ser llamada del sapo -porque no se sabe porqué a la cuesta del sapo se la llama así, que es lo que asegura la dueña del bar A Xestoso en A Lastra- porque no lo es, tarda en superarse lo que uno decida; o en este caso dos, que éramos los que afrontábamos ese inmisericorde kilómetro. Pero nosotros que nos la hemos tomado con toda la calma del mundo, porque se sube con la lengua fuera, la hemos superado en unos cuarenta minutos y dando alcance a la carretera, que pocas veces se alegra uno tanto de ver como entonces. Y mientras que ahora, nos encontramos descansando confortablemente en este sillón de cuero pálido. Pero, ¿y Leibniz y los mundos posibles? Porque Leibniz se planteaba también el problema de las verdades lógicas frente a las verdades de observación. Y de lo que Leibniz habla es de un mundo real sujeto a unas leyes particulares, que son las de la lógica. Pero otro mundo, que no sea el mundo real -y cuando se dice mundo no hay porqué pensar en otro planeta- si tiene unas leyes lógicas semejantes a las nuestras, se podría decir que es un mundo lógicamente alternativo al nuestro. Y que será a lo que los lógicos posteriores denominen una <<relación de accesibilidad>>. Y en este caso -como me explica Guillermo- de accesibilidad lógica entre mundos.

Y Leibniz lo que concluía era que <<No en todo mundo posible tiene que existir lo que es verdadero en este mundo real.>> Y nos sirve, de algún modo, el ejemplo de este bar. Porque, tú en cuántos bares del Camino, que has entrado, habrás podido ver, como en Casa Xestoso, un calendario con una tía en bolas -como diría Carmen. Y además galletas, latas, espagueti, botellas, colorante alimentario, desodorante y hasta una tarta de Santiago.

[ACA]

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Vamos por ese camino, que es realmente agradable.

Y éste es el desolador P.K.108’849. Hay quien dice que Mauriac no es un creador de mundos como Balzac o Proust, que es un analista de conciencias. Y también hay quien dice que a Mauriac lo que le gustaba era encontrarse como un viandante con Jesús, camino de Emaús. Pero como alguna vez lo expresó el jesuita y cardenal Henri de Lubac: <<No puede decirse si los caminos de Dios son más los caminos por los que vamos a Dios o los caminos por los que Dios nos atrae a sí.>>

El Camino sigue siendo genuino y poco más adelante… la casa amarilla, que es donde se sitúa el P.k.107’764. La arenilla ahora abunda, a veces un socavón. Mauriac, escriben en el prólogo a ‘El desierto del amor’, <<meditó y aprendió bajo las sombras graves de Pascal y Racine.>> El cristiano -dice- no puede ser pesimista. Tiene la virtud de la esperanza entre las tres teologales y espera siempre contra toda esperanza, como exige San Pablo, el triunfo de Cristo, con la ayuda de su gracia.

Ellas inician ese breve repecho donde comienza el asfalto y si hubiera visto un bar… pero no lo vi y, luego, atravesamos ese trecho sobre las autovías. Y, en seguida, ese gran charco, con aquel barrio del extrarradio a la izquierda. Habremos cruzado sobre lo que llaman la ronda Este. Y, poco después, el P.K. 106’103. Y, por fin, Lugo a la vista.

<<No hay nada, sólo él. Y donde está él, está todo.>>

[UG]

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Habíamos permanecido sentados en los bancos

de al lado de la iglesia durante la última media hora. Una mujer salió a barrer las hojas y sus perros nos olisquearon. Berg le había ofrecido fumar cannabis a Abrente y a Nicola pero ambos, cordialmente, lo rechazaron. Aunque Berg insistirá con Abrente, porque está plenamente convencido de que a ella le vendría bien, al menos por un motivo, que para nosotros en seguida se hizo evidente…


Berg nos explicó que lo que habíamos visto en los muros laterales era una composición de retículo trazado con temas vegetales, que en los losanges había sido rellenado con figuras o parejas de racimos de uvas. Este tema vegetal evoca la simulación pictórica de un jardín que habitan las aves, como las del sello, por parejas pero que son palmípedas, perdices y galliformes. Sumisión hay. Doblegación del adepto. Rastros hay de ello.

En ‘Las Aves’ de Aristófanes, los protagonistas son la persuasión, como retórica, o como seducción erótica, y la esperanza, la ciega esperanza de Esquilo, ya que <<no hay habitar sin esperanza.>>

En los espacios del muro de fondo, y el hastial, del cáliz surge un tallo bulboso o vaina. También en el arranque de los arcos, hay el vaso del que nace la guirnalda del laurel. Y entre los escombros los trozos de la bóveda, que se encontraron, demuestran que lo que la decoraba era una composición ortogonal, de octógonos, secantes y adyacentes, como si se tratara de un cosmos estrellado […] Y cuando Berg eso dice, la memoria me regresa. Justo esa fue la última visión del mundo antes del ‘Tahur del As de Picas’ que pintó de la Tour, en la biblioteca secreta de Mme. Blanchefort.

En la comedia de Aristófanes… el espacio en el que viven las aves se caracteriza porque es un umbral; el espacio mediador entre el cielo y la tierra, aquel que si se domina controla las comunicaciones entre los hombres y los dioses; es decir, las comunicaciones del humo sacrificial.

Berg dice que hay quien hace mención a posibles paralelos con la casa de los mártires Juan y Pablo en Roma. Por los pájaros de las pinturas murales y la presencia del pavo real. Hasta 1926 las pinturas también existían en el techo pero las de la parte inferior fueron arrancadas, posiblemente, porque representaban los placeres mundanos, y de índole orgiástica. Pero es bastante improbable que, a pesar de lo afirmado por Fernández de la Vega, el monumento guarde relación con la tumba del hereje Prisciliano; aunque el guía no llega a descartar que, antes del dumiense, aquí oficiaran su culto los priscilianistas. Y lo mismo sucede con las pinturas, que hay quien les supone, como Guardia Pons, una existencia desde la época tardo-romana. Y hay quien, como Singul, defiende su origen cristiano, que data de la segunda mitad del siglo VI.

Berg ha continuado por esos derroteros, y nos ha descrito todos los despropósitos aquí constatados, por los restauradores del monumento… Y creo que a todos, no sé a Nicola, nos ha parecido una disertación, la suya, brillante. Reservándose, creo que lo mejor, para el final: el culto y los ritos mistéricos de Atis y Cibeles…

La pista es bastante estrecha, la de una ruta andariega de cemento. Aquí entre pinos, pinos sin emasculados, ¡qué dolor, Jesús!, que sale a la carretera como al encuentro. Esta ruta también está señalizada, no con flechas amarillas pero con indicadores que nos guían al encuentro con las flechas amarillas.

Después de que se dejan atrás las casas que después veremos… se toma inmediatamente otra bella senda. Aquí las viviendas de tosca piedra pintan sus ventanas de azul. Como en Ribadiso -dice Berg, por donde transcurriremos en un par de jornadas. Aquí a mano izquierda se cruza un arroyo sobre asfalto. Pero el reflejo a mano derecha es de ensueño, y hace pensar en la emoción reflejada por la discreta excitación de los electrones de los átomos de las moléculas de sus aguas. Todos los árboles tiemblan en él. Tiemblan como la voz tiembla por el temblor del gozo que le provoca el placer.

Luego nos asomamos, de nuevo, al sol, alejándonos de su penumbra. Abrente volverá ahí la vista atrás, aunque no quiera reconocer que si lo hace lo hace porque se fatiga. Preguntándonos por esa cantera que se divisa desde ahí, y los tres le damos aliento, deteniéndonos sobre nuestras conjeturas. Ya cerca de las 13h30min. alcanzamos la iglesia de San Miguel de Bacurin; románica del siglo XIII, y en la que destaca la puerta principal con triple arquivolta, la puerta sur y los canecillos del ábside. Al otro lado de la carretera, y al paso, el pazo, omegalítico, nos espera o nos espía.

Y allá el cementerio, donde destacan las flores amarillas pero también las hay moradas. La verja de la iglesia es de hierro forjado e invita a pasar, porque está abierta pero los cuatro nos conformamos con mirar hacia la iglesita mientras nos alejamos en marcha. Eso era el románico rural y la campanada que escuchaba llamándome en horas previas, la suya. Ah, y por fin, como el guía aseguraba: el camino de los peregrinos a escasos cincuenta metros. Tampoco aquí había pérdida, que es a lo que tantos tenemos tanto miedo. Estoy pensando en los versos de Robert Frost. Aquello de que yo tomé el camino menos transitado y eso hizo toda la diferencia.

– Me gustaría experimentar más allá toda la diferencia -fue lo que dijo Abrente en voz alta, como si me hubiera leído la mente y, entre nosotros, todo fuera significado.

Y, entonces, tomamos una corredoira en descenso. Precioso. El cielo y el Camino juegan al impresionismo con nosotros. Los árboles aquí crecen curvados como arpas musicales. Algunos aparecen mutilados.

<<Super alta uectus Attis celeri rate maria. / Phrygium ut nemus citato cupide pede tetigit./ Adiitque opaca siluis redimita loca deade./ Stimulatus ibi furenti rabiae, uagus animis.>>


Los galiambos de Catulo, un poco exóticos y místicos en palabras de García Calvo, que Catulo compone adaptándose al hexámetro griego y, que al comienzo del Carmen 63, García Calvo traduce así:

<<En bajel llevado lejos Atis sobre la mar,/ de que ansioso el bosque frigio le tocó de rápido pie,/ y al lugar ceñido en frondas de la Diosa se enadentró;/ aguijado allí de rabia furibunda, en su delirar./ Con laja aguzada el paso de las ingles se cercenó;/ y así ya que sintió sus carnes todas huérfanas de varón,/ pringando la haz del suelo de su sangre reciente aún…//>>

El poema de Catulo repudia el culto a Cibeles por atroz. Pero la poesía de Calímaco dicen que <<rebosa un profundo respeto por la divinidad.>> Catulo nos presenta a un Atis griego, no mítico, no frigio. El Atis de Catulo es un joven heleno que ha pasado por los tres umbrales previos… y a los estudiosos de la modernidad les pareció imposible que Catulo no tuviera delante un ideal griego, como sucedió con Calímaco y la cabellera de Berenice.

Berg me sorprende a cada paso. Es la tercera vez que le veo consumir cannabis en un breve lapso de tiempo pero no parece perder por ello ni un ápice de su envidiable lucidez, ni de su fortaleza o agilidad. Todo el poema de Catulo -dice- no es más que un drama interior basado en la contraposición de dos estados de ánimo, la exaltación y el abandono.

A las 13h38min. alcanzamos el P.K. 89’064. A veces los azulejos con las veneras direccionales están rotos pero, en este momento, eso no supone ninguna confusión. A las 13h45min. el encuentro con la carretera y, algo más adelante, el P.K. 88’294. Ya estamos dejando, ahí, la parroquia de Bacurin atrás y nos movemos en ligero ascenso. A veces por la sombra, donde hallamos algo de frescor pero resentidos por el calor. La recta de asfalto se ofrece algo más larga pero terminamos por alcanzar el indicador de Hospital.

[CAUC]

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Alcanzamos Vilamor

donde, en una fuente custodiada por dos bancos de piedra, saciamos nuestra sed, gracias a que María Dolores, una vecina, nos confirma que el agua es potable; porque no siempre esas señales son de fiar, sobre todo si hay cerca algún bar que sobrevive gracias al Camino… Y ahí nos sentamos y seguimos hablando de esa sentencia por la que, Martín B. y otras cuatro personas de la Asociación, han sido condenadas a un año y once meses de prisión y pena que, si bien no les conduce en sí a la cárcel, cuelga una espada de Damocles sobre sus cabezas de por vida y que los inmoviliza como sujetos civiles-políticos. Y también a una multa de 250.000 euros, y que es lo que me lleva a acordarme de Manuela. La jueza con la que compartí algunos de los kilómetros más instructivos de todo el Camino en la jornada que desde Mansilla de las Mulas conduce a León.

Manuela consideraba que en España no existen, prácticamente, las estructuras por las que en otros países se imparte la Justicia a través de penas alternativas, y que si algo funciona de un modo pésimo en España es, y que es de lo mismo que se queja Jon, el legislativo. Porque este tipo de legislación -dice- que tienen en materia de droga es un absurdo total en un Estado de Derecho. El típico autoritarismo invasivo, por el que lo que yo digo no vale sólo para mí mismo y tiene que valer para todo el mundo, e incluso en el ámbito de la privacidad, la salud y la intimidad. Como también dice que si esto ha podido suceder ha sido porque los dos partidos que se han turnado para gobernar, el de los Populares y el de los Socialistas, no han hecho bien sus deberes, no han estado trabajando en la reforma del Código Penal que acabe con la inseguridad jurídica; porque si el Supremo -consideran- ha interpretado de esa manera el Código Penal es porque el Código Penal es absolutamente ambiguo y cabe absolutamente todo. Y que es este un punto de coincidencia con el relato de Manuela, porque ella lo que dice es que se habla mucho de los problemas del ejecutivo y el judicial pero que del legislativo nadie se preocupa.

Y Manuela reconoce que le espanta que en España se hagan constantemente leyes sin evaluar jamás el resultado que han dado las anteriores. Y que si con algo está obsesionada es con crear un <<observatorio>> en la Cámara, que procure el seguimiento durante toda la legislación; que es lo que ella denosta del legislativo, que no haga más que discursos y que las mesas de trabajo brillen por su ausencia, porque dice que eso no es serio. Y que hay que conseguir que la Ciudadanía deje de ser analfabeta en materia de Justicia, y que no tolere que lo que exista sea una estructura de Justicia ”vertical”; porque la Justicia está ahí para resolver los problemas que se puedan plantear entre los ciudadanos y para mejorar la vida social, porque eso tiene una incidencia clarísima en la vida individual. Y porque la Justicia puede hacer verdaderamente la vida imposible a las personas que tienen que vivirla. Y a ese proceso por venir esta jueza lo llama el <<proceso de reinventar la Justicia>>. Un replanteamiento que incluye dos preguntas existenciales: ¿Para qué se necesita la Justicia? Y una vez que eso se dilucida, ¿cómo es que se va a organizar? Y, por supuesto, erradicando a los Procuradores, que es la figura que impide que tú te persones representándote y que, ahora, supone el mayor problema para Jon y sus amigos; porque después de haber presentado el <<incidente de nulidad>>, debido a que ellos piensan que se han vulnerado varios de sus derechos constitucionales, y que la sentencia sea ratificada, porque creen que lo será, ya que ésta ha sido una actuación política esencialmente -dice, la que tendrá que decidir la ejecución de la sentencia es la Audiencia que los juzgó pero, a partir de ese momento, piensan recurrir; al Tribunal Constitucional y, si fuera necesario, también al Tribunal de los Derechos de Estrasburgo; y para todo eso se necesita reunir dinero, porque a los abogados también hay que pagarles. Pero es lo que me confirma luego, que fue su confianza en el Estado de Derecho, su decisión de ir con la verdad por delante y de ser transparentes lo que ha provocado que los quieran utilizar como chivos expiatorios, y como se utilizó a Chile en su día. Pero, ¿y esto qué quiere decir? Sólo que aquel secretario de Estado, aquel Kissinger que preocupándose, porque hasta la mirada de una potencia como Francia se hubiera fijado en ese pequeño lugar del Planeta que había decidido apostar por la inteligencia de un pueblo que se organiza, pensó en impartir una lección magistral que acabara con la idea de todos de que otro mundo era posible, y que es lo que a mí me lleva a pedirle un número de cuenta a Jon, para poder realizar la donación con la que a Albany le habría gustado que los dos contribuyéramos. Y Jon me lo dio pero luego me dijo que si queríamos llegar a Arzúa teníamos que ponernos en marcha y que es cuando le advierto que, como sea, yo voy a quedarme antes, porque sabía que por delante estaban esperándome unas amigas. Así que ahí nos despedimos y cuando, por fin, me decidí a levantarme del banco, leí la placa conmemorativa que le habían dedicado los vecinos a la memoria de Ramón Rodríguez Varela, alias Curuxás y nacido en Toques en el <<annus mirabilis>>. Alguien que -como esa María Dolores de antes me comparte- siendo sindicalista y republicano nunca llevó una vida de topo, sino que muere un 14 de mayo de 1967 porque una vieja compañera de sus tiempos de minero se lo llevó; la silicosis que acabó con el último de los guerrilleros gallegos.

La iglesia con sus campanas madre e hija que alguien no se resistirá a hacer sonar, la parroquial de San Estevo, queda atrás y por la carretera el mojón P.K. 60’724 y el lavadero. Y tras pocos minutos ya distingo los brazos de Ne-Je que se agitan recibiéndome desde el Bar Carburo. Felices ambas de verme y reservándome esa sorpresa. Porque desde Castroverde Claudia S. camina con ellas. Pero del momento concreto sólo recuerdo algo sumamente trivial, algo que se anuncia a través de la radio: <<Véndese un tractor pequeño de caballos de tracción traseira, un carro de vacas y […] para más información llama al 6060451xx.>>

[CGC]

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Por senda de arbolado, las japonesas con las diminutas mochilas

amarillas hablan, ahora, de Issei Sagawa, el estudiante de la Sorbona nacido en Kobe que, el 13 de junio de 1981, disparó en la nuca a la holandesa Renée Hartevelt, en el número 10 de la Rue Erlanger en París. Desnudándola a continuación, y disponiéndose a llevar a la práctica lo que había venido deseando durante toda su vida: consumir la carne de una joven occidental, y algo a lo que procede sirviéndose de un cuchillo, exceptuando que en los glúteos encontró lo que nunca esperó encontrar, lo que describió como algo parecido a una mazorca de maíz, la grasa humana; y por lo que terminó por servirse de sus propias manos para desgarrar la carne roja que se resistía a asomar, a pesar de la profundidad de los cortes; devorándola, entonces, cruda, como un antropófago y consumando la necrofilia después.

Pero si la policía dio con él, con las fotografías aberrantes de todos sus actos, y con el resto de la carne que aún conservaba en su refrigerador, fue porque aquella noche, Sagawa, llamó a un taxi para que le condujera con sus dos maletas hasta Bois de Boulogne, quedándose dormido allí mismo, en un banco, debido al esfuerzo que supuso para él, un hombre demasiado frágil, cargar con los restos de su compañera de universidad, y que fue lo que motivó la curiosidad de aquel vagabundo  Y lo cierto es que yo apenas recordaba esta historia; historia que, tras 34 meses de acaecidos los hechos y la atroz confesión, devolvió a Sagawa a la libertad. Y gracias a que su padre, que era un hombre muy rico, contrató a un abogado de reconocido prestigio, Philippe de la Maire, que se puso en contacto con los ministerios de Salud y del Interior, y les hizo saber que le parecía injusto que el contribuyente francés pagara la hospitalización de Sagawa, recomendándoles que lo enviaran a Japón, para que fuera ingresado en un psiquiátrico. Y así fue como el Gobierno se deshizo de un problema, con la única condición al concederle la repatriación a Sagawa, de que éste nunca más regresara al país.

Luego, a Sagawa en Tokio sólo le estaban esperando los medios de comunicación, ninguna otra autoridad y su propio padre, que había pedido asilo para él en un hospital de las afueras, y con la ambulancia que se lo llevó, más que nada para protegerlo de los primeros. Hospital en el que Sagawa fue dado de alta, definitivamente, al cabo de 18 meses y desde entonces, y al paso por O Raído cuando son las 13h07min., Sagawa ha escrito ‘En la niebla’ y algunos cuantos libros más, reviviendo de manera incansable su relato y con el mismo placer. Porque Sagawa exhibe la tendencia -según Susumu Oda, el último psiquiatra forense que le examinó- de ir trasmutando lentamente a la otra persona en un objeto, al distanciarse emocionalmente de ella. Sagawa que en Japón se ha convertido en una pequeña celebridad y llegando, inclusive, a actuar en películas porno, y con la única diferencia de que los muslos -la parte del cuerpo humano que le resulta más sabrosa- por los que al envejecer comenzó a experimentarse atraído eran los de las jóvenes orientales, como éstas a las que yo sigo pero que, para uno como Sagawa, nadie vigila.

Y tras el arroyo Brandeso las casas a lo lejos y en lo alto de Preguntoño, donde a ellas las espera un micro-bus que ha improvisado un tentempié con algunos vinos de la zona y sobre un pequeño murete, al que van llegando todos los que pertenecen al grupo y a los que se reconoce por sus pequeñas mochilas amarillas. Que yo, viendo el panorama, miro a mi alrededor y encuentro la sombra de un árbol bajo el que sentarme a disfrutar de mis propias viandas, y que será donde la memoria acabe por mostrarme el hilo de la piel del plátano y yo por tirar de él, de él o de la lectura de Althusser, en su autobiografía, ‘L’avenir dure longtemps’.

En ‘El porvenir es largo’, Althusser, uno de los intelectuales de los que más orgullosa se sentía la notoria École Normale Sup, alterado por la crónica que Claude Sarraute publica en Le Monde, un 14 de marzo de 1985, y en la que no sólo Sagawa es quien comparece, expone: que debido a que en el artículo 64 del Código Penal (que entró en vigor en 1838, en el tiempo de la frenología y que, sin embargo, ha resistido con éxito a 32 tentativas de reforma) se opone al <<estado de no responsabilidad>>, de un criminal que ha perpetrado su acto, el <<estado de responsabilidad>>, tanto él como Sagawa habían terminado por ser exonerados. Y aunque, a diferencia de Sagawa, Althusser será condenado al ostracismo. Y lo será igualmente no sólo entre su sociedad, sino también entre la generación de marxistas que antaño había elogiado sus interpretaciones de ‘El Capital’. Y obra que, en esta misma ocasión, reconoce no haber dominado lo bastante, a no ser en alguno de sus capítulos. Y, entonces, el domingo 16 de noviembre de 1980, cuando no recuerda haber comenzado aquel masaje y la cara de Hélène permanece inmóvil y serena, con sus ojos abiertos mirando al techo y hasta que, de pronto, le sacude el terror, porque los ojos de Hélène estaban interminablemente fijos y, sobre todo, la punta de la lengua reposaba insólita y apacible entre sus dientes y labios. Pero tal vez lo más curioso de todo ello sea el sueño que Althusser olvidó tener. Lo que se conoce, por supuesto, porque los intelectuales <<no ágrafos>> tienen por costumbre escribir muchas cosas que los tenidos por normales no escriben pero que en la coyuntura de Althusser resulta clave; ya que él sufrió periódicas reclusiones psiquiátricas voluntarias desde ese momento. Y por lo que desde entonces se hacía analizar, recopilando esos sueños como un maná para su analista. Algo que se convirtió en necesario para él y también en adictivo; ya que todos sabemos que cuando se recurre al Sistema de él se obtienen las drogas pertinentes, las drogas que, como las instituciones, han sido instituidas y por lo que se normaliza su consumo, y que es de lo que hablan también los filósofos <<biopolíticos>>, o de algún modo.

Y, entonces, sí, el 10 de agosto de 1964, Althusser sueña que asesina a una mujer mayor a la que primero llama hermana, luego madre y, finalmente, compañera sexual. Y en su relato, el de este estrangulamiento, también relaciona esta emoción intensa con la de su primera masturbación y, sobre todo, la de su primer acto sexual a los 30 años y que sucedió justamente con Hélène, casi una década mayor que él: <<[…] me atravesó el deseo, hicimos el amor encima de la cama, aquello era algo sobrecogedor, entusiasta y violento. Cuando ella se fue, se abrió un abismo de angustia en mí que no se cerró jamás.>> Y, luego, sí, Althusser se internó muchas veces a lo largo de su vida en clínicas psiquiátricas. Y ambos se analizaron, él de continuo, mientras conocía a otras mujeres a las que convertía en sus amantes, y que siempre sometía a la aprobación o desaprobación de Hélène, hasta que se hizo mayor, realmente mayor, y ella, siempre algo más vieja y, tal vez, más sabia pero no más intelectual, terminó por verlo como un <<monstruo>> y por querer morir, porque no podía soportarlo más y no sabía vivir de ninguna otra manera. Y ese artículo 64 del Código Penal francés, es lo que impide, en ese momento, que se haga otro tipo de justicia. Y que no es el caso que se lee estos días en la prensa.

El caso de un hombre que ha permanecido encarcelado durante años por una violación que no cometió. Escandalizando, ciertamente, y aterrorizando, el ninguneo o absoluta ausencia de consideración por lo sagrado de la vida humana, que es su tiempo, que para la burocracia, este tiempo real en el que somos, merece y que la desmerece. O léase así, en el 2003 el hombre que fue encarcelado por esas agresiones sexuales, al menos en uno de los casos, era inocente. Y el que era culpable le arrebató la vida a una joven de 18 años, porque en su lugar se había juzgado a otro, mientras éste estaba en libertad; y aunque el hombre que fue encarcelado en su lugar esto tardó en saberlo. Pero cuando lo supo, le pidió a aquel abogado de oficio que una vez le defendiera que se convirtiese en su abogado, y que es el que decide interponer un recurso de revisión ante el Supremo, cerca de cuatro años después de la confirmación de la coincidencia del DNA en ambos casos, la joven-muerta en el Reino Unido y la mujer-agredida en España.

Pero, a partir de ahí, todo lo que sucede es una cadena de errores, esa cadena en la que la importancia que tiene el tiempo en la vida humana no se está pensando. Aunque el abogado no sólo habla de errores, sino de un desinterés de los órganos judiciales por resolver el caso.

Y así fueron los hechos: cuando a finales del 2006 la Interpol se pone en contacto con la Policía española para notificar la existencia de ese DNA, la Policía se lo comunica al Juzgado de Instrucción Nº2 del municipio en cuestión que investigó el caso, para que solicite, al Reino Unido, una muestra ampliada del DNA del asesino. Pero como ese juzgado no tiene competencias para tramitarla, le pasa la petición al Juez Decano, que se la pasa al Juzgado de Instrucción Nº3 del municipio, y que es el que solicita la documentación a la Audiencia Provincial, tramite de ida y de vuelta en el que transcurren seis meses, y que aunque termina por llevarse a efecto, la respuesta del Reino Unido nunca llega. Y de ese modo fue el modo en que el caso quedó paralizado durante tres años, que será el punto en el que el abogado presente ese recurso ante el Tribunal Supremo, en el 2011. Y el Supremo, después de casi un año, lo que le ordena a la Audiencia Provincial es que se solicite el DNA del asesino al Reino Unido. Así que la Audiencia Provincial reabre el caso pero le pasa la petición al Juzgado de Primera Instancia, que no tiene competencias en materia penal; y cuando la Audiencia se hace consciente de esto, la Audiencia le pide al Juez Decano que se lo envíe a otro juzgado, y el Juez Decano se lo pasa, en esta ocasión, al Juzgado de Instrucción Nº4 del municipio, que es el Juzgado que por error le pide a la Policía española el DNA del hombre que fue encarcelado en el lugar del otro. Pero la Policía no puede atender a esta demanda, porque no sabe que el hombre se encuentra encarcelado y no lo localiza, ya que eso no figuraba en su base de datos. Pero en el 2013 la Audiencia Provincial le aclara al Juzgado de Instrucción que el DNA que debe de solicitar es el del asesino. Y, entonces, el Juzgado de Instrucción Nº4 solicita correctamente la muestra al Reino Unido pero las autoridades británicas piden a su vez más documentación; el Juzgado no envía esta documentación y devuelve el caso a la Audiencia Provincial. Y la Audiencia le pide al Juez Decano que se lo pase a otro juzgado en el mes de diciembre del 2013. Y el Juez Decano se lo encarga al Juzgado de Instrucción Nº3, que vuelve a solicitar la muestra del DNA al Reino Unido, que tarda en responder 16 meses pero que hace llegar la muestra de DNA al Juzgado de Instrucción Nº3 del municipio, que le envía la muestra a la Policía española, y por lo que la Policía confirma que la muestra de DNA del asesino es la misma que se encuentra en la víctima. Y cuando el abogado recibe ese resultado, se encuentra en disposición de volver a presentar el recurso ante el Supremo, que revisa el caso, y absuelve de la agresión al hombre que se encontraba encarcelado. Y por lo que al final, han sido nueve los años necesarios, de trámites judiciales, para poder utilizar una prueba biológica que demostraba su inocencia. Y que tal vez nunca habría llegado a ser posible sin la colaboración de la periodista que llevó este caso a las portada de un periódico.

En este mojón uno ha escrito <<Peregrino y andaluz yo jamás me siento pobre.>> Y a mi derecha, y en ascenso por asfalto, un campo de maíz, y allá al fondo Arzúa, bastante próximo aún considerándolo desde aquí. Y más arriba un túnel por el que salvamos la N-547 que nos sobrevuela, son las 13h49min. Luego el repecho cede, y la carretera vecinal se convierte en camino.

[ACCUCA]

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El Camino sigue siendo sólo un senderillo

donde poner el pie pero pronto alcanzamos la iglesia de Santa María de Lago, del siglo XVIII, con su pórtico y su tejo deslumbrante; aunque, con esta necesidad de reponer líquidos que yo experimento, reconozco que ni caso le hago. Los tejados de Lago, pueblo típico de montaña, son de pizarra y brillan pero brillan con una intensidad inusitada, que revela que es imposible que sea la hora del cenit. Mientras Robert ahora me confiesa que si ama a una mujer tiene que tratarla con tanto amor como insensibilidad, y con tanta indefensión como astucia, para que ninguno de los dos se acomode. Dice que le parece extraño ser tan frío pero que todos debemos estar preparados para quedarnos solos algún día. Porque algo nos saca de la sociedad y nos lleva, como cogidos de una mano de la que florece el tedio, a la soledad y hasta que poco a poco salimos de ella, como refugiados que permanecían ocultos.

Y églogas al margen… aunque nos ha sido algo costoso abrirnos paso hasta la AS-14, luego nos lo abriremos, y en un suspiro, hasta el comedor del Bar Serafín, que se encontraba ahí mismo, a la salida, regocijándonos. Y ahí nos sentamos, yo a comer y a beber, Robert sólo a beber y cerveza, que es lo que él prefiere. Alegando que comer donde exhiben animales muertos como trofeos de caza suele provocarle una pérdida transitoria del apetito.

Lejos ya de las laderas panzudas y de sus bosques de coníferas, un jabalí de mirada más que aviesa, ida, vidriosa, extraviada y una cierva de hocico marchito, tristes criaturas híbridas, artefactos de la madre naturaleza, obra, sus cabezas expuestas, de un taller de taxidermia, como si fueran númenes atravesando las paredes. Aunque hay también un astado con una cornamenta fabulosa, calcinados sus huesos al sol, huesos como esos que solía acariciar y pintar Giorgia O’Keeffe. Todo son reacciones químicas pero por qué la muerte pudo sorprenderlos así. Hasta diríase que tan afable.

En el periódico que retiro de nuestra mesa, una fotografía de la familia real española, mientras que en el titular se habla del ideal de Don Quijote: hacer justicia y proteger al desvalido.

En la mesa el ama nos sirve a mí una botella de vino que he pedido y, en un plato independiente, lo que aquí llaman el compango. Lo que hay que machacar con pan, en el plato del pote de berzas; algo muy rico, con tocino, chorizo y morcilla. Y detrás una generosa chuleta de cerdo con su ración de buenas patatas y pimientos fritos. Y, aún así, hoy creo que tocaba emborracharse.

Robert me cuenta, mientras ambos bebemos y yo como, que en su instituto sólo formaban ceros a la izquierda, y que a los 14 años pasó a trabajar como botones en un banco, mientas que su sueño era convertirse en comediante. Y también que después estudió para mayordomo, labor que desarrolló hasta que le salió esta plaza como bibliotecario, y después la enfermedad. Así que pensándolo bien, eso le convino, desaparecer llamando la atención lo menos posible, porque en su interior moraba una extraña energía que le impulsaba a conocer la vida a fondo, y un deseo indomable de aguijonear a la gente y a las cosas para se le revelaran… Hay quien dijo -dice- que tenía derecho a que el mundo le importase un comino; y que, entonces, miró por la ventana al horizonte azulado-verdoso, donde a su juicio residía el placer de la existencia. Quiero… debo irme… -pensó. Tengo que proseguir mi viaje… Aquí me voy a morir lo presiento. Tengo que estirar las piernas. Tengo que respirar el aire de los caminos. Y por muy mala que sea la comida prefiero comer en fondas miserables que aquí… Así que se marchó y se marchó dedicando una canción de muchachos al hermoso y cálido mundo. Y porque lo mismo que hay belleza en perder, la hay en olvidar.

[UAU]

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Hemos quedado en reunirnos algo más tarde muy cerca de aquí.

Paso por delante del ayuntamiento y, antes de acceder al interior, me detengo a leer la información que ofrece el Parque Histórico del Navia sobre la iglesia:

<<La iglesia parroquial (antigua colegiata) de San Salvador de Grandas surgió en relación directa con el Camino Primitivo de Santiago. El templo ya aparece mencionado en el siglo XII (1186) pero fue totalmente remodelado y ampliado en sucesivas obras en los siglos XVII, XVIII y XIX, por lo que en ella confluyen varios estilos, conservándose tan solo la antigua portada románica, unas gárgolas próximas y la pila bautismal de la original edificación. La iglesia tiene planta de cruz latina y una nave y torre únicas, además de las capillas del crucero y las sacristías, que se fueron añadiendo en los siglos XVII y XVIII. La iglesia está rodeada de un pórtico, levantado en el siglo XIX, sobre arcos de medio punto que daba cobijo a los peregrinos y en el que se conservan dos sepulcros románico-góticos situados al sur. La puerta interior conserva los antiguos herrajes, posiblemente del siglo XV […]>>

A mí, desde luego, el acceso no me será posible pero, al rodear el pórtico que apestaba a orines, cuando me detuve delante de los sepulcros leí lo siguiente en otro avión de papel, y avión que supuse que debía haber volado desde la misma mano misteriosa: <<Al cordero y al león -esto no es lógico- no los vemos; hay que aplicar las reglas hermenéuticas y si hay que revelar a cristo, eso significa que Cristo está escondido en alguna parte y no es visible; así que si quieres ver la plenitud tienes que correr un velo. Eso es muy importante, y no añadir algo.>>

Pero ya encontrándome en el albergue, mientras hago tiempo a que la hospitalera regrese y me inscriba, porque ella imaginé que -tan amablemente- había accedido a acercar a Fonsagrada a algunos peregrinos para que pudiesen coger un autobús a Lugo, descubro entre las páginas del libro del albergue las fantásticas descripciones que Abrente hace de esas esculturas románicas del interior de la antigua colegiata. Y, entonces, lamento no haber podido tener esa suerte. Y más tratándose de conocer a alguien como Alejandro, su párroco.

[AC]

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No creo que Dios quiera exactamente que seamos felices

– es lo que Clive insinúa. Quiere que seamos capaces de amar y ser amados, quiere que maduremos, y lo que sugiero es, precisamente, que porque Dios nos ama nos concedió el Don de sufrir. El sufrimiento es lo que nos saca de nuestro mundo para impulsarnos al mundo de los demás; o por decirlo de otro modo: el dolor es el magnetófono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos, porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre; los golpes de su cincel, que tanto daño nos hacen, también nos hacen más perfectos. El sol es estentóreo y andamos por entre los pinos. Pero para el hombre moderno él es el juez -sigue diciendo Clive-  y Dios está en el banquillo. Yo entiendo los derechos como libertades garantizadas por las leyes de la sociedad en que vivimos, también los entiendo como exigencias garantizadas por las leyes, correlativas con obligaciones de otras personas. Pero hay quien cree que por detrás de las leyes del Estado existe una ley natural. Y yo estoy de acuerdo. Considero que esta concepción es fundamental para la civilización. Sin ella las leyes del Estado se convierten, como en Hegel, en algo absoluto. Y el cristianismo no permitirá, de ninguna manera, que yo sea un explotador, o actúe como un parásito sobre los demás. No me permitirá que sueñe que vivo por mi mismo. Me enseñará a aceptar con alegre humildad el enorme sacrificio que otros hacen por mí y a sacrificarme por los demás.

14h29min. Ahora, A Fonsagrada allí en lo alto pero realmente accesible. La senda por la que andamos transcurre sobre la carretera y está empalizada. Y ningún hombre -piensa Clive- conoce lo malo que es hasta que no trata de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento -me dice- tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.

14h35min. Nueva toma de contacto con la carretera. Y en dos minutos más sabremos que son 2 los kilómetros que aún nos restan, o 26 los que desde ahí nos separan de Grandas y 60 los que nos separan de Lugo, a tan sólo dos jornadas, por la LU-530. Pero en seguida andaremos apartados por senda, y entre matorral, al límite de nuestras energías, o al menos yo reconozco que así es. Hay quien dice que es morboso estar pensando siempre en los defectos propios. Y eso estaría muy bien -dice- si la mayoría de nosotros pudiera dejar de pensar en los suyos sin empezar a pensar, enseguida, en los de los demás. Pero desgraciadamente disfrutamos pensando en las fallas de los otros. Y ese es el placer más morboso del mundo en el sentido exacto de la palabra <<morboso>>. Dios ve todos los caracteres y yo todos menos el mío.

Luego la senda se vuelve fresca y agradable y la sombra se agradece. Nos encontramos en las estribaciones de Paradanova, de piedra y heno, a 945 metros de altitud. Y a las tres menos diez nos detenemos delante de la capilla de la Santa Cruz. El prado aquí es verde. Los árboles de copas más altas viven el otoño, sus ramas desoladas pero se entremezclan con otras especies que parecen desentenderse de las estaciones. Y aquí estamos intercambiando estas impresiones con esta mujer, la que se estremece <<por aquellas -dice señalando a mis amigas- que andan solas.>>.Yo aquí he apretado el brazo de Clive para transmitirle que <<aquellas>> son precisamente de las que le he venido hablando pero él sólo me dirá: <<Cuando hayas alcanzado tu propia habitación se amable con los que aún están en el pasillo. Si están equivocados necesitan tus oraciones, y si son tus enemigos… estás bajo órdenes para rezar por ellos. Es una de las normas comunes a toda la casa.>> Y mientras nos despedíamos.

[UGU]

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”Y si estás dudando, hacer o no hacer algo, eso significa

que no tienes luz y que es el momento de descansar.”

Tras el muro el cementerio de la Chanca, antaño aldea, hoy descenso dilatado por lo que sería la arteria al Lugo de siempre: este barrio. Las chicas quieren saber si me animo a acompañarlas a comer. La flecha amarilla la han pintado sobre uno de esos extraños cajones de hormigón que custodian los contenedores de la basura. Desde aquí, el Lugo moderno no ofrece una impresión demasiado favorable. Les pregunto a las chicas que planes tienen. Ellas me hablan entusiasmadas de una hermosa plaza que recuerdan. No es el primer año que realizan el Camino y piensan repetir el menú, que en la última ocasión les sirvieron de cena. Dicen que era tan exagerado que fueron incapaces de terminárselo. Yo les adelanto que, de momento, sólo voy a pensarlo. Ellas no tienen previsto pasar antes por el albergue, porque hay verdadera hambre. Algunos minutos después, aunque todavía en la Rúa da Chanca, el imponente viaducto, con sus veinte arcos peraltados y de medio punto, y sus esbeltos pilares de esquisto y granito, mudan por completo esa impresión causada por la ciudad desde la distancia y Lugo, por vez primera, se intuye recóndita y bella, en su corazón.

Entonces, volví a pensar en Adrienne y recordé lo que ella dijo que el odio era, la afección de no querer salir uno de sí y, por eso, me decidí a acompañarlas; porque no quiero ser inconsciente del odio de la tibieza, que es el odio que no presenta siquiera batalla. El que Jesús absorbió en su contacto con el mundo, y que es el odio que vomita en la cruz. Pero, después de todo, ¿debía creer a Adrienne en todo lo que me había confiado? El sí de Jesús fue un sí dicho al Padre desde la eternidad misma. Aceptando en su abandono incondicional, inclusive, el descenso a los infiernos: <<Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.>> El sí al Padre es todo aquello en que se resume la auténtica vida cristiana.

A la altura del número 20 de la Rúa da Chanca. el Camino conduce a un puente medieval que ha sido rehabilitado, y de esa forma cruzamos un arroyo, o una corriente de agua, del que ellas no se aclaran que nombre tenga, tal vez Fervedoira o tal vez Rato. La línea de ferrocarril, sin embargo, era la que en el último cuarto del siglo XIX realizaba el trayecto de A Coruña a Palencia, provincia en la que se entra cuando se deja atrás Itero del Castillo, último pueblo de Burgos, separado, únicamente de Itero de la Vega, por el río Pisuerga, escenario inolvidable, en el que mi queridísima Francesca me desnudó su alma.

Justo tras el cruzar el puente nos esperan dos amables bancos frente al P.k. 104’445. Hemos continuado adelante y hemos iniciado el ascenso de la última cuesta del día, porque Lugo, en eso y sin ser tan exagerado, se parece al final de etapa en Fonsagrada; tras superar el paso de la vía del tren, nos asomamos a la rúa de San Eufrasio, teniendo que cruzar ahí mismo la calle, para dirigirnos hacia las escaleras de la rúa Carril das Flores. Donde nos espera una mapa acristalado de la ciudad antigua, la ciudad aquí oculta y monumental, tras la estructura bimembre de la muralla, del antiguo locus romano. Que, paradójicamente, a Ana le habría gustado fotografiar, porque ellas -como yo- viajan desconectadas. Asomando a la ronda da Fontiñas y, tras cruzar aquí por el paso de peatones, continuar por la rúa Carril das Flores, que sin dejar de subir nos guía directamente a la ronda de la Muralla y a la puerta de San Pedro, por donde la penetramos. Para proseguir por la rúa del mismo nombre y alcanzar la plaza Mayor y de ahí, girando a la derecha, por la rúa Conde de Pallares y, a continuación, por la primera a la izquierda, por la rúa da Cruz, que es por donde llegamos a la praza do Campo y donde, a pocos metros, en la rúa do Miño, nos esperaba el Antas.

[AUA]

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Hospital. Piedra y lajas de pizarra.

Paisaje ya arquetípico de estas aldeas. Nos ponemos de acuerdo con Nicola para que Abrente pueda andar más despacio. Son pocas plazas con las que cuenta el albergue público de Guntín, y desconocemos cuantos peregrinos llevamos por delante; así que Nicola se lleva nuestras credenciales, con la idea de averiguarlo y conseguir cama para todos. Quedamos en vernos con él en el bar tienda que ellos dicen que existe en San Román de la Retorta, donde también esperamos poder comprar lo que sea necesario para prepararnos la cena, ya que Berg sabe que la cocina de ese albergue está bien equipada.


Desde aquí Lugo se divisa a lo lejos. A la altura del P.K. 87’161, que es cuando nos desviamos por un tramo de senda en suave ascenso, con hojarasca y hasta una especie de ”Aleph” borgiano. Berg continúa con su relato y percibo como Abrente amplia su consciencia, aunque no distingo si es para silenciarse con él o para aprehenderlo. El paso se torna más estrecho, y eso a los tres algo que nos resulta muy agradable. Los ritos asociados a Cibeles resultaron, en un principio, ofensivos a los conceptos romanos de moralidad; motivo por el que durante algún tiempo su práctica había sido limitada al templo de la Victoria, que había en la colina palatina. Pero su origen en Roma se remonta -como el cuidador de Bóveda nos adelantaba- a la II Guerra Púnica, cuando el oráculo se pronunció y predijo que sólo se lograría expulsar al Cartaginés si se hacía traer desde el Pesinunte, en la Anatolia, la Piedra Negra que daba corporeidad a la Megale Meter, la gran diosa frigia de la fertilidad, Cibeles, Señora de los animales, las aguas, la montaña, las cavernas, la protectora de las ciudades, los viajeros y los navegantes. Arrastrando consigo a su séquito de sacerdotes y a su hijo-amante: los ritos orgiásticos del culto mistérico de Atis.

Los cultos mistéricos -como me explicó Solange kilómetros antes de la llegada a Pamplona- proliferaron en el siglo VI a.C., viviendo su edad dorada en Grecia pero venidos desde Asia, donde tenían su propia forma, acaban por dar con Roma, que es donde fructifican, desde el siglo II a.C. hasta el siglo IV d.C. Y así puede conocerse lo que, por esa época, el propio emperador Juliano pensaba acerca de ello:



<<Yo, por mi parte, estoy completamente convencido de que el mencionado Galo y Atis, son la sustancia de la inteligencia fecunda y creadora que engendra todo, hasta el último grado de materia y que contiene en si misma todas las razones y todas las causas de las formas materiales.>>

O, mismamente, en un epitafio de finales de ese mismo siglo, que fue escrito por una sacerdotisa de Cibeles, que le agradece a su marido la iniciación en los ritos de la diosa.

<<Bajo tus ojos he sido iniciada en todos los misterios: tú, mi piadoso compañero en la vida, honras en mí a la diosa del monte Dindimo y a Atis, cuando me ordenaste con la sangre del toro; a mí, sacerdotisa de Hécate, me enseñas el triple misterio; me preparas para ser merecedora de los misterios de Ceres, la diosa griega.>>

A las sacerdotisas de los ritos de Cibeles y Atis se les daba el nombre de melissae, abejas, el mismo <<significante>> que designaba a las sacerdotistas de Artemis y Perséfone. Pero no fue hasta la época de la segunda renovación del culto, en el tiempo de Antonino Pío, el sucesor de Adriano y el cuarto de los cinco buenos emperadores, cuando se creó el sacerdocio de los archigalli, los cuales obtenían el cargo a través del sacrificio, sin tener que emascularse. De modo que los ciudadanos romanos podían llegar a serlo. Y el taurobolio se realizó múltiples veces para asegurar la salud del emperador.

Pero después de lo que tanto se echaba de menos, ese frescor… otra vez andamos por el asfalto hasta sobrepasar el indicador de San Pedro de Abaixo, donde la casa tostada, a mano derecha, nos espera con todas las persianas cerradas. Y donde, en su estribación, alcanzamos el P.K. 86’717 y aunque el entorno no deja de ser encantador. Y así hasta la entrada a Taboeiro, después del repecho poco significativo, si no se va frenado.

Hay un Atis amante y hay un Atis pitagórico y artífice de salvación. Pero entre Ovidio, Pausanias, Diodoro, Arnobio, cada uno presentando una versión propia, y Marco Terencio Varron, que encontraba a los galli afeminados, porque se adornaban frecuentemente con ropajes femeninos… o Luciano, el cínico, que siente repugnancia ante ese absurdo de irracionalidad religiosa… no hay que olvidarse de un Clemente de Alejandría, que dice haber comido por el timbal y bebido por la pandereta, llevando el kernos, yaciendo en el pastós, la cámara nupcial donde el iniciado se desposaba con la diosa. O en palabras de Solange: que es cuando mueres como hombre y te despiertas como parte de la divinidad.

Ahora, hemos alcanzado el cruce a Crecente, donde si nos desviamos a la derecha, tras cien metros, encontramos un mesón pero que nosotros no tomamos.

Las verdísimas praderías que continúan serán un solaz para el espíritu pero Berg y yo padecemos por Abrente, hasta el punto de mirarnos y ponernos de acuerdo sin palabras, para descargarla de la mochila a la vez. Uno la lleva a ella abrazada para impedir que proteste, y el otro carga con el peso. Luego, cuando ese se cansa algo, nos intercambiamos los papeles pero ya no debemos encontrarnos muy lejos de llegar. De frente, por la carretera, en seguida aparece el indicador del concejo de Guntín. Se abre una trocha a la derecha, que es un reclamo para los pies pero que no tomamos. Y pronto a la vista la iglesia. La flecha nos indica la dirección que hay que tomar para llegar al albergue y, en tomándolo, lo que seguimos es el itinerario de la antigua vía romana. Junto a la iglesia yo les digo que debo detenerme, porque llevo conmigo una encomienda. Hemos quedado en que ellos me esperarán en el bar-tienda, al que también ha de regresar Nicola.

La puerta de la iglesia de San Román de la Retorta está pintada de verde. Y es otro ejemplo viviente del románico rural.

[UAC]

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Estamos esperando por la comida, aquí sólo se puede conseguir un plato combinado pero […]

si Esva no se entiende con la dueña eso también nos habría resultado imposible. La dueña le da mucha importancia a la ensalada y a la calidad de la ensalada -eso parece que quiso decir todo aquello que dijo en un gallego que no parecía gallego pero que tampoco era portugués. Y algo así -según Esva- como saber inglés y poder entenderse con él en América o en Inglaterra pero no así en Sydney, y no poder comprender nada de nada.

En el interior del Bar Carburo veo un precioso dibujo del Camino medieval que emitió el Xacobeo para la provincia de A Coruña; donde puedo situar Arzúa y me fijo especialmente en un peregrino que, sentado al borde del Camino, bebe en ese trecho en ascenso.

Y, luego, ya en esa terraza a la sombra, con unas aceitunas y unas patatas fritas pero demasiado aceitosas, que nos han puesto delante al servirnos el vino… Y donde entre Ne-Je y yo intentamos explicarle a Esva, porque desde hace treinta años el socialismo dejó de ser socialismo en Francia.

La primera candidatura del Programa Común de las izquierdas, y que encabezaba François Mitterrand, tiene lugar en el año 1974. Momento histórico en el que bajo una administración republicana Gerald Ford sucede a Nixon. Pero este Programa Común había logrado unificar todo el ala de la izquierda francesa desde el Partido Comunista hasta el centro, y pasando por el Partido Radical, que a pesar de que pierde esa elección, por apenas unas décimas de diferencia, no dejan de presentarse como una alternativa al Sistema; y en las elecciones siguientes, las del 81 lo consiguen; y mientras tanto se había vivido una administración Carter entre los años 76 al 80 y, lamentablemente, después de eso, de nuevo la victoria será republicana y será Reagan quien alcance el poder y quien condicionará el gobierno de Francia. Pero ese Programa Común llegaba con una legitimación extraordinaria por parte de la Sociedad, porque era un programa que hay quien hoy llamaría de ”iluminados”. Ya que lo que hizo ese gobierno fue aplicar el programa que se había aplicado en la Francia liberada. Un programa keynesiano, que además pasaba por la nacionalización del conjunto de la banca y la nacionalización de un gran número de empresas estratégicas, hasta una tercera parte de la industria francesa. Y que era el programa que descriminalizaría la homosexualidad y desautorizaba los tribunales de excepción. Y los resultados estaban siendo muy positivos pero, a partir de 1983, la combinación de los republicanos en Washington y los democrata-cristianos en Bonn, ofrece al gobierno de Mitterrand una opción que pasa por el control de la moneda. Y Mitterrand acepta introducir el franco francés dentro de los condicionantes del sistema monetario europeo, que tiene como centro de control de poder el alemán. Y a partir de que Mitterrand toma esa opción se le hace cambiar su política económica, que es lo que se conoce por la <<pausa>>. Pero que ya es una derivación hacia otra cosa y lo que genera la crisis dentro de la unidad de la izquierda y dentro del propio partido socialista. Con el agravante de que al haberse apartado de su programa, en las elecciones parlamentarias del 85 eso la gente lo penaliza, porque han dejado de ser una alternativa al Sistema, y ahí la derecha le gana la oposición. ¿Y cuál será el problema de fondo? Que la Quinta República la funda De Gaulle, y esa es la Constitución en la que Mitterrand fue elegido pero De Gaulle entendía el poder como coherencia de un programa… y habría dimitido, que es lo que no hace Mitterrand, que lo que hace es formar gobierno con la oposición. Y ahí ya, definitivamente, es cuando el socialismo entra en otra senda que va por otro camino. Y cuando Mitterrand es reelegido por otros 7 años, en el año 93 la oposición en el gobierno la gana la derecha. Y ese será otro gobierno de coexistencia, mientras que en ese trayecto el Partido Socialista habrá ido perdiendo su propia identidad y habrá dejado de ser, definitivamente, la alternativa.

[UGA]

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Estoy en la aldea en la que algún polaco dijo: ”Juz blisko”, ya cerca.

Olvidé fijarme en cuál era el nombre, y donde la senda prosigue sin pena ni gloria pero ya éste el kilómetro 33. Y, cerca de un cuarto de hora después, un recuerdo para la vida que Miguel Río Lamas perdió en el año 2011 y donde se han sembrado lirios rojos, como en el poema del árbol dorado.

Y la senda prosigue hasta Tabernavella, en el kilómetro 32, donde se encuentra ese establecimiento de las cartulinas naranjas y amarillas, en realidad bilingües, filosofía gratis, anuncian, y que viajar abre la mente, comenzando por Lao Tzu: <<Un viaje de mil millas comienza por un sólo paso.>> Y continuando por Twain, Stevenson, Hemingway, San Agustín, Flaubert, Theroux, Lubok y Buber: <<Todos los viajes tienen destinaciones secretas de los que el viajero no se da cuenta.>>

Buber un sionista cultural, por su origen judío y su posterior nacionalización israelí, desde donde abogó por un Estado árabe-judío. Y un filósofo dicen que anarquista pero alguien, indudablemente, que reflexionó mucho acerca del yo, el tú, el ello y la conciencia del árbol, y como mi amigo el antropólogo.

Pero luego llega la sección de filosofía y religión y nos preguntan: <<¿Son el cielo y el infierno (el purgatorio, la reencarnación) sólo para los que creen en ellos?>> Y también: <<¿Qué piensas tú que Jesús quiso comunicar cuando dijo ”la verdad os hará libres”?>>

Y aquí lo que se me ocurre es un perfecto ejemplo, ‘Dead Man Walking’, el film dirigido por Tim Robbins y protagonizado por los excepcionales Sean Penn y Susan Sarandon, que interpretaban a la hermana Helen Prejean y al convicto homicida Matthew Poncelet, cuando ella dice: <<Matt, la redención no es una especie de entrada gratuita que se obtiene porque Jesús pagara el precio. Tienes que participar en tu propia redención. Tienes que trabajar con ella. Deberías echar un vistazo al evangelio según San Juan, capítulo 8, donde Jesús dice, ”conocerás la verdad y la verdad te hará libre”.>>Y Matthew responde: <<Le echaré una ojeada. Eso me gusta. ”La verdad te hará libre”. Me gusta mucho. Si paso la prueba del polígrafo seré libre.>>

Pero, qué tiene que decir a eso Helen: <<Matt, si te ejecutan quiero ayudarte a morir con dignidad. Pero no lo conseguirás si no admites el papel que por desgracia te tocó jugar en las muertes de Walter y Jo.>> Y mientras ambos se miran en ese profundo silencio que ella espera que se llene de dolor por lo sucedido, y arrepentimiento. Y eso algo que entenderán todos los <<seekers>> (buscadores) que aquí se mencionan, a continuación… Y tras lo que yo prosigo hasta la vía que se está construyendo o, incluso, que alguna vez se pensó construir. Porque a la vista no hay nadie trabajando. Y, en adelante, una senda y más campiña, con vacas semejantes a las asturianas pero entre las que destaca esa enteramente blanca; todas a la sombra eso sí, y tumbadas, cuando estoy aproximándome a A Calzada pero todavía en el kilómetro 31’1 y último núcleo de Arzúa. Aquí, donde los contenedores de basura rebosan, existe un bosque que parece como sacado de una pintura de Klimt, humano, terriblemente humano, por su antinatural alineación. Aunque hay troncos que eso lo discuten, sin aparente razón de ser. Y alcanzamos el mojón kilométrico 30.

[UC]

Ellas estaban esperándome en la terraza de A Reigada

cuando enfilé la calle pero no estaban solas. A su acompañante me la presentaron como a Carly del MIT. Ne-Je me cogió del brazo mientras nos dirigíamos hacia el comedor del restaurante y me dijo: <<Es de Texas y republicana pero no dejes que te intimide, d’acorde? La hemos invitado porque Esva y ella estuvieron hablando anoche durante la cena, y como Carly le contó que cada noche desde que ella recuerda ha tenido un sueño distinto, un sueño que a la mañana siempre recuerda pero que al mediodía siempre olvida… hoy han quedado, porque Esva le ha propuesto algo que a Carly le divirtió mucho, aunque yo creo que más bien es que a Carly, ya sabes…>>

¿Sé? -pregunto. ¡Ah sí, sé! -pero digo al segundo para que ella no termine por tomarme por un completo imbécil. Aunque cuando nos sentamos a la mesa creo que voy a reconocer a qué Ne-Je se refería…

De primero hemos pedido lo mismo los cuatro, un potaje de garbanzos con espinacas y bacalao que Esva nos ha recomendado. De segundo, Esva, Ne-Je y yo conejo. Y Carly unas albóndigas caseras. Y mientras comíamos he visto como un almendro, apenas sin hojas, en un lapso de pocos minutos reverdecía y reventaba en flor. Pero he mirado a Carly que no dejaba de hablar de la CNN, y que también eso tenía que estar viéndolo, y he decidido callar. He pensando que tal vez el conejo lo habían aliñado con alguna hierba extraña pero reconozco que también en un milagro. Entonces, hemos pedido los cafés y Ne-Je le ha preguntado a Carly si no le importaba intercambiarle el sitio y se ha sentado a mi lado, pidiéndome que me acercara más a ella, porque no quería gritar.

Ne-Je se había soltado el pelo y se había puesto un vestido muy bonito que hacía juego con sus ojos violetas.

¡Qué suerte tienes! -me dijo. Tú sí que sabes elegir. Te has sentado en la silla que ofrecía las mejores vistas.

[C]

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El camiño Xestoso por el que les di alcance

nos condujo por la Rúa de Burón hasta una pensión situada a las afueras, que era en el lugar que ellas tenían pensado pernoctar. Así que yo me sumo a la idea y nos inscriben a los tres en el registro y nos hacen pasar al comedor, donde nos sirvieron una ensaladilla muy sabrosa y un cordero con patatas muy tierno, con tarta de queso como postre. Mientras, conversábamos de lo que nos había parecido el recorrido y, aunque ellas habían creído verme en algún punto en que volvieron la vista atrás en mi busca, dicen que que les parecía que, si era yo, caminaba solo, aunque como si realmente estuviera manteniendo alguna conversación con alguien. Lo que no les extrañó de ningún modo, porque las dos observan que me perciben como un hombre espiritual, y en la vida espiritual uno juzga mejor que nadie, si lo sutil que le sucede puede ser compartido o no. O si sólo es esencial para uno y es justo que así sea.

[AC]

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Es indudable -como dijo Heidegger en su tesis sobre Hölderlin- que el camino por el que logras una respuesta es una salida.

Y son las 15h08min. cuando abandonamos Casa Xestoso después de haber repuesto y evacuado líquidos, al menos yo, en un par de ocasiones. Y en esos mundos posibles, alternativos al mío, accesibles al mío -continúa Guillermo Páramo– pueden existir situaciones, entidades, propiedades, que no existen en este mundo real, o tal vez un mundo donde podrían valer las leyes sociales pero que no son iguales a las de nuestro mundo occidental; y de hecho este mundo está cambiando de instante en instante. Y actuar significa construir intelectualmente un estado de cosas diferente. Pero nosotros no podemos pensar propiamente -según sus palabras- sino instalándonos en mundos alternativos como Leibniz hace, que concibe mundos en los que las cosas del mundo real están y mundos donde las cosas del mundo real no estaban. Y hasta universos donde en ningún caso tendrían cabida cierto tipo de situaciones particulares desde el punto de vista lógico, mundos alternativos y contrafácticos.

Al dejar el bar continuamos por la carretera. Un anciano apoya una escalera metálica contra un terraplén; no sé qué estará pensando en hacer pero parece seguro y poco tambaleante, así que decido no seguir haciéndome más preguntas. A veces pienso que no puedo sentirme confiado con lo que sucede y dudo de si mi mente me informa de la realidad. Ya desde aquí divisamos el grueso del pueblo y también retornan las vistas prodigiosas y las colinas del fondo al rayar el horizonte se tornan azuladas como en un espejismo candoroso. La lontananza no es agria. La cercanía más gentil aún. Y aquí esta casa está tan próxima que se podría saltar hasta su tejado y encaramarse sobre él y, luego, esa cerca de madera. Aquí han colocado un banco pero en la posición equivocada. ¿En qué estarán pensando los que demuestran no haber pensado? -me preguntó Carmen en una ocasión. ¿Nunca te has planteado -me dijo- dónde se encuentra el ser en la necedad? ¿Distraído con qué ilusión? Pero ahí al girar hemos visto la iglesia. Y también una casa de comidas con la pizarra avanzando el menú, que de haber sabido que se encontraba ahí… Y de éste un buzón de correos, bajo esta galería desvencijada que antaño debió ser hermosa. Pero si llegáramos a considerar -porque yo continúo aquí escuchando y aprendiendo- todo mundo alternativo, todo mundo posible, en donde sea forzosamente verdadera una determinada situación, que puede ser descrita por un determinado juicio, entonces tendríamos lo que se denomina una verdad lógica, en la <<lógica deóntica>>, y que es la lógica que comienza por estudiar la relación que existe y las formas de existencia, de la necesidad y la posibilidad, de la contingencia, y de lo que puede ser o no ser y de la contradicción o la falsedad.

A las 15h15min. la flecha nos indica que seguimos el camino que llaman de Rodela, entre las últimas casas que, ya a desmano de A Lastra, nos conduce -creemos- hacia el último fuerte ascenso de la jornada, aunque por entre una lluvia de inofensivos mosquitos, y por el que a nuestro encuentro viene un gato. Baudelaire, en el spleen de París, escribe que los chinos miraban la hora en los ojos de los gatos. Pero en el caso de ésta, porque tiene dos crías, lo único que podemos leer y no en sus ojos, es su intención de predecir nuestro comportamiento. La clase de animal que somos y si hay algún motivo para asustarse. Es muy bonita, blanca toda ella, con la cola negra. Y esto una contradicción como ejemplo. Érase que se era una vez…. un mundo donde todos los gatos eran blancos por entero, a excepción de su cola que era negra. Pero el ascenso se vuelve a cada paso más exigente y callamos, y hasta parece que el paisaje verdísimo y profundo nos lo agradece. Y a las 15h23min. alcanzamos otro núcleo de casas, que será a la altura en que dejemos el camino vecinal de asfalto y retomemos la senda, aunque bajo un sol cegador que no nos miente. Y las 15h48min. podemos decir que hemos coronado el alto da Fontaneira, a 936m. Alto que, como ya veníamos comprobando al volvernos hacia A Lastra, no sólo la deja remota en la distancia… Y nosotros, de la Flatland de Abott, esa tragedia de las matemáticas, donde no existe el arriba y todo arriba queda al Norte, hemos ido a deparar en el prácticamente insalvable Euclides, hasta que después de sobrepasado Girolamo S. alcanzamos a Gauss y, después, a Bolyai y a Lobachevski, que fue casi seguro quien inspiró a Dostoievki, para hacer hablar sobre ello al escéptico Iván y a su hermano religioso Aliosha, en los hermanos Karamazov. Y de ellos a Klein y el programa de Erlangen y a Riemann, que demostró que esas geometrías, sujetas a sus sistemas de referencia y cuando el espacio había dejado de ser sumamente euclidiano, eran consistentes. O Poincare, con sus seres carentes de espesor… y hasta Helmholtz, Sylvester, Möbius y Grass-Mann. Y, por supuesto, Reichenbach, que escribió una obra muy influyente sobre la filosofía del tiempo y el espacio. Y que habla de un personaje que podemos pensar como a ”nosotros”, que está en un lugar particular, y dice que camina por un sitio y, luego… Después de andar algunos minutos más, por entre la senda de pinos y charcos… nos presentificamos delante del mojón 139’151, que es el que nos espera como un punto de inflexión en la Nacional. Y algunos metros después, al doblar la curva, el punto desde donde avistamos la aldea de Fontaneira, que nos regresa a las praderas suaves que se deslizan, ante nuestros ojos de puro agradecidos, retoñadas por sus lindos árboles frutales; y mientras al otro lado de la carretera la vaquería, para la que sólo somos entes, rumiando se sucede.

[CGUA]

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Los tres nos mostramos de acuerdo

y elegimos, entre los varios menús posibles, el que llevaba el nombre de la ciudad. Elvira y Ana eran aragonesas y encantadoras; y como yo quería compensarlas por el pésimo humor en que me había sumido la fatiga y el aciago dolor de pies, pensé hacerlas reír hablándoles del descabellado experimento colectivo de la ciudad origen y de la suerte epistémica. Pero lo que más perplejo de todo va a dejarme será el cómo eso las condujo a su resolución.

<<La obra de arte hace comunidad o no la hace.>>Y esa había sido la tesis inicial de la filosofía de la experiencia sensible; aquella en que todo puede constituir una ayuda pero nada es imprescindible, sólo la voz interior y mantener la cordura incluso en el desatino.

El concurso, en sus primeros días, promovía la búsqueda de la más avanzada intuición estética; y aquello por lo que se concursaba sólo era un aprendizaje experimental… Pero con el paso de los meses, cuando los modelos de pensatividad se transformaron en figuras estéticas que conmovieron al universo global y, tras ello, en personajes conceptuales, incluso Woody Allen regresó a la ciudad origen, con dos de los protagonistas de ‘Vicky, Cristina y Barcelona’, Scarlett Johanson y Javier Bardem para ambientar en ella el último film documental del director y con el que lograría hacerse  con la esquiva Palma de Oro…

Yo, desde luego, he de decir que pocas veces he probado algo tan delicioso como este cordero que nos han servido de segundo plato. Pero he decidido omitir la parte en la que la ciudad origen comienza con esa selección de 64 obras maestras de entre las existentes en la pintura y el Arte universal, porque no recordaba con detalle lo que me habían contado… Pero si les hablé del laboratorio experimental y del itinerario del acelerador de personas, esperando por el mismo pasmo que yo había sufrido, y que fue lo que no sucedió. Porque Elvira y Ana sólo querían comprender el cómo era posible determinarse y que era, indudablemente, la parte más sencilla de explicar si es que ellas conocían la película de Harold Ramis, con Bill Murray y Andy MacDowell, ‘Groundhog Day’ o ‘El día de la marmota’. Sí, porque a todos los participantes en el experimento se les obliga a verla, aunque parece ser que ese es el único requisito que se pide para aceptar cualquier solicitud.

Mis encantadoras compañeras de camino apenas pueden dar crédito pero será ahí, al mismo tiempo, cuando yo comience a aventurar en sus expresiones que algo estaba aconteciendo en ellas en ese momento. Y experimentándome animado, de un modo que en mí nunca ha sido el acostumbrado, continué desentrañándoles yo mismo los pormenores de las claves. Es decir, Phil Connors (Bill Murray) es un tipo básicamente subjetual [T/U]. Trabaja como meteorólogo en la televisión de Pittsburg y no se hace ilusiones con la vida; es cínico y presume de conocer la condición humana. Y tal vez Rita, su nueva productora y Larry, su técnico de grabación, lo sean igualmente pero Rita no es cínica, al contrario: es sensible, cultivada y romántica. Y Larry lo cierto es que sólo es un comparsa… Pero el caso es que los tres se embarcan en ese viaje a Punxsutawney, en el estado de Pensilvania, donde cada 2 de febrero, la marmota homónima del hombre del tiempo decide, tras despertar de su hibernación, si regresa a su madriguera al tropezarse con su sombra, porque ese día haga sol.

La historia, por supuesto, tiene connotaciones jungianas pero fue polémica porque Richard A. Luppof estimó al verla que Columbia Pictures le había robado la idea. Pero, en realidad, ‘Groundhog Day’ reproduce el pensamiento de C. G. Jung de que somos nosotros los que creamos el significado de nuestra existencia y a quienes, si no sabemos captar las indirectas de la vida, la vida golpeará.

El drama de Phil Connors, por supuesto, no es ser <<subjetual>>, sino básicamente <<subjetual>>; porque la vida lo es todo y nosotros, que somos la vida, lo somos todo pero algunos nos empeñamos en ser bastante menos que todo. Y son las seis de la mañana del 2 de febrero de ese año, y Phil Connors se despierta mientras Cher y Sonny Bono cantan ‘I got you babe’. Y, a partir de ahora, esa va a convertirse en la tónica de todos los días de su vida. Porque, pronto, él se da cuenta de que nunca va a dejar de ser 2 de febrero y Cher y Sonny Bono van a seguir cantando lo mismo cada mañana. Parece una pesadilla, ¿no? Y entonces, qué. Primero se desespera como <<subjetual>> que es pero, luego, decide sacar alguna ventaja de ello y se transforma en alguien puramente <<objetual>> [A]: alguien que sólo piensa en follar, divertirse y en conseguir dinero, valiéndose del método que sea. Algo muy sencillo en este caso porque basta sólo con estudiar lo que sucede en cada segundo del día para poder predecirlo al milímetro, porque si hasta morirse le es imposible… Pero todo lo que se le ocurre, por lo previsible que inevitablemente acabará por parecerle, terminará por desesperarlo. Y, entonces, Phil Connors hace lo mismo que haríamos cualquiera de nosotros de encontrarnos en su lugar: pedir ayuda, y que es lo que hace con Rita. Pero como Rita es tan <<subjetual>> como él lo era… le resulta imposible predecir sus reacciones, y eso supone un estímulo importante para él. Ya que Rita no va a dejar de ser Rita, y ella no es simple, es compleja y está pendiente de todo, lo que se dice, lo que sucede, y todo lo valora en base a cómo le hace sentir. De tal modo que este Phil Connors, que es el que ahora es básicamente <<subjetivante>> [C], termina por admirarla. Y eso le inspira un mundo mejor. Porque al sentir algo real, al comenzar a sentirlo inevitablemente, comienza a apreciar el mundo que comparte con el <<Otro>>. Y a querer sentirse mejor de lo que se siente. Y así es como termina transformándose, básicamente, en una [G].

[GACG]

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Ahora Claudia S. y Berg, que no había tardado

demasiado en aparecer, charlaban animadamente de ese mundo que ambos compartían, mientras Ne-Je y yo aceptamos el desafío que nos había lanzado Esva de reconstruir para ella los sucesos históricos que habían dado lugar a la primera de las repúblicas francesas. Y sorprendentemente para ambos, y salvando algunas diferencias sin importancia, no nos resultaba demasiado difícil ponernos de acuerdo.

Con el final del imperio de Carlomagno, la gran anarquía había estado dominando la vida de todos. Y en el campo los saqueos continuos empujan a sus habitantes, por un principio de autodefensa, a concentrarse en torno a un cerro que resultara sencillo de defender; y a la figura de un jefe, que podía haber recibido educación militar o no, que podía haber sido un oficial o un suboficial de los ejércitos imperiales pero alguien, en cualquier caso, al que el temor a la muerte no paralizaba. Posiblemente alguien con ciertas dotes de organización y una energía que a nosotros podría antojársenos como feroz. Había nacido de esa forma el estado de <<feudalidad>>. Pero cuando el orden fue restablecido en el reino, esos feudos se mantuvieron y los descendientes de esos señores primeros, a quienes se rinde vasallaje, continuaron siendo los administradores de su comarca, aunque como representantes del rey en su territorio y no como dueños de la tierra, sobre la que se gravaba un impuesto.

Y por aquel entonces, los gremios de artesanos, compuestos por una federación de talleres autónomos y donde no existían los asalariados, porque el taller funcionaba como una unidad de producción que vendía artículos manufacturados al llamado <<justo precio>>, el precio correspondiente al valor de la materia prima y al de las necesidades vitales del maestro y de sus operarios, estaban excepcionalmente estructurados. Pero y toda esa alta nobleza que algún tiempo después conocerá la guillotina, ¿de dónde había surgido o qué circunstancia la había originado? Y hoy resulta curioso pensarlo así, cómo es que al destino liberador, antes, como si fuera un traje, lo ha tejido el telar del miedo. Porque fue un trauma que sufrió Luis XIV, cuando su vida estaba a cargo del cardenal Mazarino, lo que le llevó a erigir el palacio de Versalles para poder encontrarse lejos de París; y, luego, a domesticar a todos aquellos que ocupaban sus funciones en las provincias, concediéndoles esos títulos altisonantes que exigían su presencia en la corte de Versalles, cubriéndolos de obsequios y consideración, con lo que consiguió ablandarlos y los neutralizó, para poder sentirse seguro.

Pero esas gentes, en realidad, eran gentes venidas de hasta ocho naciones distintas, porque Francia no era una reino, era un imperio. Gentes que hablaban idiomas distintos al francés: el provenzal, el catalán, el vasco, el bretón, el flamenco, el alemán y algo que se asemejaba al italiano, en Córcega. Y gentes que vivían en culturas distintas, conservando sus legislaciones anteriores, costumbres y autoridades, a excepción del gobernador del rey.

Y en esa época florecía en las ciudades una burguesía que será determinante. La burguesía de alto poder adquisitivo pero constituida por un grupo marginal: los armadores de los puertos y los prestamistas; cuando la usura estaba prohibida por la ley real y religiosa pero que esencialmente practicaban los judíos, porque al vivir en sus guetos tenían su propio estatuto. Y una baja burguesía, formada por altos magistrados y leguleyos de todo tipo. Los individuos que conformaban los parlamentos, los regionales y el de París pero que eran cortes de justicia. Una ocupación que, sobre todo, proporcionaba mucho prestigio. Y que bajo ella agrupaba una multiplicidad de empleados indefinidos y que, capa a capa, conformaban una burguesía levantisca. Individuos agradecidos, en cierto sentido, por no ser ni campesinos ni soldados pero con una capacidad intelectual que, lejos de colmarles, les abocaba a una cierta frustración por no ser nadie… o quizá más comúnmente a la envidia.

Y es en ese mundo, del pueblo, del gremio, de la burguesía, del clero en ocasiones y de la nobleza, como en el caso de Federico el Grande de Prusia, en el mundo en el que viene a instaurarse la luz de la razón. En los cafés, como Le Procope, y en las sociedades de pensamiento. Y, muy probablemente, porque los hombres como Isaac Newton, el último de los magos babilónicos, lo hicieron posible. Y, en cualquier caso, también los empiristas ingleses, Bacon y Locke, que habían fascinado a Thomas Jefferson. Pero, ¿y América? ¿acaso América desde el principio de sus días estaba destinada a jugar un papel decisivo en la vida de los franceses? Cierto, y debido a que Luis XV había sufrido, por decirlo así, un desencuentro con los ingleses, y Luis XVI estaba tratando de restablecer el equilibrio. Primero rehaciendo su flota, que había sido el motivo esencial por el que los ingleses se habían alzado con aquella victoria y, luego, hostigando a los ingleses en todos los campos; y que será ese el motivo conductor y por el que esas colonias, que buscaban independizarse de los ingleses, obtendrán la ayuda de Francia para lograrlo. Pero algo que supuso para Francia una fuerte inversión económica, que se sumó a la extravagancia desmedida de su corte y a alguno de los inviernos más fríos que, hasta entonces, Francia recordaba haber sobrevivido, y que repercutió en la carestía de la harina del cereal con el que se elaboraba el pan que era el alimento base de esos 25 millones de habitantes. En un momento en que esas ideas de Locke, que tanto influyeron en Jefferson y en Franklin, comienzan a estar presentes en casi todas las cabezas pensantes. Y Newton ha muerto y Voltaire ya ha asistido a su entierro y a su busto se le rinde culto en todos esos salones de pensamiento; porque Voltaire, tan admirado en Francia, se ve obligado a vivir en el exilio, porque en Francia existe la censura y existen las listas de libros prohibidos. Y aunque Diderot, a quien Voltaire llamaba el <<Sócrates de la modernidad>>, consigue liberarse de la cárcel y concluir en 1751 el primer volumen de su enciclopedia, en la que las artes y los oficios por vez primera serán considerados, y las personas que saben obrar con sus manos valoradas. Y aunque eso constituya una extracción del saber que conocemos que también tuvo sus consecuencias… Pero estos eran los tiempos -como dijo Condorcet- en que en Europa se formó muy pronto una clase de hombres todavía menos ocupados en descubrir o en profundizar en la verdad que en propagarla. Condorcet, que llegará a ser vicepresidente del parlamento francés y que confesaba, un año después de la toma de la Bastilla, que raro había sido el día que en los últimos treinta años había pasado sin reflexionar acerca de las ciencias políticas. Él que era matemático y creía que, de alguna manera, todo respondía a esa racionalidad.

Pero hay un ambiente de descontento general, de insatisfacción general, de cuestionamiento y de creencia en la existencia de un derecho natural que Rousseau restablece en su contrato social: <<Los hombres nacen libres e iguales y la sociedad los corrompe.>> Y hay, tal vez en muchos casos, las ideas liberales que comienzan a circular entre la gente; y aunque Jefferson, un esclavista, a eso lo llame el derecho a perseguir la felicidad. Pero también alguien como Montesquieu, que en su obra ‘El espíritu de las leyes’ establece el principio de división de poderes del Estado; un Estado que ahora está dividido pero de la manera más injusta que pueda imaginarse. Y en la primavera de 1789, Jacques Necker logra hacerse popular por sus escritos, en los que afirma que el gobierno es el encargado de asegurarse de que haya pan y grano suficiente para todos, porque ya para ese momento la situación es muy crítica. El pueblo que se muere de hambre ha asaltado las panaderías, e incluso ha llegado a linchar a sus tenderos.

[AUAC]

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En Calzada, paso por entre un pequeño corredor

en el que se levanta el polvo. A la izquierda un seto pero del otro lado muchas toallas tendidas, la mayoría blancas y que espero que no estén húmedas. Luego geranios rojos y puerta y ventana verdes, verdes de ese verde del verde que te quiero verde. Pero este verde es el verde donde se anuncia un <<Se Vende>> al que le temblaba el pulso cuando eso lo escribió.

Y Calzada, no como Souto de Torres que eso es verdad pero resultaría igualmente estremecedor, si hubiera que conocerlo de noche. Sin embargo, Calzada y esa estrechez embaldosada tiene mucho encanto y en la pizarra de su bar se avanza que están dispuestos a exprimirnos el zumo de algunas naranjas. Y, a partir de ahí, Calzada se vuelve más alegre, salvando esa especie de charca sin mojarnos y disfrutando del último tramo enlosado. Y casi sin percatarnos, el kilómetro 28 y, en seguida, Boavista. Alguna casa, alguna vaca en el prado, cerca del tendedero, algún campo de maíz del otro lado, a mano izquierda, alguna casa más pero en estado casi ruinoso y el mojón de los 27 kilómetros. Y luego esa rosa rosa, tal vez rosae y también el valor de pi, que fue lo que ayer terminaba cantando uno de los amigos de Samsa, tras mencionar el paralizante miedo que acabó por invalidar a las generaciones futuras de esta España, que de moribunda pasó a ser inconsciente y que de inconsciente pasó a ser renovada por el progreso imparable y conservadora por obligación, como un castigo, al que el Chile del que se habló en la belleza del pensar, la belleza de Warken, le llegó tarde, ese Chile que no protestaba y lo que era inaudito. Ese Chile o los ‘Lugares comunes’ de Aristarain, que es donde el Luppi, que quiere hacer justicia a la fecha de 1789, se dice: <<El despertar de la lucidez puede no suceder nunca pero si llega, cuando llega, no hay modo de evitarlo. Y cuando llega llega para siempre.>>

[UAU]

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Nadie más se interesó por lo que sucedía en […]

nuestro pequeño paraíso de confort. La iluminación era delicada, con unas lámparas de cristal muy bonitas y todo estaba escrupulosamente limpio. Las paredes recubiertas de cerezo, en cualquier caso madera o imitación de madera veteada, como el suelo. Todo cuidado hasta el último detalle. La dueña sólo regresó después en una ocasión, para preguntarme si iba a tomar café o postre; dije que no a eso pero también que le agradeceríamos mucho que nos renovase los ”votos”. Para Robert más cerveza, para mí otra botella de vino. Después de lo vivido… me parecía necesario. Y cuando nos decidimos a irnos, ya era un hombre el que se encontraba aguardándonos tras la barra, para liquidar la cuenta. Puede que eso fuera algo después de las 16h30min. pero con certeza no lo sé. Nos detuvimos durante algunos minutos mirando en la dirección a El Palo. Todo ese perfil de la sierra es el perfil de un parque eólico. Yo eso lo veo estupendo y no se puede ser reaccionario hasta ese nivel; aunque tratándose de Robert lo entiendo, por supuesto. Pero si la naturaleza hizo crecer árboles con su función fotosintética, allá donde la naturaleza es incapaz de hacer crecer nada nosotros plantamos aerogeneradores, para transformarnos en los amigos del viento y de las energías renovables. Pero en este caso, Robert sólo dijo: <<La insensibilidad como el amor es hermosa y fea a un tiempo; en todo caso, el que no ama ve más claro.>>

Y emprendimos el ascenso por un sendero. La carretera transcurre, después de cruzarla, por debajo, a nuestra izquierda. La panorámica era extraordinaria, aunque en su sequedad. El hombre civilizado -prosiguió Robert- nace, vive y muere en esclavitud; al nacer lo cosen en una envoltura; cuando muere lo clavan en un ataúd; y mientras tiene figura humana, le encadenan nuestras instituciones. No lo digo yo, lo dice Rousseau. Sólo que esa era una visión de la realidad ciertamente muy pesimista, y eso le dije. Pero él se limitó a responderme que no era el primero, que le había hecho notar que durante toda su vida había estado negando lo más esencial y lo más hondo: su angustia. Pero eso cuando alcanzamos los pinares y algunos minutos después la AS-14 a la altura del km 23.

[AC]

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Ne-Je, entonces, dibujó un círculo. El círculo representaba […]

la cúpula tanto del Niemeyer como del laboratorio experimental que se iba a edificar en el concejo de Illas. Lo que sucede -me dijo- es que en Illas, y al contrario que en la ciudad origen, la cúpula tiene subsuelo que horadar y por el que crecer sin herir el paisaje rural, porque el respeto por el ecosistema en el proyecto es una de sus premisas: no alterar indebidamente ningún entorno. Y la escalera de la cúpula, luego, será muy importante pero eso no te lo voy a explicar hoy.

¿Y por qué no hoy? -quise saber yo que indudablemente me sentía flirteando.


Porque lo que sucede en esa cara superior del plano -me respondió muy seria- todavía nadie lo sabe. Así que ahora sígueme e interrumpe, sin dudarlo, cuando no lo tengas claro.

Entonces, me habló -mientras lo esbozaba- de lo incomprensible e incluso peligrosa que podía resultar para un ser humano cualquiera, un ser sin educación en el Arte, la obra culmen del suprematismo que, sin embargo, encarnaba algo transparente: esa nada activa de la que ya algo me había adelantado. Luego quiso saber si conocía la ópera futurista ‘La victoria sobre el sol’, porque para explicarnos a este Malévich último, el del suprematismo de la fase dinámica, hay que remontarse a esa representación en el teatro Luna Park de San Petersburgo, cuando en 1913, un grupo de futuristas urden el espectáculo del Arte Total. Una vanguardia destinada a romper con los conceptos y las palabras, con la escenografía antigua y con la vieja armonía musical.

Movimientos futuristas, por aquel entonces, en la Rusia que antecedía a la Primera Guerra Mundial y la Revolución de Octubre, había varios pero todos coincidían en dos aspectos cruciales: en el interés por los nuevos caminos artísticos y en la fascinación por el progreso y la tecnología.

‘La victoria sobre el sol’ comenzaba con un prólogo escrito por Jlébnikov, que sostenía la idea de que las palabras son especialmente potentes cuando tienen dos sentidos, cuando son unos ojos vivos para el misterio y, a través de la mica del sentido, fulguran un segundo significado. Pero, al parecer el drama de Kruchónij -como observó Igor Teréntiev- no tenía que leerse porque estaba repleto de absurdos, de sucesos fascinantes, perspectivas infructuosas y recónditas, por lo que ‘La victoria sobre el sol’ tenía que ser vista en sueños o, como mínimo, en escena. El sol aquí había sido escogido como un símbolo del arte contra el que se rebelaban los futuristas. Malévich, que fue quien se encargó de los decorados de la escenografía, declaró en un periódico, que el sentido de esta ópera era la subversión de uno de los valores más grandes del Arte, como valor del pasado. Y en los círculos artísticos siempre se ha considerado a ‘La victoria contra el sol’ como la obra seminal que impulsó la existencia del cuadrado negro sobre fondo blanco, el cuadro que se apropiaba de la posición estratégica que ocupaba hasta ese momento en sus alturas el icono religioso, en la exposición futurista 0’10. La fase primera y estática del suprematismo. El cuadrado es una abstracción mística, que repite el soporte plano del cuadro. Es sólo el comienzo y por lo que Malévich apuntó que era el elemento suprematista básico. El cuadrado negro se había transfigurado en el cero de la forma. ¿Y por qué razón? Porque hubo un tiempo, un largo tiempo de oscuridad, al menos en Europa, en el que el cero ni siquiera existía. Hasta que pasa a asentarse en el siglo XVI, gracias al uso que hicieron del él los mercaderes que lo expandieron. Y antes de Malévich -quiere decir Malévich- y hasta Malévich, el cuadrado carecía de valor plástico. Malévich que será quien conduce las ideas de la revolución artística al espacio pictórico, que es el espacio compositivo. Pero en fuerte discrepancia con aquellos que quieren subordinar el Arte y la creación absoluta, a las necesidades utilitarias de la Sociedad.

Aunque al entender de Ne-Je es a través de la estética de Baumgarten, desde donde Malevich se dirige a nosotros para hablarnos desde el lenguaje del silencio.

Baumgarten había distinguido dos planos. El plano de lo conocible (lo analizable) y el plano de lo reconocible. Pudiendo ser lo conocible, a su vez, distinto o confuso. Y lo reconocible claro u oscuro. Y el controvertido ‘Blanco sobre blanco’ de 1918, blanco de esquisto o albayalde, un blanco más cálido debido a su comportamiento electrónico, como fondo; y el blanco conocido desde la Edad Media como lana philosophica, un blanco con un matiz azulado en el espectro, y por tanto más frío, en la forma, es, con sus dos distancias, de lo reconocible lo claro y de lo conocible lo confuso. Es decir, en la matriz cartesiana del fenomenólogo: <<lo artístico>>.

Manifestará sobre ello Malévich, que el artista, el pintor, ya no está ligado al lienzo, al plano de la pintura, sino que es capaz de trasladar sus composiciones de la tela al espacio.

[GAG]

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De sobremesa hemos decidido quedarnos los tres

todavía durante un buen rato, aunque esto después de preguntarle a la mujer que nos servía los platos si en esa esquina junto a la ventana le molestábamos para algo. Y mientras Ne-Je finalizaba su esbozo en el moleskine, Esva terminó de explicarme como había sido la experiencia sensorial que ellas habían tenido en el interior de la caja metafísica.

Primero me habló de un olor peculiar e intenso, que era como si el salitre del mar las golpease y se mezclase con el de la tierra mojada tras la lluvia con la que culmina una de esas tormentas de fuerte aparato eléctrico, un olor que era envolvente y ascendente; y a su vez, al instante, con el del hierro, como un pigmento y, al instante, con el aceite de un lienzo impregnado de un color denso; y a su vez, con el fuego en el que crepita la resina de la madera y mientras escuchaban una especie de zumbido y empezaban a girar despacio sobre ese <<centro místico>> y la temperatura descendía y el Universo comenzaba a extenderse sobre ellas en toda su inmamensidad, como sí, realmente, la noche en el campo se les hubiera echado encima como un manto. Escuchando, entonces, lo que ambas definieron como un lejano rumor desconcertante y, luego, como el lenguaje de las estrellas, ese flujo en el que uno se armoniza y en el que se experimenta el asombro inocente del que los filósofos hablaron. Y lo que ellas piensan es que el interior del cubo metafísico había sido revestido de pantallas de cristal líquido. Y que lo que en parte presenciaron había sido un holograma, porque después, al ascender por las escaleras de la Cúpula del Niemeyer pudieron observar muchos otros, ya que todo lo que se representaba abajo, en el tríptico del lenguaje de la vida, luego podía ser conocido arriba, con mayor profundidad y a través de la última tecnología.

Esva me confesará que esa misma madrugada tendrá un sueño. En el sueño se encontraba en el interior de la Caja Metafísica ella sola, sin Ne-Je, y experimentando algo semejante a una revelación trascendente de la que me pide que la disculpe pero no me puede hablar. Ne-Je también soñó con ello pero algo distinto. Ne-Je vio como se materializaba ante sus ojos la doble hélice de la molécula del DNA, circundándola por entero, como una escalera gigante e infinita, y hasta que la fuerza de la gravedad la hacía caer vertiginosamente. Y ahí Esva lo que me tendió fue su teléfono para que pudiera conocer el texto grabado sobre la cara A del monolito y eso hice:

[…] Phoebus Levene había demostrado que cada elemento nucleotídico del DNA estaba constituido por un grupo fosfato, unido al azúcar desoxirribosa, que a su vez estaba unido a una de las cuatro bases nitrogenadas. Estas uniones se producían en serie y sucesivamente ”ad infinitum”. La propuesta de enlace químico de Levene era correcta pero no así su teoría del tetranucleótido ya que si, la secuencia por él pensada, se limitaba a ser fija y repetitiva, no podría llegar a ser lo bastante inteligente como para ser portadora de la información más precisa, y todo tendría más sentido si el orden de los nucleótidos pudiese cambiar, porque la información podría estar, entonces, codificada. Y en esa época, tras la histórica publicación de Avery y al., que había revelado la naturaleza química del gen y al DNA como <<principio transformador>>, se sabía que el DNA tenía que ser inteligente.

Un adelanto fundamental, lo supuso en 1949 el experimento de Erwin Chargaff, cuando aislando el DNA de diferentes organismos mide las cantidades presentes de cada una de las bases nitrogenadas y obtiene unos ratios que arrojan el siguiente resultado, que A se aproxima a T y que G = C.

Pero, casi al mismo tiempo, Linus Pauling sirviéndose de una nueva técnica, la cristalografía de Rayos X, descubre una estructura presente en muchas proteínas, la hélice alfa. Enfoque que siguieron Watson y Crick para tratar de resolver la estructura de la molécula del DNA. Es decir, si un haz de Rayos X es dirigido hacia una sustancia cristalizada, algunos rayos son difractados o dispersados en sus encuentros con los átomos, y estos rayos interfieren unos con otros, dando lugar a un patrón de puntos de diferentes intensidades que son recogidos por una película fotosensible. Ese patrón de difracción es una firma exclusiva de la molécula. El problema consistía en que, por aquel entonces, el DNA no podía ser cristalizado, aunque Watson y Crick pudieron conseguir dos tipos de fibras de DNA. Y los encargados de obtener sus difracciones fueron Maurice Wilkins y Rosalind Franklin, que obtuvo la característica ‘X’ en la que el diámetro permanece constante y que ayudó a Crick a deducir de ello sus cruciales conclusiones nanométricas. Pero aunque Watson y Crick estaban deseosos de encajar todo lo que sabían del DNA en un modelo preciso… dos eran las preguntas para las que no tenían una respuesta: ¿cómo se acoplaban ambas hélices? y ¿cómo estaban ordenadas las bases nitrogenadas?

Pauling, adelantándose, apostó por colocar los grupos fosfatos en el interior de una triple hélice y se equivocó. De manera incomprensible, el hombre que había escrito el tratado sobre el enlace químico, olvidó lo carga negativa del átomo de oxígeno de cada grupo fosfato. Y un día, poco después, Watson se puso a jugar con unos modelos de cartón de las bases nitrogenadas… Él sabía que los nucleótidos podían emparejarse y formar interacciones débiles llamadas <<puentes de hidrógeno>>, al contrario que los fuertes enlaces covalentes formados por el fosfato y el azúcar, y hasta que dio con una combinación en la que el emparejamiento concordaba con los ratios establecidos por el experimento de Chargaff, y en la que los pares de bases enlazados, espacialmente, tenían la misma anchura. La ( G)uanina forma tres <<puentes de hidrógeno>> con la C(itosina). Y la (A)denina dos <<puentes de hidrógeno>> con la T(imina).

Watson, biólogo de profesión, había llegado al convencimiento de que en el emparejamiento de las bases residía la clave de la estructura del DNA y Crick, un biofísico , estaba de acuerdo con él. Apuntando a la idea de que debido a ciertos ángulos de enlace y a la proximidad de los pares de bases, las dos hélices debían correr en dirección opuesta. Es decir, las dos hélices eran antiparalelas.

Así pues el DNA era una escalera de mano retorcida sobre sí misma. En la que las cadenas de azúcar/fosfato eran las guías y los pares de bases los peldaños.

El hermoso modelo que contemplaron aquella mañana del 28 de febrero de 1953, la compleja simetría de la molécula del <<binomio de la Vida>>, que describieron en 900 palabras para la prestigiosa Nature, finalizando su articulo así: <<No ha escapado a nuestra observación el hecho de que el emparejamiento específico que hemos postulado sugiere inmediatamente un posible mecanismo de copia para el material genético.>>

Ne-Je guarda un gran parecido con ‘La Madonna de la rosa’ de Antonio Boltraffio. Y Esva, en algún sentido, con Hedy Lamarr. Decidimos dar por finalizada la sobremesa en ese momento. Y yo voy a aprovechar para tumbarme sobre la cama durante un par de horas, después de darme una ducha. Habremos quedado en vernos como a las ocho de la tarde a la puerta de la iglesia, que es lo que no suele tener pérdida en las etapas del Camino.

[UGA]

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Luego… ese personaje hace una observación […]

extraña; encuentra que en un lugar todo le es familiar, incluso reconoce su propio cuarto construido en un cierto punto del caparazón. ¡Está metido en un caparazón! -me explica el doctor Páramo. Y la correspondencia se pone de manifiesto en cada detalle, desde su caligrafía en un escrito sobre un papel que está en la mesa, a su taza de té medio vacía en el lugar en que la ha dejado. Y se experimenta bastante confundido porque está seguro de que varios caparazones lo separan de la superficie donde está. Debe asumir, entonces, que dos mundos idénticos existen, y que todo evento sobre la superficie que en este momento ocupa ocurre de idéntica manera sobre la superficie que ha dejado. Pero súbitamente se lo ocurre que, en este momento, un doble de él debe de estar en la otra parte de la superficie desconcertado por las mismas cosas que lo sorprenden a él. Y para probar esa idea realiza un experimento decisivo; escribe sus pensamientos sobre una hoja de papel, añade una palabra clave, encierra el papel en un cajón, coloca la llave en su bolsillo y deja el caparazón, investiga una vez más y encuentra que está completamente cerrado por el caparazón; entonces, retorna al caparazón inicial, cerciorándose cada vez de que cada caparazón está colocado entre los otros. Al llegar al primero halla su cuarto, abre el cajón con la llave que había puesto en el bolsillo, y reconoce el pedazo de papel con las palabras que había escrito cuando estaba en el caparazón. Un mundo clave -concluye el doctor Páramo- para entender un mundo que pudiera tener la topología de un toro.

¿Un toro?

Un toro o toroide, que es una superficie de revolución generada por la curva tridimensional que resulta de hacer girar una circunferencia alrededor de un eje que no la corta. Y ésta sería la experiencia que un filósofo de la experiencia y un matemático muy agudo, como es Reichenbach, ingenia.

El bar estaba justo frente a la iglesia. Un espacio muy agradable, donde una jovencita pasa la tarde con su novio mientras trabaja en esa intimidad cotidiana, que ni los peregrinos logramos perturbar. Otra cosa que no sea hamburguesa o pan con jamón y queso, como en este caso nosotros, no se puede pedir pero es más que suficiente.

Ricardo, un peregrino mexicano acaba de decirme que Ne-Je y Esva hace algunos minutos que pasaron por aquí delante sin detenerse. Y algo después de las cuatro y media me pongo en marcha, mientras Guillermo y Ricardo se embarcan en una discusión sobre el ensayo de Laplace conocido como ‘Filosofía de las posibilidades’, y que dice así: <<Una inteligencia que, en un mundo determinado, pueda comprender todas las fuerzas que animan la naturaleza y la respectiva situación de los seres que la componen… abarcaría en la misma fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y de los átomos más ligeros. Para este tipo de inteligencia nada sería incierto, y como el pasado y el futuro estaría abierto a sus ojos.>>

Ando por la carretera bajo un sol deslumbrante que no cede un ápice en su insistencia. Un tejado de palloza del lazo izquierdo, sobre unas piletas. Ahora, al mirar hacia atrás, ya veo que circulo por un sendero a pocos metros de la carretera. Es de hierba y con tierra de haberlo pisado, más que los pies, un vehículo pesado. Un rodeo sin mucho sentido pero que me trae hasta este mojón sobre el que hay un papel. Es algo que Clive ha escrito, dice que nos veremos si acaso mañana, que él continúa hasta Castroverde.

[GAG]

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Hemos dejado el Antas justo después

de describirles la experiencia que Ne-Je y Esva me compartieron y nos hemos dirigido por la cercana Ronda de la Muralla hasta la Plaza de la Constitución, y desde ahí a la Estación de Autobuses, donde ellas han adquirido dos billetes en un Alsa que las conducirá a la ciudad origen a última hora de la tarde. En la misma estación les han facilitado el teléfono de una pensión que ofrece la posibilidad de recogerse a las horas más intempestivas. Y luego, desde la Plaza de la Constitución, hemos continuado por la Ronda de la Muralla hasta la puerta que conduce a la Rúa de San Pedro y desde ahí a la Rúa das Noreas, que es donde se localiza el albergue y donde yo me he inscrito y ellas van a poder ducharse.

[A]

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Adrienne me contó que en ‘La maravillosa vida de Santa Catalina de Emmerick’ se dice que […]

en su niñez, cuando cruzaba el cementerio del pueblo, en la proximidad de algunas sepulturas la asaltaba el espanto y el horror; mientras que en otras, lo que le sucedía era el sentimiento de la luz, de la bendición desmedida y de la salvación. Y esto último es lo mismo que yo experimento aquí. He venido porque Bruma así me lo pidió pero diré que no puedo arrepentirme. He permanecido no sé por cuánto tiempo al pie de la sepultura de María, porque he perdido la consciencia del tiempo pero después, de rezar por su alma y por la de los suyos, he escrito a lápiz en un papel su nombre y estos versos, que figuran en su lápida:

<<Hai un seixo branco/ semellante a unha estrela/ que alumase ao lonxe./ Hai una pedriña/ no noso calendario/ que marca o mes i o ano/ das túas mágoas./ Hai somentes unha cruz/ no dia 14 Novembro do 2004>>

Yo sé a quién pertenecen los versos, porque Bruma habría querido que yo la conociera a ella también pero me encamino hacia el bar-tienda de los padres de María, sólo para hacerles saber lo que esta mujer, católica como yo, piensa; que el espíritu está vivo, porque no hay muerte. Existe la muerte física -dice, claro, como una separación física pero no la muerte espiritual, de los cuerpos sutiles. Y ella -como confiesa- después de tantos años… Porque su marido Eduardo la deja, antes del año 1992, que es cuando publica su poemario ‘Prometo la flor de loto’, el libro del amor que permanece después de la muerte, tal vez desde esa cierta erótica mística, como algunos la interpretan. Bruma me dijo que Luz Pozo Garza, excelente pianista, poeta, ensayista, filóloga y catedrática de Literatura, fue profesora de su madre, y que ella la ha admirado desde siempre pero más desde que Jaime perdió a su hija y Jaime se acabó.

En el interior del bar-tienda los parroquianos, y tras la barra una mujer de cabello castaño, gafas y facciones muy agradables, algo regordeta. También un hombre muy bueno, su marido Jaime -imagino, que habla con Berg. A Abrente y a Nicola no los veo.

Jaime y Berg tienen una revista entre las manos, el número 10 de la Biblioteca Seminario Diocesano. Berg parece muy concentrado en un gráfico. En él Bóveda figura en el centro pero en el que se observan tres círculos concéntricos. Parece ser que se trata de una concentración de emplazamientos castreños de alta densidad pero en un radio de pocos kilómetros cuadrados. Uno en ese mismo Taboeiro que dejamos atrás.

Después, Jaime nos muestra el epitafio de Apana, filla de Ambolo, una céltica supertamárica. Y, por fin, Berg nos presenta. Y no creo estar más preparado de lo que lo estaba la tarde-noche en que voy a conocer a Julien y voy a entenderme con él pero lo intento. Y le muestro a Jaime el poema con el nombre de su hija y Jaime llora.

A su hija María la atropellaron ese año en la misma ronda de la muralla de Lugo, en la que yo, este mismo amanecer, temí tan irracionalmente por mi propia vida. Ella tenía 22 años y él conducía borracho. Jaime dice que las mágoas son las desgracias, y que el seixo es una piedra pero no cualquier piedra, sino la piedra que se distingue. Luego, él lee ese poema en su gallego sentido porque yo se lo pido, y compruebo que no seré yo sólo quien se emociona sino que Jaime, por supuesto pero que Berg también se emociona. Ahora no creo que deba de explicarle nada, e intuyo que menos hablarle de Bruma. Le digo que esto es algo que algunos conocemos por los foros, y que todos nosotros nos solidarizamos con él, y con su mujer, por su irreparable pérdida. Queriendo sólo hacerle llegar nuestro más sentido pésame por lo sucedido.

Berg me ha dicho al salir que soy un ”mec” muy raro pero que como suelen decir los españoles: soy un tío cojonudo. Hemos comprado, más o menos, lo que creemos que vamos a necesitar para preparar la cena y, tal vez, demasiado vino. Pero como Berg dice: <<No seas estrecho. Hay que alegrarse y conmemorar.>>

[CUAU]

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Asfalto, carretera vecinal y en el paso sobre el río Furelos, leemos:

<<Couto de pesca/ Serra do Careón.>> El río Furelos que divide fronterizamente los concejos de Toques y Melide. Berg nos ha propuesto que alquilemos un piso entre todos, e incluso Claudia S. ha aceptado la propuesta. Berg hará una llamada para confirmarlo y la estancia incluso nos sale algo más barata que si nos hubiésemos decidido por una pensión. Y esto algo que desde Nájera no se repetía.

Berg me ha seguido al baño cuando nos íbamos, y ha aprovechado ahí para preguntarme si me sobra algún condón. Me disculpo con él por no poder ayudarle y habría preferido que, después, no me hiciese esa confidencia; de todas formas pienso que se equivoca y que sus expectativas se verán frustradas. Pero luego les he visto echarse a andar juntos y he pensado que tal vez el que se estaba confundiendo era yo. Nosotros, mientras, hemos seguido hablando de los ciclos de larga duración, como ese de la anarquía y la monarquía que termina por parir la democracia representativa, y ciclo que en Occidente –según el filósofo que Ne-Je discute- ha entrado en declive. Porque hay -como dice Onfray- un viejo esquema marxista que es ley y que es el viejo esquema cristiano, donde el tiempo es una flecha. Pero para la inmensa mayoría de las culturas que no pertenecen a la tradición judeocristiana el tiempo no es una flecha sino un círculo, el del eterno retorno de las cosas y, por tanto, aquel en el que lo que ocurrió volverá a ocurrir. Pero qué es -nos pregunta- una filosofía del progreso en una configuración en la que el tiempo es circular. Un imposible, no puede ser porque no se puede pensar en ello y hace falta una concepción cristiana del tiempo que se llama la <<Parusía>>. El hecho de que Jesús vino a la tierra -que yo ahí la miro asombrado por lo que le escucho decir… Pero es una ficción, ¿de acuerdo? -nos corrige entonces. Aunque hacemos como que no es así y consideramos que Jesús vino a la tierra y que volverá a la tierra para instaurar un Reino de mil años, y que ese Reino será precedido por el del Anticristo. Y ese esquema de lectura de la historia -matiza aquí Ne-Je que afirma el filósofo- fue retomado por los marxistas pero muy simplemente. Y en esa cuestión los marxistas no hicieron la Revolución y hay una <<Parusía>> para los cristianos que los marxistas han retomado, cuando piensan que un día el proletariado llegará para liberar a la humanidad.

A las 16h13min. el indicador de Curutelo y Esva que muerta de la risa, por la evidente contradicción de lo que Ne-Je insinúa, se interesa por Caen; porque Ne-Je todavía no le había contado que este último año ha comenzado a asistir a las clases de filosofía de la Universidad Popular. Onfray es antimarxista pero es un pensador proudhoniano, motivo -dice- por el que no necesita del esquema cristiano para pensar la historia, olvidándose de la ideología y sólo observando que Sumeria, Egipto, Grecia, Roma, son civilizaciones anteriores que tuvieron su clímax y su decadencia. Y que todas las civilizaciones que existen tienen un tiempo y se construyen sobre una religión; y a pesar de que él es ateo no se esconde de esta idea y reconoce que nosotros existimos en una configuración ideológica que es la del judeocristianismo. Y una civilización siempre está construida sobre una espiritualidad. Y los nacimientos de las civilizaciones siempre son consustanciales a los nacimientos de las religiones. Y los hundimientos de las civilizaciones siempre son consustanciales a los hundimientos de las religiones. Así que lo que siempre hay en toda civilización es un subsuelo religioso y no podemos ahorrarnos -como piensa Marx- la religión y lo religioso. Porque siempre habrá gente que como Hervé -me pone de ejemplo- necesite creer para consolarse; creer que existe un mundo <<más allá>> que -eso sí- se habita de un modo diferente, dependiendo de si ese <<más allá>> es judío, cristiano, musulmán, católico, protestante, budista, etc. Pero siempre lo que hay en la creencia religiosa es ese <<más allá>> que es más verdadero que este mundo. Y en el animismo lo que hay son divinidades en todas partes. Y el politeísmo continúa siendo un pensamiento primitivo. Pero ese politeísmo, en un determinado momento, deja sitio al monoteísmo, la existencia de un único Dios, con Akenaton. Porque los faraones fueron los primeros que comprendieron que el pueblo podía ser dominado a través del miedo, y tal vez la cárcel no los amedrantaba tanto como lograba hacerlo la idea de la condenación eterna. Y a las 16h25min. el indicador de Compostela, que es cuando a mí me parece intuir que pese a lo que Berg les ha propuesto a mis amigas, Abrente nunca alcanzará Melide sino que su rastro y el de Nicola desaparecerán justo aquí. Y es cuando Ne-Je, entonces, nombra a los judíos y al Moisés de Freud. Y que es lo que el filósofo define como el paso de la religión de los paganos a la religión de los ciudadanos; porque, a partir de ese momento, el ser humano deja de mirar el mundo y a la naturaleza para conocerlo y hacia donde mira es al libro que nos dice qué es el mundo. Porque lo que el monoteísmo enseña es que todo está en el libro pero esencialmente la verdad. Y vemos que son las bibliotecas las que van a hacer la ley, no el mundo sino las bibliotecas. Y el poder es, por supuesto, de los que eso lo enseñan. Cuando nosotros seguimos de frente pero ya comprobamos como asoma ahí, a las 16h34min. otra población y mientras el sol no decae y un avión supersónico se dirige a algún lado. Los cables eléctricos refulgen como en un patrón de ondas y Esva dice: <<Eso debe ser Zaramil.>> Y las tres religiones monoteístas de nuestra actualidad, parten de la base de que hubo un Paraíso donde había dos árboles, el de la vida que te hacía inmortal y el del conocimiento, que te hacía saber. Y lo que Dios les dijo a ellos fue que podían hacer su voluntad, a excepción de esos dos árboles, de los que no podían comer. Pero cuando Ne-Je comienza a hablar de Jesús, por boca de lo que le ha escuchado decir a Onfray, tengo que decirle que ahí se equivoca. Y aunque lo que yo repita, en ese momento, sean sólo los argumentos que utilizó Solange: que entre la muerte de Herodes el Grande, y el año de la destrucción del Templo, lo que Flavio Josefo nos transmite es que hubo once personajes que, de una manera u otra, se presentaron como enviados de Dios para los últimos días del mundo; y entre ellos Juan el Bautista, del que hoy en día todavía subsisten algunos discípulos, y Jesús, líderes que presentaban un carácter más religioso que aquellos otros que presentaban un carácter más nacionalista y guerrero, mesías de índole militar y monárquico. Y cuando Jesús oye hablar de Juan, oye hablar de alguien del que se pensaba que era la encarnación del profeta Elías, un hombre del pasado y vestido como entonces vestían aquellos pastores trashumantes, con el cuero de los animales; un solitario que había ido en busca de Dios al desierto, a la estepa, a donde más factible les señalaba la tradición que era que se manifestase el espíritu de Dios al alma del hombre y que, por tanto, como rito era algo bastante habitual en la vida de todo profeta. Pero que en el caso de Juan se produce al otro lado del Jordán, la Transjordania de hoy, y que fue clave en el Éxodo, porque simbolizaba salir victorioso del juicio de Dios y la entrada en la Tierra Prometida. Y Juan bautiza pero primero había que arrepentirse, porque no hay transformación sin consciencia. Y Dios perdona los pecados, porque nos arrodillamos ante la inversión de lo que somos y adoramos lo contrario de lo que somos esperando llegar a ser lo que no somos. Pero ese bautismo que era un símbolo es sólo una resonancia de las continuas abluciones que los judíos de Israel practican. Y Jesús abandona Galilea y va en busca de ese perdón. Y durante algunos meses se hace discípulo del Bautista. Pero antes de que Herodes Antipas le corte la cabeza a Juan, hasta Juan llegan noticias de que su discípulo Jesús está predicando y bautizando en su lugar. Y los que en nombre del Bautista van en busca de Jesús para preguntarle lo que él Bautista quiere saber, sólo reciben esta respuesta: que él es aquel en el que Dios ha depositado su espíritu para predicar la redención a los pobres, sanar a los enfermos y liderar la liberación de los cautivos.

[AUCACA]

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